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«Clase, Estado y Revolución»: Iñaki Gil de San Vicente
- PRESENTACIÓN
- PATRIARCADO Y CLASE TRABAJADORA
- TERRITORIALIDAD, TRIPLE OPRESIÓN Y ESTADO
- EL ESTADO COMO CENTRALIZADOR ESTRATÉGICO
- DIALÉCTICA Y LUCHA DE CLASES
- LA ESENCIA Y EL FENÓMENO
- EL PROBLEMA DE LA PEQUEÑA BURGUESÍA
- LAS LLAMADAS CLASES MEDIAS
- HISTORIA DEL PUEBLO TRABAJADOR
- PRESENTE DEL PUEBLO TRABAJADOR
- RESUMEN
1. PRESENTACIÓN
Aparentemente, no existe relación alguna entre el contenido de la cita con la que iniciamos este texto y su objetivo, el de avanzar en el debate sobre la estructura de clases en el capitalismo actual y, más especialmente, sobre la valía del concepto de “pueblo trabajador” desde una perspectiva de una nación oprimida que debe enfrentarse a un Estado, lo que a la fuerza plantea otra cuestión que veremos, el papel del Estado en la teoría de las clases sociales. Pero si descendemos de la apariencia a la esencia, vemos que la relación es directa, más aún, que sin la capacidad de criticar el poder académico y político es imposible comprender la teoría marxista de las clases, como el marxismo en su conjunto. Vamos a intentar centrarnos sobre todo en la esencia por lo que no daremos apenas cifras sobre la composición cuantitativa de las clases y de sus fracciones, ni mucho menos todavía perderemos el tiempo en criticar la definición burguesa de clase social y sus múltiples variantes.
«La economía de la sociedad capitalista y sus crisis recurrentes»: Foladori Guillermo y Melazzi Gustavo
Este trabajo tiene su origen en un compromiso con quienes crean la riqueza a disposición de la humanidad: los trabajadores.
Pero el disfrute de esa riqueza ha sido y es extremadamente desigual. Cualquier propuesta ética, de justicia social, está obligada a enfrentar esta realidad. Pero es imposible hacerlo sin tener claro el funcionamiento del sistema en que vivimos, el capitalismo. De allí la necesidad de un material sencillo pero riguroso, que explique a fondo la economía y la sociedad, para construir entre todos una real alternativa.
Esperamos que quienes participen de la rebeldía frente a las pavorosas injusticias que nos rodean, y comprometen incluso la vida en el planeta, encuentren en este trabajo una ayuda
que esclarezca y consolide actitudes.
«Calibán y la bruja»: Reseña de Amparo Moreno Sardà
En 1984, Silvia Federici y Leopoldina Fortunati publicaron Il Grande Calibano. Storia del corpo social rebella nella prima fase del capitale (Milán, Franco Agneli). Veinte años después, Silvia Federici publicó Caliban and the Witch Women. The Body and Primitive Accumulation. Esta obra, traducida al castellano en 2010 como Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, merece algo más que una reseña convencional.
En el Prefacio, Federici explica las diferencias entre las dos obras. Il Grande Calibano, fruto de un proyecto de investigación iniciado a mediados de los setenta con la feminista italiana Leopoldina Fortunati, fue un intento de repensar el análisis de la acumulación primitiva de Marx desde un punto de vista feminista, y una crítica a la teoría del cuerpo de Foucault, que ignora el proceso de reproducción, funde las historias femenina y masculina en un todo indiferenciado y se desinteresa por el “disciplinamiento” de las mujeres hasta el punto que nunca menciona la caza de brujas. La tesis que se defendía era que la historia de las mujeres requiere analizar los cambios que el capitalismo introdujo en el proceso de reproducción social y especialmente en el de reproducción de la fuerza de trabajo. Caliban y la bruja responde a un mayor conocimiento sobre la historia de las mujeres y a un contexto social diferente. En consecuencia, se propone repensar el desarrollo del capitalismo desde un punto de vista feminista evitando las limitaciones de una “historia de las mujeres” separada del sector masculino de la clase trabajadora.
