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Archive for the ‘Teoría crítica acumulada’ Category

“Populismo, puntos de partida”: Roberto Fineschi

27/01/2020 Deja un comentario

El populismo es uno de los eslabones de la cadena degenerativa que produce el fascismo al confundir la revuelta romántica anticapitalista con la crítica del modo de producción capitalista

 

1. El término populismo ha significado y significa cosas distintas, si bien no totalmente opuestas cuando menos con marcados contrastes. Históricamente, se observan acepciones potencialmente progresistas – como es el caso del populismo ruso – conservadoras – por ejemplo el norteamericano People’s Party –, ambiguas, ambivalentes y problemáticas – como el peronismo que en Sudamérica se considera tanto de derecha como de izquierda. A lo largo del siglo XX, seguramente prevaleció una acepción mas bien negativa. Quizás debido a que tras la segunda guerra mundial se consolidaron organizaciones politico-institucionales que valoraron negativamente algunas de sus características distintivas: las democracias parlamentarias, por un lado, y el socialismo real, por otro, rehuyeron abordar la ausencia de mediaciones entre el “pueblo” y el ejercicio de la función pública, otorgando un papel central a los partidos como organizadores, educadores y eslabones de la cadena de la práctica y participación políticas. Leer más…

“Ciudadanía en tiempos del Capital. Una crítica desde la tradición marxiana”: Paula Vidal-Molina y Roberto Vargas-Muñoz

27/01/2020 Deja un comentario

Resumen

El artículo se propone indagar en la noción de ciudadanía liberal-marshalliana a la luz del impacto que tienen los procesos de neoliberalización en curso. Los hallazgos dan cuenta de que no se permite realizar la noción de ciudadanía, producto de los procesos de desposesión de derechos sociales, el endeudamiento y la creciente precarización del trabajo y la concentración de la riqueza. Para ello, aborda dos niveles de análisis: uno de orden conceptual acerca del concepto de ciudadanía, centrándose en la noción liberal, y un segundo nivel, que identifica las determinaciones del capitalismo dependiente contemporáneo y los límites del tipo de ciudadanía que es posible construir bajo esos parámetros en el contexto neoliberal. Metodológicamente se realiza una aproximación heurística de la obra de varios autores, en tanto fuentes primarias y secundarias.
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“Socialismo y ecología”: Raymond Williams

27/01/2020 Deja un comentario

Introducción

Algunos llevamos los últimos años reflexionando sobre el socialismo ecológico, aunque el concepto sea un poco enrevesado. Sin embargo, en muchos países y a un ritmo cada vez mayor, se intenta unir dos formas de pensamiento que, evidentemente, son muy importantes en nuestro presente; pero no se trata de una tarea ni mucho menos fácil. Hay una serie de cuestiones que debemos abordar, tanto en términos prácticos para la actualidad como en la forma en la que se han desarrollado los diferentes corpus de ideas.

Resulta irónico que el inventor del concepto de ecología fuera el biólogo alemán Haeckel, en la década de 1860, y que este tuviera una influencia significativa en el movimiento socialista en toda Europa a principios de este siglo [el siglo XX, N. del. T.]. De hecho, según Lenin su influencia había sido enorme, pero no en lo que hoy entendemos por ecología, por mucho que fuese invención de Haeckel; su obra fue influyente porque se trataba de un relato materialista del mundo natural y, entre otras cosas, de un relato fisiológico del alma que encontró su lugar en el encarnizado debate sobre la relación entre el socialismo y la religión y otros sistemas éticos, un debate primordial en el movimiento socialista de aquel entonces. De modo que, aunque en aquella época existía una relación entre cierta versión de la ecología y cierto problema del socialismo, actualmente no tiene mucha importancia. Sin embargo, si vamos más allá de dicho término en particular —ecología— y observamos el tipo de cuestiones que ahora representa de una manera amplia, podemos encontrar una relación muy complicada a principios del siglo XIX y, en particular, desde la revolución industrial. Las relaciones de ese tipo de pensamiento con el pensamiento socialista han sido y siguen siendo importantes, polémicas y complicadas.
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“Introducción a Costumbres en común de E. P. Thompson”: Julio Martínez-Cava Aguilar

15/07/2019 1 comentario

Reproducimos a continuación la introducción a la reedición de E. P. Thompson – Costumbres en común. Estudios sobre la cultura popular (Madrid: Capitán Swing, 2019).

Agradecemos al autor y a la editorial la amable autorización para la publicación íntegra de la presente introducción.

