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Archive for the ‘Teoría crítica acumulada’ Category

“Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de teoría de la reproducción social”: Ankica Čakardić

18/09/2018 Deja un comentario

Ankica Čakardić es profesora auxiliar en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb y directora del departamento de Filosofía Social y Filosofía del Género. El foco de sus investigaciones incluye la crítica marxista de la teoría social del contrato, la crítica política del marxismo, el feminismo marxista, la crítica luxemburguiana de la economía política y la historia de las luchas de las mujeres en Yugoslavia. Actualmente está ultimando un libro sobre la historia social del capitalismo, Hobbes y Locke. Una versión más larga de este artículo fue presentada en la conferencia de Historical Materialism de Londres en 2017, publicada en el número 25.4 como “De la Teoría de la Acumulación a la teoría de la Reproducción Social: Un ejemplo del feminismo Luxemburguiano”, disponible aquí.

La acumulación del capital

Luxemburgo no escribió muchos textos sobre la llamada “cuestión de la mujer”.1 Sin embargo, eso no significa que su trabajo deba ser omitido de la historia del feminismo revolucionario. Por el contrario, sería erróneo afirmar que sus trabajos, específicamente, su crítica de la economía política carecen de referencias para el desarrollo de una política feminista progresista y la emancipación de las mujeres, a través de la historia y hoy en día. A partir de varios ensayos de Luxemburgo sobre “la cuestión de la mujer” y varias tesis clave de su obra La acumulación del capital, intentaremos llevar la teoría de Luxemburgo un poco más lejos. ¿Es posible hablar de un feminismo Luxemburguista? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués?

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, tras cerca de quince años de preparación, Rosa Luxemburgo publicó La acumulación del capital (Berlín, 1913), su trabajo teórico más acabado y uno de los trabajos más relevantes y originales de los clásicos de la economía marxista.2 La acumulación del capital: Una contribución a una explicación económica del imperialismo representaba la continuación de su Introducción a la economía política que Luxemburgo escribió preparando sus conferencias sobre economía política, impartidas entre 1906 y 1916 en la escuela del Partido Socialdemócrata alemán.3 Exponiendo brevemente, La acumulación del capital pretendía estudiar y explicar científicamente las condiciones del proceso de monopolización del capital, la reproducción ampliada y el imperialismo, teniendo en cuenta la relación dinámica entre la espacialidad capitalista y no capitalista. Luxemburgo sostenía que Marx había descuidado la determinación espacial del capital, centrando su crítica del capital exclusivamente en la cuestión temporal, es decir, únicamente en el “tiempo” de la dinámica interna de la reproducción capitalista. En cambio, el enfoque de Luxemburgo intentaba demostrar que el núcleo interno del capital consiste en la impulsión a consumir lo externo a él: los estratos no capitalistas.4 La meta de Luxemburgo era articular su propia teoría de la reproducción ampliada y de la crítica de la economía clásica, que contendría no sólo una dimensión temporal sino también el “análisis de la dimensión espacial”. Esta determinación espacial de la acumulación capitalista Peter Hudis la ha llamado “la dialéctica de la espacialidad”.5 Leer más…

“¿Qué es la teoría de la reproducción social?”: Tithi Bhattacharya

18/09/2018 Deja un comentario

Una de las acusaciones más comunes contra el marxismo es que como teoría está enfocado en la “clase” a expensas del género.

Es importante establecer desde el principio que la historia de las organizaciones que dicen ser “marxistas” no siempre ha sido positiva en lo que respecta a las categorías de opresión, como el género y la raza. Todo el mundo conoce a alguien a quien un hombre “marxista” le ha dicho que los asuntos “menores” como el sexismo o el racismo se resolverán “después de la revolución”, por lo que, mientras tanto, todos debemos ponernos manos a la obra y trabajar en nuestra lucha de clases. Los incidentes de acoso sexual por parte de hombres marxistas desafortunadamente tampoco son raras en las organizaciones de izquierda, tanto en el pasado como en el presente.

Las mujeres se han sentido descartadas, socavadas y rechazadas institucionalmente dentro de sus organizaciones. Las voces de mujeres activistas como las comunistas indias involucradas en la histórica lucha de Telengana de 1947, comunistas británicas como Doris Lessing, o Peggy Dennis, miembros destacadas del Partido Comunista de los Estados Unidos, cuentan historias desalentadoras de sexismo y desilusión en las organizaciones que ellas veían como el trabajo de su vida y fuente de esperanza.