«La crisis mundial y el movimiento obrero»: Paul Mattick
El desarrollo del capitalismo es inseparable de las crisis: esta ley se confirma empíricamente de vez en cuando. A pesar del retorno de las crisis la economía burguesa no ha propuesto, hasta hoy, ninguna teoría que se adapte a la realidad. La razón es que el punto teórico del que parte es en si mismo erróneo. La teoría capitalista, en efecto, partía de la idea errónea de que la producción estaba subordinada al consumo y que, por consiguiente, la oferta y la demanda se adaptarían en el mercado. Aunque se reconocía que este mecanismo de ajuste podía verse interrumpido debido a superproducciones parciales, se estaba convencido de que el mecanismo del mercado resolvería, de modo espontáneo, estas discordancias. La teoría del mercado, como la teoría del equilibrio a partir del cual la oferta condiciona la demanda y viceversa, todavía está vigente aunque reformulada de distinta manera. En la teoría neoclásica de la utilidad marginal, que se fundamenta en principios psicológicos, se trata simplemente de anunciar de nuevo la vieja teorfa de la oferta y de la demanda, que había permanecido intacta hasta 1936.
«Las influencias de Hegel y Feuerbach en la primera obra teórica de Marx»: Antonio Igea Laborda
INTRODUCCIÓN
La influencia de Feuerbach en la «época juvenil» de Marx fue notoria. Numerosos autores, entre los que destaca Althusser, han resaltado esta influencia en la primera etapa del desarrollo teórico de Marx. Tomando como punto de partida el Manuscrito de Kreuznach, traducido al español como Crítica de la filosofía del Estado de Hegel, que fue escrito allá por 1843, cuando Marx se hallaba en plena influencia feuerbachiana, se intenta plasmar en este artículo, la diferente manera en que la crítica a Hegel es abordada desde cada uno de ambos pensadores.
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Memorias del saqueo Pino Solanas
Sinopsis: Desde los comienzos de la dictadura militar, hace ya veinticinco años, Argentina y su pueblo han tenido que hacer frente a una de las peores crisis económicas y sociales vividas jamás por un país en período de paz. Argentina, un país que fue próspero, ha tenido que enfrentarse de forma periódica a todos y cada uno de los traumas estigmatizados por la militancia anticapitalista: exorbitantes deudas nacionales, el desalmado ultraliberalismo, la desenfrenada corrupción política y financiera y el expolio regular de los bienes públicos. Todo ello, con la ayuda de las compañías multinacionales occidentales y la complicidad de los organismos internacionales. La política de la tierra abrasada, representada por tipos como Carlos Menem, ha conducido al país a un increíble cataclismo de hambre, enfermedad y sacrificio de vidas humanas: un genocidio social. «Memoria del saqueo» saca a relucir los mecanismos que han provocado esta catástrofe. Esta película está dedicada a todos aquellos que resisten con dignidad y coraje. Es inaceptable dejar que un pueblo vaya sumiéndose poco a poco en la pobreza. Pero todavía es más inaceptable dejar que la pobreza se establezca, cuando dicho proceso ya se había vaticinado. Y lo que es peor aún, permitir que la pobreza se instale en una tierra tan rica en recursos.
«El estado de bienestar y la distribución de la renta en las sociedades avanzadas»: Emilio Díaz Calleja
Los resultados de este ejercicio analítico… son sin embargo concluyentes: no es posible identificar, en general, un impacto redistributivo favorable a la clase trabajadora en el conjunto de los países estudiados; en particular, la única experiencia nacional de redistribución absoluta de renta significativa, el caso de Estados Unidos, tiene más puntos de conexión con el denominado Warfare State que con las instituciones del Estado del bienestar (cfr. O’Connor, 1973).
En suma, la evidencia empírica suministrada arroja serias dudas sobre el supuesto reforzamiento de las pautas de distribución de la renta entorpecedoras del crecimiento económico vía intervención estatal. En particular, las instituciones del denominado Estado del bienestar no han facilitado especialmente, por lo que a los países considerados se refiere, un impacto redistributivo relativo (y mucho menos, absoluto) contraproducente para el funcionamiento del sistema económico; más bien al contrario, pues la política social se configura, en el mejor de los casos, como un mecanismo de redistribución de tipo ’horizontal’, es decir, que opera esencialmente en el interior de las clases sociales.
