“Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de teoría de la reproducción social”: Ankica Čakardić

18/09/2018 Deja un comentario

Ankica Čakardić es profesora auxiliar en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb y directora del departamento de Filosofía Social y Filosofía del Género. El foco de sus investigaciones incluye la crítica marxista de la teoría social del contrato, la crítica política del marxismo, el feminismo marxista, la crítica luxemburguiana de la economía política y la historia de las luchas de las mujeres en Yugoslavia. Actualmente está ultimando un libro sobre la historia social del capitalismo, Hobbes y Locke. Una versión más larga de este artículo fue presentada en la conferencia de Historical Materialism de Londres en 2017, publicada en el número 25.4 como “De la Teoría de la Acumulación a la teoría de la Reproducción Social: Un ejemplo del feminismo Luxemburguiano”, disponible aquí.

La acumulación del capital

Luxemburgo no escribió muchos textos sobre la llamada “cuestión de la mujer”.1 Sin embargo, eso no significa que su trabajo deba ser omitido de la historia del feminismo revolucionario. Por el contrario, sería erróneo afirmar que sus trabajos, específicamente, su crítica de la economía política carecen de referencias para el desarrollo de una política feminista progresista y la emancipación de las mujeres, a través de la historia y hoy en día. A partir de varios ensayos de Luxemburgo sobre “la cuestión de la mujer” y varias tesis clave de su obra La acumulación del capital, intentaremos llevar la teoría de Luxemburgo un poco más lejos. ¿Es posible hablar de un feminismo Luxemburguista? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués?

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, tras cerca de quince años de preparación, Rosa Luxemburgo publicó La acumulación del capital (Berlín, 1913), su trabajo teórico más acabado y uno de los trabajos más relevantes y originales de los clásicos de la economía marxista.2 La acumulación del capital: Una contribución a una explicación económica del imperialismo representaba la continuación de su Introducción a la economía política que Luxemburgo escribió preparando sus conferencias sobre economía política, impartidas entre 1906 y 1916 en la escuela del Partido Socialdemócrata alemán.3 Exponiendo brevemente, La acumulación del capital pretendía estudiar y explicar científicamente las condiciones del proceso de monopolización del capital, la reproducción ampliada y el imperialismo, teniendo en cuenta la relación dinámica entre la espacialidad capitalista y no capitalista. Luxemburgo sostenía que Marx había descuidado la determinación espacial del capital, centrando su crítica del capital exclusivamente en la cuestión temporal, es decir, únicamente en el “tiempo” de la dinámica interna de la reproducción capitalista. En cambio, el enfoque de Luxemburgo intentaba demostrar que el núcleo interno del capital consiste en la impulsión a consumir lo externo a él: los estratos no capitalistas.4 La meta de Luxemburgo era articular su propia teoría de la reproducción ampliada y de la crítica de la economía clásica, que contendría no sólo una dimensión temporal sino también el “análisis de la dimensión espacial”. Esta determinación espacial de la acumulación capitalista Peter Hudis la ha llamado “la dialéctica de la espacialidad”.5 Leer más…

“¿Qué es la teoría de la reproducción social?”: Tithi Bhattacharya

18/09/2018 Deja un comentario

Una de las acusaciones más comunes contra el marxismo es que como teoría está enfocado en la “clase” a expensas del género.

Es importante establecer desde el principio que la historia de las organizaciones que dicen ser “marxistas” no siempre ha sido positiva en lo que respecta a las categorías de opresión, como el género y la raza. Todo el mundo conoce a alguien a quien un hombre “marxista” le ha dicho que los asuntos “menores” como el sexismo o el racismo se resolverán “después de la revolución”, por lo que, mientras tanto, todos debemos ponernos manos a la obra y trabajar en nuestra lucha de clases. Los incidentes de acoso sexual por parte de hombres marxistas desafortunadamente tampoco son raras en las organizaciones de izquierda, tanto en el pasado como en el presente.

