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Archive for the ‘Teoría crítica acumulada’ Category

“Un marxismo por imaginar: la herencia de Carlos Pereyra”: Jaime Ortega

26/06/2018 Deja un comentario

Ya son 30 años los que nos separan de la muerte de Carlos Pereyra, uno de los teóricos políticos más importante de México. Su temprana desaparición —apenas a los 48 años—, así como las coordenadas ideológicas y teóricas de los que le siguieron de cerca, colocaron su herencia intelectual en una situación ambigua. Por un lado, el de quedar en la memoria como un reconocido marxista y militante de la izquierda; por el otro, el de un pensador insistente en la problemática democrática, prontamente monopolizada por un liberalismo menos preocupado por la cuestión social y más por la dimensión procedimental.

Vale la pena preguntarse por su legado teórico y político, por los aportes y los límites de uno de los pensadores más respetados entre los círculos de la intelectualidad liberal y poco conocido entre las jóvenes generaciones de izquierda, que, desde mi punto de vista, aún no se han apropiado de una obra que les aportaría una gran riqueza.

Su producción, localizada en el periodo más álgido de la lucha política en contra de las estructuras antidemocráticas del régimen nacido de la revolución, captó la novedad que implicaba el resurgir democrático en el seno de la sociedad mexicana. Su obra, sin embargo, se encuentra llena de pliegues, aperturas y posibilidades productivas. Parte en su reflexión de la obra de Karl Marx, pero la trasciende; sus intervenciones se ubican en un conjunto de coyunturas específicas, al final de su vida, además, planteó posibilidades aún no exploradas a profundidad por la teoría crítica producida en México. Leer más…

“The uses and abuses of Civil Society”: Ellen Meiksins Wood

26/06/2018 Deja un comentario

We live in curious times. Just when intellectuals of the Left in the West have a rare opportunity to do something useful, if not actually world-historic, they -or large sections of them- are in full retreat. Just when reformers in the Soviet Union and Eastern Europe are looking to Western capitalism for paradigms of economic and political success, many of us appear to be abdicating the traditional role of the Western left as critic of capitalism. Just when more than ever we need a Karl Marx to reveal the inner workings of the capitalist system, or a Friedrich Engels to expose its ugly realities ‘on the ground’, what we are getting is an army of ‘post-Marxists’ one of whose principal functions is apparently to conceptualize away the problem of capitalism.

The ‘post-modem’ world, we are told, is a pastiche of fragments and ‘difference’. The systemic unity of capitalism, its ‘objective structures’ and totalizing imperatives, have given way (if they ever existed) to a bricolage of multiple social realities, a pluralistic structure so diverse and flexible that it can be rearranged by discursive construction. The traditional capitalist economy has been replaced by a ‘post-Fordist’ fragmentation, where every fragment opens up a space for emancipatory struggles. The constitutive class relations of capitalism represent only one personal ‘identity’ among many others, no longer ‘privileged’ by its historic centrality. And so on. Leer más…

“La nueva ultraderecha latinoamericana (1992-2018)”: David Pavón-Cuéllar

26/06/2018 Deja un comentario

La extrema derecha marginal

Dos artículos anteriores nos mostraron cómo la extrema derecha de América Latina surgió en el primer cuarto del siglo XX, luego cobró fuerza bajo el impulso de los fascismos europeos en la etapa de entreguerras y finalmente coincidió con los intereses de Estados Unidos en la región durante los años de la guerra fría. De hecho, como vimos, la injerencia estadounidense contribuyó a que la ultraderecha latinoamericana pudiera llegar al poder en algunas dictaduras sudamericanas.

Poco después de la democratización de los países con regímenes dictatoriales, entre los años ochenta y noventa del siglo XX, hubo rebrotes marginales de organizaciones de extrema derecha que aprovecharon la apertura democrática y el relativo relajamiento del control social para hacerse un pequeño lugar en el espacio público. Paraguay contó durante un breve período, entre 1989 y 1993, con el Partido Nacional Socialista Paraguayo (PNSP), cuyo ideario abiertamente nazi no le impidió participar en dos procesos electorales. En Argentina, entre 1990 y 2009, existió el Partido Nuevo Triunfo (PNT), que adoptó posiciones anti-chilenas y supo disimular su nazismo y su antisemitismo con las etiquetas de nacionalismo y anti-sionismo. El Movimiento Patria Nueva Sociedad (PNS) de Chile, existente entre 1999 y 2010, también utilizó la posición anti-sionista para disimular su antisemitismo, pero prefirió hablar de socialismo nacional que de nacionalismo y se caracterizó por su insistencia perfectamente ultraderechista en que no era un partido ni de izquierda ni de derecha.

