Archivo
«Una carta de Marx a su padre del año 1837»: Montserrat Galcerán Huguet
La carta que el joven Marx escribió a su padre la noche del 10 al 11 de noviembre de 1837 constituye, en mi opinión, un documento excepcional para comprender su evolución intelectual, ya que en ella le informa del curso de sus investigaciones durante el primer año de su estancia en la Universidad de Berlín, año que marca su distanciamiento del idealismo clásico kantiano y fichtano, y su adhesión a la filosofía de Hegel. En el momento de su redacción Marx tenía diecinueve años y acababa de convertirse al hegelianismo. En las páginas que siguen voy a analizar este escrito intentando poner de relieve cuál es el bagaje intelectual con que cuenta Marx en este momento y cuál es el hegelianismo al que se adhiere, es decir, cuáles son los temas de la filosofía hegeliana que más le impresionan y que se convierten en contenidos duraderos, por no decir permanentes, de su propio pensamiento.
«Capitalismo y violencia»: Mario A. Solano Solano
Resumen:La violencia muestra una presencia casi ubicua en la vida social actual asumiendo diversas y múltiples expresiones, la mayoría con muy graves consecuencias, al punto que entidades multinacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la han declarado como el principal problema de salud pública. En los países capitalistas, la violencia estructural, sistémica inherente al sistema, se acompaña de múltiples expresiones de violencia interpersonal; la política exterior de la mayor potencia capitalista se fundamenta en el uso sistemático de la violencia. En este ensayo se desarrolla la tesis de la insuficiencia de los enfoques explicativos prevalecientes de la agresividad humana, debido a que la mayoría de ellas parten de una visión ideológica de los seres humanos; se plantea la necesidad de elaborar una teoría basada en las categorías del materialismo histórico; en particular de la crítica de la economía política. Se propone que solo con fundamento en una tal teoría, se puede arribar a una explicación satisfactoria de la ola de violencia que inunda el mundo en que vivimos.
«Ser genérico, esencia genérica en el joven Marx»: Isabel Monal
«La esencia genérica (Gattungswesen) es uno de los conceptos claves utilizados por Marx, sobre todo en el período de juventud, y más específicamente en la etapa posterior a los artículos de la Gaceta renana (Rheinische Zeitung) hasta las Tesis sobre Feuerbach. Se trata precisamente de la etapa de fuerte y decisiva influencia feuerbachiana en el pensamiento de Marx el cual lo condujo a adoptar, junto con la crítica a la filosofía idealista de Hegel, parte del aparato conceptual utilizado por Feuerbach, aunque en él esa terminología tome un giro propio.
En su antropologismo naturalista, Feuerbach hace pivotear parte importante de sus análisis sobre los conceptos de Gattung (especie, género) y Entfremdung (enajenación). A mediados de la década del cuarenta existía en Alemania una atmósfera de búsqueda de una nueva filosofía, y el Mensch (el hombre), para Feuerbach, debía ser el fundamento de esa filosofía. Feuerbach descolló en este empeño y se adentró en una crítica a fondo de la filosofía especulativa y abstracta, en particular de Hegel. Al subrayar el nexo de toda filosofía especulativa con la teología y la religión y manifestarse contra todo el Wissen (el saber) apriorístico y especulativo, sentaba las bases para un nuevo tipo de reflexión a la cual no sería indiferente el joven Marx.»
«Marxismo versus Sociología. Las ciencias sociales como instrumento del imperialismo»: Iñaki Gil de San Vicente

1.
PRESENTACIÓN
En los últimos años varios colectivos y personas hemos mantenido diversos debates sobre las transformaciones que está sufriendo el imperialismo, y sus efectos contra las clases y los pueblos, contra las mujeres, contra toda serie de colectivos explotados. Una de las cuestiones que iban apareciendo con especial insistencia trata sobre el error cometido por la izquierda revolucionaria en las últimas décadas al no haber prestado a la sociología y a las «ciencias sociales» la necesaria atención crítica.
«La China (1421-1800). Razones para cuestionar el eurocentrismo»: Enrique Dussel
Al almirante Zheng He, que condujo el descubrimiento de los cuatro continentes. A los almirantes Hong Bao, Zhou Men y Zhou Wen que “descubrieron” nuestro continente americano en 1421.
