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Archive for the ‘A la Calle que ya es hora’ Category

“Trabajo, valor y capital. De la crítica marxiana de la economía política al capitalismo contemporáneo”: Guido Starosta, Gastón Caligaris

26/06/2018 Deja un comentario

Starosta, Guido & Caligaris, GastónTrabajo, valor y capital. De la crítica marxiana de la economía política al capitalismo contemporáneo

Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2017.

ISBN: 978-987-558-445-7

ÍNDICE

– Introducción

– Capítulo 1. De la reproducción ideal de un proceso ideal a la reproducción ideal de un proceso real. La crítica marxiana de la dialéctica hegeliana

– Capítulo 2. Explicación sistemática y análisis histórico en la crítica de la economía política. Un aporte metodológico a la controversia sobre la naturaleza mercantil del dinero

– Capítulo 3. Trabajo complejo y producción potenciada de valor

– Capítulo 4. La determinación del “elemento histórico y moral” del valor de la fuerza de trabajo

– Capítulo 5. Lucha de clases y Estado en la crítica de la economía política

– Capítulo 6. Los límites del capitalismo en los Grundrisse y en El capital

– Capítulo 7. Producción de plusvalor relativo y nueva división internacional del trabajo

– Capítulo 8. Competencia capitalista y cadenas globales de valor

– Capítulo 9. Mercancías cognitivas y forma de valor

– Capítulo 10. Dos debates en torno a la renta de la tierra y sus implicancias para el análisis de la acumulación de capital en la Argentina Leer más…

“Los momentos de flaqueza, o de la necesidad de una nueva lectura de Marx”: Reseña de “Fetiche y mistificación capitalistas. La crítica de la economía política de Marx” de Clara Ramas

26/06/2018 Deja un comentario

portada-fetiche-mistificacion-capitalista¿Y si todo este tiempo hubiéramos estado errando el tiro? ¿Y si, en el fondo, desconociéramos la realidad del capitalismo feroz y la sociedad en que vivimos? Imaginemos que el capitalismo no fuera meramente un sistema de explotación por parte de aquellos que poseen los medios de producción sobre aquellos que solo tienen sus manos y pies, sus cuerpos y mentes, su capacidad de trabajo. Supongamos, por un momento, que el capitalismo es algo muy distinto y que el marxismo hubiera resultado yermo.

Desengañados por el tiempo perdido y el derroche de fuerzas, veríamos en el marxismo un brindis al sol; en la lucha de clases, algo que se movería entre la batallita senil y la pataleta pueril; y en las herramientas de clase para combatir el capital, juguetes con los que habríamos pasado el tiempo entretenidos mientras todo seguía igual. Estas dudas, de que el monstruo del capitalismo es imbatible y la utopía, inalcanzable, serían certezas: un golpe muy difícil de encajar.

Con un puño al aire que, de revolucionario, habría pasado a ser incriminador, culparíamos a Marx por no habernos explicado qué se esconde, en realidad, detrás del capitalismo. Pero al inculparlo de tal delito, nuevamente habríamos fallado el tiro: en la obra de Marx, aunque no lo supiéramos, la respuesta a qué es el capitalismo no se reduce al entorno económico. Es preciso realizar (no solo en el sentido de llevar a cabo, sino también en el de hacer real, en el de dotar de realidad) una nueva lectura de Marx, tal como hace Clara Ramas en su Fetiche y mistificación capitalistas. La crítica de la economía política de Marx. En el libro, la autora consigue dos objetivos: por un lado, denuncia la reducción economicista a la que se ha sometido el pensamiento del autor de El capital (el capitalismo no es solo un sistema económico); y, por el otro, sitúa el foco sobre la tergiversación y ocultación de la realidad como condición de posibilidad del capitalismo, dándole el carácter de fundamento del edificio teórico de Marx. Leer más…

“Genealogía del marxismo mexicano”: Gerardo Antonio Martínez

26/06/2018 Deja un comentario

En la historia del marxismo el único lugar común es el disenso. Pero no se trata de un disenso movido por el capricho o por la subversión en sí misma, sino de una exploración permanente de los conceptos que Karl Marx expuso en su obra. Sobre ésta, generaciones de marxistas mexicanos han mantenido un diálogo permanente con lecturas surgidas en otras latitudes y con otras tradiciones políticas y filosóficas como el liberalismo, el historicismo, el empirismo y el cristianismo, entre otras.

