Archivo

Archive for the ‘Feminismo marxista’ Category

“Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de teoría de la reproducción social”: Ankica Čakardić

18/09/2018 Deja un comentario

Ankica Čakardić es profesora auxiliar en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb y directora del departamento de Filosofía Social y Filosofía del Género. El foco de sus investigaciones incluye la crítica marxista de la teoría social del contrato, la crítica política del marxismo, el feminismo marxista, la crítica luxemburguiana de la economía política y la historia de las luchas de las mujeres en Yugoslavia. Actualmente está ultimando un libro sobre la historia social del capitalismo, Hobbes y Locke. Una versión más larga de este artículo fue presentada en la conferencia de Historical Materialism de Londres en 2017, publicada en el número 25.4 como “De la Teoría de la Acumulación a la teoría de la Reproducción Social: Un ejemplo del feminismo Luxemburguiano”, disponible aquí.

La acumulación del capital

Luxemburgo no escribió muchos textos sobre la llamada “cuestión de la mujer”.1 Sin embargo, eso no significa que su trabajo deba ser omitido de la historia del feminismo revolucionario. Por el contrario, sería erróneo afirmar que sus trabajos, específicamente, su crítica de la economía política carecen de referencias para el desarrollo de una política feminista progresista y la emancipación de las mujeres, a través de la historia y hoy en día. A partir de varios ensayos de Luxemburgo sobre “la cuestión de la mujer” y varias tesis clave de su obra La acumulación del capital, intentaremos llevar la teoría de Luxemburgo un poco más lejos. ¿Es posible hablar de un feminismo Luxemburguista? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués?

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, tras cerca de quince años de preparación, Rosa Luxemburgo publicó La acumulación del capital (Berlín, 1913), su trabajo teórico más acabado y uno de los trabajos más relevantes y originales de los clásicos de la economía marxista.2 La acumulación del capital: Una contribución a una explicación económica del imperialismo representaba la continuación de su Introducción a la economía política que Luxemburgo escribió preparando sus conferencias sobre economía política, impartidas entre 1906 y 1916 en la escuela del Partido Socialdemócrata alemán.3 Exponiendo brevemente, La acumulación del capital pretendía estudiar y explicar científicamente las condiciones del proceso de monopolización del capital, la reproducción ampliada y el imperialismo, teniendo en cuenta la relación dinámica entre la espacialidad capitalista y no capitalista. Luxemburgo sostenía que Marx había descuidado la determinación espacial del capital, centrando su crítica del capital exclusivamente en la cuestión temporal, es decir, únicamente en el “tiempo” de la dinámica interna de la reproducción capitalista. En cambio, el enfoque de Luxemburgo intentaba demostrar que el núcleo interno del capital consiste en la impulsión a consumir lo externo a él: los estratos no capitalistas.4 La meta de Luxemburgo era articular su propia teoría de la reproducción ampliada y de la crítica de la economía clásica, que contendría no sólo una dimensión temporal sino también el “análisis de la dimensión espacial”. Esta determinación espacial de la acumulación capitalista Peter Hudis la ha llamado “la dialéctica de la espacialidad”.5 Leer más…

“¿Qué es la teoría de la reproducción social?”: Tithi Bhattacharya

18/09/2018 Deja un comentario

Una de las acusaciones más comunes contra el marxismo es que como teoría está enfocado en la “clase” a expensas del género.

Es importante establecer desde el principio que la historia de las organizaciones que dicen ser “marxistas” no siempre ha sido positiva en lo que respecta a las categorías de opresión, como el género y la raza. Todo el mundo conoce a alguien a quien un hombre “marxista” le ha dicho que los asuntos “menores” como el sexismo o el racismo se resolverán “después de la revolución”, por lo que, mientras tanto, todos debemos ponernos manos a la obra y trabajar en nuestra lucha de clases. Los incidentes de acoso sexual por parte de hombres marxistas desafortunadamente tampoco son raras en las organizaciones de izquierda, tanto en el pasado como en el presente.

Las mujeres se han sentido descartadas, socavadas y rechazadas institucionalmente dentro de sus organizaciones. Las voces de mujeres activistas como las comunistas indias involucradas en la histórica lucha de Telengana de 1947, comunistas británicas como Doris Lessing, o Peggy Dennis, miembros destacadas del Partido Comunista de los Estados Unidos, cuentan historias desalentadoras de sexismo y desilusión en las organizaciones que ellas veían como el trabajo de su vida y fuente de esperanza.

