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“Herramientas para un feminismo de clase”: Isabel Benítez

Una reseña militante de «Patriarcado y capitalismo: feminismo, clase y diversidad» por Josefina L. Martínez y Cynthia Luz Burgueño Leiva (Akal, 2019)

Empieza a ser un lugar común identificar la década de los 1990 y 2000 como un desierto teórico y político para las luchas contra el adelanto del neoliberalismo en todos los campos, también en el feminista. Durante la última década, tras la tormenta de las teorías queer, la reactivación del activismo feminista convive con dos fenómenos. Por una parte, con la recuperación de referentes teóricos nacidos al calor de la efervescencia política de los años 1970 -feminismo radical, los debates sobre el trabajo doméstico y, por otra, con las dificultades para concretar aquellos planteamientos en términos prácticos de intervención en la lucha feminista del hoy y ahora en el contexto de los Països Catalans. El debilitamiento del hilo rojo en la lucha feminista durante el impulso de la posmodernidad, nos ha llevado a un escenario de carencias estratégicas y tácticas lleno de riesgos pero  que también abre nuevas oportunidades. Una de ellas es la posibilidad de reconstruir un feminismo de clase coherente con los análisis pero también con capacidad para confrontar el capitalismo y el patriarcado. Es en este espacio de esperanza y de oportunidades donde se ubica «Patriarcado y capitalismo».

 

Como decíamos, el crecimiento de las movilizaciones feministas en todo el mundo ha reavivado la necesidad de profundizar y entender la naturaleza de la opresión patriarcal a las sociedades capitalistas contemporáneas. Esta sed ha llevado la recuperación teórica y editorial de las autoras referentes de la segunda ola feminista vinculadas a la campaña por un salario para el trabajo doméstico (wages for housework) como Silvia Federici, Mariarosa Dalla Costa y Selma James; a los referentes clásicos del feminismo radical como Shulamith Firestone y Andrea Dworkin y, en una tercera rama, a la reactivación de los referentes más próximos de la corriente académica de la llamada Economía Feminista como Cristina Carrasco o Amaia Pérez Orozco.

 

A pesar de pasar desapercibido en las antologías feministas de finales del siglo XX, se mantuvo vivo., el hilo rojo que en el campo del feminismo nos lleva desde Engels y Marx a Clara Zetkin y Aleksandra Kolontái. A diferencia del feminismo radical y los debates del trabajo doméstico, la recuperación de las autoras del llamado feminismo socialista o marxista ha sido más tardía pero la encontramos en la aparición de novedades editoriales y en la reedición de algunos clásicos… si bien mayoritariamente en inglés – aunque pueden encontrarse algunas traducciones en Marxismo Crítico-. En la corriente del feminismo socialista o marxista, en el ámbito académico se autodenomina «teoría de la reproducción social», es donde encontraremos a Lise Vogel a finales de los 1980 y a Tithi Bhattacharya, ya en los 2010, («Teoria de la reproducció social», Tigre de Paper, 2019).

 

Para que nos ubiquemos rápidamente, las feministas de la «reproducción social», consideran que el capitalismo y el patriarcado no son dos sistemas de opresión autónomos que se relacionen entre sí, sino que el capitalismo lleva en su seno, integradas en las relaciones sociales de producción, la relaciones de opresión tanto patriarcal como racista. ¿Cuál es la estrategia política consecuente con este análisis? En este aspecto la respuesta no es unánime. Como mínimo, actualmente conviven dos grandes líneas: una que postula el «feminismo del 99%» (donde encontraremos a Bhattacharya, Arruzza, Fraser, …) y otra que, reconociendo muchos puntos en común, señala los riesgos interclasistas que entraña esta formulación de corte ciudadanista. Esta segunda apuesta política es la que se argumenta explícitamente en el libro de Josefina L. Martínez y Cynthia Luz Burgueño.

¿Por qué leer «Patriarcado y capitalismo: feminismo, clase y diversidad»?

 

El estallido comercial de lo feminista ha llenado las estanterías de las librerías y bibliotecas públicas de decenas de novedades. Por lo tanto, es casi obligatorio preguntarnos, ¿porque tendría que leer este libro y no otro? En primer lugar porque,a diferencia de la literatura de los años 1990, estamos ante un texto escrito para todos los públicos, con lenguaje muy claro. Y en segundo lugar porque, a diferencia de muchas de las publicaciones contemporáneas, ofrece coordenadas teóricas y, lo que es más importante, las relaciona con posicionamientos prácticos. Es decir, se posiciona y trasciende el estilo descriptivo, testimonial o de denuncia social para dar herramientas concretas.  En este último aspecto, debe destacarse que el libro también cuenta con un subtexto metodológico y práctico muy enriquecedor para la militancia feminista de las organizaciones políticas y poder ir más allá del cortoplacismo. Es un texto, en conjunto, que habilita una lectura estratégica de clase, internacionalista y antirracista.

