Archivo
“Los fundamentos antropológicos de Marx y la cuestión de la libertad” [Audio] Seminario con Levy del Águila
El pasado 29 de noviembre nos reunimos en Barcelona los compañeros de dos grupos de lectura de El capital (Seminari Taifa y el Grup de Juny) para realizar un seminario con el filósofo peruano Levy del Águila. El seminario tuvo como objetivos abordar las bases de la filosofía antropológica de Marx.
Nuestro objetivo era fundamentar la centralidad del trabajo en la obra de Marx y su concepción sobre la libertad y la emancipación. Para ello queríamos profundizar en los conceptos de objetivación; trabajo como manifestación de vida Lebenäusserung, trabajo como enajenación de la vida Lebensentäusserung; las diferentes manifestaciones del trabajo alienado (del objeto, de la actividad, del ser genérico y de la sociabilidad); la alienación ecológica; la problemática de la desalienación y la libertad; el fetichismo de la mercancía; el comunismo grosero, etc…
«La filosofía de El capital»: Felipe Martinez Marzoa
1. La presunta especificidad del marxismo y el vicio antifilológico
El tipo de propósitos con que el presente trabajo aborda la obra de Marx es lo bastante inhabitual para tener que ser inicialmente presentado mediante recursos de expresión que tampoco son muy corrientes.
En noviembre de 1941, Thomas Mann pronunciaba, en una alocución desde el exilio a sus compatriotas, las siguientes palabras:
«A quien hoy os habla le fue dado hacer, en el curso de su ya larga vida, algunas cosas en pro del prestigio espiritual de Alemania. Estoy agradecido por ello, pero no tengo ningún derecho a jactarme de ello, pues fue destino y no dependió de mi intención… La fuente de la productividad es la conciencia individual, y, aunque la simpatía que esa producción provoca redunde en bien de la nación por cuya lengua y tradición es llevada, está en juego en ello demasiada involuntariedad para que pueda ser pertinente alguna aspiración a alguna gratitud. Vosotros, los alemanes, no tendríais hoy el derecho a agradecerme mi obra, aunque quisieseis hacerlo… No fue hecha por mor de vosotros, sino por necesidad absolutamente propia«.
«La formación del Pensamiento Económico de Marx: De 1843 a la redacción de El capital estudio genético» Ernest Mandel
Marx y Engels recorrieron distintos caminos para llegar a una concepción idéntica. ”Tenían en común el punto de partida filosófico: la dialéctica de Hegel, la conciencia de sí de [Bruno] Bauer, el humanismo de Feuerbach; después conocieron el socialismo inglés y el francés, lo cual se convirtió para Marx en la forma de ponerse de acuerdo consigo mismo a propósito de las luchas y de las aspiraciones de la época, mientras que, en el caso de Engels, fue la industria inglesa la que desempeñó este papel.”
La diferencia proviene, sin duda, de los distintos caracteres y temperamentos de ambos, de la naturaleza más especulativa del genio de Marx, y más impetuosa del genio de Engels. Pero el azar y las circunstancias materiales de la vida desempeñaron también un papel. Mientras que Marx emigró de Alemania a Francia, Engels fue enviado a Inglaterra para aprender cosas de negocios. Entró en contacto con la realidad de la gran industria capitalista. El choque provo-cado por este encuentro con las contradicciones de la sociedad burguesa determinará el curso de sus pensamientos para el resto de sus días.
Si Marx desarrolló casi por sí solo el aspecto económico de la teoría marxista, es a Engels a quien corresponde el honor de haber sido el primero que llevó a Marx a estudiar la economía política y de haber comprendido, en un ”esbozo genial”, la importancia capital que esta ciencia tiene para el comunismo.3 Este esbozo, redactado hacia 1843, constituye la primera obra económica de los dos amigos; Riazanov le atribuye, con razón, ‘una ”importancia capital en la historia del desarrollo [de la génesis] del marxismo”.4 Es necesario subrayar que es igualmente Engels, no obstante ser dos años más joven que Marx, el que se declara primero abiertamente comunista y considera necesaria e inevitable una revolución radical que habría de eliminar la propiedad privada.