Este registro es particularmente terrible porque muchas de nosotras nos convertimos en marxistas precisamente porque se supone que los marxistas revolucionarios son los más intolerantes a la opresión de género. Nos unimos a las organizaciones revolucionarias porque pensamos en el marxismo como una teoría insurgente, que lucha por -pero nunca queda satisfecha con- cualquier reforma que ofrezca el sistema, y que exige una demolición completa del capitalismo. Por lo tanto es una de las mejores armas para luchar por la liberación de las mujeres y la justicia de género. Hay dos aspectos, mutuamente contradictorios que tenemos que considerar de la historia del marxismo si realmente somos revolucionarios serios y no predicadores dogmáticos irreflexivos. El primero es el daño ocasionado a la causa revolucionaria de la justicia de género en nombre del marxismo, y el segundo es cómo el marco marxista, a pesar de los muchos errores históricos en su nombre, sigue siendo la mejor manera de entender la opresión bajo el capitalismo, y por lo tanto proporciona indicios sobre cómo terminarlo. Leer más…

“Sobre la relación entre género y clase”: Tithi Bhattacharya

18/09/2018 Deja un comentario

Tithi Bhattacharya es marxista, feminista y profesora de historia de la Universidad de Purdue, en el Estado de Indiana (EE. UU.). En 2017 editó Social Reproduction Theory. Remapping Class, Recentering Opression, libro que tiene la particularidad de proponerse como una visión marxista de la Teoría de la Reproducción Social. Aquí presentamos una charla en la que nos expone sus puntos de vista sobre las relaciones entre clase y género, las posibilidades de un feminismo anticapitalista y la búsqueda de fortalecer la clase obrera.

IdZ: En tu libro decís: “estoy proponiendo aquí tres cosas: (a) una reafirmación teórica sobre la clase trabajadora como sujeto revolucionario; (b) una más amplia definición sobre la clase trabajadora que aquella que refiere a la/os asalariadas/os; (c) una reconsideración de la lucha de clases que incluya a las luchas más allá de los salarios y las condiciones laborales”. Me gustaría organizar la entrevista en torno a esa afirmación. Primero, la idea de la clase obrera como sujeto revolucionario no es una posición muy habitual en el feminismo en general, e imagino que tampoco es generalizada en el feminismo del 99 %. ¿Qué significa la defensa de esa propuesta en el marco de los debates del feminismo en la actualidad?