Las mujeres se han sentido descartadas, socavadas y rechazadas institucionalmente dentro de sus organizaciones. Las voces de mujeres activistas como las comunistas indias involucradas en la histórica lucha de Telengana de 1947, comunistas británicas como Doris Lessing, o Peggy Dennis, miembros destacadas del Partido Comunista de los Estados Unidos, cuentan historias desalentadoras de sexismo y desilusión en las organizaciones que ellas veían como el trabajo de su vida y fuente de esperanza.

Este registro es particularmente terrible porque muchas de nosotras nos convertimos en marxistas precisamente porque se supone que los marxistas revolucionarios son los más intolerantes a la opresión de género. Nos unimos a las organizaciones revolucionarias porque pensamos en el marxismo como una teoría insurgente, que lucha por -pero nunca queda satisfecha con- cualquier reforma que ofrezca el sistema, y que exige una demolición completa del capitalismo. Por lo tanto es una de las mejores armas para luchar por la liberación de las mujeres y la justicia de género. Hay dos aspectos, mutuamente contradictorios que tenemos que considerar de la historia del marxismo si realmente somos revolucionarios serios y no predicadores dogmáticos irreflexivos. El primero es el daño ocasionado a la causa revolucionaria de la justicia de género en nombre del marxismo, y el segundo es cómo el marco marxista, a pesar de los muchos errores históricos en su nombre, sigue siendo la mejor manera de entender la opresión bajo el capitalismo, y por lo tanto proporciona indicios sobre cómo terminarlo. Leer más…

“El rechazo de Marx a la teoría laboral del valor”: David Harvey

18/09/2018 Deja un comentario

Se cree generalmente que Marx adaptó la teoría laboral del valor de Ricardo como un concepto fundamental para sus estudios sobre la acumulación del capital. Dado que la teoría laboral del valor ha sido desacreditada de manera general, se ha sostenido a menudo con autoridad que las teorías de Marx no merecen la pena. Esa teoría corresponde a Ricardo, que reconoció que era profundamente problemática, aun mientras insistía que la cuestión del valor era crítica para el estudio de la economía política. En las pocas ocasiones donde Marx comentó este asunto[1] se refiere a la “teoría del valor” y no a la teoría laboral del valor. Así pues, ¿en qué consistía la teoría del valor distintiva de Marx, y cómo difiere de la teoría laboral del valor?

La respuesta (como es usual) es complicada en sus detalles, pero sus lineamientos pueden ser reconstruidos a partir de la estructura del libro primero de El capital.[2]

Marx comienza esa obra con un examen de la apariencia superficial del valor de uso y del valor de cambio en el acto material del intercambio de mercancías, y postula la existencia del valor (una relación inmaterial pero objetiva) tras el aspecto cuantitativo del intercambio de valor. Este valor es tomado inicialmente como un reflejo del trabajo social (abstracto) cuajado en las mercancías (capítulo 1). Como una norma regulatoria del mercado, el valor puede existir, según Marx, sólo cuando y donde el intercambio de mercancías se ha convertido en “un acto social normal”. Esta normalización depende de la existencia de relaciones de propiedad privada, individuos jurídicos y mercados perfectamente competitivos (capítulo 2). Un tal mercado puede funcionar sólo con el surgir de formas monetarias (capítulo 3) que faciliten y lubriquen las relaciones de intercambio de manera eficiente, a la vez que provean de un vehículo conveniente para almacenar valor. El valor no puede existir sin su representación. En el capítulo 4 [*] Marx muestra que sólo en un sistema donde el fin y el objeto de la actividad económica es la producción de mercancías el intercambio se convierte en necesario y a la vez en un acto social normal. Es la circulación del dinero como capital (capítulo 5) la que consolida las condiciones para la creación de la forma de valor distintiva del capital como una norma regulatoria. Pero la circulación del capital presupone la existencia previa del trabajo asalariado como una mercancía que puede ser comprada y vendida en el mercado (capítulo 6). Cómo el trabajo se convirtió en una tal mercancía antes del surgimiento del capitalismo es el tema de la sección 7 de El capital, que trata de la acumulación primitiva u original. Leer más…