Intentaré mostrar la falsedad de algunos aspectos de la pretensión del eurocentrismo, todavía prevalente en México (en especial en algunos círculos de la SEP). Se piensa que Europa fue el centro de la historia mundial desde el final del siglo XV porque descubrió América –punto de apoyo para el descubrimiento del Africa occidental-, cuya superioridad terminó por manifestarse en la revolución industrial, hecho científico-tecnológico que tiene su lejano origen en el milagro griego, cuna exclusiva de la cultura occidental. Por supuesto, para el eurocentrismo, China nada tiene que ver con todo esto.
«El marxismo y el curso de la historia»: Ellen Meiksins Wood
Hubo un tiempo, no hace mucho, en que una de las críticas más graves y frecuentes dirigidas contra el marxismo era la de que suscribía una visión simplista y mecanicista de la historia según la cual todas las sociedades están predestinadas a pasar por una única e inexorable secuencia de estadios, desde el comunismo primitivo a la esclavitud, el feudalismo y, finalmente, el capitalismo, que inevitablemente dará paso al socialismo. Lo que estaba en entredicho no era simplemente el valor del marxismo como teoría de la historia y su supuesta incapacidad para explicar la diversidad de modelos históricos desplegados en el mundo, sino también la viabilidad del propio proyecto socialista. Puesto que el marxismo estaba tan claramente equivocado en cuanto al curso unilineal de la historia, sin duda lo estaba igualmente en cuanto a la inevitabilidad ―e incluso la posibilidad― del socialismo.
Ahora que esta visión de la historia ha sido generalmente repudiada por marxistas no sólo del Oeste sino también del Este, ahora que muchos marxistas han reconocido en ella una aberración que tenía menos que ver con la teoría marxista que con el dogma stalinista y que fue siempre incompatible no sólo con la idea de la historia del propio Marx, sino también con los principios fundamentales del materialismo histórico y su concepción de la lucha de clases, el terreno de la crítica ha variado. Ahora se nos dice que el marxismo no puede existir sin una historia unilineal y mecánicamente determinista. Al haber abandonado su salvavidas, su concepción de la historia, aunque profundamente errónea, el marxismo ha muerto. Y con la historia marxista, también el proyecto socialista, ya que no puede seguir habiendo motivos para creer que 1a historia ha sentado las bases del socialismo.
«La Comuna de París»: Henri Lefebvre

La insurrección del 18 de marzo y los grandes días de la Comuna que siguieron, suponen la apertura ilimitada hacia el porvenir y lo posible, sin prestar atención a los obstáculos y a las imposibilidades que pueden atajar el camino. Una espontaneidad fundamental separa los sedimentos depositados por los siglos: el Estado, la burocracia, las instituciones, la cultura muerta. Una efervescencia volcánica alza las escorias acumuladas. En ese movimiento suscitado por los elementos negativos -por lo tanto creadores, de la sociedad existente: el proletariado- la práctica social se quiere y se hace libre, liberada de las cargas que pesan sobre ella. Se metamorfosea de un salto en comunidad, en comunión, en el seno de la cual el trabajo, la alegría, el ocio, la satisfacción de las necesidades -y ante todo de las necesidades sociales y de las necesidades de sociabilidad- no se separarán más. La cotidianeidad se transforma en fiesta perpetua.
«Las crisis estructurales en la dinámica histórica del cambio social»: Gérard Duménil

Treinta años han hecho falta para demostrar la insostenibilidad del capitalismo neoliberal. Después de varios años de crisis, aún podemos preguntarnos sobre su capacidad de encontrar nuevas vías que aseguren su supervivencia. ¿Adónde va pues, el capitalismo?
Las nociones ya nos son familiares. Si existe una ideología neoliberal, el « neoliberalismo » hay que entenderlo como un conjunto de prácticas, una nueva fase del capitalismo, de una violencia social renovada. Los costes para los sectores más desfavorecidos de la población han sido considerables, sobre todo en algunas regiones del mundo como África y América latina. Han surgido resistencias. Pero, hasta la segunda mitad del decenio 2000, este capitalismo de nuevo cuño ha manifestado una eficacia sorprendente en la consecución de sus objetivos: el enriquecimiento del sector más privilegiado de la población y el reforzamiento de la hegemonía internacional de Estados Unidos. Sin embargo, a lo largo de estos decenios, las contradicciones se han ido acumulando y agudizando.