Un caso paradigmático es el de Brasil, en donde vemos aparecer muy pronto, ya desde finales de los ochenta, una plétora de organizaciones ultraderechistas en las que podemos distinguir tres grupos: los tradicionales nazi-fascistas, como el Partido Nacionalista Revolucionario Brasileño (PNRB), surgido en 1988 y con un ideario ultranacionalista, xenófobo y antisemita; los neo-integralistas o continuadores del integralismo, tradicionalistas, nacionalistas, anticomunistas y antiliberales, como la nueva Acción Integralista Brasileña (AIB), aparecida a mediados de los noventa, y el Frente Integralista Brasileño (FIB), fundado en 2004; y las bandas furiosas de neonazis y cabezas rapadas, generalmente surgidas por escisiones de los Carecas do suburbio, como es el caso de los Carecas do Brasil, homófobos, antisemitas y represores de toxicómanos, y especialmente White Power, nacido en 1989, centrado en la convicción de la superioridad racial de los blancos y extremadamente violento hacia negros, mulatos, homosexuales, judíos y nordestinos –originarios del norte brasileño.   Leer más…

“C.L.R. James: hacia un materialismo postcolonial”: Matthieu Renault

05/03/2018 Deja un comentario

La crítica del eurocentrismo debe renovarse. Para algunos, aplicar los conceptos del marxismo más allá de las fronteras de Europa es condición suficiente para revisar el vínculo europeo de la teoría social. Para otros, provincializar Europa requiere una renuncia a toda conceptualización unitaria del capitalismo y de los conflictos que se producen en su seno. Matthieu Renault propone cambiar los términos del debate insistiendo en la originalidad y la importancia del trabajo teórico de C.L.R. James. El marxista caribeño ofrece una clave esencial de la crítica del eurocentrismo que Matthieu Renault pretende examinar bajo el prisma de las nociones de civilización y traducción.

1) De la crítica postcolonial… al marxismo anticolonial.

“C.L.R. James era trotskista, y fue marxista toda su vida. No hubiera podido contener la risa si le hubiesen presentado un texto de los teóricos postcoloniales recientes diciéndole: “mira, estos son tus hijos”. Sufriría un ataque de risa.”[1]

Estas palabras son un fragmento de la entrevista con Vivek Chibber, autor de Postcolonial Theory and the Specter of Capital, obra publicada en 2013[2]. Estas líneas prolongan los argumentos desarrollados en la conclusión de su obra en la que el autor se opone con vigor a la tesis planteada por Robert J.C. Young en Postcolonialism: An Historical Introduction (2001). Young plantea que, sin importar que operen en condiciones marcadamente diferentes de las existentes en situación colonial, la crítica postcolonial “se inspira” e “incorpora la herencia de las tradiciones marxistas sincréticas desarrolladas fuera de occidente durante las luchas anticoloniales”[3]. Dicho de otro modo, para Young, la crítica postcolonial es heredera directa del anticolonialismo, y más particularmente de los marxismos anticoloniales. Pero, según Chibber, “la descripción de Young es totalmente errónea”. ¿Por qué? Porque las grandes figuras del anticolonialismo, de Kwame Nkrumah a Amílcar Cabral, pasando por C.L.R. James, fueron fieles al “pensamiento humanista y la ética universal”. Independientemente de las derivas y desventuras de los regímenes postcoloniales, añade Chibber, los teóricos y dirigentes anticoloniales –a menudo fueron lo uno y lo otro– confiaban en la ciencia, la objetividad y la idea de “emancipación universal”, ideas que por el contrario constituyen el “blanco privilegiado de las críticas” del campo de estudios postcoloniales[4]. Leer más…