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“Mercadoria e valor: algumas reflexões em torno do primeiro capítulo de O Capital de Karl Marx”: João Vasco Fagundes

15/07/2019 Deja un comentario

1. Uma carta. Um prefácio

Após o esmagamento da Comuna de Paris, o editor e banqueiro francês Maurice La Châtre exila-se em San Sebastián. Próximo, desde os anos 40 do século XIX, dos círculos afectos a Saint-Simon, a Louis Blanc e a Pierre-Joseph Proudhon, é na cidade cantábrica que ele se encontra no ano de 1872, ao abrigo da repressão e dos inúmeros processos judiciais que lhe são movidos enquanto editor de Eugène Sue e de enciclopédias de cunho anti-clerical da sua própria autoria. Nessas circunstâncias, projecta então publicar a tradução francesa do Livro Primeiro de Das Kapital. Kritik der politischen Ökonomie, de Karl Marx, em fascículos periódicos.

No dia 18 de Março de 1872, Marx escreve de Londres ao «cidadão» (citoyen) La Châtre a aplaudir a ideia. A solução proposta pelo editor tem o mérito, segundo Marx, de tornar a obra mais acessível a um público operário, e essa consideração «sobreleva qualquer outra».

A medalha tinha, porém, um reverso. «O método de análise que empreguei, e que ainda não havia sido aplicado aos assuntos económicos – adverte Karl Marx –, torna bastante árdua a leitura dos primeiros capítulos». Uma vez que o público francês é conhecido pela pressa de concluir, de apreender a ligação «dos princípios gerais com as questões imediatas que o apaixonam», é de recear que o seu ânimo de leitura esmoreça por não «poder logo passar adiante».

No entanto… «É essa uma desvantagem – acrescenta Marx – contra a qual nada posso senão prevenir e premunir os leitores preocupados com a verdade. Não há estrada real para a ciência e só têm possibilidade de chegar aos seus cumes luminosos aqueles que não temem fatigar-se a escalar as suas veredas escarpadas.» Leer más…

Carta de Karl Marx a Sigfrid Meyer y August Vog

05/03/2019 Deja un comentario

Londres, 9 de Abril de 1870

 

… Pasado mañana (11 de abril) les enviaré los documentos de la Internacional que tenga a mano. (Es demasiado tarde para enviarlos por correo hoy). Igualmente, enviaré un poco más de los [informes] de Basilea.

 

Entre el enviado también encontrarán algunas de las resoluciones del Consejo General del 30 de noviembre sobre la amnistía irlandesa, que yo mismo escribí, al igual que un folleto irlandés sobre el tratamiento de los convictos fenianos.

 

Tenía la intención de introducir nuevas resoluciones sobre la necesaria transformación de la actual Unión (es decir, la esclavitud de Irlanda) a una federación libre e igualitaria con Gran Bretaña. El progreso de este asunto ha sido suspendido por el momento, en lo que respecta a las resoluciones públicas, debido a mi forzada ausencia del Consejo General. Ningún otro miembro del Consejo General tiene suficiente conocimiento sobre los asuntos irlandeses ni suficiente autoridad entre los miembros ingleses del Consejo General como para reemplazarme en esto. Leer más…

“Lo nacional-popular y el marxismo latinoamericano”: Revista Religación

05/03/2019 Deja un comentario

Nº 12 • VOL 3 • DICIEMBRE 2018

TABLA DE CONTENIDOS

PRESENTACIÓN DOSSIER / INTRODUCTION TO THE SPECIAL ISSUE:

Lo nacional-popular y el marxismo latinoamericano

Marcelo Starcenbaum

Editor invitado

ARTÍCULOS  / ARTICLES / DOSSIER

Posmarxismo: entre el populismo y lo nacional popular en América Latina

Posmarxism: between populism and the popular national in Latin America

Martín Retamozo

Álvaro García Linera: aportes teóricos sobre el Estado y la transición en el Siglo XXI latinoamericano

Álvaro García Linera: Theoretical contributions on the State and the transition in the Latin American XXI Century

Andrés Tzeiman    Leer más…

“Karl Marx: Homenaje en tres actos (políticos)”: Felipe Lagos Rojas

26/11/2018 Deja un comentario

¿Cómo pensar hoy, desde y con Marx, la posibilidad por él abierta de una política proletaria, comunista, como solución a la explotación del capital sobre el trabajo y sus portadoras y portadores? ¿Cómo superar la explotación armada de violencias y desposesiones, de separaciones y jerarquizaciones (artificiales, fetichistas e igualmente violentas) entre estado y sociedad, producción y consumo, producción y reproducción, uso y valor, instaladas por el propio capital y sobre las cuales se acumula, expande y reproduce? Y, al mismo tiempo, ¿cómo distinguir el impulso original de Marx de la historia del “marxismo”, historia que suele llegarnos en dos formatos: la narrativa épica de la teoría del proletariado, o el thriller de los totalitarismos burocráticos?