“De la Revolución de Octubre al ecocomunismo del siglo XXI”: Michael Löwy

18/09/2018 Deja un comentario
La Revolución de Octubre 1917 ha abierto un horizonte emancipador que no se ha agotado, a pesar de las traiciones, las decepciones y, finalmente, la brutal restauración capitalista. Se puede aplicar a la Revolución Rusa lo que escribía Kant en 1798 (en “Las disputa de las facultades”) acerca de la Revolución Francesa:

Pues un fenómeno tal en la historia de los hombres ya no se olvida, pues ha revelado una disposición y una facultad para lo mejor en la naturaleza humana […]. Pero aun cuando no se hubiera alcanzado ahora la finalidad que se procuraba lograr en este acontecimiento, aun si la revolución o la reforma de la Constitución de un pueblo haya fracasado […] aquella profecía filosófica no pierde nada de su fuerza. Pues aquel acontecimiento es demasiado grande, está demasiado entretejido con el interés de la humanidad y, de acuerdo con su influencia, demasiado difundido por el mundo, en todas sus partes, como para que no emerja en el recuerdo de los pueblos, en cualquier ocasión con circunstancias propicias, y como para que no deba ser despertado con vistas a la repetición de intentos de este tipo (Kant, 1983: 361).

Los proyectos alternativos del siglo XXI no empiezan desde cero: pueden apoyarse en las grandes conquistas del Octubre Rojo. La Revolución Rusa nos enseña que, para cambiar la sociedad, es necesario romper con el capitalismo, establecer la propiedad colectiva de los grandes medios de producción y organizar la planificación de la actividad económica. Esto no quiere decir que no hayan existido límites, problemas y contradicciones, aun en los primeros tiempos heroicos del poder soviético. En su opúsculo La Revolución Rusa (1918), redactado en una prisión alemana, Rosa Luxemburg se solidarizaba con los bolcheviques “que han salvado el honor del socialismo internacional”, pero criticaba varias de sus decisiones y orientaciones practicas. Algunas de estas criticas –acerca de la cuestión nacional y de la distribucion de la tierra a los campesinos – son bastante discutibles, pero otras, en particular sobre la democracia y la libertad de expresión, son profundamente acertadas. Con profética intuición, Rosa Luxemburg previo que la supresión de la democracia y de las libertades en los soviets llevarían a la burocratización y la dictadura. El triunfo de la burocracia estalinista à partir del 1924 es la trágica confirmación de esta advertencia.

Los revolucionarios y comunistas del siglo XXI no pueden, entretanto, limitarse a retomar los grandes principios del Octubre del 1917 en una versión más democrática y libertaria. Problemas nuevos han surgido, no previstos ni por Lenin ni por Trotsky; ni siquiera por Rosa Luxemburg, a pesar de su sensibilidad naturalista. Entre estos problemas, imprevistos y imprevisibles en 1917-1923, la cuestión ecológica es quizás el más importante para una reformulación, en nuestra época, del programa revolucionario. Necesitamos de un proyecto comunista alternativo al capitalismo; pero este proyecto tiene que incluir, de forma central, la relación de las sociedades humanas con el medio ambiente, con la naturaleza. El marxismo revolucionario es un pensamiento y una praxis en proceso permanente de transformación, reformulación, desarrollo. Limitarse a repetir, de forma dogmática y mecánica, los escritos de Marx o Trotsky, o tratar de copiar las experiencias revolucionarias del pasado, es un callejón sin salida. El mismo Marx nos da una lección, al transformar profundamente sus concepciones acerca del Estado o del proceso histórico, en función de nuevas experiencias, como la Comuna de París del 1871.

Leer más…

“Sobre la relación entre género y clase”: Tithi Bhattacharya

18/09/2018 Deja un comentario

Tithi Bhattacharya es marxista, feminista y profesora de historia de la Universidad de Purdue, en el Estado de Indiana (EE. UU.). En 2017 editó Social Reproduction Theory. Remapping Class, Recentering Opression, libro que tiene la particularidad de proponerse como una visión marxista de la Teoría de la Reproducción Social. Aquí presentamos una charla en la que nos expone sus puntos de vista sobre las relaciones entre clase y género, las posibilidades de un feminismo anticapitalista y la búsqueda de fortalecer la clase obrera.