“Decolonialidad del poder”: Juan José Bautista

05/03/2018 Deja un comentario

Esta es una de las aulas de la Ruta pedagógica “Decolonialidad del poder” que puedes encontrar en nuestro portal http://www.comunalizarelpoder.com.ve. En esta oportunidad el pensador boliviano plantea la necesidad de reconocer y construir marcos categoriales propios de nuestra América Latina, que nos permitan pensar los procesos y horizontes de vida desde las perspectivas decoloniales. El paso por comprendernos como una comunidad pluriversa hace que cobre valor la cosmovisión propia de nuestros orígenes, no solo para identificar que hubo y que hay sino para tener perspectivas de posibilidad de la vida.  Leer más…

“Marx y Foucault: trabajo abstracto y poder disciplinario”: Jason Read

05/03/2018 Deja un comentario

Marx usa el mismo término, trabajo abstracto, para referirse a dos problemas y prácticas diferentes, pero no necesariamente contradictorios. En primer lugar, el trabajo abstracto es el irreconocido equivalente que producen los diversos intercambios del mercado y que los sostiene. Un equivalente que no es solo la precondición del intercambio de bienes, sino también del intercambio de trabajo en el mercado. De este modo, dado que el trabajo abstracto, en este primer sentido, es inseparable de un equivalente puesto entre las mercancías en el mercado y una hora de trabajo, sirve como ideología “espontánea”[1]. El segundo problema abarca una práctica diferente, una producción diferente: la producción de trabajo abstracto dentro de las diversas sedes de la producción –el trabajo abstracto no como apariencia, o ideología, sino como un efecto de las relaciones de poder y las transformaciones tecnológicas que cancelan las diferencias individuales de fuerza, habilidad o resistencia. La unificación de estos problemas y sentidos diferentes bajo un mismo nombre, podría verse como una desafortunada “pobreza de lenguaje”, la confusa mezcla de dos conceptos distintos bajo el mismo término, o podría ser una indicación de la intersección e inseparabilidad del consumo y la producción, la ideología y el poder, como elementos constitutivos del modo de producción[2].

En el proceso de trabajo, el capitalista emplea diversos individuos, o cuerpos, y debe extraer de ellos no sólo fuerza de trabajo, sino la media social de fuerza de trabajo. Como expone Marx:

Otra condición es el carácter normal [normale Charakater] de la fuerza misma de trabajo. Ésta ha de poseer el nivel medio de capacidad, destreza y prontitud prevaleciente en el ramo en que se la emplea. Pero en el mercado laboral nuestro capitalista compró fuerza de trabajo de calidad normal. Dicha fuerza habrá de emplearse en el nivel medio acostumbrado de esfuerzo, con el grado de intensidad socialmente usual. El capitalista vela escrupulosamente por ello, así como por que no se desperdicie tiempo alguno sin trabajar. Ha comprado la fuerza de trabajo por determinado lapso. Insiste en tener lo suyo: no quiere que se lo roben. Por último y para ello este señor tiene su propio code pénal, no debe ocurrir ningún consumo inadecuado de materia prima y medios de trabajo. (CI 237/211). Leer más…

“Apuntes desde nuestra trinchera”: Cristina García

05/03/2018 Deja un comentario

No sospechan siquiera que su historia pueda tener alguna importancia y que tenga algún valor dejar rastros documentales de ella.

Antonio Gramsci

 

L’Obrera bajo la mole

En abril de 1919, plena guerra civil contra conservadores y liberales, algunos humildes trabajadores rusos comenzaron a reparar locomotoras averiadas en sábado, día no laborable por tradición. Así nacieron los Subbótniki o sábados comunistas, durante los cuales la gente realizaba actividades por el bien común y sin recibir dinero a cambio. Según el historiador Christopher Hill, en 1920 los Subbótniki ya contaban con 15.000 miembros del partido comunista y 25.000 obreros no afiliados [1].

“Evidentemente, esto no es más que un inicio, pero un inicio de una importancia extrema. Es el inicio de una revolución más difícil, más esencial, más radical y más decisiva que el derrocamiento de la burguesía, porque es una victoria sobre nuestra propia rutina, nuestra pereza, nuestro egoísmo pequeño-burgués, sobre aquellas costumbres que el capitalismo ha legado al obrero y al campesino. Cuando esta victoria se consolide, entonces y sólo entonces, la nueva disciplina social habrá sido creada”, dijo Lenin [2]. Ya celebrado el centenario de la Revolución rusa y desde un mundo profundamente opuesto, estudiar sus iniciativas populares abre todavía reflexiones y caminos.