El marxismo en México. Una historia intelectual (Taurus, 2018), de Carlos Illades, es una genealogía de esta corriente intelectual, una de las más influyentes en el mundo y que en México encontró terreno fértil entre los filósofos, dirigentes políticos y científicos sociales más destacados del siglo XX. Sus nueve capítulos abarcan desde Vicente Lombardo Toledano —quien se sirvió del marxismo para su interpretación de la Revolución mexicana—, el marxismo humanista de José Revueltas y Adolfo Sánchez Vázquez —quienes rompieron con el paradigma soviético—, hasta las discusiones que a inicios de los años 80 se dieron en el Partido Comunista Mexicano. Éstas, asegura, son los antecedentes más próximos del abanico que hoy entendemos como izquierda: marxismo crítico, postmarxismo, eurocomunismo y neozapatismo.

El estudio de Carlos Illades (Ciudad de México, 1952), en la colonia Chapultepec Morales de la capital, es también vestíbulo y sala de recepción para las visitas. Ahí se exhibe parte de los proyectos a los que ha dedicado su trabajo como historiador durante los últimos 30 años. Entre las obras que anteceden su libro más reciente están Rhodakanaty y la formación del pensamiento socialista en México (Anthropos-UAM, 2002), La inteligencia rebelde. La izquierda en el debate público en México (Océano, 2012) y De La Social a Morena. Breve historia de la izquierda en México (Jus, 2014), entre otros. En uno de los libreros, entre grabados y figurillas de parachicos, asoman lo mismo retratos de León Trotsky, Bertolt Brecht y Víctor Hugo, que las obras completas de Marx, Lenin e Isaiah Berlin, este último un liberal de referencia.

Los dos últimos capítulos de El marxismo en México los dedica a las polémicas posteriores a la caída del muro de Berlín, en especial el encuentro El Siglo XX: la Experiencia de la Libertad (1990) y el Coloquio de invierno (1992), donde las discusiones sobre la vigencia del socialismo, enfrentaron las posturas de Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze y Octavio Paz con las de marxistas como Adolfo Sánchez Vázquez, Cornelius Castoriadis y el británico Eric Hobsbawm, en un segundo momento.

Casi tres décadas después de estos debates, quizá los últimos en los que el marxismo tuvo amplia cobertura en la prensa mexicana, persiste la duda de si hoy existen representantes de la tradición —la crítica más fuerte a la civilización capitalista— en posibilidades de mantener debates de este tipo con posicionamientos liberales y neoliberales. Illades menciona a dos jóvenes académicos: Rafael Mondragón y Jaime Ortega, pues “el marxismo todavía tiene algo que decir con respecto a la sociedad contemporánea”.  Leer más…

Categorías:¿Qué leer?

“The uses and abuses of Civil Society”: Ellen Meiksins Wood

26/06/2018 Deja un comentario

We live in curious times. Just when intellectuals of the Left in the West have a rare opportunity to do something useful, if not actually world-historic, they -or large sections of them- are in full retreat. Just when reformers in the Soviet Union and Eastern Europe are looking to Western capitalism for paradigms of economic and political success, many of us appear to be abdicating the traditional role of the Western left as critic of capitalism. Just when more than ever we need a Karl Marx to reveal the inner workings of the capitalist system, or a Friedrich Engels to expose its ugly realities ‘on the ground’, what we are getting is an army of ‘post-Marxists’ one of whose principal functions is apparently to conceptualize away the problem of capitalism.