«Ideología, fetichismo de la mercancía y reificación»: Mario Margulis
Ideología y fetichismo de la mercancía
En la obra de Marx, el apartado sobre el fetichismo contiene el análisis más profundo, lúcido y prometedor de las formas ideológicas. En el primer capítulo de El capital, cuando está construyendo las bases para desarrollar su análisis sobre la producción y la dinámica socioeconómica del sistema, Marx introduce el tema de la recepción, de la descodificación, es decir, cómo la gente se presenta en su subjetividad ese sistema productivo protagonizado por el intercambio de mercancías. Plantea la contradicción entre cómo funciona y cómo se representa en la mente de los individuos un sistema social basado en la generalización del intercambio mercantil. El tema del fetichismo en Marx pone de manifiesto la vigencia de formas de descodificación engañosa y, también, la importancia de tales espejismos para el desarrollo y reproducción del sistema capitalista. Hace un análisis del papel que cumple esa descodificación social engañosa de los fenómenos económicos centrales y un reconocimiento práctico de la importancia del plano de la significación (todavía poco estudiado y desarrollado en la época de Marx).
«Marx y sus Manuscritos de 1844: bases antropológicas en su concepción del hombre libre»: Levy del Águila Marchena
Desde ojos liberales y, en particular, a partir del marco de las disputas ideológicas que caracterizaron a la Guerra Fría, el marxismo ha sido caracterizado como una filosofía y un discurso legitimador de tiranías bajo las cuales la libertad de los individuos habría de perderse, como efectivamente ocurriera en torno de los regímenes de la órbita soviética y china que asumieron al marxismo como ideología estatal y fuente explícita de sus discernimientos, decisiones y conductas políticas. Detenerse en el planteamiento originario de la obra de Karl Marx, en cambio, permite ver las cosas desde otra perspectiva. Así, la representación del comunismo a la manera de un “reino de la libertad” en el cual los individuos puedan vivir por encima del “reino de la necesidad” y del sometimiento a poderes sociales (económicos, políticos) y naturales ajenos es un lugar común de la obra marxiana, cuando menos desde 1844 en adelante.
Leer más…
«La única economía viable»: István Mészáros
Introducción
Alguna vez el modo de producción capitalista representó un gran avance sobre todos los otros modos precedentes, a pesar de lo problemático y en definitiva destructivo que este avance histórico terminaría -y debía terminar- siendo. Al romper la muy antigua pero limitativa relación directa entre uso humano y producción para reemplazarla por la relación mercantil, el capital abrió ocultas posibilidades de expansión aparentemente irresistibles para las cuales -desde el punto de vista del sistema del capital y de sus personificacionesno existirían límites concebibles. Pues la paradójica y en definitiva bastante endeble determinación intrínseca del sistema productivo del capital es que sus productos mercantilizados son para su poseedor no-valores de uso y valores de uso para los no poseedores. He aquí porqué unos y otros tienen que darse constantemente la mano. Este apretón de manos forma el cambio, el cual versa sobre valores que se cruzan y se realizan como tales valores. Por lo tanto las mercancías tienen necesariamente que realizarse como valores antes de poder realizarse como valores de uso. [1]
«La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pesamiento de Hegel y Marx»: Francisco Piñón G.
1. El fenómeno y el término de alienación
La alienación ha llegado a ser un fenómeno global. El hombre se ha perdido. Se ha extrañado de sí mismo y de la naturaleza. Los demás hombres le son ajenos. Y no sólo se ha alienado dentro de las formas económicas y sociales, sino también dentro de la técnica que él mismo ha construido. Hoy más que nunca el hombre se ha convertido, como dijera Marx, en ese apéndice de carne encerrado en una maquinaria de acero.