IdZ: En tu libro decís: “estoy proponiendo aquí tres cosas: (a) una reafirmación teórica sobre la clase trabajadora como sujeto revolucionario; (b) una más amplia definición sobre la clase trabajadora que aquella que refiere a la/os asalariadas/os; (c) una reconsideración de la lucha de clases que incluya a las luchas más allá de los salarios y las condiciones laborales”. Me gustaría organizar la entrevista en torno a esa afirmación. Primero, la idea de la clase obrera como sujeto revolucionario no es una posición muy habitual en el feminismo en general, e imagino que tampoco es generalizada en el feminismo del 99 %. ¿Qué significa la defensa de esa propuesta en el marco de los debates del feminismo en la actualidad?

Bueno, gracias por la pregunta porque considero que es muy importante. No creo que haya una contradicción entre este punto de vista del poder de la clase obrera o la potencialidad de la clase obrera para cambiar el mundo, y el feminismo del 99 %, surgido en 2016 a partir de la Huelga de Mujeres [1]. Porque nació precisamente para establecer esta idea del poder de la clase obrera. Porque particularmente en Estados Unidos y el norte de Europa, pero también en vastas regiones del mundo (yo trabajo de forma muy cercana con el feminismo de India de donde provengo), la idea de feminismo que se gestó durante el neoliberalismo fue la que construyó esta vaga figura del “empowerment”. Esa idea de “empoderamiento” evita la pregunta de quién es la que se empodera y para qué fines, esas son las preguntas que el neoliberalismo silencia. Entonces, el feminismo se volvió algo cercano a la idea de “empoderamiento” de las mujeres, lo que, en términos reales, se transformó en la idea de éxito de un sector muy pequeño de las mujeres de todo el mundo: éxito como políticas, éxito como mujeres de negocios, éxito como CEO, etc. Cuando las mujeres escalan estas posiciones y tienen éxito, eso es considerado un éxito para el feminismo. Mientras que el verdadero problema es que, para la gran mayoría de las mujeres en todo el mundo; el neoliberalismo significó un empobrecimiento absoluto de las condiciones de vida y las condiciones de trabajo. Entonces, si el feminismo quiere convertirse en una amenaza para el sexismo y la violencia capitalistas, en lugar de ser una cierva del desarrollo capitalista, entonces tiene que ser un feminismo anticapitalista. Esta forma de entender el feminismo está estrechamente ligada a la cuestión del poder de la clase obrera. Creo que hay un problema teórico y un problema político que hay que abordar. El teórico es que, durante mucho tiempo, tanto en las concepciones liberales de clase y clase obrera, como en la autopercepción de la clase trabajadora, ha habido una separación teórica entre lo que son considerados problemas de clase y lo que son cuestiones de opresión social. Las mujeres, las minorías étnicas o, más aún, las personas trans, no son vistas como miembros de una clase, entonces somos comprendidas por nuestra opresión más que por nuestra pertenencia de clase. Pienso que este es un problema que la Teoría de la Reproducción Social, como está planteado en el libro, trata de sacar a la luz. Trata de disputar que las percepciones de género, de raza, de discapacidad, etc. deben ser comprendidas como parte de la cuestión de clase y no como asuntos separados. Esa es la parte teórica. Las conclusiones estratégicas que una saca es que todas esas cuestiones son cuestiones de lucha de clases. Las luchas que desafían la opresión social, también son luchas de clases. Entonces, para mí la concepción de que la lucha de clases está limitada a luchas por aumentos salariales o luchas dentro de los lugares de trabajo, debe ser combatida. En la etapa neoliberal, las condiciones de vida empeoraron junto a las condiciones laborales. Las dos están relacionadas, de hecho la vulnerabilidad de las condiciones de vida te hace más vulnerable en el lugar de trabajo. Si no tenés seguridad migratoria, es más fácil para el patrón despedirte. O si sos mujer, también es más fácil para el jefe acosarte. Por ejemplo, en relación a la cuestión migratoria: la lucha contra cuotas migratorias (“immigration rates”) no se puede separar de la lucha por la sindicalización, porque las dos son luchas que van de la mano. Esa es la consecuencia estratégica: en el libro intentamos tener un entendimiento más integral de la clase trabajadora, que integre cuestiones de raza, género, igualdad u opresión social entendido como un todo.   Leer más…