Corre el mes de marzo de 2017 en la ciudad de Sabadell, Barcelona. Es domingo – día de descanso por tradición – pero toca jornada de faena y adecuación del espacio en el centro social. Arturo pasa el rodillo cargado de pintura blanca y fresca por la fachada envejecida mientras anima a unas vecinas que pasean por la avenida a participar; Óscar y Hamza ponen luces nuevas en el gimnasio; Pingo y su familia hacen un mural en la pared; David y Cristina limpian y pintan la cocina; Dani estudia los nidos que las palomas han hecho bajo el tejado subido en una grúa que nos ha conseguido Ari; Laia me ayuda a pintar de negro la tarima que hace de escenario; a Maricarmen la recuerdo con un pincel en la mano y un pañuelo morado en el pelo; Conxita y Rosa barnizan ventanas y clasifican los libros de la biblioteca; Gerard y Adrià pintan paredes y reparan puertas. Hay paella y vino para 50 personas a la hora de comer: 50 personas que se han quitado de encima la pereza, o que sencillamente han asumido que valdrá la pena ir a trabajar el lunes con agujetas.
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“Marx, la Teoria Crítica y el presente: Legados, actualizaciones, reapropiaciones. Núm. 8-9 (2017)”: Constelaciones. Revista de Teoría Crítica

05/03/2018 Deja un comentario
Desde sus comienzos, la Teoría Crítica se entiende a sí misma como una actualización del análisis crítico de la sociedad capitalista moderna realizado por Karl Marx. El propio término “teoría crítica” no era sino un modo de aludir, en una constelación socio-política que no permitía un lenguaje más abierto, a la continuidad con la tradición teórico-emancipatoria marxiana. Se trataba de situarla a la altura de una realidad transformada –y en abierta oposición a la tentativa de apropiarse de la teoría de Marx para convertirla en una cosmovisión cerrada al servicio de la legitimación de nuevas estructuras de poder.
Las rupturas de la primera mitad del “breve siglo XX” cambiaron la fisonomía de la sociedad burguesa, y eso exigía desprenderse de algunas seguridades en las que Marx aún había podido apoyarse, y dialogar con otras tradiciones intelectuales: en filosofía y teoría social, pero también con el psicoanálisis y movimientos artísticos, etc. Los autores de la Teoría Crítica incorporaron impulsos de todos estas corrientes, cuya tensa relación con el núcleo teórico marxiano se mantuvo en el tiempo.
Con todo, la relación de la Teoría Crítica con los elementos fundamentales del análisis de Marx y su interpretación de la capacidad de estos elementos para dar cuenta de las transformaciones de la sociedad capitalista moderna son dos cuestiones esenciales para comprender su planteamiento teórico. Un examen riguroso y crítico de la relación de la Teoría Crítica con Marx constituye un requisito imprescindible para clarificar el alcance de dicha teoría. Con todo, el principal propósito de este número de Constelaciones no es contribuir a una clarificación historiográfica de la recepción, transformación y crítica de determinados elementos marxianos en la Teoría Crítica. Se trata más bien repensar la relación entre Marx y la Teoría Crítica desde el punto de vista del presente. En primer lugar, poniendo en relación la controvertida actualidad de Marx en esta fase del capitalismo con las posibilidad es de actualizar la Teoría Crítica. Y, en segundo lugar, analizando cómo la recepción crítica de los planteamientos marxianos en la Teoría Crítica puede contribuir al debate sobre la actualidad de Marx.

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“Antoni Domènech (1952-2017)”: Libro de Sin Permiso

05/03/2018 Deja un comentario

Sin Permiso ha editado 8 libros en PDF de libre circulación electrónica desde mediados de 2012. Los temas han sido Grecia, Egipto, un libro de Ernest Mandel y 5 sobre la Renta Básica incondicional. Este noveno que ahora presentamos tiene un significado especial para nosotros porque está dedicado al que fue editor general desde la creación de la revista, ahora hace casi 13 años, hasta su muerte: Antoni Domènech.