The ‘post-modem’ world, we are told, is a pastiche of fragments and ‘difference’. The systemic unity of capitalism, its ‘objective structures’ and totalizing imperatives, have given way (if they ever existed) to a bricolage of multiple social realities, a pluralistic structure so diverse and flexible that it can be rearranged by discursive construction. The traditional capitalist economy has been replaced by a ‘post-Fordist’ fragmentation, where every fragment opens up a space for emancipatory struggles. The constitutive class relations of capitalism represent only one personal ‘identity’ among many others, no longer ‘privileged’ by its historic centrality. And so on. Leer más…

“La nueva ultraderecha latinoamericana (1992-2018)”: David Pavón-Cuéllar

26/06/2018 Deja un comentario

La extrema derecha marginal

Dos artículos anteriores nos mostraron cómo la extrema derecha de América Latina surgió en el primer cuarto del siglo XX, luego cobró fuerza bajo el impulso de los fascismos europeos en la etapa de entreguerras y finalmente coincidió con los intereses de Estados Unidos en la región durante los años de la guerra fría. De hecho, como vimos, la injerencia estadounidense contribuyó a que la ultraderecha latinoamericana pudiera llegar al poder en algunas dictaduras sudamericanas.

Poco después de la democratización de los países con regímenes dictatoriales, entre los años ochenta y noventa del siglo XX, hubo rebrotes marginales de organizaciones de extrema derecha que aprovecharon la apertura democrática y el relativo relajamiento del control social para hacerse un pequeño lugar en el espacio público. Paraguay contó durante un breve período, entre 1989 y 1993, con el Partido Nacional Socialista Paraguayo (PNSP), cuyo ideario abiertamente nazi no le impidió participar en dos procesos electorales. En Argentina, entre 1990 y 2009, existió el Partido Nuevo Triunfo (PNT), que adoptó posiciones anti-chilenas y supo disimular su nazismo y su antisemitismo con las etiquetas de nacionalismo y anti-sionismo. El Movimiento Patria Nueva Sociedad (PNS) de Chile, existente entre 1999 y 2010, también utilizó la posición anti-sionista para disimular su antisemitismo, pero prefirió hablar de socialismo nacional que de nacionalismo y se caracterizó por su insistencia perfectamente ultraderechista en que no era un partido ni de izquierda ni de derecha.

Un caso paradigmático es el de Brasil, en donde vemos aparecer muy pronto, ya desde finales de los ochenta, una plétora de organizaciones ultraderechistas en las que podemos distinguir tres grupos: los tradicionales nazi-fascistas, como el Partido Nacionalista Revolucionario Brasileño (PNRB), surgido en 1988 y con un ideario ultranacionalista, xenófobo y antisemita; los neo-integralistas o continuadores del integralismo, tradicionalistas, nacionalistas, anticomunistas y antiliberales, como la nueva Acción Integralista Brasileña (AIB), aparecida a mediados de los noventa, y el Frente Integralista Brasileño (FIB), fundado en 2004; y las bandas furiosas de neonazis y cabezas rapadas, generalmente surgidas por escisiones de los Carecas do suburbio, como es el caso de los Carecas do Brasil, homófobos, antisemitas y represores de toxicómanos, y especialmente White Power, nacido en 1989, centrado en la convicción de la superioridad racial de los blancos y extremadamente violento hacia negros, mulatos, homosexuales, judíos y nordestinos –originarios del norte brasileño.   Leer más…

“Del feminismo de la reproducción social a la huelga de mujeres”: Cinzia Arruzza

07/03/2018 Deja un comentario

En otoño de 2016, las activistas polacas convocaron una huelga de mujeres masiva con el objetivo de frenar una ley parlamentaria que hubiera prohibido el aborto. Estaban inspiradas en la histórica huelga de mujeres contra la desigualdad salarial en Islandia. En octubre de 2016, las activistas argentinas de “Ni una menos” adoptaron también esta táctica para protestar contra la violencia machista. Siguiendo la participación masiva en estas huelgas, las organizaciones feministas de base empezaron a coordinarse internacionalmente para promover una jornada de movilización global en noviembre de 2016, con motivo del día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres. El 26 de noviembre, 300.000 mujeres tomaron las calles en Italia. La convocatoria de una huelga de mujeres el 8 de marzo creció orgánicamente en el seno de estas luchas: iniciada por las activistas polacas que habían organizado la huelga de mujeres de septiembre, en unos meses consiguieron extenderla a cerca de 50 países.

En Estados Unidos, la idea de organizar una huelga de mujeres generó una serie de consideraciones específicas.