“Karl Marx: textos inéditos”: García Linera, Néstor Kohan

18/09/2018 Deja un comentario

KARL MARX: TEXTOS INEDITOS (García Linera, Néstor Kohan, presentación en La Paz, Bolivia, 2018)

Presentación del volumen KARL MARX 200 AÑOS. TEXTOS INÉDITOS (COMUNIDAD, NACIONALISMOS Y CAPITAL). Álvaro García Linera, Néstor Kohan. Banco Central de Bolivia, La Paz, mayo de 2018. Leer más…

“Imposible volver a Dublín: vida y teoría de Bolívar Echeverría”: Mateo Martínez Abarca

18/09/2018 Deja un comentario

Me contaba hace algunos años Isaac García Venegas, gran amigo y colaborador cercano de Bolívar Echeverría, que poco antes de su muerte Carlos Monsiváis concedió una entrevista en la que, entre muchos otros temas, disertó sobre la diferencia entre el intelectual público y el académico. Para Monsiváis el intelectual público se encuentra actualmente en “etapa de extinción”, siendo sustituido por el segundo y subrayó además que todos los países han tenido al menos uno: Borges en Argentina, Cabrera Infante en Cuba y Bolívar Echeverría en Ecuador. Desde entonces, como ecuatoriano que afectivamente se siente también mexicano, siempre me he preguntado acerca de la relación entre el trabajo intelectual o artístico y la posibilidad de reclamar su pertenencia a una “cultura nacional”, o atribuir unos rasgos específicos, por ejemplo, de “ecuatorianidad” o “mexicanidad” a los mismos.

Sobre todo, en un pensador transterrado como Echeverría (nacido en Ecuador, formado en Alemania y cuya vida y trabajo teórico se desarrollaron mayoritariamente en México), que pensaba que la izquierda debía proponerse rescatar las promesas universales de la modernidad y buscar la constitución de una sociedad universal, no encerrada en guetos o “comunidades arcaicas nacionales.” En este sentido, me pregunto por qué Monsiváis, amigo personal e (y este sí) intelectual público mexicanísimo donde los hay, nos devolvió a Bolívar Echeverría a los ecuatorianos, a pesar de que su itinerario vital le llevó desde joven lejos de Ecuador, país donde nunca más volvería a habitar permanentemente.

Mientras investigaba su obra en México junto a muchas personas que le fueron cercanas, descubrí que la identidad de este gran pensador, que tuvo a la modernidad como horizonte reflexivo; que llevaba dentro de sí el recogimiento tímido, silencioso y la mirada pícara de los pueblos andinos; el sobrio instrumental teórico de la tradición crítica alemana y la celebración de la vida (del valor de uso, podría decirse) hasta en la muerte que es propia del pueblo mexicano, era mucho más amplia y compleja que la reducción simple a un pueblo, a un país. Me parece innegable entonces, tras varios años de pensarlo, que la experiencia vital de Echeverría fue un factor decisivo en su obra, quizá apuntando a lo que describe Gloria Anzaldúa con su idea de “teorías encarnadas”, en donde lo que prima no es un habla académica sino más bien una que proviene de la experiencia y del cuerpo. Vale la pena seguir su trayectoria vital para intentar dilucidar si Monsiváis tenía razón o si Echeverría fue y sigue siendo actualmente uno de los mayores interlocutores de la izquierda mexicana contemporánea. Leer más…

“Neobonapartismo, neofascismo y el imposible retorno a un capitalismo nacional”: Àngel Ferrero

18/09/2018 Deja un comentario

¿Qué une a políticos tan dispares como Trump, Macron, Putin o Duterte? A todos ellos —y a la lista podrían añadirse Viktor Orban, Recep Tayyip Erdoğan o Narendra Modi, entre otros— los medios se refieren como “líderes fuertes”. El alcance geográfico de este fenómeno se extiende, literalmente, de un extremo al otro del mapamundi, recorriendo países con trayectorias históricas y culturas muy diferentes, obligando a adoptar una mirada más tranquila y atenta, algo que no siempre es fácil en tiempos de comunicación instantánea e ininterrumpida.