La alienación en la sociedad industrial, ya criticada por Marx y antes por Hegel no ha perdido su actualidad, sigue siendo objeto de estudio en los diversos campos del saber. Ni siquiera a filósofos, sociólogos, psicólogos, antropólogos. Es un hecho social que no puede encerrarse dentro de los entrechos límites de la moral individualista. No es solamente «europea» ni tan sólo un fenómeno propio de la sociedad «occidental», ni se circunscribe a un determinado sistema político o social. Pero, por otra parte, es un fenómeno histórico.
«El fetichismo en las cuatro redacciones de El capital (1857-1882)»: Enrique Dussel
Se ha insistido con razón en la importancia de los escritos juveniles de Marx, en especial en los Manuscritos del 44. Por nuestra parte, sin embargo, hemos querido concentrarnos de manera especial en el Marx tardío, en Londres, desde que comienza sus cuadernos llamados los Grundrisse. Allí encontramos, según nuestra interpretación, un Marx antropológico (si no se lo quiere denominar humanista), ético, filósofo pleno, con creciente influencia de un Hegel que «invierte», aunque de manera muy sui generis, como lo hemos mostrado en la última de las obras nombradas. Por ello, entonces, recorreremos las cuatro redacciones de El Capital, desde 1857 a 1880 (y hay aún otras obras hasta 1882), para «situar» –de ninguna manera agotar– el tema del fetichismo en ellas. Creo que hay nuevos descubrimientos en la lectura que hemos hecho, por ejemplo, al tomarse concien- cia de que el parágrafo 4 del capítulo 1 del libro I de El Capital de 1873 es el último texto escrito y editado de El Capital. Esto da todavía mayor importancia a la cuestión del fetichismo. Pareciera que, en estos trabajos de Marx, desde los Grundrisse, pasando por la Contribución, los Manuscritos del 61- 63, hasta el capítulo VI inédito (de los Manuscritos del 61-63), y, por último, en el libro I de El Capital, poco o nada hubiera sobre religión en comparación a lo escrito en su juventud. Sin embargo, es en este tiempo cuando se desarrolla por vez primera la cuestión del fetichismo de manera sistemática y explícita, como crítica religiosa (y aun teológica, como veremos desde el capítulo 5) antifetichista del capital.
«Ser genérico, esencia genérica en el joven Marx»: Isabel Monal
«La esencia genérica (Gattungswesen) es uno de los conceptos claves utilizados por Marx, sobre todo en el período de juventud, y más específicamente en la etapa posterior a los artículos de la Gaceta renana (Rheinische Zeitung) hasta las Tesis sobre Feuerbach. Se trata precisamente de la etapa de fuerte y decisiva influencia feuerbachiana en el pensamiento de Marx el cual lo condujo a adoptar, junto con la crítica a la filosofía idealista de Hegel, parte del aparato conceptual utilizado por Feuerbach, aunque en él esa terminología tome un giro propio.
En su antropologismo naturalista, Feuerbach hace pivotear parte importante de sus análisis sobre los conceptos de Gattung (especie, género) y Entfremdung (enajenación). A mediados de la década del cuarenta existía en Alemania una atmósfera de búsqueda de una nueva filosofía, y el Mensch (el hombre), para Feuerbach, debía ser el fundamento de esa filosofía. Feuerbach descolló en este empeño y se adentró en una crítica a fondo de la filosofía especulativa y abstracta, en particular de Hegel. Al subrayar el nexo de toda filosofía especulativa con la teología y la religión y manifestarse contra todo el Wissen (el saber) apriorístico y especulativo, sentaba las bases para un nuevo tipo de reflexión a la cual no sería indiferente el joven Marx.»
«Odio a los indiferentes»: Antonio Gramsci
Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes.
«Sobre la forma valor y el fetichismo»: Ruy Fausto

El siguiente texto es un extracto reelaborado referido a la forma del valor, de un texto mucho mas largo a propósito del libro de C. Benetti y J. Cartelier Marchands, salariats et capitalistes (Maspero 1980). Debiendo limitar por razones de espacio, a una veintena de páginas un texto que tenia más de un centenar, y que contenia tanto una crítica detallada del libro de Benetti y Cartelier (con relación a Marx), como una serie de desarrollos politicos, nos hemos visto obligados a elegir entre dos posibilidades: o bien privilegiar el análisis propiamente crítico, o bien retener aquellos pasajes en los cuales intentábamos reexaminar los problemas desarrollados por Benetti y Cartelier. Sin sacrificar enteramente el análisis directamente criíico, hemos elegido la segunda solución.