La naturaleza masiva de la marcha de mujeres del 21 de junio de 2017 mostró que quizá se daban las condiciones para un renacimiento de la lucha feminista. Al mismo tiempo, la manifestación también reveló las limitaciones estructurales de un tipo de feminismo liberal que había devenido hegemónico desde décadas previas. Esta corriente feminista mostró su verdadera cara en las elecciones primarias del Partido Demócrata, cuando la campaña de Bernie Sanders fue objeto de constantes ataques por parte de las feministas liberales que apoyaban a Hillary Clinton, que argumentaban que votar por Sanders era antifeminista y que las mujeres debían unirse bajo el lema de la “revolución de las mujeres” encarnado por Clinton.  En las elecciones presidenciales, sin embargo, la mayoría de mujeres blancas que votaron optaron por un candidato abiertamente misógino antes que por la mencionada campeona de los derechos de las mujeres. El racismo puede explicar en parte ese voto, pero no explica toda la verdad, yerra a la hora de explicar que el alegato feminista de Clinton no interpelaba a estas mujeres. Puede abordarse esta cuestión mediante una pregunta muy sencilla: ¿Quienes, concretamente, se habían beneficiado del tipo de feminismo liberal que representa Hillary Clinton? Leer más…

“The global woman’s strike”: Tariq Ali talks to Cinzia Arruzza

07/03/2018 Deja un comentario

Tariq Ali talks to Cinzia Arruzza, Assistant Professor at the New School and organiser of the International Women’s Strike US, about the background and demands of the international women’s strike planned for March 8, on International Women’s Day. They further discuss social and political movements in the US and Italy and their influence on the respective political systems.
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“Reproducción social del trabajo y clase obrera global”: Tithi Bhattacharya

05/03/2018 Deja un comentario

La fuerza de trabajo es una mercancía que su poseedor, el trabajador asalariado, vende al capitalista. ¿Por qué la vende? Lo hace para vivir 1/

Karl Marx, Trabajo asalariado y capital

Desde su formación, pero particularmente desde fines del siglo XX, la clase obrera global ha enfrentado un desafío tremendo: cómo superar todas sus divisiones para aparecer adecuadamente en forma para combatir y derribar al capitalismo 2/. Después de que las luchas globales de la clase trabajadora fracasaran en superar este desafío, la propia clase trabajadora se convirtió en objeto de un amplio número de condenas teóricas y prácticas. Con mayor frecuencia, estas condenas toman la forma de declaraciones o predicciones sobre la caída de la clase obrera, o simplemente argumentan que esta clase ya no es un agente válido de cambio. Otras/os candidatas –las mujeres, las minorías raciales o étnicas, los nuevos movimientos sociales, un “pueblo” amorfo pero insurgente, la comunidad, por nombrar sólo unos pocos– son levantadas como posibles alternativas a esta categoría presumida como moribunda/reformista, o masculinista y economicista, la clase trabajadora.

Lo que muchas de estas condenas tienen en común es una incomprensión compartida sobre qué es realmente la clase trabajadora. En lugar de la compleja comprensión de la clase propuesta históricamente por la teoría marxista, que revela una visión del poder insurgente de la clase trabajadora capaz de trascender las categorías seccionales, las/os críticos de hoy se basan en una visión altamente estrecha de una “clase obrera” en la cual una trabajadora es simplemente una persona que tiene un tipo específico de trabajo.

En este ensayo voy a refutar esta espuria concepción de la clase reactivando intuiciones marxistas fundamentales acerca de la formación de la clase que han sido oscurecidas por cuatro décadas de neoliberalismo y por las múltiples derrotas de la clase trabajadora global. La clave para desarrollar una comprensión suficientemente dinámica de la clase trabajadora, voy a sostener, es el marco de la reproducción social. Cuando pensamos acerca de la clase obrera es esencial reconocer que los trabajadores tienen una existencia más allá del lugar de trabajo. El desafío teórico reside por lo tanto en comprender las relaciones entre esta existencia y la de sus vidas productivas bajo la dominación directa del capitalista. La relación entre estas esferas va, a su turno, a ayudarnos a considerar las direcciones estratégicas para la lucha de clases.