Eso es justamente lo que se ha propuesto la editorial alemana Dietz —responsable de la edición de las obras completas de Marx y Engels, entre otros clásicos de la literatura socialista— con un volumen titulado Die neuen Bonapartisten. Mit Marx den Aufstieg von Trump & Co. verstehen (“Los nuevos bonapartistas. Entender con Marx el ascenso de Trump y compañía”).

“Diez años después de la crisis financiera global, todas las esperanzas en un fin del neoliberalismo vinculado a aquella y una ruptura que lleve a tiempos mejores han quedado frustradas”, escriben en su introducción los editores del libro, Martin Beck e Ingo Stützle.   Leer más…

Categorías:Lucha de clases

“Comunismo y planificación económica” Joaquín Arriola

18/09/2018 Deja un comentario

Como decía Engels en Anti-Dühring (1878), “la economía política, fundamentalmente, es una ciencia histórica; su materia es histórica, es decir, perpetuamente sometida al mudar y estudia, desde luego, las leyes particulares de cada fase de la evolución de la producción y el cambio”. Hoy preguntamos sobre planificación económica a Joaquín Arriola, profesor titular de Economía Política en la Universidad del País Vasco.

Durante toda su carrera, el profesor Arriola ha tenido una intensa actividad en economía y política. Es militante de HOAC, miembro del Centro Studi Trasformazioni Economico-Sociali (CESTES), Political and Ethical Knowledge on Economic Activities (PEKEA), International Development Economics Associates (IDEAs) y de la World Economics Association (WEA). También es miembro del Consejo Científico de la Fundación FOESSA. Además, es autor de numerosas obras como autor y editor. Entre sus libros se encuentran Flexibles y Precarios. La opresión del trabajo en el nuevo capitalismo europeo (El Viejo Topo, Barcelona 2005), Derecho a decidir (Los libros de El Viejo Topo, 2006), Crisis o Big Bang? La crisis sistémica del capital: ¿qué, cómo y para quién? (Editorial Nuevo Milenio, La Habana, Cuba 2010) y El despertar de los cerdos PIIGS. Una alternativa geoestratégica y monetaria de los PIIGS (Maia Ediciones, Madrid 2014).

Para empezar, no podemos pasar sin preguntarte por qué es necesario el estudio de economía política hoy en día.

Porque para transformar la realidad, primero hay que entenderla. Y son las relaciones económicas las que condicionan en mayor medida las relaciones sociales hoy en día. Por lo tanto, es una materia fundamental para la reflexión y transformación de la sociedad.    Leer más…

Categorías:Economía marxista

“Josep Fontana: una selección”: Sin Permiso

18/09/2018 Deja un comentario
Josep Fontana murió el pasado 28 de agosto. Se han escrito muchos obituarios en pocos días: algunos resaltan sus méritos académicos, otros su proyección internacional, otros su compromiso con la lucha de autodeterminación nacional de Cataluña, otros su compromiso con el marxismo. Según interese más o menos al redactor o redactora. Es lo que ocurre con los grandes, tocan muchas teclas y las tocan muy bien para que cada uno se sienta más o menos contento en su parcela de interés. Y es lícito que así sea, pero como siempre tratándose de un grande, lo mejor es leerlo directamente. A fondo. Y por este motivo hacemos una breve selección con sus correspondientes enlaces de algunos de los 46 artículos y entrevistas que hemos publicado de Josep Fontana en Sin Permiso, un número de materiales bien respetable. Hemos copiado una breve porción de cada entrevista o artículo.Josep Fontana fue miembro del consejo Editorial de Sin Permiso desde sus inicios. Rojo y catalanista, como él mismo se definió, y por ello tuvo la antipatía tanto de los postfranquistas y derechistas en general como de los españolistas y de los izquierdistas que consideran que “lo único importante es lo social” o que “no se puede ser independentista y de izquierdas”. Pero lo dicho, lo importante es leerlo y de ahí esta pequeña selección del maestro de historiadores Josep Fontana. Descanse en paz. SP   Leer más…