«El ‘estado de naturaleza’. La comunidad primitiva en el pensamiento de Marx»: Francisco Castilla Urbano

RESUMEN
Marx llevó a cabo un tratamiento del estado originario de la humanidad que continúa la tradición ilustrada y utópica, pero con un cambio en los contenidos asignados al mismo; de su análisis desaparece la concepción del hombre como ser aislado, la escasa atención a la producción material y la visión empobrecedora que la economía política tenía del ser humano. El resultado es una antropología filosófica en la que la denuncia de la enajenación del trabajo y la explotación como producto del capitalismo deja entrever lo que serían las relaciones del hombre con otros hombres y con la naturaleza si se dieran, superando su simplismo e ingenuidad, las condiciones del comunismo primitivo.
Palabras clave : Marx, estado de naturaleza, antropología filosófica
«Desafíos actuales de la teoría crítica frente al posmodernismo»: Néstor Kohan
“Lo que anuncia ser un proyecto más inclusivo que el socialismo tradicional en realidad lo es menos. En vez de las aspiraciones universalistas del socialismo y la política integradora de la lucha contra la explotación de clases, tenemos una pluralidad de luchas particulares desconectadas que concluye con una sumisión al capitalismo. El proyecto socialista debe enriquecerse con los recursos y los conocimientos de los «nuevos movimientos sociales» (ahora no tan nuevos), no empobrecerse recurriendo a ellos como una excusa para desintegrar la resistencia al capitalismo” Ellen Meiksins Wood
Balance crítico impostergable
Actualmente, a pocos años de haber comenzado el nuevo siglo y el nuevo milenio, se suceden distintas experiencias de lucha, enfrentamiento y rebeldía contra el llamado “nuevo orden mundial”. Desde las movilizaciones masivas y globales contra la guerra imperialista (en Irak y Afganistán) hasta el rechazo de la intromisión norteamericana en diversos países latinoamericanos (como en Venezuela, Cuba, Colombia, etc). Mientras tanto, recrudece la oposición al ALCA encabezada por los Sin Tierra en Brasil y acompañada por la lucha de los piqueteros en Argentina. Al mismo tiempo, en las principales ciudades del capitalismo metropolitano, continúan desarrollándose los denominados “nuevos” —aunque ya cuentan con décadas de historia— movimientos sociales (ecologistas, feministas, homosexuales y lesbianas, minorías étnicas, okupas, ligas antirrepresivas, etc).
The ‘Dictatorship of the Proletariat’ in Marx and Engels»: Harl Draper
The phrase ‘dictatorship of the proletariat’ first appeared in a series of articles by Marx, later titled The Class Struggles in France 1848-1850, published in what was then Marx’s own London magazine. The first article, written in January 1850, came off the press in early March. The expression or its equivalent appeared not once but three times – in each of the three installments (or chapters) that comprised the original series.
This work was Marx’s attempt to sum up the political meaning of the European revolution of 1848-49. Marx had taken an active part in this revolution in the German arena, as editor of the leading organ on the revolutionary left, at the same time closely following the turbulent developments in France and Vienna in particular. The revolution was now over, and Marx was thinking over its lessons.
«El concepto del Estado en los ‘Cuadernos de la cárcel’ ”: Carlos Maya

«Me he convencido de que aun cuando todo está o parece perdido, es preciso reanudar tranquilamente el trabajo, recomenzando desde el principio. Me he convencido de que es preciso contar siempre sólo con uno mismo y con las propias fuerzas; no esperar nada de nadie y por lo tanto no buscarse desilusiones. Que es necesario proponerse hacer sólo lo que se sabe y se puede hacer y seguir el propio camino. Mi posición moral es óptima: unos me creen un satanás, otros me creen casi un santo. Yo no quiero hacer el papel ni de mártir ni de héroe. Creo ser simplemente un hombre medio, que tiene sus convicciones profundas, y que no las cambia por nada en el mundo».
―Antonio Gramsci
HEGEMONÍA: DIALÉCTICA DE LA DIRECCIÓN Y DEL DOMINIO
“[…] la hegemonía política […] es el punto de contacto entre la ‘sociedad civil’ y la ‘sociedad política’, entre el consenso y la fuerza.” C. 7, n. 83.
La Hegemonía es la unidad de la dirección política, intelectual y moral y del dominio político y económico que ejerce una clase social sobre toda la sociedad. La dirección se ejerce por medio del consenso y el dominio por medio de la fuerza, variando las relaciones entre ambos elementos de acuerdo con las condiciones históricas, la sociedad determinada, etcétera.