 

Dentro y fuera del feminismo contemporáneo, los espacios de debate político pausado y tranquilo, y la «caridad hermenéutica», están siendo desplazados en favor de consignas superficiales y la confrontación iracunda como punto de partida. «Patriarcado y capitalismo» tiene en cuenta este estado de la cuestión.  Con una prosa asequible se van desgranando los nodos temáticos, marcando las líneas rojas tanto a la derecha y a la izquierda: «Ni clase sin género, ni género sin clase». El que es más interesante es que, al no brindar un planteamiento «frontista» sino más bien pedagógico, las autoras obligan a las lectoras (y lectores) a sumergirse en los argumentos y a tratar de sacar sus propias conclusiones o las consecuencias a que nos conducen las premisas y coordenadas políticas de las autoras formulan en el terreno y la intervención política. Las autoras ayudan a discernir el grano de la paja, a jerarquizar temáticas y rehuye de la deformación caricaturesca o la tendencia de algunos sectores del feminismo a «rebatir» con «muñecos de paja» cortados a la medida de una postura apriorística en lugar de rebatir los discursos tal como se presentan y defienden realmente.

 

Los once capítulos de que se compone tienen total independencia temática, de hecho, tienen la extensión idónea de una lectura previa breve por un ciclo de charlas-debate-. La síntesis no solo incluye un resumen teórico y la trayectoria histórica de los debates y posiciones, sino también una valoración al respeto (a veces más ambiguos otras, más claros) y una propuesta práctica de cómo tratar temas apremiantes como, por ejemplo, la violencia machista. Aun así, es recomendable la lectura íntegra y según el orden de aparición en la medida que, página a página, se van apilando los conceptos, las tesis y los argumentos que nos conducen a la conclusión política práctica y clara del último capítulo.

Abordan las polémicas más llamativas como por ejemplo la prostitución, el del trabajo doméstico y de cuidados y las derivas de las «políticas identitarias» respecto a la identidad y la orientación sexual. Pero no olvidan otras controversias que recorren con «más discreción» las asambleas y espacios de acción feministas. Las autoras desnudan y desvelan las tesis implícitas de los diferentes sectores políticos que operan: sean los riesgos de la revitalización de las estrategias reformistas (en vez de superación del capitalismo), el impacto del feminismo liberal -identificado explícitamente con el PSOE- o sea el rol que juega el llamado «populismo de izquierdas». También problematizan los puntos débiles de algunos aparentes consensos al movimiento feminista de base. Algunos ejemplos prácticos son la larga sombra punitivista que planea sobre algunos sectores del feminismo radical contemporáneo, el esencialismo biologicista que impregna el feminismo de la diferencia (ecos del cual están reactivándose alrededor de la maternidad y la crianza) o el liquidacionismo político que puerta bajo el brazo la corriente queer.

Cómo señalan las autoras, el campo feminista ha ganado una fuerte centralidad política por la agudización de la crisis capitalista internacional desde el año 2008 y sus efectos sobre las mujeres de la clase trabajadora. El impacto del trabajo reproductivo en la opresión de las mujeres es innegable, aun así, la lucha en este frente no tendría que infravalorar el hecho que no solo estamos asistiendo a una feminización histórica del proletariado internacional, sino también a una creciente conflictividad sindical protagonizada por mujeres con tres vertientes con mucho de potencial político: el de los derechos laborales, el de la degradación de los servicios públicos asociados al trabajo reproductivo (desde las residencias para gente mayor hasta los servicios de atención domiciliaria), pero también el hecho que esta feminización de la fuerza de trabajo lleva de la mano el potencial de cortocircuitar sectores estratégicos de las economías capitalistas contemporáneas (un aspecto brevemente sugerido por el texto).

Resultan especialmente novedosos los capítulos dedicados a la ultraderecha y la doctrina vaticana anti «ideología del género»;  el dedicado al trabajo doméstico (donde encontraremos una lúcida crítica en los planteamientos de Federici y a la «subversión de la comunidad» defendida por Selma James y Dalla Costa) y el de la violencia machista (donde articulan como podemos superar el actual momento de denuncia moral hacia un plan de conquista de derechos). Aun así, también es cierto que el texto no resuelve con la misma solvencia algunas de las polémicas que forman parte de los temas tratados: transexualidad (al calor de las controversias con las corrientes más culturalistas), «feminismo islámico» (respecto a las corrientes laicas de los propias zonas de predominio musulmán), o la regulación de la prostitución (y un posicionamiento pretendidamente claro pero contradictorio con el enfoque de otros capítulos). Aunque establecen sólidas premisas no se tira del hilo hasta el final y la concreción política no logra la misma finura que en otros capítulos. Como ya señalábamos, es un libro del que se puede aprender pero con el que también hay que debatir.