Este registro es particularmente terrible porque muchas de nosotras nos convertimos en marxistas precisamente porque se supone que los marxistas revolucionarios son los más intolerantes a la opresión de género. Nos unimos a las organizaciones revolucionarias porque pensamos en el marxismo como una teoría insurgente, que lucha por -pero nunca queda satisfecha con- cualquier reforma que ofrezca el sistema, y que exige una demolición completa del capitalismo. Por lo tanto es una de las mejores armas para luchar por la liberación de las mujeres y la justicia de género. Hay dos aspectos, mutuamente contradictorios que tenemos que considerar de la historia del marxismo si realmente somos revolucionarios serios y no predicadores dogmáticos irreflexivos. El primero es el daño ocasionado a la causa revolucionaria de la justicia de género en nombre del marxismo, y el segundo es cómo el marco marxista, a pesar de los muchos errores históricos en su nombre, sigue siendo la mejor manera de entender la opresión bajo el capitalismo, y por lo tanto proporciona indicios sobre cómo terminarlo. Leer más…

“El rechazo de Marx a la teoría laboral del valor”: David Harvey

18/09/2018 Deja un comentario

Se cree generalmente que Marx adaptó la teoría laboral del valor de Ricardo como un concepto fundamental para sus estudios sobre la acumulación del capital. Dado que la teoría laboral del valor ha sido desacreditada de manera general, se ha sostenido a menudo con autoridad que las teorías de Marx no merecen la pena. Esa teoría corresponde a Ricardo, que reconoció que era profundamente problemática, aun mientras insistía que la cuestión del valor era crítica para el estudio de la economía política. En las pocas ocasiones donde Marx comentó este asunto[1] se refiere a la “teoría del valor” y no a la teoría laboral del valor. Así pues, ¿en qué consistía la teoría del valor distintiva de Marx, y cómo difiere de la teoría laboral del valor?

La respuesta (como es usual) es complicada en sus detalles, pero sus lineamientos pueden ser reconstruidos a partir de la estructura del libro primero de El capital.[2]

Marx comienza esa obra con un examen de la apariencia superficial del valor de uso y del valor de cambio en el acto material del intercambio de mercancías, y postula la existencia del valor (una relación inmaterial pero objetiva) tras el aspecto cuantitativo del intercambio de valor. Este valor es tomado inicialmente como un reflejo del trabajo social (abstracto) cuajado en las mercancías (capítulo 1). Como una norma regulatoria del mercado, el valor puede existir, según Marx, sólo cuando y donde el intercambio de mercancías se ha convertido en “un acto social normal”. Esta normalización depende de la existencia de relaciones de propiedad privada, individuos jurídicos y mercados perfectamente competitivos (capítulo 2). Un tal mercado puede funcionar sólo con el surgir de formas monetarias (capítulo 3) que faciliten y lubriquen las relaciones de intercambio de manera eficiente, a la vez que provean de un vehículo conveniente para almacenar valor. El valor no puede existir sin su representación. En el capítulo 4 [*] Marx muestra que sólo en un sistema donde el fin y el objeto de la actividad económica es la producción de mercancías el intercambio se convierte en necesario y a la vez en un acto social normal. Es la circulación del dinero como capital (capítulo 5) la que consolida las condiciones para la creación de la forma de valor distintiva del capital como una norma regulatoria. Pero la circulación del capital presupone la existencia previa del trabajo asalariado como una mercancía que puede ser comprada y vendida en el mercado (capítulo 6). Cómo el trabajo se convirtió en una tal mercancía antes del surgimiento del capitalismo es el tema de la sección 7 de El capital, que trata de la acumulación primitiva u original. Leer más…

“De la Revolución de Octubre al ecocomunismo del siglo XXI”: Michael Löwy

18/09/2018 Deja un comentario
La Revolución de Octubre 1917 ha abierto un horizonte emancipador que no se ha agotado, a pesar de las traiciones, las decepciones y, finalmente, la brutal restauración capitalista. Se puede aplicar a la Revolución Rusa lo que escribía Kant en 1798 (en “Las disputa de las facultades”) acerca de la Revolución Francesa:

Pues un fenómeno tal en la historia de los hombres ya no se olvida, pues ha revelado una disposición y una facultad para lo mejor en la naturaleza humana […]. Pero aun cuando no se hubiera alcanzado ahora la finalidad que se procuraba lograr en este acontecimiento, aun si la revolución o la reforma de la Constitución de un pueblo haya fracasado […] aquella profecía filosófica no pierde nada de su fuerza. Pues aquel acontecimiento es demasiado grande, está demasiado entretejido con el interés de la humanidad y, de acuerdo con su influencia, demasiado difundido por el mundo, en todas sus partes, como para que no emerja en el recuerdo de los pueblos, en cualquier ocasión con circunstancias propicias, y como para que no deba ser despertado con vistas a la repetición de intentos de este tipo (Kant, 1983: 361).