“Acerca de la superexplotación y el capitalismo dependiente”: Jaime Osorio

18/09/2018 Deja un comentario

Introducción

Lo que es un supuesto para “el análisis general del capital”, que las mercancías, incluyendo entre ellas la fuerza de trabajo, se compran y venden por todo su valor, es asumido por algunas corrientes marxistas como una ley de hierro. En particular, Claudio Katz señala correctamente que Marx “concentró sus estudios en el caso inglés para develar la lógica laboral imperante en la era contemporánea”, pero de allí deriva erróneamente que “en esa indagación no dejó duda sobre la remuneración de la fuerza de trabajo por su valor” (Katz, 2017: 7). En un escrito posterior Katz señala que “el punto de partida de la polémica (sobre la superexplotación) es la revisión encarada por Marini. En su mirada de la globalización señaló que la retribución de la fuerza de trabajo por debajo de su valor tendía a extenderse a las economías centrales. Esa ampliación suscita las controversias”.

Y explica su postura: “En nuestra opinión, la superexplotación afecta las franjas más vulnerables de los asalariados de todas las economías. No define distinciones entre regiones avanzadas, emergentes o subdesarrolladas. Esas diferencias se concentran en la preeminencia de niveles altos, bajos y medios del valor de la fuerza de trabajo. Cada país se sitúa en unos de esos tres rangos, (…)”, (Katz:2018, 1), (Subrayados JO).

No es difícil ver que Marini y Katz están hablando de cosas muy distintas, Uno de “retribuciones de la fuerza de trabajo por debajo de su valor”, y otro de “niveles altos, bajos y medios del valor de la fuerza de trabajo”. Esta diferencia, para Katz, no es la que suscita la controversia, sino sólo el tema de su ampliación. ¿Pero ampliación de qué? ¿De lo que señaló Marini o de lo que señala Katz?, Por otro lado sí existen discrepancias sobre el sentido de la ampliación de la superexplotación hacia las economías centrales. Pero aun así, ello no valida la postura de Katz, que convierte la superexplotación en sinónimo de “bajos salarios”. Leer más…

“La relevancia contemporánea de Marx”: Claudio Katz

18/09/2018 Deja un comentario
La conmemoración del 150° aniversario de El capital ha renovado el debate sobre las contribuciones legadas por Marx a la comprensión de la sociedad actual. El texto continúa suscitando apasionadas adhesiones y fanáticos rechazos, pero ya no ejerce la enorme influencia que tuvo en los años 60 y 70. Tampoco padece el olvido que acompañó al desplome de la Unión Soviética. Ningún investigador de peso ignora actualmente el significado del libro y las relecturas traspasan la academia e influyen sobre numerosos pensadores.

El interés por Marx se verifica entre los economistas que resaltan su anticipación de la mundialización. Otros descubren una precoz interpretación de la degradación del medio ambiente y vinculan la ausencia de soluciones al desastre ecológico, con la crisis civilizatoria que previó el teórico germano.

Su obra es retomada con mayor frecuencia para caracterizar la etapa neoliberal. Varios autores indagan las semejanzas de ese esquema con el “capitalismo puro” y desregulado que prevalecía en la época de Marx.

En un período de privatizaciones, apertura comercial y flexibilización laboral se transparentan rasgos del sistema que permanecieron ocultos durante la fase keynesiana. Los diagnósticos del pensador alemán recuperan nitidez en el siglo XXI.

Leer más…

“Hay que reorganizar la producción y el consumo con criterios exteriores al capitalismo”: Michael Löwy

26/06/2018 Deja un comentario

—Michael, en tu libro El marxismo en América Latina señalás tres periodos en la historia del marxismo en la región: un “periodo revolucionario”, desde los años 20 hasta mediados de los años 30, en el que sobresalen el aporte teórico de Mariátegui y la experiencia de insurrección en El Salvador, en 1932; un “periodo estalinista”, iniciado a mediados de los años 30 hasta 1959, marcado por la hegemonía soviética; y un tercero que denominas «nuevo periodo revolucionario», iniciado con el triunfo de la revolución cubana. Continuando con esa clasificación, ¿cómo denominarías la etapa del marxismo en América Latina de los últimos 25 años y cuáles serían sus principales características?