Toni firmó en solitario o con otros autores y autoras 132 artículos o entrevistas en la versión electrónica de la revista. Una parte no muy extensa son artículos académicos si bien debían tener una conexión con la política para ser publicados en Sin Permiso, firmados algunos con María Julia Bertomeu que fue su compañera los últimos 17 años y componente también del comité de redacción; otra buena parte de este centenar largo de artículos son de coyuntura política escritos en su gran mayoría con los otros editores, normalmente con Gustavo Buster y Daniel Raventós. Y otra gran proporción se trata de entrevistas y artículos firmados en solitario.

Los criterios por orden de preferencia a la hora de seleccionar los textos del libro que ofrecemos a continuación han sido:

1) Artículos o entrevistas que firmaba solamente Antoni Domènech. Este grupo conforma la gran mayoría de este libro.
2) Algún escrito que firmó con otra u otras personas.
3) Solamente hemos incluido una nota editorial, de las muchas que firmó, por tratarse precisamente de su último escrito publicado en Sin Permiso muy pocos días antes de su muerte.
4) Finalmente, también reproducimos los obituarios que hemos publicado en Sin Permiso. Leer más…

“El Comunismo de Marx como una Asociación de Individuos Libres: Una Revisión”: Seongjin Jeong

29/11/2017 1 comentario

La idea de comunismo desarrollada por Marx es usualmente considerada como la erradicación de la propiedad privada y la creación de una economía planificada o estatización[1][2][3]. Sin embargo, en gran parte de su vida, Marx describió a la sociedad comunista como una asociación de individuos libres (en adelante, AIL). Pese a ello, los discursos que se refieren al comunismo rara vez han puesto atención a los aspectos de esta idea de AIL desarrollada por Marx. En efecto, la edición japonesa de las obras completas de Marx y Engels (Marx-Engels-Werke) traduce el concepto marxiano de asociación en más de veinte diferentes palabras[4]. Estudiando los textos de Marx que se refieren a la futura sociedad y basándome en trabajos recientes realizados en Japón sobre el concepto de AIL en Marx[5], me centraré en tres aspectos del comunismo tal como fueron desarrollados por Marx, a saber, libertad, individualidad y asociación. A su vez, pondré énfasis en la naturaleza concreta y no-utópica de la AIL, mostrando que los brotes de esta idea ya emergen desde el mismo modo de producción capitalista. Finalmente, sostendré que reducir la AIL de Marx a una suerte de modelo planificado del cálculo del tiempo de trabajo (labor-time calculation planning model) contradice la idea original de la AIL en tanto en cuanto un modelo abierto (open-model), uno que avanza hacia la abolición del trabajo en el comunismo desarrollado.  Leer más…

“Marx y la Revolución Francesa: la “poesía del pasado””: Michael Lowy

29/11/2017 Deja un comentario

Mientras que el film de Raoul Peck sobre el joven Marx está en las salas en este momento (ver, por ejemplo, https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-02-13/karl-marx-berlinale-pelicula_1330238/, ndr) , merece la pena interrogarse sobre la relación de Marx con la revolución, y en particular con la Revolución Francesa. Según Michael Löwy, Marx quedó literalmente fascinado por la Revolución Francesa, como otros muchos intelectuales alemanes de su generación; aquella era a sus ojos, sencillamente, la revolución por excelencia –o más precisamente- “la revolución más gigantesca (“Kolossalste”)” que haya conocido la historia”[1].