Los proyectos alternativos del siglo XXI no empiezan desde cero: pueden apoyarse en las grandes conquistas del Octubre Rojo. La Revolución Rusa nos enseña que, para cambiar la sociedad, es necesario romper con el capitalismo, establecer la propiedad colectiva de los grandes medios de producción y organizar la planificación de la actividad económica. Esto no quiere decir que no hayan existido límites, problemas y contradicciones, aun en los primeros tiempos heroicos del poder soviético. En su opúsculo La Revolución Rusa (1918), redactado en una prisión alemana, Rosa Luxemburg se solidarizaba con los bolcheviques “que han salvado el honor del socialismo internacional”, pero criticaba varias de sus decisiones y orientaciones practicas. Algunas de estas criticas –acerca de la cuestión nacional y de la distribucion de la tierra a los campesinos – son bastante discutibles, pero otras, en particular sobre la democracia y la libertad de expresión, son profundamente acertadas. Con profética intuición, Rosa Luxemburg previo que la supresión de la democracia y de las libertades en los soviets llevarían a la burocratización y la dictadura. El triunfo de la burocracia estalinista à partir del 1924 es la trágica confirmación de esta advertencia.

Los revolucionarios y comunistas del siglo XXI no pueden, entretanto, limitarse a retomar los grandes principios del Octubre del 1917 en una versión más democrática y libertaria. Problemas nuevos han surgido, no previstos ni por Lenin ni por Trotsky; ni siquiera por Rosa Luxemburg, a pesar de su sensibilidad naturalista. Entre estos problemas, imprevistos y imprevisibles en 1917-1923, la cuestión ecológica es quizás el más importante para una reformulación, en nuestra época, del programa revolucionario. Necesitamos de un proyecto comunista alternativo al capitalismo; pero este proyecto tiene que incluir, de forma central, la relación de las sociedades humanas con el medio ambiente, con la naturaleza. El marxismo revolucionario es un pensamiento y una praxis en proceso permanente de transformación, reformulación, desarrollo. Limitarse a repetir, de forma dogmática y mecánica, los escritos de Marx o Trotsky, o tratar de copiar las experiencias revolucionarias del pasado, es un callejón sin salida. El mismo Marx nos da una lección, al transformar profundamente sus concepciones acerca del Estado o del proceso histórico, en función de nuevas experiencias, como la Comuna de París del 1871.

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“Karl Marx: textos inéditos”: García Linera, Néstor Kohan

18/09/2018 Deja un comentario

KARL MARX: TEXTOS INEDITOS (García Linera, Néstor Kohan, presentación en La Paz, Bolivia, 2018)

Presentación del volumen KARL MARX 200 AÑOS. TEXTOS INÉDITOS (COMUNIDAD, NACIONALISMOS Y CAPITAL). Álvaro García Linera, Néstor Kohan. Banco Central de Bolivia, La Paz, mayo de 2018. Leer más…

“Imposible volver a Dublín: vida y teoría de Bolívar Echeverría”: Mateo Martínez Abarca

18/09/2018 Deja un comentario

Me contaba hace algunos años Isaac García Venegas, gran amigo y colaborador cercano de Bolívar Echeverría, que poco antes de su muerte Carlos Monsiváis concedió una entrevista en la que, entre muchos otros temas, disertó sobre la diferencia entre el intelectual público y el académico. Para Monsiváis el intelectual público se encuentra actualmente en “etapa de extinción”, siendo sustituido por el segundo y subrayó además que todos los países han tenido al menos uno: Borges en Argentina, Cabrera Infante en Cuba y Bolívar Echeverría en Ecuador. Desde entonces, como ecuatoriano que afectivamente se siente también mexicano, siempre me he preguntado acerca de la relación entre el trabajo intelectual o artístico y la posibilidad de reclamar su pertenencia a una “cultura nacional”, o atribuir unos rasgos específicos, por ejemplo, de “ecuatorianidad” o “mexicanidad” a los mismos.

