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“El ‘estado de naturaleza’. La comunidad primitiva en el pensamiento de Marx”: Francisco Castilla Urbano

RESUMEN

Marx llevó a cabo un tratamiento del estado originario de la humanidad que continúa la tradición ilustrada y utópica, pero con un cambio en los contenidos asignados al mismo; de su análisis desaparece la concepción del hombre como ser aislado, la escasa atención a la producción material y la visión empobrecedora que la economía política tenía del ser humano. El resultado es una antropología filosófica en la que la denuncia de la enajenación del trabajo y la explotación como producto del capitalismo deja entrever lo que serían las relaciones del hombre con otros hombres y con la naturaleza si se dieran, superando su simplismo e ingenuidad, las condiciones del comunismo primitivo.

Palabras clave : Marx, estado de naturaleza, antropología filosófica

1. La tradición del “estado de naturaleza” hasta Marx

La idea según la cual, al principio de los tiempos, existió un “estado de naturaleza” en el que todos los seres humanos eran iguales en posición y riqueza, un estado en el que nadie era explotador ni explotado, y en el que la autosuficiencia, la comunidad de bienes y la ayuda mutua eran característicos, hunde sus raíces en la Antigüedad clásica. Tanto la literatura griega (Platón, los estoicos), como la latina (Ovidio, Virgilio, Luciano, Séneca, etc.), se han hecho eco a menuda de las maravillas de las que gozaron los hombres en aquella edad de oro.

El cristianismo adoptó esta ficción, que se apresuró a conciliar con el mito de la caída; en los pensadores escolásticos este compromiso se puso al servicio de una teoría de la sociedad en la que cualquier cambio en la vida cotidiana era visto como una perturbación y, por tanto, era observado con desconfianza. Solo a partir del siglo XVII, se modificaría la consideración del estado de naturaleza bien para negar su excelencia, como en el caso de Hobbes, bien para convertirlo en un estado del que en cualquier caso era deseable salir, como ocurría en el pensamiento de Locke.

Tal vez la distinta valoración y contenidos atribuidos al estado de naturaleza por parte d Hobbes, Locke, Rousseau, etc., fuera definitiva para determinar su destino. Hume criticará tanto su uso, como el contrato al que da lugar, y la Filosofía del derecho de Hegel reprobará sus supuestos y consecuencias: la igualdad es un ideal moral que difícilmente se puede conciliar con la realidad, el contrato social es una ficción que no puede dar lugar al Estado ni explicar el poder del príncipe, y en el estado de naturaleza no se puede considerar que exista la auténtica libertad.

El estado de naturaleza. La comunidad primitiva en el pensamiento de Marx

Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 6, Nº 13 (2001), pp. 86-106

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