Sería arrogante intentar responder a cabalidad estas preguntas; después de todo lo escrito y actuado en nombre de Marx, de sus escritos y su legado, incluso aventurar claves de lectura pudiera parecerlo. Tal vez fue esto mismo lo que llevó a Althusser a comenzar su Para leer el capital diciendo que, puesto que no hay lecturas inocentes, hay que comenzar reconociendo de qué lecturas somos culpables. En este caso, y para mantener el lenguaje cristiano que Althusser recoge, aquí confesamos una lectura política de Marx. Para esto, nos valdremos del reciente film El joven Karl Marx (2018), del director haitiano Raoul Peck, y por cierto con el apoyo de en algunas lecutras.

(Nota mental: el biopic es lo suficientemente ajustado a la biografía de Marx – con lo cual ciertamente Peck renuncia a algunas libertades propias del género – para que esto, a su vez, nos libere del peso de la “culpa” o ansiedad que provocan los spoilers).  Leer más…

“Marx, la historia y los historiadores Una relación para reinventar”: Enzo Traverso

26/11/2018 Deja un comentario

Marx no «ha vuelto» en el mundo de la historia y los historiadores. La «posmodernidad» no parece suficiente para explicar el retroceso del marxismo en la historiografía. Este se debe más bien a causas políticas, al peso de una derrota más general del socialismo sobre una corriente con concepciones teleológicas y totalizadoras de la historia. Si las luchas del presente se alimentan del recuerdo de los combates perdidos, hay ahí una vía para recuperar un marxismo capaz de descifrar el pasado con menos certezas, pero más atención a las acciones y los combates humanos.*

El «retorno a Marx» iniciado en los últimos años –muy visible en lo que suele llamarse el nuevo pensamiento crítico– no alcanzó a la historia. Para la mayoría de los jóvenes historiadores, Marx constituye una suerte de terra incognita; para los mayores, una figura olvidada, cuando no proscripta. Desde luego, muchos historiadores marxistas siguen siendo activos y prolíficos, sobre todo en el mundo anglófono, pero la historiografía en su conjunto aún no ha dado vuelta la página de la «crisis del marxismo». Eric Hobsbawm, uno de los más célebres historiadores marxistas, observaba este fenómeno con lucidez: «Los 25 años siguientes al centenario de la muerte de Marx fueron los más oscuros en la historia de su legado»1. En Francia, Thierry Aprile trazaba un cuadro más sombrío. En su reconstrucción de la trayectoria del marxismo en la historiografía, señaló, ante todo, su reconocimiento, que comenzó en la década de 1930 y que continuó tras la Segunda Guerra Mundial –sobre todo, gracias a la Escuela de los Annales, con su entrada, todavía tímida, en el campo universitario–, luego su hegemonía –Aprile no duda en hablar de «dominio»–, que se establece en las décadas de 1960 y 1970, cuando acompaña el auge del estructuralismo, antes de comenzar, a partir de mediados de los años 70, un ocaso que lo llevaría, finalmente, a desaparecer a lo largo de la década siguiente, con su deceso simbolizado por el giro de 1989. Se inicia entonces un periodo durante el cual, según Aprile, «incluso la referencia al marxismo podría significar descalificación»2.     Leer más…

“Para Althusser, la filosofía debe sacudir las cosas”: Entrevista a Warren Montag

26/11/2018 Deja un comentario

Warren Montag es profesor de literatura británica y filosofía política en el Occidental College de Los Ángeles (Estados Unidos). Es también uno de los principales especialistas en el ámbito de los estudios althusserianos, editor de la revista décalages y autor de diversos libros sobre Adam Smith, Spinoza y Althusser.

En esta entrevista, Juan Dal Maso conversa con él acerca del desarrollo de los estudios y debates sobre Althusser durante los últimos años, a partir de la publicación de su obra póstuma. Repasan también las claves de interpretación del pensamiento del filósofo argelino-francés, expuestas por Montag en su libro: Althusser and his contemporaries. Philosophy’s perpetual War (Duke University Press, Durnham y Londres, 2013).