Pero, antes de que lleguemos allí, tenemos que empezar desde el comienzo, esto es, desde la crítica de la economía política de Karl Marx, en cuanto las raíces de la concepción de la clase trabajadora que encontramos hoy surgen en parte de una comprensión igualmente limitada de la economía misma.    Leer más…

“Estamos viviendo en el mundo de la esclavitud de la deuda”: David Harvey

05/03/2018 Deja un comentario

El geógrafo David Harvey analiza en la primera entrega de esta entrevista la situación actual de Estados Unidos y la relación económica de su país con el resto del mundo a través del crédito y la financiarización de la economía.

Durante el año pasado, todos experimentamos una especie de intenso vértigo político. Parte de esto se debe, claro, al hecho de que Donald Trump es presidente y de que constantemente encadena su último escándalo con uno nuevo, justo cuando empezamos a discutir el anterior.

Cuando estamos huyendo constantemente, es muy difícil hacer balance de dónde estamos y dónde hemos estado. Poder tener una buena visión de conjunto se convierte en un lujo, que nadie parece poderse permitir. Y eso tendrá serias consecuencias. Nuestros cerebros están siendo alterados, la forma en que procesamos noticias e información, nuestras ideas sobre lo que constituye resistencia y tiranía.

Ya vivimos en una sociedad que no estudia su propia historia —su historia pura y dura —y a menudo los acontecimientos actuales se analizan en un vacío, que casi nunca incluye el contexto o la historia necesaria para comprender lo que es nuevo, lo que es viejo y cómo llegamos a donde estamos.

Nos distanciamos de nuestra propia realidad y de nuestro propio trabajo.

Mientras Trump celebra su primer año en el cargo y las manifestaciones se enfrentan a un año de su mandato, el destacado académico marxista David Harvey fue entrevistado en Intercepted.

Harvey es uno de los principales pensadores marxistas del mundo y una de las principales autoridades en El Capital de Marx, que cumplió 150 años a finales del año pasado. Harvey es un distinguido profesor de Antropología y Geografía en la City University of New York y es pionero en la disciplina de geografía moderna. Harvey acaba de publicar un nuevo libro llamado Marx, el capital y la locura de la razón económica.  Leer más…

Categorías:Lucha de clases

“Las dimensiones financieras del impasse del capitalismo”: François Chesnais

05/03/2018 Deja un comentario

En febrero publiqué en la web de A L’Encontre un artículo 1/ en el que avanzaba la hipótesis de un modo de producción que se encuentra en una situación histórica en la que ya no consigue superar sus límites «inmanentes», tal como fueron explícitamente definidos por Marx 2/, ni los correspondientes a las relaciones del capitalismo con el entorno, de los que se ha tenido conciencia sólo mucho más tarde. En el artículo de febrero no se abordaban las dimensiones financieras del impasse del capitalismo. El objeto de este artículo es llenar esta laguna y continuar un trabajo que es también de clarificación personal. Sólo se abordan las dimensiones económicas de la financiarización y no las de carácter social que son al menos igual de importantes.

Los economistas marxistas y heterodoxos coinciden hoy en decir que el lugar central de las finanzas es un rasgo fundamental del capitalismo contemporáneo. Pero no hay acuerdo en la definición de lo que se suele denominar la «financiarización». Los enfoques difieren de un autor a otro, a veces de forma sensible, más al tratarse de un fenómeno con muchas facetas en la producción y la gestión industriales y que ha invadido toda la vida social. Mi enfoque se apoya en la sección Quinta del libro III de El Capital y se centra en el dominio económico y político del capital en préstamo o capital a interés 3/. Éste se valoriza sin abandonar la esfera de los mercados financieros, por medio de títulos que representan derechos de cobro sobre la plusvalía actual y venidera. Los grandes bancos, las grandes compañías de seguros, los fondos de inversión y las tesorerías de los grandes grupos industriales, son sus formas organizativas. Utilizando la importante distinción hecha por Marx, en el actual grado de concentración de los poseedores de acciones y de obligaciones, el «capital como propiedad» llena los poros del «capital como función».    Leer más…