«Introducción a la filosofía de la praxis»: Antonio Gramsci
Primera Parte
Introducción al estudio de la filosofía y del materialismo histórico
Capítulo 1
Algunos puntos preliminares de referencia
Hay que destruir el prejuicio, muy difundido, de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho de ser la actividad intelectual propia de una determinada categoría de científicos especialistas o de filósofos profesionales y sistemáticos. Por consiguiente, hay que empezar demostrando que todos los hombres son “filósofos” definiendo los límites y las características de esta «filosofía espontánea», propia de «todo el mundo», es decir, de la filosofía contenida: a) en el lenguaje mismo, que es un conjunto de nociones y de conceptos determinados y no sólo de palabras gramaticalmente vacías de contenido; b) en el sentido común y en el buen sentido; c) en la religión popular y, por consiguiente, en todo el sistema de creencias, de supersticiones, de opiniones, de modos de ver y de actuar que se incluyen en lo que se llama en general «folklore».
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«»Mercado y Estado: una reflexión sobre economía y política en los economistas socialistas y liberales»: Diego Guerrero
[0. Introducción, p. 1; 1. El Estado y el mercado, p. 4; 2. Las relaciones entre la Mano visible del Estado y la Mano invisible del mercado, p. 7; 3. El principio del laissez faire, el liberalismo de los clásicos y el “socialismo” de los neoclásicos, p. 11; 4. Liberal-socialismo, social-liberalismo e intervencionismo keynesiano, p. 19; Bibliografía, p. 24]
«Dominación, derecho, propiedad y economía política popular»: Antoni Domènech
“Si algo enseña la historia es que las olas de los grandes movimientos populares y los grandes ideales socialmente encarnados, como las olas oceánicas, tienen una fuerza proporcional a su longitud de recorrido. Las que vienen de muy lejos, aparentemente calmas en superficie, rugen invisibles en las zonas abisales y terminan abatiéndose inopinadamente con una potencia indescriptible sobre las playas y los arrecifes de destino.”
Intervención de Antoni Domènech en Coloquio Miradas sobre la Historia, organizado en homenaje académico al historiador Adolfo Gilly por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y el Colegio de México el pasado 17 de Noviembre.
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«El ‘Nuevo Imperialismo’: Sobre reajustes espacio-temporales y acumulación por desposesión»: David Harvey
«En los años setenta intenté enfocar este problema a la luz de los “reajustes espaciales” y su papel en las contradicciones internas de la acumulación de capital. Argumentaba yo que un cuidadoso estudio de las formas por las que el capital produce espacio nos ayudaría a construir una teoría del desarrollo desigual más sofisticada y a integrar mejor los fenómenos de la expansión geográfica y el desarrollo en las reformulaciones y revisiones de la teoría de acumulación de capital de Marx, que por aquel entonces venían apareciendo y por tanto poder integrar esas teorías con las de imperialismo y dependencia que también eran objeto de un serio debate en aquel momento. Ahora que de nuevo se está produciendo una redefinición del discurso, tanto en la margen izquierda como en la derecha del espectro político, en lo referente a lo que algunos llaman “el nuevo imperialismo” parece útil reexaminar estas ideas generales a la luz de los acontecimientos actuales»
«Estado del bienestar y redistribución de la renta nacional en España desde la Transición»: Diego Guerrero y Emilio Díaz Calleja
Introducción.