Tenemos diferencias con su lectura de Althusser en dos aspectos. El primero es que si bien no se lo puede asimilar sin más a la política del Partido Comunista Francés en la segunda posguerra, Althuser siempre se mantuvo dentro del PCF sin elaborar una posición claramente diferenciada, por lo que no resulta posible postularlo como un alternativa frente a aquel. El segundo es que el “materialismo del encuentro” característico sobre todo del Althusser tardío, si bien se separa de una lectura “estructuralista” rígida del marxismo, contiene una posición en la que la historia y la política se vuelven totalmente contingentes, por lo que –desde nuestra óptica– la falta de alternativas estratégicas del Althusser temprano se mantiene también en el tardío. Leer más…

“Thinking Matter, Thinking Body, Talking Hands”: Emanuel Almborg, Maria Chehonadskih, Alexei Penzin

26/11/2018 Deja un comentario

Talking Hands is presented here in full until 11/05/18.

“Thinking Matter, Thinking Body, Talking Hands” is a film and discursive program relating to the work of Marxist philosopher Evald Ilyenkov. The evening featured a lecture by philosopher Alexei Penzin on Ilyenkov’s essay “Cosmology of the Spirit,” followed by a screening of artist Emanuel Almborg’s film Talking Hands (2016), and a conversation between Almborg and philosopher Maria Chehonadskih.

Penzin’s lecture takes llyenkov’s early speculative work on the “entropic death of the universe” as a starting point from which to salvage the powers of “thinking matter,” while Almborg’s film and conversation with Chehonadskih engages with llyenkov’s later work on pedagogy, theories of (dis)ability, and the “thinking body”. While both lecture and film propose a materialist understanding of thinking outside the individual, one is located in matter and the universe, and the other in sensuous activity with objects and between people, leading to unique understandings of communism.
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“Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de teoría de la reproducción social”: Ankica Čakardić

18/09/2018 Deja un comentario

Ankica Čakardić es profesora auxiliar en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb y directora del departamento de Filosofía Social y Filosofía del Género. El foco de sus investigaciones incluye la crítica marxista de la teoría social del contrato, la crítica política del marxismo, el feminismo marxista, la crítica luxemburguiana de la economía política y la historia de las luchas de las mujeres en Yugoslavia. Actualmente está ultimando un libro sobre la historia social del capitalismo, Hobbes y Locke. Una versión más larga de este artículo fue presentada en la conferencia de Historical Materialism de Londres en 2017, publicada en el número 25.4 como “De la Teoría de la Acumulación a la teoría de la Reproducción Social: Un ejemplo del feminismo Luxemburguiano”, disponible aquí.

La acumulación del capital

Luxemburgo no escribió muchos textos sobre la llamada “cuestión de la mujer”.1 Sin embargo, eso no significa que su trabajo deba ser omitido de la historia del feminismo revolucionario. Por el contrario, sería erróneo afirmar que sus trabajos, específicamente, su crítica de la economía política carecen de referencias para el desarrollo de una política feminista progresista y la emancipación de las mujeres, a través de la historia y hoy en día. A partir de varios ensayos de Luxemburgo sobre “la cuestión de la mujer” y varias tesis clave de su obra La acumulación del capital, intentaremos llevar la teoría de Luxemburgo un poco más lejos. ¿Es posible hablar de un feminismo Luxemburguista? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués?

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, tras cerca de quince años de preparación, Rosa Luxemburgo publicó La acumulación del capital (Berlín, 1913), su trabajo teórico más acabado y uno de los trabajos más relevantes y originales de los clásicos de la economía marxista.2 La acumulación del capital: Una contribución a una explicación económica del imperialismo representaba la continuación de su Introducción a la economía política que Luxemburgo escribió preparando sus conferencias sobre economía política, impartidas entre 1906 y 1916 en la escuela del Partido Socialdemócrata alemán.3 Exponiendo brevemente, La acumulación del capital pretendía estudiar y explicar científicamente las condiciones del proceso de monopolización del capital, la reproducción ampliada y el imperialismo, teniendo en cuenta la relación dinámica entre la espacialidad capitalista y no capitalista. Luxemburgo sostenía que Marx había descuidado la determinación espacial del capital, centrando su crítica del capital exclusivamente en la cuestión temporal, es decir, únicamente en el “tiempo” de la dinámica interna de la reproducción capitalista. En cambio, el enfoque de Luxemburgo intentaba demostrar que el núcleo interno del capital consiste en la impulsión a consumir lo externo a él: los estratos no capitalistas.4 La meta de Luxemburgo era articular su propia teoría de la reproducción ampliada y de la crítica de la economía clásica, que contendría no sólo una dimensión temporal sino también el “análisis de la dimensión espacial”. Esta determinación espacial de la acumulación capitalista Peter Hudis la ha llamado “la dialéctica de la espacialidad”.5 Leer más…

“¿Qué es la teoría de la reproducción social?”: Tithi Bhattacharya

18/09/2018 2 comentarios

Una de las acusaciones más comunes contra el marxismo es que como teoría está enfocado en la “clase” a expensas del género.