Se sabe que en 1844, había tenido la intención de escribir un libro sobre la Revolución Francesa, a partir de historia de la Convención. Desde 1843, había empezado a consultar las obras, a tomar notas, a despellejar los periódicos y las colecciones. En primer lugar son sobre todo las obras alemanas, -Karl Friederich Ernst Ludwig y Wilhelm Wachsmuth- pero a continuación predominaron los libros franceses, especialmente las memorias del miembro de la C Levasseur, cuyos extractos llenan varias páginas del cuaderno de notas de Marx redactado en París en 1844. Además de esos carnets (reproducidospor Maximilien Rubel en el volumen III de las Obras en la Pléiäde), las referencias citadas en estos artículos o estos libros atestiguan la amplia bibliografía consultada: L’Histoire parlementaire de la Révolution française, de Buchez et Roux, L’Histoire de la Révolution française, de Louis Blanc, las de Carlyle, Mignet, Thiers, Cabet, los textos de Camille Desmoulin, Robespierre, Saint-Just, Marat, etc. Se puede encontrar una relación parcial de esa bibliografía en el artículo de Jean Bruhat sobre Marx et la Révolution française ”, publicado en los Annales historiques de la Révolution française”, en abril-junio de 1966.    Leer más…

“Máquinas de lectura. A 150 años de El capital”: Oscar Ariel Cabezas

29/11/2017 Deja un comentario

Conversación con Oscar Ariel Cabezas

Por Guillermo García Pérez

¿Qué tipo de libro dirías que es El Capital (1867)? Por la multiplicidad de sus métodos y herramientas (análisis económico, reflexión filosófica, arenga política) parece más bien una maquinaria, un dispositivo. ¿En qué se distingue no sólo de otras obras de economía política, sino de otros libros de filosofía y, en general, de otras obras literarias, entendidas en su sentido más amplio?

El capital es un libro fundacional de la economía política moderna. Sus impresionantes modos de trabajo con el lenguaje de la economía clásica lo convierten en, lo que podríamos denominar, el primer libro de deconstrucción categorial de la economía política clásica. Pues se trata, efectivamente, de un dispositivo formado por un conjunto de enunciados que inventan un tipo de lectura, no hecha antes de Marx. El texto ineludible de Louis Althusser, Para leer El capital (1965), da cuenta, por ejemplo, de que El capital no es solo un libro de economía política, sino que representa un modo distinto de lectura. Para leer El capital propone una teoría de la lectura radicalmente distinta de la idea de manual o guía propedéutica, pues Althusser entiende que las categorías de la economía política clásica son modos de ver el funcionamiento de la producción capitalista. Y propone que Marx ve lo que los economistas clásicos no ven. Es decir, la circulación de mercancía, la organización del trabajo, la extracción de plusvalía o la teoría del valor son reinterpretadas en virtud de una nueva mirada, de una nueva lectura o dispositivo. La especificidad de El capital es la fuerza de esa mirada y su enorme voluntad para comprender el proceso de producción, circulación y reproducción ampliada o global del capital. Esta voluntad de lectura se logra mediante lo que llamas «la multiplicidad de sus métodos», pero que muchos especialistas han interpretado bajo la consigna del método dialéctico. Creo que por todos los escollos teóricos de la dialéctica es más interesante hablar de que El capital está recorrido por esa multiplicidad y de la dialéctica como una más de las miradas que Marx ensaya. En cualquier caso, respecto de sus contemporáneos, la lectura de Marx representa un giro copernicano. Este giro está dado, siguiendo la teoría de la lectura de Althusser, por lo que supone habitar un campo de enunciación de manera crítico-deconstructiva. Por eso, más allá del método y del laboratorio escritural que Marx ensaya, la pregunta que seguramente todos nos hacemos respecto del dispositivo óptico que lo lleva a escribir El capital es la siguiente: ¿qué es lo que Marx ve? O, lo que es lo mismo, ¿qué es lo que los economistas clásicos no ven y Marx sí puede ver? Para responder esta pregunta, y con ello a las que tú sugieres, habría que decir que El capital no es exactamente un libro cuya fuerza argumental reside en haber descifrado las leyes de la economía. Por el contrario, se sustrae de lo inmediato de las categorías económicas para ver que el capitalismo no es un conjunto de leyes para el funcionamiento de una sociedad, sino un modo de producción de la existencia. Marx puede ir más lejos puesto que entiende que trata con un modo universal de producción de la vida de la especie humana. El capital pone en crisis la idea de que las sociedades deban su existencia a lo local y de que la existencia de hombres y mujeres se produzca singularmente, y propone que esta producción se da en el marco de inscripción de las tendencias universales del capitalismo. De manera que con Marx ya no es posible entender que las relaciones sociales bajo el capitalismo estén constituidas por una simple sumatoria de leyes que rigen, morfológicamente, la economía. Leer más…