Sobre todo, en un pensador transterrado como Echeverría (nacido en Ecuador, formado en Alemania y cuya vida y trabajo teórico se desarrollaron mayoritariamente en México), que pensaba que la izquierda debía proponerse rescatar las promesas universales de la modernidad y buscar la constitución de una sociedad universal, no encerrada en guetos o “comunidades arcaicas nacionales.” En este sentido, me pregunto por qué Monsiváis, amigo personal e (y este sí) intelectual público mexicanísimo donde los hay, nos devolvió a Bolívar Echeverría a los ecuatorianos, a pesar de que su itinerario vital le llevó desde joven lejos de Ecuador, país donde nunca más volvería a habitar permanentemente.

Mientras investigaba su obra en México junto a muchas personas que le fueron cercanas, descubrí que la identidad de este gran pensador, que tuvo a la modernidad como horizonte reflexivo; que llevaba dentro de sí el recogimiento tímido, silencioso y la mirada pícara de los pueblos andinos; el sobrio instrumental teórico de la tradición crítica alemana y la celebración de la vida (del valor de uso, podría decirse) hasta en la muerte que es propia del pueblo mexicano, era mucho más amplia y compleja que la reducción simple a un pueblo, a un país. Me parece innegable entonces, tras varios años de pensarlo, que la experiencia vital de Echeverría fue un factor decisivo en su obra, quizá apuntando a lo que describe Gloria Anzaldúa con su idea de “teorías encarnadas”, en donde lo que prima no es un habla académica sino más bien una que proviene de la experiencia y del cuerpo. Vale la pena seguir su trayectoria vital para intentar dilucidar si Monsiváis tenía razón o si Echeverría fue y sigue siendo actualmente uno de los mayores interlocutores de la izquierda mexicana contemporánea. Leer más…

“Josep Fontana: una selección”: Sin Permiso

18/09/2018 Deja un comentario
Josep Fontana murió el pasado 28 de agosto. Se han escrito muchos obituarios en pocos días: algunos resaltan sus méritos académicos, otros su proyección internacional, otros su compromiso con la lucha de autodeterminación nacional de Cataluña, otros su compromiso con el marxismo. Según interese más o menos al redactor o redactora. Es lo que ocurre con los grandes, tocan muchas teclas y las tocan muy bien para que cada uno se sienta más o menos contento en su parcela de interés. Y es lícito que así sea, pero como siempre tratándose de un grande, lo mejor es leerlo directamente. A fondo. Y por este motivo hacemos una breve selección con sus correspondientes enlaces de algunos de los 46 artículos y entrevistas que hemos publicado de Josep Fontana en Sin Permiso, un número de materiales bien respetable. Hemos copiado una breve porción de cada entrevista o artículo.Josep Fontana fue miembro del consejo Editorial de Sin Permiso desde sus inicios. Rojo y catalanista, como él mismo se definió, y por ello tuvo la antipatía tanto de los postfranquistas y derechistas en general como de los españolistas y de los izquierdistas que consideran que “lo único importante es lo social” o que “no se puede ser independentista y de izquierdas”. Pero lo dicho, lo importante es leerlo y de ahí esta pequeña selección del maestro de historiadores Josep Fontana. Descanse en paz. SP   Leer más…

“La relevancia contemporánea de Marx”: Claudio Katz

18/09/2018 Deja un comentario
La conmemoración del 150° aniversario de El capital ha renovado el debate sobre las contribuciones legadas por Marx a la comprensión de la sociedad actual. El texto continúa suscitando apasionadas adhesiones y fanáticos rechazos, pero ya no ejerce la enorme influencia que tuvo en los años 60 y 70. Tampoco padece el olvido que acompañó al desplome de la Unión Soviética. Ningún investigador de peso ignora actualmente el significado del libro y las relecturas traspasan la academia e influyen sobre numerosos pensadores.

El interés por Marx se verifica entre los economistas que resaltan su anticipación de la mundialización. Otros descubren una precoz interpretación de la degradación del medio ambiente y vinculan la ausencia de soluciones al desastre ecológico, con la crisis civilizatoria que previó el teórico germano.

Su obra es retomada con mayor frecuencia para caracterizar la etapa neoliberal. Varios autores indagan las semejanzas de ese esquema con el “capitalismo puro” y desregulado que prevalecía en la época de Marx.