Bueno, gracias por la pregunta porque considero que es muy importante. No creo que haya una contradicción entre este punto de vista del poder de la clase obrera o la potencialidad de la clase obrera para cambiar el mundo, y el feminismo del 99 %, surgido en 2016 a partir de la Huelga de Mujeres [1]. Porque nació precisamente para establecer esta idea del poder de la clase obrera. Porque particularmente en Estados Unidos y el norte de Europa, pero también en vastas regiones del mundo (yo trabajo de forma muy cercana con el feminismo de India de donde provengo), la idea de feminismo que se gestó durante el neoliberalismo fue la que construyó esta vaga figura del “empowerment”. Esa idea de “empoderamiento” evita la pregunta de quién es la que se empodera y para qué fines, esas son las preguntas que el neoliberalismo silencia. Entonces, el feminismo se volvió algo cercano a la idea de “empoderamiento” de las mujeres, lo que, en términos reales, se transformó en la idea de éxito de un sector muy pequeño de las mujeres de todo el mundo: éxito como políticas, éxito como mujeres de negocios, éxito como CEO, etc. Cuando las mujeres escalan estas posiciones y tienen éxito, eso es considerado un éxito para el feminismo. Mientras que el verdadero problema es que, para la gran mayoría de las mujeres en todo el mundo; el neoliberalismo significó un empobrecimiento absoluto de las condiciones de vida y las condiciones de trabajo. Entonces, si el feminismo quiere convertirse en una amenaza para el sexismo y la violencia capitalistas, en lugar de ser una cierva del desarrollo capitalista, entonces tiene que ser un feminismo anticapitalista. Esta forma de entender el feminismo está estrechamente ligada a la cuestión del poder de la clase obrera. Creo que hay un problema teórico y un problema político que hay que abordar. El teórico es que, durante mucho tiempo, tanto en las concepciones liberales de clase y clase obrera, como en la autopercepción de la clase trabajadora, ha habido una separación teórica entre lo que son considerados problemas de clase y lo que son cuestiones de opresión social. Las mujeres, las minorías étnicas o, más aún, las personas trans, no son vistas como miembros de una clase, entonces somos comprendidas por nuestra opresión más que por nuestra pertenencia de clase. Pienso que este es un problema que la Teoría de la Reproducción Social, como está planteado en el libro, trata de sacar a la luz. Trata de disputar que las percepciones de género, de raza, de discapacidad, etc. deben ser comprendidas como parte de la cuestión de clase y no como asuntos separados. Esa es la parte teórica. Las conclusiones estratégicas que una saca es que todas esas cuestiones son cuestiones de lucha de clases. Las luchas que desafían la opresión social, también son luchas de clases. Entonces, para mí la concepción de que la lucha de clases está limitada a luchas por aumentos salariales o luchas dentro de los lugares de trabajo, debe ser combatida. En la etapa neoliberal, las condiciones de vida empeoraron junto a las condiciones laborales. Las dos están relacionadas, de hecho la vulnerabilidad de las condiciones de vida te hace más vulnerable en el lugar de trabajo. Si no tenés seguridad migratoria, es más fácil para el patrón despedirte. O si sos mujer, también es más fácil para el jefe acosarte. Por ejemplo, en relación a la cuestión migratoria: la lucha contra cuotas migratorias (“immigration rates”) no se puede separar de la lucha por la sindicalización, porque las dos son luchas que van de la mano. Esa es la consecuencia estratégica: en el libro intentamos tener un entendimiento más integral de la clase trabajadora, que integre cuestiones de raza, género, igualdad u opresión social entendido como un todo.   Leer más…

“Existe el peligro de transformar el feminismo en una actitud individual”: Entrevista a Cinzia Arruzza

26/06/2018 Deja un comentario

Cinzia Arruzza es profesora de Filosofía en la New School for Social Research de Nueva York, feminista y militante socialista. Su libro Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre el feminismo y el marxismo es una obra de referencia para comprender la relación histórica del movimiento obrero con el movimiento por la emancipación de las mujeres. Nacida en Italia pero residente en Estados Unidos, esta doble mirada le permite comprender fenómenos de uno y otro lado del Atlántico. En esta entrevista nos habla de la conexión entre la opresión de género y de clase, pero también de los peligros del purplewashing[1] y de los caminos que deberá recorrer el feminismo en este nuevo siglo para no extraviarse.

Julia Cámara: Son varios los textos y artículos en los que te posicionas a favor de la teoría del “sistema unitario”, que defiende que el patriarcado no existe como un sistema autónomo de opresión dentro del capitalismo. Se trata de una tesis algo polémica entre las especialistas en estudios de género. ¿Has encontrado muchos problemas a la hora de defender esta idea? Leer más…

Categorías:Feminismo marxista

“Del feminismo de la reproducción social a la huelga de mujeres”: Cinzia Arruzza

07/03/2018 Deja un comentario

En otoño de 2016, las activistas polacas convocaron una huelga de mujeres masiva con el objetivo de frenar una ley parlamentaria que hubiera prohibido el aborto. Estaban inspiradas en la histórica huelga de mujeres contra la desigualdad salarial en Islandia. En octubre de 2016, las activistas argentinas de “Ni una menos” adoptaron también esta táctica para protestar contra la violencia machista. Siguiendo la participación masiva en estas huelgas, las organizaciones feministas de base empezaron a coordinarse internacionalmente para promover una jornada de movilización global en noviembre de 2016, con motivo del día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres. El 26 de noviembre, 300.000 mujeres tomaron las calles en Italia. La convocatoria de una huelga de mujeres el 8 de marzo creció orgánicamente en el seno de estas luchas: iniciada por las activistas polacas que habían organizado la huelga de mujeres de septiembre, en unos meses consiguieron extenderla a cerca de 50 países.

En Estados Unidos, la idea de organizar una huelga de mujeres generó una serie de consideraciones específicas.