Es importante establecer desde el principio que la historia de las organizaciones que dicen ser “marxistas” no siempre ha sido positiva en lo que respecta a las categorías de opresión, como el género y la raza. Todo el mundo conoce a alguien a quien un hombre “marxista” le ha dicho que los asuntos “menores” como el sexismo o el racismo se resolverán “después de la revolución”, por lo que, mientras tanto, todos debemos ponernos manos a la obra y trabajar en nuestra lucha de clases. Los incidentes de acoso sexual por parte de hombres marxistas desafortunadamente tampoco son raras en las organizaciones de izquierda, tanto en el pasado como en el presente.

Las mujeres se han sentido descartadas, socavadas y rechazadas institucionalmente dentro de sus organizaciones. Las voces de mujeres activistas como las comunistas indias involucradas en la histórica lucha de Telengana de 1947, comunistas británicas como Doris Lessing, o Peggy Dennis, miembros destacadas del Partido Comunista de los Estados Unidos, cuentan historias desalentadoras de sexismo y desilusión en las organizaciones que ellas veían como el trabajo de su vida y fuente de esperanza.

Este registro es particularmente terrible porque muchas de nosotras nos convertimos en marxistas precisamente porque se supone que los marxistas revolucionarios son los más intolerantes a la opresión de género. Nos unimos a las organizaciones revolucionarias porque pensamos en el marxismo como una teoría insurgente, que lucha por -pero nunca queda satisfecha con- cualquier reforma que ofrezca el sistema, y que exige una demolición completa del capitalismo. Por lo tanto es una de las mejores armas para luchar por la liberación de las mujeres y la justicia de género. Hay dos aspectos, mutuamente contradictorios que tenemos que considerar de la historia del marxismo si realmente somos revolucionarios serios y no predicadores dogmáticos irreflexivos. El primero es el daño ocasionado a la causa revolucionaria de la justicia de género en nombre del marxismo, y el segundo es cómo el marco marxista, a pesar de los muchos errores históricos en su nombre, sigue siendo la mejor manera de entender la opresión bajo el capitalismo, y por lo tanto proporciona indicios sobre cómo terminarlo. Leer más…

“El rechazo de Marx a la teoría laboral del valor”: David Harvey

18/09/2018 1 comentario

Se cree generalmente que Marx adaptó la teoría laboral del valor de Ricardo como un concepto fundamental para sus estudios sobre la acumulación del capital. Dado que la teoría laboral del valor ha sido desacreditada de manera general, se ha sostenido a menudo con autoridad que las teorías de Marx no merecen la pena. Esa teoría corresponde a Ricardo, que reconoció que era profundamente problemática, aun mientras insistía que la cuestión del valor era crítica para el estudio de la economía política. En las pocas ocasiones donde Marx comentó este asunto[1] se refiere a la “teoría del valor” y no a la teoría laboral del valor. Así pues, ¿en qué consistía la teoría del valor distintiva de Marx, y cómo difiere de la teoría laboral del valor?

La respuesta (como es usual) es complicada en sus detalles, pero sus lineamientos pueden ser reconstruidos a partir de la estructura del libro primero de El capital.[2]