En un período de privatizaciones, apertura comercial y flexibilización laboral se transparentan rasgos del sistema que permanecieron ocultos durante la fase keynesiana. Los diagnósticos del pensador alemán recuperan nitidez en el siglo XXI.

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“Hay que reorganizar la producción y el consumo con criterios exteriores al capitalismo”: Michael Löwy

26/06/2018 Deja un comentario

—Michael, en tu libro El marxismo en América Latina señalás tres periodos en la historia del marxismo en la región: un “periodo revolucionario”, desde los años 20 hasta mediados de los años 30, en el que sobresalen el aporte teórico de Mariátegui y la experiencia de insurrección en El Salvador, en 1932; un “periodo estalinista”, iniciado a mediados de los años 30 hasta 1959, marcado por la hegemonía soviética; y un tercero que denominas «nuevo periodo revolucionario», iniciado con el triunfo de la revolución cubana. Continuando con esa clasificación, ¿cómo denominarías la etapa del marxismo en América Latina de los últimos 25 años y cuáles serían sus principales características?

Buena pregunta… Es difícil saber si el periodo revolucionario abierto por la Revolución Cubana sigue hasta hoy, de alguna forma, o si se acabó, luego de 1990 (derrota de los Sandinistas, Acuerdos de Paz en El Salvador). Quizás el futuro nos dará la respuesta. Otra hipótesis es considerar cerrado el capítulo iniciado en 1959 y definir los últimos 25 años como «la batalla anti-neoliberal»: es un periodo en el cual se ensaya, en varios países del continente, salidas del infierno neoliberal. Una hipótesis más optimista sería hablar de un periodo de «socialismo del siglo 21», pero este es, hasta ahora, más bien un horizonte de esperanzas que una realidad social. Lo que caracteriza este periodo es: 1) la gran dispersión de la referencia marxista, que ya no es limitada a las corrientes «clásicas» de la izquierda; 2) la victoria electoral de la izquierda en la mayoría de los países, pero con una diferenciación muy clara entre los gobiernos social-liberales (Brasil, Uruguay, Chile) y los anti-imperialistas (Venezuela, Bolivia, Ecuador), con varias situaciones intermedias. Leer más…

“Marx: un pensador crítico abierto”: John Bellamy Foster

26/06/2018 Deja un comentario

Doscientos años después del nacimiento de Karl Marx, la influencia de su crítica al capital es ahora mayor que nunca, en lo que se ha llamado el “renacimiento de Marx”. 1 Para quienes creían que el marxismo simplemente había desaparecido con la caída del Muro de Berlín y, el filosofo alemán sería una víctima de lo que Francis Fukuyama denominó “el fin de la historia”, este nuevo renacimiento del marxismo sin duda un proceso sorprendente. 2

En 1942, durante lo que denominó el “renacimiento marxista” de su época, el gran economista conservador Joseph Schumpeter escribió :

La mayoría de las creaciones del intelecto o fantasía desaparecen para siempre después de un tiempo que varía entre una hora después de la cena y una generación. Algunos, sin embargo, no. Sufren eclipses pero vuelven y no vuelven como elementos irreconocibles de una herencia cultural, sino en su atuendo individual y con sus cicatrices personales que las personas pueden ver y tocar. A estos bien podemos llamar los grandes, no es una desventaja esta definición que vincula la grandeza a la vitalidad. Tomada en este sentido, es indudablemente que grande es la palabra para aplicar al mensaje de Marx. 3

Argumentaré que la “grandeza” y la “vitalidad” de las ciencias sociales marxianas que observa Schumpeter derivan principalmente de su lógica interna como su forma de investigación científica abierta . 4 Leer más…

“Aníbal Quijano (1928-2018)”: Enrique Dussel

26/06/2018 Deja un comentario

noticia-anibal-quijanoSe nos ha ido a los 90 años Aníbal Quijano, marxista peruano tan original como Carlos Mariátegui, quien supo descubrir a los pueblos originarios como posibles actores revolucionarios peruanos. De la misma manera, el marxista Quijano supo mostrar que la clasificación social en la modernidad eurocéntrica de la población no fue la clase social, sino la raza. La racialización de marxismo que practicó Quijano, inspirándose en los marxistas afrocaribeños, pero aplicada en América Latina a indígenas y mestizos, tiene consecuencias teóricas y prácticas muy originales, que abren preguntas que hoy se hacen las ciencias sociales en todo el mundo (como la decolonización epistemológica acuñada por Aníbal).