La naturaleza masiva de la marcha de mujeres del 21 de junio de 2017 mostró que quizá se daban las condiciones para un renacimiento de la lucha feminista. Al mismo tiempo, la manifestación también reveló las limitaciones estructurales de un tipo de feminismo liberal que había devenido hegemónico desde décadas previas. Esta corriente feminista mostró su verdadera cara en las elecciones primarias del Partido Demócrata, cuando la campaña de Bernie Sanders fue objeto de constantes ataques por parte de las feministas liberales que apoyaban a Hillary Clinton, que argumentaban que votar por Sanders era antifeminista y que las mujeres debían unirse bajo el lema de la “revolución de las mujeres” encarnado por Clinton.  En las elecciones presidenciales, sin embargo, la mayoría de mujeres blancas que votaron optaron por un candidato abiertamente misógino antes que por la mencionada campeona de los derechos de las mujeres. El racismo puede explicar en parte ese voto, pero no explica toda la verdad, yerra a la hora de explicar que el alegato feminista de Clinton no interpelaba a estas mujeres. Puede abordarse esta cuestión mediante una pregunta muy sencilla: ¿Quienes, concretamente, se habían beneficiado del tipo de feminismo liberal que representa Hillary Clinton? Leer más…

“The global woman’s strike”: Tariq Ali talks to Cinzia Arruzza

07/03/2018 Deja un comentario

Tariq Ali talks to Cinzia Arruzza, Assistant Professor at the New School and organiser of the International Women’s Strike US, about the background and demands of the international women’s strike planned for March 8, on International Women’s Day. They further discuss social and political movements in the US and Italy and their influence on the respective political systems.
Leer más…

“Reproducción social del trabajo y clase obrera global”: Tithi Bhattacharya

05/03/2018 Deja un comentario

La fuerza de trabajo es una mercancía que su poseedor, el trabajador asalariado, vende al capitalista. ¿Por qué la vende? Lo hace para vivir 1/

Karl Marx, Trabajo asalariado y capital

Desde su formación, pero particularmente desde fines del siglo XX, la clase obrera global ha enfrentado un desafío tremendo: cómo superar todas sus divisiones para aparecer adecuadamente en forma para combatir y derribar al capitalismo 2/. Después de que las luchas globales de la clase trabajadora fracasaran en superar este desafío, la propia clase trabajadora se convirtió en objeto de un amplio número de condenas teóricas y prácticas. Con mayor frecuencia, estas condenas toman la forma de declaraciones o predicciones sobre la caída de la clase obrera, o simplemente argumentan que esta clase ya no es un agente válido de cambio. Otras/os candidatas –las mujeres, las minorías raciales o étnicas, los nuevos movimientos sociales, un “pueblo” amorfo pero insurgente, la comunidad, por nombrar sólo unos pocos– son levantadas como posibles alternativas a esta categoría presumida como moribunda/reformista, o masculinista y economicista, la clase trabajadora.

Lo que muchas de estas condenas tienen en común es una incomprensión compartida sobre qué es realmente la clase trabajadora. En lugar de la compleja comprensión de la clase propuesta históricamente por la teoría marxista, que revela una visión del poder insurgente de la clase trabajadora capaz de trascender las categorías seccionales, las/os críticos de hoy se basan en una visión altamente estrecha de una “clase obrera” en la cual una trabajadora es simplemente una persona que tiene un tipo específico de trabajo.

En este ensayo voy a refutar esta espuria concepción de la clase reactivando intuiciones marxistas fundamentales acerca de la formación de la clase que han sido oscurecidas por cuatro décadas de neoliberalismo y por las múltiples derrotas de la clase trabajadora global. La clave para desarrollar una comprensión suficientemente dinámica de la clase trabajadora, voy a sostener, es el marco de la reproducción social. Cuando pensamos acerca de la clase obrera es esencial reconocer que los trabajadores tienen una existencia más allá del lugar de trabajo. El desafío teórico reside por lo tanto en comprender las relaciones entre esta existencia y la de sus vidas productivas bajo la dominación directa del capitalista. La relación entre estas esferas va, a su turno, a ayudarnos a considerar las direcciones estratégicas para la lucha de clases.