“Los 10 mejores libros de economía marxista de 2017”: Michael Roberts

05/03/2018 Deja un comentario
El año pasado se publicaron algunos libros fundamentales e importantes de economía marxista, incluyendo: la obra maestra de Anwar Shaikh, Capitalismo: competencia, conflictos y crisis (que voy leyendo poco a poco de forma regular); Fred Moseley, Dinero y Totalidad, una imponente defensa de la teoría del valor de Marx; Francois Chesnais, El Capital Financiero en la actualidad, que describe las tendencias  de las finanzas modernas; así como las importantes contribuciones de Tony Norfield y John Smith (El Imperialismo en el siglo XXI).Es difícil competir con ellos en 2017. Sin embargo, este año se conmemoró el 150 aniversario de la publicación del Volumen I de El Capital de Karl Marx, por lo que se publicaron algunos libros importantes sobre él que todo el mundo debería leer.En mi opinión, Guía de lectura de El Capital de Joseph Choonara es la más clara y concisa de todas las “guias” y conferencias en vídeo disponibles o que fueron publicadas este año. Choonara lleva de la mano al lector a través de cada capítulo del Volumen I con análisis explicativos y comentarios relevantes. Choonara afirma que “está diseñada para ser leída en paralelo con El Capital, pudiéndose consultar cada capítulo del libro antes o después de digerir las secciones pertinentes de la obra de Marx”. El objetivo, a diferencia del enfoque más amplio de Harvey en sus conferencias en vídeo, es  “detenerse en aquellas áreas que son las más importantes para la comprensión general de la obra de Marx y las que más a menudo confunden, a partir de mi propia experiencia en la enseñanza de El Capital a estudiantes y trabajadores de izquierdas en la última década”. Porque, en opinión de Choonara, Marx intentó en El Capital analizar el capitalismo desde el punto de vista de los trabajadores y está dirigido a un público de clase trabajadora. El Capital hace evidentemente lo primero, pero es más dudoso que lograse su objetivo de llegar a los lectores de clase obrera. La Guía de Choonara puede ayudar a ello.    Leer más…

“Marx y Foucault: trabajo abstracto y poder disciplinario”: Jason Read

05/03/2018 Deja un comentario

Marx usa el mismo término, trabajo abstracto, para referirse a dos problemas y prácticas diferentes, pero no necesariamente contradictorios. En primer lugar, el trabajo abstracto es el irreconocido equivalente que producen los diversos intercambios del mercado y que los sostiene. Un equivalente que no es solo la precondición del intercambio de bienes, sino también del intercambio de trabajo en el mercado. De este modo, dado que el trabajo abstracto, en este primer sentido, es inseparable de un equivalente puesto entre las mercancías en el mercado y una hora de trabajo, sirve como ideología “espontánea”[1]. El segundo problema abarca una práctica diferente, una producción diferente: la producción de trabajo abstracto dentro de las diversas sedes de la producción –el trabajo abstracto no como apariencia, o ideología, sino como un efecto de las relaciones de poder y las transformaciones tecnológicas que cancelan las diferencias individuales de fuerza, habilidad o resistencia. La unificación de estos problemas y sentidos diferentes bajo un mismo nombre, podría verse como una desafortunada “pobreza de lenguaje”, la confusa mezcla de dos conceptos distintos bajo el mismo término, o podría ser una indicación de la intersección e inseparabilidad del consumo y la producción, la ideología y el poder, como elementos constitutivos del modo de producción[2].

En el proceso de trabajo, el capitalista emplea diversos individuos, o cuerpos, y debe extraer de ellos no sólo fuerza de trabajo, sino la media social de fuerza de trabajo. Como expone Marx:

Otra condición es el carácter normal [normale Charakater] de la fuerza misma de trabajo. Ésta ha de poseer el nivel medio de capacidad, destreza y prontitud prevaleciente en el ramo en que se la emplea. Pero en el mercado laboral nuestro capitalista compró fuerza de trabajo de calidad normal. Dicha fuerza habrá de emplearse en el nivel medio acostumbrado de esfuerzo, con el grado de intensidad socialmente usual. El capitalista vela escrupulosamente por ello, así como por que no se desperdicie tiempo alguno sin trabajar. Ha comprado la fuerza de trabajo por determinado lapso. Insiste en tener lo suyo: no quiere que se lo roben. Por último y para ello este señor tiene su propio code pénal, no debe ocurrir ningún consumo inadecuado de materia prima y medios de trabajo. (CI 237/211). Leer más…

“Apuntes desde nuestra trinchera”: Cristina García

05/03/2018 Deja un comentario

No sospechan siquiera que su historia pueda tener alguna importancia y que tenga algún valor dejar rastros documentales de ella.