La Hegemonía, que siempre implica una relación pedagógica, en tanto que va creando un determinado tipo humano acorde a ciertas necesidades, se ejerce también en el seno de los grupos subalternos, en la medida en que uno de ellos tienda a dirigir a los demás por medio de un partido político. En este caso no puede hablarse de fuerza en el mismo sentido que cuando se trata de la Hegemonía de una clase ya dominante, sino que los elementos de coerción se presentarán más bien como subordinación de los intereses de ciertos grupos subalternos a los intereses del grupo subalterno hegemónico; subordinación que no puede ir más allá de cierto equilibrio de compromiso y que debe apoyarse en el consenso activo o pasivo de los grupos subordinados.
«La influencia del método «lógico-histórico» de Engels en las interpretaciones sobre el objeto de la sección primera del Tomo I De El capital de Marx: crítica y propuesta»: Mario L. Robles Báez
RESUMEN
El artículo pretende hacer un análisis crítico de la influencia que sobre la economía política marxista contemporánea ha tenido la interpretación de Engels de que el objeto de la primera sección de tomo I de El Capital de Marx es la ‘producción mercantil simple’ en cuanto supuesto histórico de la producción capitalista, y que tiene su origen en su concepción del método de Marx como un método ‘lógico-histórico’. En este artículo se trata de probar que tal interpretación de Engels no es la de Marx. En primer lugar, se confronta la interpretación de Engels con los argumentos desarrollados por Marx, y se presenta su influencia sobre las interpretaciones de marxistas contemporáneos tales como R.Meek, P Sweezy, E. Mandel, Dumenil y Levy y otros, que, siguiendo la interpretación de Engels, aseguran que la ‘ley del valor’ de Marx expuesta en esa sección corresponde a la ‘producción mercantil simple’ en cuanto un régimen de producción anterior al capitalismo. En segundo lugar, se tratan críticamente las perspectivas de Benetti y Cartelier y Reuten y Williams que, suponiendo que la interpretación de Engels es la misma que la de Marx, consideran que el ‘punto de partida’ del análisis de la producción capitalista debe ser el dinero o la forma de valor y no la mercancía como lo hace Marx en El Capital. Finalmente, se presenta una interpretación opuesta a las anteriores en la que, siguiendo la dialéctica sistemática de Marx, se propone mostrar que dicho objeto no corresponde a la presentación lógica de la génesis histórica del capitalismo, sino al primer momento lógico de la presentación de su concepto de capital como una totalidad y que corresponde a la ‘producción mercantil simple’ en cuanto la apariencia inmediata del modo de producción capitalista.
«Marx como etnólogo»: Lawrence Krader

Durante el siglo XIX, la antropología se transformó de ciencia casi netamente filosófica en ciencia dominante empírica. Las corrientes filosóficas, a principios del siglo XIX, eran principalmente idealistas y están asociadas a los nombre de kant, Fichte, Schelling y Hegel. Estas escuelas de antropología, que se extendieron por toda Europa fueron con una pequeña enmienda en el caso de Kan, especulativas, poseyendo poca investigación empírica. La escuela hegeliana se dividió en dos ramas: la rama de la izquierda y la rama de la derecha. Karl Marx, durante su juventud, participó en estas corrientes de pensamiento, primero como miembro de la rama izquierdista de la escuela hegeliana, y más tarde, como crítico de la misma escuela, aunque a lo largo de toda su vida se consideró discípulo de Hegel.
«The Ideal in Human Activity. A Selection of Essays»: Evald Ilyenkov
The Ideal in Human Activity
Including “Dialectical Logic” and essays on the ideal and activity, such as “The Universal,” “Activity and Knowledge” and “The Concept of the Ideal.”
The articles collected in this volume were all written in the last few years of Ilyenkov’s life in the mid- to late 1970s, before he died by his own hand, evidently exasperated at the dead end at which his country had arrived. Ilyenkov’s work reflects a deep study of classical German philosophy and the writings of Karl Marx. Reflecting on the work of the school of psychology originating in the Soviet Union in the late 1920s and early 30s by Lev Vygotsky, Ilyenkov gives this current is ultimate philosophical expression.

