Pero, antes de que lleguemos allí, tenemos que empezar desde el comienzo, esto es, desde la crítica de la economía política de Karl Marx, en cuanto las raíces de la concepción de la clase trabajadora que encontramos hoy surgen en parte de una comprensión igualmente limitada de la economía misma.    Leer más…

“Pour un féminisme de la totalité”: Coord. Félix Boggio Éwanjé-Épée, Stella Magliani-Belkacem, Morgane Merteuil, Frédéric Monferrand

29/11/2017 Deja un comentario

Le féminisme fait souvent office de faire-valoir à tous les programmes, émancipateurs ou non. Du côté du bloc au pouvoir, les « droits des femmes » sont devenus un argument du maintien de l’ordre, des lois islamophobes à la politique d’incarcération des non-Blancs. Parmi les progressistes, le féminisme est une lutte parmi d’autres, qu’on cite volontiers entre l’antilibéralisme et la défense de l’environnement. À l’inverse, ce livre propose de donner toute sa portée au féminisme, de restaurer sa vocation révolutionnaire, de clarifier sa contribution à tout projet de bouleversement de l’ordre des choses. En quoi transformer la famille, la sexualité, l’organisation de la reproduction sociale et biologique, le travail domestique ou encore le travail affectif implique-t-il de révolutionner la vie quotidienne, la santé, la culture, le travail salarié, le logement, la vie collective, les allocations sociales ? Comment les apports du féminisme noir permettent-ils de repenser le dépérissement de l’État ?
Ce recueil, regroupant des textes fondateurs du féminisme marxiste et des articles plus contemporains, est un manuel à l’usage de celles et ceux qui ne se satisfont pas de transformations partielles, mais qui entendent changer le système dans sa totalité.

Leer más…

“Social Reproduction: What’s the big idea?”: Susan Ferguson

29/11/2017 Deja un comentario

Key to social reproduction theory (SRT) is an understanding of the ‘production of goods and services and the production of life are part of one integrated process’, or in other words: acknowledging that race and gender oppression occur capitalistically.

In this article, Susan Ferguson, a contributor to Social Reproduction Theory, shows how SRT can deepen our understanding of everyday life under capitalism. She explores the history of this dialectical approach, its variances, and its potentialities; providing an answer to the question: social reproduction theory, what’s the big idea?

——————

Social reproduction is a big idea. And like all big ideas, it appears in many guises, refashioned time and again to fit specific problems arising in distinct fields of research. We see social reproduction theories cropping up, for instance, within Education, Psychology, Sociology and Political Economy. And if you ask Wikipedia, you’ll find it defined at a highly general level as a term used to signal the ongoing existence and renewal of inequality.

Well, that’s an apt definition in many cases. But it misses the mark when we’re talking about how the term has been used by Marxist Feminists. Social Reproduction Feminism (which I’ll shorten to SRF for the rest of this posting) explores the ways in which the daily and generational renewal of human life (and thus of human labour power) is absolutely essential to the decade-over-decade tenacity not merely of inequality, but of capitalism.
Leer más…

Categorías:Feminismo marxista Etiquetas:

“What is social reproduction theory?”: Tithi Bhattacharya

17/10/2017 Deja un comentario

One of the most common charges against Marxism is that, as a theory, it is preoccupied with “class” at the expense of gender.

It is important to state at the outset that the history of organizations claiming to be “Marxist” has not always been glorious when it comes to categories of oppression such as gender and race. Everyone knows someone who has been told by a “Marxist” man that “minor” annoyances like sexism or racism will be sorted out “after the revolution,” so in the meantime, we all need to buckle down and work on our class struggle. Incidents of sexual harassment by Marxist men are also unfortunately not uncommon in organizations of the left, both in the past and the present.

Short of actual harassment, women have recounted feeling dismissed, undermined and institutionally written off within organizations. Voices of women activists such as the Indian Communist women involved in the historic Telengana struggle of 1947, British Communists such as Doris Lessing, or Peggy Dennis, a leading member of the U.S. Communist Party, tell a dispiriting story of sexism and disappointment in organizations that such women had seen as their life’s work and source of hope.