Después de ser uno de los creadores de la Teoría de la Dependencia fue tomando conciencia de la realidad latinoamericana, que le exigió efectuar un cambio radical en el marxismo. Si nos referimos sólo al artículo Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina (trabajo incluido en la magnífica Antología de su obra publicada por Clacso, Buenos Aires, 2014) tenemos ahí sintetizada sus hipótesis de manera muy clara.
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“Un marxismo por imaginar: la herencia de Carlos Pereyra”: Jaime Ortega

26/06/2018 Deja un comentario

Ya son 30 años los que nos separan de la muerte de Carlos Pereyra, uno de los teóricos políticos más importante de México. Su temprana desaparición —apenas a los 48 años—, así como las coordenadas ideológicas y teóricas de los que le siguieron de cerca, colocaron su herencia intelectual en una situación ambigua. Por un lado, el de quedar en la memoria como un reconocido marxista y militante de la izquierda; por el otro, el de un pensador insistente en la problemática democrática, prontamente monopolizada por un liberalismo menos preocupado por la cuestión social y más por la dimensión procedimental.

Vale la pena preguntarse por su legado teórico y político, por los aportes y los límites de uno de los pensadores más respetados entre los círculos de la intelectualidad liberal y poco conocido entre las jóvenes generaciones de izquierda, que, desde mi punto de vista, aún no se han apropiado de una obra que les aportaría una gran riqueza.

Su producción, localizada en el periodo más álgido de la lucha política en contra de las estructuras antidemocráticas del régimen nacido de la revolución, captó la novedad que implicaba el resurgir democrático en el seno de la sociedad mexicana. Su obra, sin embargo, se encuentra llena de pliegues, aperturas y posibilidades productivas. Parte en su reflexión de la obra de Karl Marx, pero la trasciende; sus intervenciones se ubican en un conjunto de coyunturas específicas, al final de su vida, además, planteó posibilidades aún no exploradas a profundidad por la teoría crítica producida en México. Leer más…

“The uses and abuses of Civil Society”: Ellen Meiksins Wood

26/06/2018 Deja un comentario

We live in curious times. Just when intellectuals of the Left in the West have a rare opportunity to do something useful, if not actually world-historic, they -or large sections of them- are in full retreat. Just when reformers in the Soviet Union and Eastern Europe are looking to Western capitalism for paradigms of economic and political success, many of us appear to be abdicating the traditional role of the Western left as critic of capitalism. Just when more than ever we need a Karl Marx to reveal the inner workings of the capitalist system, or a Friedrich Engels to expose its ugly realities ‘on the ground’, what we are getting is an army of ‘post-Marxists’ one of whose principal functions is apparently to conceptualize away the problem of capitalism.

The ‘post-modem’ world, we are told, is a pastiche of fragments and ‘difference’. The systemic unity of capitalism, its ‘objective structures’ and totalizing imperatives, have given way (if they ever existed) to a bricolage of multiple social realities, a pluralistic structure so diverse and flexible that it can be rearranged by discursive construction. The traditional capitalist economy has been replaced by a ‘post-Fordist’ fragmentation, where every fragment opens up a space for emancipatory struggles. The constitutive class relations of capitalism represent only one personal ‘identity’ among many others, no longer ‘privileged’ by its historic centrality. And so on. Leer más…

“La nueva ultraderecha latinoamericana (1992-2018)”: David Pavón-Cuéllar

26/06/2018 Deja un comentario

La extrema derecha marginal

Dos artículos anteriores nos mostraron cómo la extrema derecha de América Latina surgió en el primer cuarto del siglo XX, luego cobró fuerza bajo el impulso de los fascismos europeos en la etapa de entreguerras y finalmente coincidió con los intereses de Estados Unidos en la región durante los años de la guerra fría. De hecho, como vimos, la injerencia estadounidense contribuyó a que la ultraderecha latinoamericana pudiera llegar al poder en algunas dictaduras sudamericanas.