Antonio Gramsci

 

L’Obrera bajo la mole

En abril de 1919, plena guerra civil contra conservadores y liberales, algunos humildes trabajadores rusos comenzaron a reparar locomotoras averiadas en sábado, día no laborable por tradición. Así nacieron los Subbótniki o sábados comunistas, durante los cuales la gente realizaba actividades por el bien común y sin recibir dinero a cambio. Según el historiador Christopher Hill, en 1920 los Subbótniki ya contaban con 15.000 miembros del partido comunista y 25.000 obreros no afiliados [1].

“Evidentemente, esto no es más que un inicio, pero un inicio de una importancia extrema. Es el inicio de una revolución más difícil, más esencial, más radical y más decisiva que el derrocamiento de la burguesía, porque es una victoria sobre nuestra propia rutina, nuestra pereza, nuestro egoísmo pequeño-burgués, sobre aquellas costumbres que el capitalismo ha legado al obrero y al campesino. Cuando esta victoria se consolide, entonces y sólo entonces, la nueva disciplina social habrá sido creada”, dijo Lenin [2]. Ya celebrado el centenario de la Revolución rusa y desde un mundo profundamente opuesto, estudiar sus iniciativas populares abre todavía reflexiones y caminos.

Corre el mes de marzo de 2017 en la ciudad de Sabadell, Barcelona. Es domingo – día de descanso por tradición – pero toca jornada de faena y adecuación del espacio en el centro social. Arturo pasa el rodillo cargado de pintura blanca y fresca por la fachada envejecida mientras anima a unas vecinas que pasean por la avenida a participar; Óscar y Hamza ponen luces nuevas en el gimnasio; Pingo y su familia hacen un mural en la pared; David y Cristina limpian y pintan la cocina; Dani estudia los nidos que las palomas han hecho bajo el tejado subido en una grúa que nos ha conseguido Ari; Laia me ayuda a pintar de negro la tarima que hace de escenario; a Maricarmen la recuerdo con un pincel en la mano y un pañuelo morado en el pelo; Conxita y Rosa barnizan ventanas y clasifican los libros de la biblioteca; Gerard y Adrià pintan paredes y reparan puertas. Hay paella y vino para 50 personas a la hora de comer: 50 personas que se han quitado de encima la pereza, o que sencillamente han asumido que valdrá la pena ir a trabajar el lunes con agujetas.
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“Marx y la Revolución Francesa: la “poesía del pasado””: Michael Lowy

29/11/2017 Deja un comentario

Mientras que el film de Raoul Peck sobre el joven Marx está en las salas en este momento (ver, por ejemplo, https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-02-13/karl-marx-berlinale-pelicula_1330238/, ndr) , merece la pena interrogarse sobre la relación de Marx con la revolución, y en particular con la Revolución Francesa. Según Michael Löwy, Marx quedó literalmente fascinado por la Revolución Francesa, como otros muchos intelectuales alemanes de su generación; aquella era a sus ojos, sencillamente, la revolución por excelencia –o más precisamente- “la revolución más gigantesca (“Kolossalste”)” que haya conocido la historia”[1].

Se sabe que en 1844, había tenido la intención de escribir un libro sobre la Revolución Francesa, a partir de historia de la Convención. Desde 1843, había empezado a consultar las obras, a tomar notas, a despellejar los periódicos y las colecciones. En primer lugar son sobre todo las obras alemanas, -Karl Friederich Ernst Ludwig y Wilhelm Wachsmuth- pero a continuación predominaron los libros franceses, especialmente las memorias del miembro de la C Levasseur, cuyos extractos llenan varias páginas del cuaderno de notas de Marx redactado en París en 1844. Además de esos carnets (reproducidospor Maximilien Rubel en el volumen III de las Obras en la Pléiäde), las referencias citadas en estos artículos o estos libros atestiguan la amplia bibliografía consultada: L’Histoire parlementaire de la Révolution française, de Buchez et Roux, L’Histoire de la Révolution française, de Louis Blanc, las de Carlyle, Mignet, Thiers, Cabet, los textos de Camille Desmoulin, Robespierre, Saint-Just, Marat, etc. Se puede encontrar una relación parcial de esa bibliografía en el artículo de Jean Bruhat sobre Marx et la Révolution française ”, publicado en los Annales historiques de la Révolution française”, en abril-junio de 1966.    Leer más…