 

Tres notas predominan en la melodía del libro: Ana Patrícia Botín (presidenta del Banco Santander), Lise Vogel y la insistencia en el carácter estratégico que tienen las luchas del movimiento obrero para toda fuerza anticapitalista revolucionaria que se precie. La efervescencia política del feminismo contemporáneo no ha ido acompañada por un interés equivalente o paralelo por relacionar las reivindicaciones con la autodefensa laboral o la conquista de derechos en la esfera laboral y, como efecto secundario, no está dando suficiente importancia a la creciente conflictividad sindical protagonizada por mujeres -en el contexto del estado español- ni el eventual poder estratégico que otorga la feminización de espacios críticos de las economías capitalistas contemporáneas, como señalábamos antes.

Metodología intelectual militante

Podríamos decir que la militancia es el terreno donde la teoría se clarifica y con esta nos volvemos a la práctica con todavía mejores herramientas para transformar la sociedad. En contraste con la proliferación de un estilo de ensayo abstracto, impresionista, genérico y/o sin historia, «Patriarcado y capitalismo» ofrece datos y los analiza dentro del marco omnicomprensivo de la lucha de clases. Las autoras han gestado el texto con un pie en la calle y otro a la lectura y el estudio y esto tiene efectos en el contenido, en el enfoque y en un abordaje sensiblemente diferente, de la subjetividad feminista.

La génesis del texto es inseparable de la actividad política de ambas autoras y de la organización desde la cual militan y escriben: Pan y Rosas. Este hecho se hace patente desde el prólogo de Andrea D’Atri, al ilustrar «el internacionalismo» en términos prácticos, y también en el método el proceso de confección del libro, más allá del acertado encargo editorial de Akal.

Un vistazo rápido a las notas en el pie y a la bibliografía nos muestra que este relato pedagógico emana de un trabajo colectivo y constante de artículos temáticos, seguimiento de conflictos laborales, reseñas y debates teóricos previamente publicados a Izquierda Diario y la revista Ideas de Izquierda. Esta riqueza colectiva – que también acompaña el proceso de maduración de los enfoques y análisis de Pan y Rosas-, permite al libro concentrarse en la exposición sintética que, a pie de página nos remite a un nivel de concreción mayor que, a su vez, nos ofrece la bibliografía para poder profundizar a aquellas que tengan interés (y posibilidades de hacerlo). Un método que, también es importante destacar, nos aleja de la técnica intelectual individualista (lo que la feminista vasca Mari Luz Esteban denomina «feminismo de opinión»), de la aglutinación de artículos dispares de expertas y nos muestra, por la vía del ejemplo, la potencia del trabajo intelectual colectivo, bien entrelazado y concebido como una herramienta para la intervención política desde una organización política no mixta y explícitamente ligada a un partido.

Frente a la noción genérica de «sororidad», nos brindan el testigo y la subjetividad de la lucha de las mujeres trabajadoras con las que ha trabado contacto y militancia Pan y Rosas en los últimos años en Argentina, en el Estado español y en el Estado francés: las kellys, las trabajadoras de Movistar, las trabajadoras del Servicio de Atención Domiciliaria de Barcelona, las operarias de Panrico. Quien piense que enfocar la lucha feminista desde la perspectiva de la lucha de clases nos lleva a la despersonalización puede comprobar con este texto que más bien sucede lo contrario. En su expresión como mujeres trabajadoras, los testimonios recogidos expresan un empoderamiento político y social profundo y sostenido en todas las esferas de su vida. Una subjetividad profundamente colectiva que nos ejemplifica una alternativa al enfoque intimista que a menudo encontramos en el tratamiento de la opresión machista – un enfoque heredero, a menudo sin ser consciente, de la psicologización cultural de cariz individualista de «La mística de la feminidad» de la liberal Betty Friedan-.

 

Un libro, en definitiva,muy recomendable y que aparece en el momento oportuno tanto en cuanto a la necesidad del movimiento feminista de ir un paso más allá de la denuncia, así como, por la coyuntura que marca el gobierno español PSOE-Unidas Podemos, que sin duda, agudizará las contradicciones ya presentes en el movimiento feminista del estado español.

 

Isabel Benítez es militante de la Coordinadora Obrera Sindical y miembro del Seminario de Economía Crítica Taifa. 

(Ilustración de Favianna Rodríguez)

Traducción revisada del artículo original publicado en L’Accent en diciembre de 2019

El libro se puede conseguir en la Web de Akal

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