Buena pregunta… Es difícil saber si el periodo revolucionario abierto por la Revolución Cubana sigue hasta hoy, de alguna forma, o si se acabó, luego de 1990 (derrota de los Sandinistas, Acuerdos de Paz en El Salvador). Quizás el futuro nos dará la respuesta. Otra hipótesis es considerar cerrado el capítulo iniciado en 1959 y definir los últimos 25 años como «la batalla anti-neoliberal»: es un periodo en el cual se ensaya, en varios países del continente, salidas del infierno neoliberal. Una hipótesis más optimista sería hablar de un periodo de «socialismo del siglo 21», pero este es, hasta ahora, más bien un horizonte de esperanzas que una realidad social. Lo que caracteriza este periodo es: 1) la gran dispersión de la referencia marxista, que ya no es limitada a las corrientes «clásicas» de la izquierda; 2) la victoria electoral de la izquierda en la mayoría de los países, pero con una diferenciación muy clara entre los gobiernos social-liberales (Brasil, Uruguay, Chile) y los anti-imperialistas (Venezuela, Bolivia, Ecuador), con varias situaciones intermedias. Leer más…

“Arte, ideología y materialismo en Valentín Volóshinov, Bertolt Brecht y Louis Althusser”: José María Durán

26/06/2018 Deja un comentario

I. Cuestiones de materialismo y dialéctica en V. Voloshinov

1. Introducción

1.1. Ideología y conciencia

En el contexto de la lingüística soviética de los años 1920 y 1930 los escritos de Valentín Volóshinov sobresalen como una de las aportaciones más originales al desarrollo de una filosofía marxista de los fenómenos ideológicos.[2] En la introducción a El marxismo y la filosofía del lenguaje de 1929 Volóshinov reconoce que “[h]asta ahora no existe ningún estudio marxista de la filosofía del lenguaje”, por lo que en su libro asume “la modesta tarea de señalar sólo el sentido general de un pensamiento lingüístico auténticamente marxista, así como aquellas pautas metodológicasa las cuales tal pensamiento habría de sujetarse en su enfoque de los problemas lingüísticos concretos.” [3] Asimismo, Volóshinov señala la dificultad para encarar un trabajo semejante debido a la falta de una teoría marxista “comúnmente aceptada” acerca de la “realidad específica de los fenómenos deológicos”, entre los cuales Volóshinov ubica el lenguaje en tanto que “realidad específica material de la creatividad ideológica” [4]. Además, Volóshinov añade que aunque los “fundadores del marxismo dejaron una definición del lugar de la ideología en la totalidad de la vida social”, éstos no contribuyeron al estudio ni del “material de la creación ideológica” ni de “las condiciones de la comunicación ideológica”, y se lamenta de que aquellas áreas del conocimiento que apenas fueron abordadas por Marx y Engels se hayan visto “invadidas por las categorías mecanicistas”, por lo que se encuentran Leer más…

Categorías:Filosofía marxista Etiquetas: ,

“Existe el peligro de transformar el feminismo en una actitud individual”: Entrevista a Cinzia Arruzza

26/06/2018 Deja un comentario

Cinzia Arruzza es profesora de Filosofía en la New School for Social Research de Nueva York, feminista y militante socialista. Su libro Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre el feminismo y el marxismo es una obra de referencia para comprender la relación histórica del movimiento obrero con el movimiento por la emancipación de las mujeres. Nacida en Italia pero residente en Estados Unidos, esta doble mirada le permite comprender fenómenos de uno y otro lado del Atlántico. En esta entrevista nos habla de la conexión entre la opresión de género y de clase, pero también de los peligros del purplewashing[1] y de los caminos que deberá recorrer el feminismo en este nuevo siglo para no extraviarse.

Julia Cámara: Son varios los textos y artículos en los que te posicionas a favor de la teoría del “sistema unitario”, que defiende que el patriarcado no existe como un sistema autónomo de opresión dentro del capitalismo. Se trata de una tesis algo polémica entre las especialistas en estudios de género. ¿Has encontrado muchos problemas a la hora de defender esta idea? Leer más…

Categorías:Feminismo marxista