“Pour un féminisme de la totalité”: Coord. Félix Boggio Éwanjé-Épée, Stella Magliani-Belkacem, Morgane Merteuil, Frédéric Monferrand

29/11/2017 Deja un comentario

Le féminisme fait souvent office de faire-valoir à tous les programmes, émancipateurs ou non. Du côté du bloc au pouvoir, les « droits des femmes » sont devenus un argument du maintien de l’ordre, des lois islamophobes à la politique d’incarcération des non-Blancs. Parmi les progressistes, le féminisme est une lutte parmi d’autres, qu’on cite volontiers entre l’antilibéralisme et la défense de l’environnement. À l’inverse, ce livre propose de donner toute sa portée au féminisme, de restaurer sa vocation révolutionnaire, de clarifier sa contribution à tout projet de bouleversement de l’ordre des choses. En quoi transformer la famille, la sexualité, l’organisation de la reproduction sociale et biologique, le travail domestique ou encore le travail affectif implique-t-il de révolutionner la vie quotidienne, la santé, la culture, le travail salarié, le logement, la vie collective, les allocations sociales ? Comment les apports du féminisme noir permettent-ils de repenser le dépérissement de l’État ?
Ce recueil, regroupant des textes fondateurs du féminisme marxiste et des articles plus contemporains, est un manuel à l’usage de celles et ceux qui ne se satisfont pas de transformations partielles, mais qui entendent changer le système dans sa totalité.

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“Lenin en 2017, ¿en serio?”: Jorge Lago, Jorge Moruno

29/11/2017 Deja un comentario

¿Qué puede decirnos hoy la revolución de 1917? La izquierda y los liberales coinciden en su comprensión de la revolución rusa pues le dan el mismo sentido aunque desde perspectivas distintas, confundiéndose la reivindicación melancólica de los primeros con la caricatura que hacen los segundos: Lenin embalsamado. Si hoy seguimos hablando de la democracia griega es por el sentido político que nos ha legado y no tanto por su sola dimensión histórica o, dicho de otra forma, lo que interesa es el campo y horizonte que abre y no tanto el modo concreto de su aplicación, donde mujeres y esclavos quedaban, por ejemplo, al margen. Con la revolución rusa ocurre algo similar: si bien resulta imposible explicar y comprender el siglo XX sin su existencia, su legado político nada tiene que ver con los retos concretos y las soluciones que aplicaron sus actores, sino más bien con las motivaciones, las dudas, las contradicciones y el espíritu o el gesto revolucionario que consiguieron desplegar.

¿Las contradicciones que tuvieron que afrontar sus protagonistas permiten sacar alguna conclusión o lección sobre los desafíos del presente? Sí, pero no porque la revolución rusa sirva como ejemplo de conflictos afrontados y resueltos, sino precisamente por lo contrario, porque sigue mostrando escollos con los que podemos toparnos una y otra vez, y que ilustran los callejones sin salida a los que puede conducir todo proceso de cambio político. Nuestra intención aquí no pasa por juzgar, hacer revisionismo histórico o justicia con la historia, sino reconocer esos lugares de fricción o contradicción, y tomarlos como lecciones presentes para afrontar el cambio político por venir. Si es que viene. Veamos algunas cuestiones:   Leer más…

“Teoría crítica: imposible resignarse. Pesadillas de represión y aventuras de emancipación”: Stefan Gandler

17/10/2017 Deja un comentario
El objetivo general de este libro es explorar la capacidad explicativa de la Teoría crítica para poder ser una herramienta cada vez más afinada para el entendimiento de las crecientes -y cada vez más violentas- contradicciones de la sociedad mundial, mal llamada de posguerra. Más allá del mainstream neoconservador, oportunista y sumiso -a todo lo que parece tener cierto poder-, los textos de este volumen tratan de reestablecer la capacidad radicalmente crítica de aquella teoría social que tanto defendió, institucionalizó y protegió ante sus adversariosnacionalistas, fascistas y de la industria cultural, Max Horheimer, con el apoyo y las aportaciones de los otros pensadores de este grupo único en el siglo XX, conocido comúnmente como Escuela de Frankfurt.  Leer más…