Marx comienza esa obra con un examen de la apariencia superficial del valor de uso y del valor de cambio en el acto material del intercambio de mercancías, y postula la existencia del valor (una relación inmaterial pero objetiva) tras el aspecto cuantitativo del intercambio de valor. Este valor es tomado inicialmente como un reflejo del trabajo social (abstracto) cuajado en las mercancías (capítulo 1). Como una norma regulatoria del mercado, el valor puede existir, según Marx, sólo cuando y donde el intercambio de mercancías se ha convertido en “un acto social normal”. Esta normalización depende de la existencia de relaciones de propiedad privada, individuos jurídicos y mercados perfectamente competitivos (capítulo 2). Un tal mercado puede funcionar sólo con el surgir de formas monetarias (capítulo 3) que faciliten y lubriquen las relaciones de intercambio de manera eficiente, a la vez que provean de un vehículo conveniente para almacenar valor. El valor no puede existir sin su representación. En el capítulo 4 [*] Marx muestra que sólo en un sistema donde el fin y el objeto de la actividad económica es la producción de mercancías el intercambio se convierte en necesario y a la vez en un acto social normal. Es la circulación del dinero como capital (capítulo 5) la que consolida las condiciones para la creación de la forma de valor distintiva del capital como una norma regulatoria. Pero la circulación del capital presupone la existencia previa del trabajo asalariado como una mercancía que puede ser comprada y vendida en el mercado (capítulo 6). Cómo el trabajo se convirtió en una tal mercancía antes del surgimiento del capitalismo es el tema de la sección 7 de El capital, que trata de la acumulación primitiva u original. Leer más…

“De la Revolución de Octubre al ecocomunismo del siglo XXI”: Michael Löwy

18/09/2018 Deja un comentario
La Revolución de Octubre 1917 ha abierto un horizonte emancipador que no se ha agotado, a pesar de las traiciones, las decepciones y, finalmente, la brutal restauración capitalista. Se puede aplicar a la Revolución Rusa lo que escribía Kant en 1798 (en “Las disputa de las facultades”) acerca de la Revolución Francesa:

Pues un fenómeno tal en la historia de los hombres ya no se olvida, pues ha revelado una disposición y una facultad para lo mejor en la naturaleza humana […]. Pero aun cuando no se hubiera alcanzado ahora la finalidad que se procuraba lograr en este acontecimiento, aun si la revolución o la reforma de la Constitución de un pueblo haya fracasado […] aquella profecía filosófica no pierde nada de su fuerza. Pues aquel acontecimiento es demasiado grande, está demasiado entretejido con el interés de la humanidad y, de acuerdo con su influencia, demasiado difundido por el mundo, en todas sus partes, como para que no emerja en el recuerdo de los pueblos, en cualquier ocasión con circunstancias propicias, y como para que no deba ser despertado con vistas a la repetición de intentos de este tipo (Kant, 1983: 361).

Los proyectos alternativos del siglo XXI no empiezan desde cero: pueden apoyarse en las grandes conquistas del Octubre Rojo. La Revolución Rusa nos enseña que, para cambiar la sociedad, es necesario romper con el capitalismo, establecer la propiedad colectiva de los grandes medios de producción y organizar la planificación de la actividad económica. Esto no quiere decir que no hayan existido límites, problemas y contradicciones, aun en los primeros tiempos heroicos del poder soviético. En su opúsculo La Revolución Rusa (1918), redactado en una prisión alemana, Rosa Luxemburg se solidarizaba con los bolcheviques “que han salvado el honor del socialismo internacional”, pero criticaba varias de sus decisiones y orientaciones practicas. Algunas de estas criticas –acerca de la cuestión nacional y de la distribucion de la tierra a los campesinos – son bastante discutibles, pero otras, en particular sobre la democracia y la libertad de expresión, son profundamente acertadas. Con profética intuición, Rosa Luxemburg previo que la supresión de la democracia y de las libertades en los soviets llevarían a la burocratización y la dictadura. El triunfo de la burocracia estalinista à partir del 1924 es la trágica confirmación de esta advertencia.

Los revolucionarios y comunistas del siglo XXI no pueden, entretanto, limitarse a retomar los grandes principios del Octubre del 1917 en una versión más democrática y libertaria. Problemas nuevos han surgido, no previstos ni por Lenin ni por Trotsky; ni siquiera por Rosa Luxemburg, a pesar de su sensibilidad naturalista. Entre estos problemas, imprevistos y imprevisibles en 1917-1923, la cuestión ecológica es quizás el más importante para una reformulación, en nuestra época, del programa revolucionario. Necesitamos de un proyecto comunista alternativo al capitalismo; pero este proyecto tiene que incluir, de forma central, la relación de las sociedades humanas con el medio ambiente, con la naturaleza. El marxismo revolucionario es un pensamiento y una praxis en proceso permanente de transformación, reformulación, desarrollo. Limitarse a repetir, de forma dogmática y mecánica, los escritos de Marx o Trotsky, o tratar de copiar las experiencias revolucionarias del pasado, es un callejón sin salida. El mismo Marx nos da una lección, al transformar profundamente sus concepciones acerca del Estado o del proceso histórico, en función de nuevas experiencias, como la Comuna de París del 1871.

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