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“La China (1421-1800). Razones para cuestionar el eurocentrismo”: Enrique Dussel

Al almirante Zheng He, que condujo el descubrimiento de los cuatro continentes. A los almirantes Hong Bao, Zhou Men y Zhou Wen que “descubrieron” nuestro continente americano en 1421.

Intentaré mostrar la falsedad de algunos aspectos de la pretensión del eurocentrismo, todavía prevalente en México (en especial en algunos círculos de la SEP). Se piensa que Europa fue el centro de la historia mundial desde el final del siglo XV porque descubrió América –punto de apoyo para el descubrimiento del Africa occidental-, cuya superioridad terminó por manifestarse en la revolución industrial, hecho científico-tecnológico que tiene su lejano origen en el milagro griego, cuna exclusiva de la cultura occidental. Por supuesto, para el eurocentrismo, China nada tiene que ver con todo esto.

Desde hace cuarenta años me hice cargo en primer lugar de la pregunta: ¿Qué lugar ocupa América Latina en la historia universal?, porque estábamos fuera de las interpretaciones standard de la historia. Para ello era necesario deconstruir desde el comienzo esa historia “fabricada” por Hegel, que expresó en sus famosas Lecciones de la filosofía de la Historia Universal. Mi primera intención fue relativizar la centralidad de Europa, situándola como una de las civilizaciones de la historia universal, y que ella, de todas maneras, las había puesto en contacto desde finales del siglo XV, dando origen en 1492 a la Cristiandad colonial latinoamericana, con una fisonomía única en dicha historia universal.

Pero esta visión debió ser superada. En primer lugar, la crítica del eurocentrismo, que nos enfrentó a la mayoría de los intelectuales europeos y norteamericanos, y en filosofía, que es lo que yo practicaba, se concretó al final de los 60s en una Filosofía de la Liberación, fue poniendo en cuestión no sólo el eurocentrismo de tipo weberiano, que era el tradicional, sino igualmente, los eurocentrismos parciales que se ocultaban en el ataque a esta ideología. El argumento puede sintetizarse aproximadamente de la siguiente manera. La posición tradicional “eurocéntrica” creyó que Europa tenía ciertas potencialidades muy antiguas (Max Weber se remonta hasta el origen del cristianismo y aún hasta el pensamiento de los profetas de Israel), que atravesando la llamada “Edad Media”, irrumpieron con fuerza creadora en la Modernidad. Europa pretendía probar desde antiguo su “superioridad” cultural sobre las otras culturas (aún sobre la indostánica, la china o islámica, y por ello había originado el capitalismo, cuestión histórica a la que M. Weber dedica extensas obras).

La “Teoría de la dependencia” latinoamericana (formulada explícitamente desde 1966 al menos, y como base epistémica de la indicada Filosofía de la Liberación), fue después generalizada por la teoría del World-System de I. Wallerstein. Este último entendió que la expansión de Europa a finales del siglo XV significaba el comienzo del proceso de la colonización, del Imperio español y portugués; se afirmaba que dicha colonización era un factor esencial en el origen del capitalismo (en su momento mercantil-dinerario, tesis afirmada por Pierre Chaunu), pero en cambio no se pensaba que fuera el comienzo de la Modernidad (Wallerstein la postergaba hasta la Ilustración del siglo XVIII). Por mi parte, pretendí anticipar la Modernidad hasta fines del siglo XV, articulando y situando cuatro fenómenos que se originan simultáneamente: 1) la Modernidad, 2) los imperios europeos, 3) el colonialismo, y 4) el sistema capitalista. La Modernidad (fenómeno cultural, histórico, filosófico, literario y científico) comienza, según mi tesis, y se desarrolla, cuando Europa deja atrás el Mediterráneo renacentista y se “abre” al Atlántico; entra al “ancho mundo” que supera el enclaustramiento latino-germánico al que le había sometido el mundo islámico-otomano en la llamada “Edad Media” (desde el siglo VII). Todo parecía indicar que desde finales del siglo XV Europa, Lisboa y Sevilla primero, después Ámsterdam y posteriormente otros puertos atlánticos, se habían constituido como el “centro” de la historia “mundial”; mundial por primera vez en la historia. Poco a poco, primero América latina, después América anglosajona, el mundo indostánico o islámico y por último el Africa bantú, iban a transformarse en “colonias” de la Europa moderna, metropolitana, capitalista. Era un proceso que duró cinco siglos.

La China (1421-1800) Razones para cuestionar el eurocentrismo

UAM- Iztapalapa, Mexico (2004)

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