This record is particularly horrifying because many of us became Marxists precisely because revolutionary Marxists are supposed to be the most intolerant of gender oppression. We joined revolutionary organizations because we think of Marxism as an insurgent theory–that fights for, but never remains satisfied with, any piecemeal reform the system offers, and that calls for a complete demolition of capitalism–and is thus one of the best weapons to fight for women’s liberation and gender justice. Leer más…

“Una defensa marxista de la interseccionalidad”: Sharon Smith

17/10/2017 Deja un comentario

Muchos militantes que han seguido el debate en la izquierda acerca del término “interseccionalidad” ven difícil defirnirlo, por una razón muy comprensible: diferentes personas lo explican de manera distinta con propósitos distintos.

Por esta razón -junto con el hecho de que es una palabra de siete sílabas- interseccionalidad puede aparecer como una abstracción con solo una vaga relación con la realidad material. Sería un error, sin embargo, descartar totalmente el concepto.

Hay dos interpretaciones muy distintas de la interseccionalidad: una desarrollada por las feministas negras y la otra por el ala postestructuralista de la posmodernidad. Quiero tratar de dejar claras las diferencias en este artículo y explicar por qué la tradición feminista negra plantea el proyecto de construcción de un movimiento unido para luchar contra todas las formas de opresión que es central en el proyecto socialista, mientras que el postestructuralismo no lo hace. Leer más…

“Reading Social Reproduction into Reading Capital”: Nina Power

17/10/2017 Deja un comentario

One of the main problems with the disciplinary quality of contemporary academia is the way in which the fragmentation of disciplines carries over into a fragmentation of analysis. Despite the best efforts of well-intentioned intellectual laborers everywhere, “interdisciplinarity” rarely succeeds in its aims, often remaining littlemore than the sum of its parts. Largely forbidden from the standpoint of today’s academia is an approach that totalizes and synthesizes,that addresses the global hidden domains of contemporary knowledge production and contemporary political action. While a theory of reading may not immediately seem to be the most obvious solution to the fragmentation of disciplines, it is clear that the concept of reading proposed by Althusser in Reading Capital is of enormous importance in the identification of “oversight” as a constitutive feature of intellectual practice—the identification of the process through which “one sees,” or understands as such. Any such attempt to identify what might be usually passed over in silence or simply missed is necessarily more open to criticisms along the same vein—this theory claims to identify the unconscious of the text but is itself unconscious of something else.

Yet for all the importance of Reading Capital in its attempt to identify the very way in which “incorrect” theories of reading have been unconsciously presupposed in earlier ways of approaching Marx’s Capital, it can certainly be said of the authors of Reading Capital that they too neglect, as Marx himself did, certain crucial concepts that in fact alter completely the way in which we might understand capitalism itself. While we might accept with Althusser that all readings are “guilty,” and not least guilty in the oversights of their own historical contingency, we might say that the time has come for a reading of Reading Capital that explicitly draws out the “absent” question of feminism. This is of course not to suggest that much work hasn’t already been done, both in terms of a feminist reading of Marx and a feminist critique or, more positively, use of the work of the various authors of Reading Capital. But there is much, positively, that can be done with the theory of reading presented in the text that allows for a more interesting double-reading of both Marx and Reading Capital. In this sense, then, the work of Ellen Rooney, which takes a polemical approach to the question of ideology, provides us with a useful model to ultimately move beyond the stasis of guilt. My brief chapter will attempt to adhere to Rooney’s description of “the irreducible difference of view, of terrain, that is reading,” an approach that “discloses double-reading as a hopelessly political and historical process, one that no text can escape, foreclose, or defend itself against.”1 Rooney’s emphasis on the politics of reading informs here the suggestion that it is possible to read the gaps of Reading Capital as full gaps, rather than empty spaces.  Leer más…

“Social Reproduction Beyond Intersectionality: An Interview”: David McNally, Sue Ferguson

17/10/2017 Deja un comentario
Viewpoint: We can begin with the concept of social reproduction itself. In your recent foreword to the reissue of Lise Vogel’s classic 1983 work, Marxism and the Oppression of Women, you locate Vogel’s distinct contribution to the Marxist-feminist thought in her inquiry into the “conditions of possibility of labor-power,” or the manner in which labor-power is biologically, socially, and generationally reproduced. From this important point it is then possible to trace the inner connections of activities and relationships that are necessary for the continued existence of wage labor and processes of class formation outside of production. In your opinion, how does social reproduction transform the categories of Marxist class analysis? What is its theoretical and political importance?