Cualquier análisis empírico de la redistribución estatal de la renta exige una solución previa a numerosos problemas de orden teórico y metodológico que condicionan por completo el enfoque dado al lado cuantitativo de la investigación. Una primera cuestión importante es la de cómo ha de medirse esa renta nacional cuya distribución y redistribución nos interesa. Aunque pueda parecer que se trata de un problema resuelto, esto es así sólo en el marco de la contabilidad nacional convencional, que parte de categorías aparentemente claras, pero que sólo lo son por convención, no porque hayan servido para resolver los agudos problemas conceptuales pendientes. A modo de ejemplo, piénsese en el problema que plantea que la «producción» de los funcionarios se considere parte integrante del PIB y no lo sea la «producción» doméstica: si se excluye ésta última, por útil que pueda ser, basándose en consideraciones de que no se trata de producción mercantil, habría que hacer lo mismo con la primera, pues tampoco en ese caso aparece por ninguna parte la producción de valor. De hecho, esto es lo que se hará en este trabajo, siguiendo los postulados que se explican más ampliamente en otro lugar (véanse Guerrero 1989 y Díaz Calleja 1993). Una segunda cuestión es el enfoque que se la da a la redistribución de la renta por parte del Estado. Como veremos, este problema no es independiente del tratamiento más general que se haga del problema previo de la distribución de la renta, ya que si se piensa que ésta se lleva a cabo retribuyendo el mercado a cada factor con el equivalente de su aportación a la producción no hay lugar para la cuestión que nos va a ocupar más tarde, a saber, la de cómo corrige el Estado esta distribución espontánea del mercado, pues no tiene sentido corregir una distribución que ya de por sí es óptima y justa. En consecuencia, antes de entrar en la cuestión de la redistribución y del papel que desempeña en ella el Estado (epígrafe 2), habrá que abordar el problema teórico de la distribución de la renta (epígrafe 1), y sólo tras ambas reflexiones estaremos bien equipados para pasar a la vertiente empírica de la investigación (que desarrollaremos en el epígrafe tercero).
«¿Quién paga el “bienestar” en el Estado de Bienestar? Un estudio multi-países»: Anwar Shaikh
RESUMEN:
Este artículo pone en cuestión la afirmación que ha hecho carrera en el mundo académico y de la economía, según la cual la razón de la desaparición del crecimiento en los años 60-70 del siglo pasado, la estanflación, se debió a la expansión excesiva del Estado Benefactor. Este argumento es controvertido, señalando que si bien el gasto social creció de forma significativa después de la segunda guerra, también lo hicieron los impuestos, convirtiéndose éstos en el rubro que financió al gasto social. Para el efecto se analizan estadísticas de Estados Unidos, Suecia y cinco países de la OCDE. La comparación entre impuestos y gasto social, realizada a través de la categoría de salario social neto, a nivel de la economía de esos países, es el eje de explicación-refutación teórica y empírica que el artículo tiene como objetivo.
Palabras clave: Estado de Bienestar, crecimiento económico, impuestos, gasto social, estanflacion, crisis fiscal, salario social neto.
«Friedrich von Hayek, el padre del neoliberalismo»: Denis Boneau
El economista austriaco Friedrich von Hayek se ha empeñado en desacreditar a toda costa la regulación económica alegando que es demasiado compleja para pretender organizarla. Su teoría del «Estado mínimo» se ha convertido en la religión del Partido Republicano de los Estados Unidos en oposición tanto al «New Deal» de los demócratas como al marxismo de los soviéticos. Su escuela, financiada por las fundaciones de las grandes transnacionales, se ha estructurado alrededor de la Sociedad del Monte Peregrino, ha obtenido siete veces el premio Nobel de Economía y ha inspirado a los gobiernos de Pinochet, Reagan y Thatcher.
«El redescubrimiento del Imperialismo»: John Bellamy Foster
Durante casi todo el siglo XX, el concepto de “imperialismo” fue excluido del conjunto de los discursos políticos aceptables para los círculos dominantes del mundo capitalista. Cualquier referencia al “imperialismo” durante la Guerra de Vietnam, sin importar cuán realista fuese, casi siempre era tenida como una señal de que el autor estaba en el lado izquierdo del espectro político. En 1971, en el Prefacio a la edición estadounidense de Imperialism in the Seventies de Pierre Jalée (1971), Harry Magdoff apuntaba: “Como regla, los corteses académicos prefieren no usar el término ‘imperialismo’. Lo encuentran de mal gusto y no-científico.
