“Máquinas de lectura. A 150 años de El capital”: Oscar Ariel Cabezas

29/11/2017 Deja un comentario

Conversación con Oscar Ariel Cabezas

Por Guillermo García Pérez

¿Qué tipo de libro dirías que es El Capital (1867)? Por la multiplicidad de sus métodos y herramientas (análisis económico, reflexión filosófica, arenga política) parece más bien una maquinaria, un dispositivo. ¿En qué se distingue no sólo de otras obras de economía política, sino de otros libros de filosofía y, en general, de otras obras literarias, entendidas en su sentido más amplio?

El capital es un libro fundacional de la economía política moderna. Sus impresionantes modos de trabajo con el lenguaje de la economía clásica lo convierten en, lo que podríamos denominar, el primer libro de deconstrucción categorial de la economía política clásica. Pues se trata, efectivamente, de un dispositivo formado por un conjunto de enunciados que inventan un tipo de lectura, no hecha antes de Marx. El texto ineludible de Louis Althusser, Para leer El capital (1965), da cuenta, por ejemplo, de que El capital no es solo un libro de economía política, sino que representa un modo distinto de lectura. Para leer El capital propone una teoría de la lectura radicalmente distinta de la idea de manual o guía propedéutica, pues Althusser entiende que las categorías de la economía política clásica son modos de ver el funcionamiento de la producción capitalista. Y propone que Marx ve lo que los economistas clásicos no ven. Es decir, la circulación de mercancía, la organización del trabajo, la extracción de plusvalía o la teoría del valor son reinterpretadas en virtud de una nueva mirada, de una nueva lectura o dispositivo. La especificidad de El capital es la fuerza de esa mirada y su enorme voluntad para comprender el proceso de producción, circulación y reproducción ampliada o global del capital. Esta voluntad de lectura se logra mediante lo que llamas «la multiplicidad de sus métodos», pero que muchos especialistas han interpretado bajo la consigna del método dialéctico. Creo que por todos los escollos teóricos de la dialéctica es más interesante hablar de que El capital está recorrido por esa multiplicidad y de la dialéctica como una más de las miradas que Marx ensaya. En cualquier caso, respecto de sus contemporáneos, la lectura de Marx representa un giro copernicano. Este giro está dado, siguiendo la teoría de la lectura de Althusser, por lo que supone habitar un campo de enunciación de manera crítico-deconstructiva. Por eso, más allá del método y del laboratorio escritural que Marx ensaya, la pregunta que seguramente todos nos hacemos respecto del dispositivo óptico que lo lleva a escribir El capital es la siguiente: ¿qué es lo que Marx ve? O, lo que es lo mismo, ¿qué es lo que los economistas clásicos no ven y Marx sí puede ver? Para responder esta pregunta, y con ello a las que tú sugieres, habría que decir que El capital no es exactamente un libro cuya fuerza argumental reside en haber descifrado las leyes de la economía. Por el contrario, se sustrae de lo inmediato de las categorías económicas para ver que el capitalismo no es un conjunto de leyes para el funcionamiento de una sociedad, sino un modo de producción de la existencia. Marx puede ir más lejos puesto que entiende que trata con un modo universal de producción de la vida de la especie humana. El capital pone en crisis la idea de que las sociedades deban su existencia a lo local y de que la existencia de hombres y mujeres se produzca singularmente, y propone que esta producción se da en el marco de inscripción de las tendencias universales del capitalismo. De manera que con Marx ya no es posible entender que las relaciones sociales bajo el capitalismo estén constituidas por una simple sumatoria de leyes que rigen, morfológicamente, la economía. Leer más…