David McNally and Sue Ferguson: First, there’s the question of a category transformation. As your question points out, the social reproduction approach transforms our understanding of labor-power. In conventional Marxist analyses, labor-power is simply presumed to be present – a given factor of capitalist production. At best, it is understood as the product of natural, biologically determined, regenerative processes. In socializing labor-power – in unearthing its insertion in history, society, and culture – social reproduction feminism reveals, in the first instance, that labor-power cannot simply be presumed to exist, but is made available to capital only because of its reproduction in and through a particular set of gendered and sexualized social relations that exist beyond the direct labor/capital relation, in the so-called private sphere. It also sharpens our understanding of the contradictory position of labor-power with respect to capital – identifying all aspects of our social reproduction – of our quest to satisfy human needs, to live – as essential to, but also a drag on, accumulation (because capital pays indirectly for this through wages, benefits, and taxes).

These are the key insights of the early generation of social reproduction feminists. But, as more recent scholarship suggests, this approach also reveals labor-power itself to be a more complex, differentiated, category. When one attends to the social reproductive relations, it becomes clear that – despite the equalizing impulses of capitalist value extraction – all labor-power is not the same. Certain workers, indeed increasingly so, are more vulnerable to heightened oppression than others – not due to any difference in the ways in which capitalist laws of accumulation operate, but because oppressive relations beyond the workplace mediate the social reproduction of labor-power, ensuring not only that workers arrive at capital’s doorstep, but that they do so embodying varying degrees of degradation or dehumanization. Leer más…

“De la quema de brujas al trabajo productivo: Una crítica al enfoque de Silvia Federici”: Guillem Murcia López

08/09/2017 Deja un comentario

A Federici se la conoce por su conjugación del análisis marxista y feminista en su obra, con un énfasis en el fenómeno de la (así llamada por Marx) “acumulación primitiva” y la subyugación de las mujeres dentro de las sociedades capitalistas. Vaya por delante que una aportación que intenta incluir la perspectiva feminista en el análisis marxista es, en mi opinión, algo muy meritorio. Si podemos definir feminismo en un sentido amplio como el estudio de las causas, mecanismos y efectos de la desigualdad de las mujeres y hombres, y como la práctica/movimiento que busca la igualdad entre mujeres y hombres, parece claro que una situación de desigualdad evidente en muchos aspectos de la sociedad actual no puede ser ajena a una tradición teórica como el marxismo que busca analizar y cambiar esta misma sociedad: la desigualdad material, la desproporcionada presencia de precariedad laboral en las mujeres trabajadoras, la violencia de género o sexual, la mayor probabilidad de sufrir el trabajo a tiempo parcial no deseado, la posibilidad de ser víctimas de tráfico por redes de prostitución o de verse como meros objetos comerciales en la reciente iniciativa por legalizar el alquiler de vientres son algunos de un sinfín de problemáticas que afectan exclusiva o desproporcionadamente a las mujeres.

Pero precisamente el que ésta sea una empresa meritoria y el respeto a la validez intelectual de quien hace aportaciones a ellas conlleva que se puedan realizar críticas a estas aportaciones igual de serias que las que se hacen en otros temas. Lo contrario sería paternalismo (pensar que es un tema en el que hay que tener permisividad) o una falta preocupación por la cuestión. En Federici en concreto hay dos aspectos que me parecen problemáticos cuando valoramos la utilidad de su obra.
Leer más…

“Marxism and the Oppression of Women”: Lisa Vogel

27/04/2017 Deja un comentario

12th May 2015, 21h, Cinema Europa, Zagreb, Croatia
8th Subversive Film Festival “Spaces of Emancipation: Micropolitics and Rebellions”
Moderated by: Ankica Čakardić

“In this lecture I will talk about my book Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory, first published in 1983, and then reissued in 2013 in the revised form. The original book was conceived as an intervention into heated discussions among socialist feminists of the time. There were two opposing theoretical approaches dealing with the oppression of women: the first one, dubbed a “dual systems theory“, popular among socialist feminists, advocated for the perception of gender and class as distinctive (or at least autonomous) systems. The second, which I named “social reproduction theory“, tried to place female oppression more directly within the Marxist understanding of the capital functioning.
Leer más…