Poco después de la democratización de los países con regímenes dictatoriales, entre los años ochenta y noventa del siglo XX, hubo rebrotes marginales de organizaciones de extrema derecha que aprovecharon la apertura democrática y el relativo relajamiento del control social para hacerse un pequeño lugar en el espacio público. Paraguay contó durante un breve período, entre 1989 y 1993, con el Partido Nacional Socialista Paraguayo (PNSP), cuyo ideario abiertamente nazi no le impidió participar en dos procesos electorales. En Argentina, entre 1990 y 2009, existió el Partido Nuevo Triunfo (PNT), que adoptó posiciones anti-chilenas y supo disimular su nazismo y su antisemitismo con las etiquetas de nacionalismo y anti-sionismo. El Movimiento Patria Nueva Sociedad (PNS) de Chile, existente entre 1999 y 2010, también utilizó la posición anti-sionista para disimular su antisemitismo, pero prefirió hablar de socialismo nacional que de nacionalismo y se caracterizó por su insistencia perfectamente ultraderechista en que no era un partido ni de izquierda ni de derecha.

Un caso paradigmático es el de Brasil, en donde vemos aparecer muy pronto, ya desde finales de los ochenta, una plétora de organizaciones ultraderechistas en las que podemos distinguir tres grupos: los tradicionales nazi-fascistas, como el Partido Nacionalista Revolucionario Brasileño (PNRB), surgido en 1988 y con un ideario ultranacionalista, xenófobo y antisemita; los neo-integralistas o continuadores del integralismo, tradicionalistas, nacionalistas, anticomunistas y antiliberales, como la nueva Acción Integralista Brasileña (AIB), aparecida a mediados de los noventa, y el Frente Integralista Brasileño (FIB), fundado en 2004; y las bandas furiosas de neonazis y cabezas rapadas, generalmente surgidas por escisiones de los Carecas do suburbio, como es el caso de los Carecas do Brasil, homófobos, antisemitas y represores de toxicómanos, y especialmente White Power, nacido en 1989, centrado en la convicción de la superioridad racial de los blancos y extremadamente violento hacia negros, mulatos, homosexuales, judíos y nordestinos –originarios del norte brasileño.   Leer más…

“C.L.R. James: hacia un materialismo postcolonial”: Matthieu Renault

05/03/2018 Deja un comentario

La crítica del eurocentrismo debe renovarse. Para algunos, aplicar los conceptos del marxismo más allá de las fronteras de Europa es condición suficiente para revisar el vínculo europeo de la teoría social. Para otros, provincializar Europa requiere una renuncia a toda conceptualización unitaria del capitalismo y de los conflictos que se producen en su seno. Matthieu Renault propone cambiar los términos del debate insistiendo en la originalidad y la importancia del trabajo teórico de C.L.R. James. El marxista caribeño ofrece una clave esencial de la crítica del eurocentrismo que Matthieu Renault pretende examinar bajo el prisma de las nociones de civilización y traducción.

1) De la crítica postcolonial… al marxismo anticolonial.

“C.L.R. James era trotskista, y fue marxista toda su vida. No hubiera podido contener la risa si le hubiesen presentado un texto de los teóricos postcoloniales recientes diciéndole: “mira, estos son tus hijos”. Sufriría un ataque de risa.”[1]

Estas palabras son un fragmento de la entrevista con Vivek Chibber, autor de Postcolonial Theory and the Specter of Capital, obra publicada en 2013[2]. Estas líneas prolongan los argumentos desarrollados en la conclusión de su obra en la que el autor se opone con vigor a la tesis planteada por Robert J.C. Young en Postcolonialism: An Historical Introduction (2001). Young plantea que, sin importar que operen en condiciones marcadamente diferentes de las existentes en situación colonial, la crítica postcolonial “se inspira” e “incorpora la herencia de las tradiciones marxistas sincréticas desarrolladas fuera de occidente durante las luchas anticoloniales”[3]. Dicho de otro modo, para Young, la crítica postcolonial es heredera directa del anticolonialismo, y más particularmente de los marxismos anticoloniales. Pero, según Chibber, “la descripción de Young es totalmente errónea”. ¿Por qué? Porque las grandes figuras del anticolonialismo, de Kwame Nkrumah a Amílcar Cabral, pasando por C.L.R. James, fueron fieles al “pensamiento humanista y la ética universal”. Independientemente de las derivas y desventuras de los regímenes postcoloniales, añade Chibber, los teóricos y dirigentes anticoloniales –a menudo fueron lo uno y lo otro– confiaban en la ciencia, la objetividad y la idea de “emancipación universal”, ideas que por el contrario constituyen el “blanco privilegiado de las críticas” del campo de estudios postcoloniales[4]. Leer más…