«El ‘estado de naturaleza’. La comunidad primitiva en el pensamiento de Marx»: Francisco Castilla Urbano

RESUMEN
Marx llevó a cabo un tratamiento del estado originario de la humanidad que continúa la tradición ilustrada y utópica, pero con un cambio en los contenidos asignados al mismo; de su análisis desaparece la concepción del hombre como ser aislado, la escasa atención a la producción material y la visión empobrecedora que la economía política tenía del ser humano. El resultado es una antropología filosófica en la que la denuncia de la enajenación del trabajo y la explotación como producto del capitalismo deja entrever lo que serían las relaciones del hombre con otros hombres y con la naturaleza si se dieran, superando su simplismo e ingenuidad, las condiciones del comunismo primitivo.
Palabras clave : Marx, estado de naturaleza, antropología filosófica
«El problema de la alienación en la «Ideología Alemana» de Marx»: Ludovico Silva
Érase un hombre listo al que le dio por pensar que los hombres se hunden en el agua y se ahogan simplemente porque se dejan llevar de la idea de la gravedad…
Marx
Giro de 180 grados y fundación de una ciencia
Marx había tratado el problema de la alineación abiertamente en los Manuscritos de 1844 y en La sagrada familia. Ahora nos encontramos frente a un texto diferente, en el que la alienación aparece recubierta de diversas escamas teóricas, entreverada en medio de una larga discusión que se suscita al contacto de nuevos y gigantescos problemas. La verdad es que los nuevos problemas son enormes.
Marx ataca de frente y de modo global su concepción materialista de la historia; la expone y la propone como un ácido corrosivo frente a las especulaciones académicas e “ideológicas” de las universidades alemanas, repletas de falsos neohegelianos, más hegelianos (y, por tanto, menos) que Hegel. Este pontífice, que mereció siempre el respeto de Marx por su aplicación de la racionalidad a la historia, es también atacado. Hegel había sido criticado por Marx en los Manuscritos de 1844, especialmente en lo que respecta a la Fenomenología del Espíritu, obra central, según Marx, del pensamiento hegeliano. Pero ahora, en La ideología alemana, se trata más bien de hacer la crítica –y burla sangrienta– de los neohegelianos.
Entre 1842 y 1845, dice Marx en la Introducción, ocurrió en Alemania un hecho tremebundo, aunque se tratase de algo ocurrido en la esfera del “pensamiento puro”. ¿Qué hecho era este? “Trátase –dice Marx– de un acontecimiento importante: del proceso de putrefacción del Espíritu Absoluto”.
«Mercancía y valor-trabajo: Guía de Lectura de Marx»: Reinaldo Carcanholo
«En verdad, la teoría del valor no es una teoría por construirse. Ella se encuentra mucho más desarrollada de lo que en general se cree y se sostiene. Es sorprendente el número tan reducido de aspectos de ella que no fueron descubiertos y expuestos en El Capital.
Ella es mucho más amplia de lo que tiende a pensar. En primer lugar, no se trata de una teoría que se preocupe simplemente con los factores que determinan los precios relativos o el nivel de los precios en el mercado. No es eso. Sus objetivos son mucho más amplios y complejos y su punto de partida es la comprensión teórica sobre la naturaleza de la riqueza capitalista.
Conferencia de Enrique Dussel

Conferencia de Enrique Dussel en el 190 aniversario del nacimiento de Karl Marx sobre la forma valor, la distinción entre valor y valor de cambio, el desarrollo lógico del dinero como capital, la maduración del concepto de fuerza de trabajo, la separación entre el dinero y la subjetividad viva del trabajador, etc… Un audio imprescindible para entender la segunda sección del libro I de El capital.
























