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Archive for the ‘Teoría crítica acumulada’ Category

«Para ser humanos necesitamos ser libres»: Aquiles Montoya

30/01/2012 1 comentario

RESUMEN: El ser humano es el único ser vivo que por su naturaleza puede ser libre. El trabajo es una necesidad interna al ser humano y es que el trabajo como actividad libre y consciente, es una forma de realización humana. En el capitalismo, no sólo estamos acabando con la naturaleza, sino que impedimos la plena realización humana. Nos hemos transformado en depredadores de toda forma de vida. Si no transformamos esta forma histórica de sociedad, corremos el peligro de no tener historia, porque ya no habría seres humanos.

ABSTRACT: The human being is naturally free. Work is an inner need to human being, for work as a free and conscious activity is a way to human realization. Under Capitalism, we are not only annihilating the nature but we also prevent the realization of humankind. We have become into predators of all sort of life. If we do not transform this historic form of society, we would be under the risk of not having history, for there would not be human beings.

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«Determinismo e historia en Karl Marx»: Juan Domingo Sánchez Estop

29/01/2012 1 comentario

Es sino común a las filosofías materialistas el que la transgresión que éstas representan sea sometida a las más variadas operaciones de normalización. Para ser leída y entendida, la palabra materialista ha de ser reconducida a categorías ideológicas que anulan su especificidad. Así ocurrió desde un principio pues de Epicuro a Marx, pasando por Machiavello, Spinoza y tantos otros; la historia de esta corriente subterránea del pensamiento occidental coincide con la de su tergiversación, cuando no de su pura y simple ocultación. El caso que aquí nos interesa es el de Marx y el de la transmutación de la ciencia revolucionaria de las formaciones sociales, ya en un determinismo histórico teleológico, ya en una forma mecanicista de determinismo. Para esta transmutación no dejaron de encontrarse pretendidos fundamentos en las obras de Marx; y, desde luego, no fueron los propios marxistas los menos proclives a explotados. Entre ellos la buena fe militante se alió duraderamente con la supuesta clarividencia de dirigentes obreros que como doctores de los que no faltan a ninguna Iglesia, fundamentaban «científicamente» la esperanza de los simples. No se sabe muy bien (ni importa demasiado saberlo) si fue en terreno marxista o en terreno antimarxista donde se gestaron estas concepciones deterministas sobre la obra de Marx. El hecho patente es que tanto marxistas declarados, de Engels a Stalin y Trotsky, como detractores del marxismo como Popper o el angélico Lévy han contribuido a la constitución de una concepción popular que imputa a Marx un rígido determinismo histórico. Esta imputación se hace a dos niveles expresados por las dos tesis siguientes:

I. El sentido de la historia se halla predeterminado. Lo cual significa colocar el pretendido determinismo marxista dentro de una teleología histórica universal.

II. La acción de los individuos se halla determinada por la producción material de su existencia. Lo cual equivale a establecer como tesis marxista, no ya un determinismo teleológico sino un determinismo de la causa eficiente de carácter mecanicista.

Todo ello sin que se pueda olvidar que los dos niveles aquí citados son susceptibles de articulación, dando lugar a modos de determinismo naturalista y muy en concreto, de evolucionismo economicista, abundantemente ilustrados por la II, la III y aun la IV Internacionales.

Nuestro cometido será aquí el analizar cada una de estas dos tesis, atendiendo sobre todo a la legitimidad de su imputación a la obra de Karl Marx. Para ello será necesario comprobar su coherencia o su discrepancia con las tesis fundamentales de ésta.

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«Concepto y realidad en Marx (tres Notas)»: Oscar del Barco

27/01/2012 Deja un comentario

Sí, tal como sostiene Marx en los Grundrisse (I, p. 186), el hombre «está completamente determinado por la sociedad», resulta imposible concebir una conceptualización ajena a lo social, un concepto no determinado. En la obra de Marx no existe vacilación respecto a esta tesis. Ya en la conocida carta a su padre, el 10 de noviembre de 1837, afirmaba que «En la expresión concreta del mundo viviente, como lo son el derecho, el Estado, la naturaleza y toda la filosofía, hay que sorprender, por el contrario, al objeto en su desenvolvimiento; no conviene introducir divisiones arbitrarias; la razón del objeto, en cuanto es contradictoria en sí, debe continuar su movimiento y encontrar su unidad en ella misma»; para concluir sosteniendo que «la forma no debe ser más que el desenvolvimiento del fondo». En la Crítica de la filosofía del estado y del derecho de Hegel, lo critica a Hegel por cuanto «no desenvuelve su pensamiento de acuerdo al objeto, sino que desarrolla el objeto partiendo de su pensamiento terminado en sí y que se ha terminado en la esfera abstracta de la lógica» (p. 34). En la Ideología alemana afirmará la necesidad de «mantenerse siempre sobre el terreno histórico real, de no explicar la práctica partiendo de la idea, de explicar las formaciones ideológicas sobre la base de la práctica material» (p. 40; yo subrayo), y esto en razón, precisamente, de que el mundo ideal es siempre expresión de lo real. Pero de ser esto así, entonces la única posibilidad de liberarse his-tóxicamente de las «quimeras» idealistas, de sus «espectros, fantasmas y visiones», consistirá en «disolver por el derrocamiento práctico» (vale decir revolucionario; y aquí encontramos la torsión misma que implica el marxismo como orden teorico-político originario) «las relaciones reales de las que emanan esas quimeras idealistas» (p. 40). Esta realidad, esta «suma de fuerzas de producción, capitales y formas de intercambio social, con que cada individuo y cada generación se encuentran como con algo dado», constituyen la base, el fundamento, de aquello que los filósofos «se representan como ‘sustancia’ y ‘esencia’ del hombre», y de la cual hacen una apoteosis (p. 41); así, para Marx, la operación filosófica esencial consistiría en separar las ideas de lo real, y, posteriormente, en extraer de ese conjunto de ideas escindidas de lo real la idea, y de esta forma penetrar de lleno en un orden puramente abstracto donde los conceptos pueden, a causa de su propio movimiento, constituir un mundo ideal (p. 53). «Todas las relaciones —dice— se pueden expresar en el lenguaje de los conceptos», pero la conversión de estos conceptos en «potencias misteriosas» que se autogeneran y se mueven por sí mismas, es posible porque se ha producido una «sustantivización», una verdadera hipóstasis de «las relaciones reales y efectivas de las que son expresión».

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«Dominación del capital y aparición de la democracia»: Göran Therborn

18/01/2012 Deja un comentario

Las relaciones entre el capitalismo avanzado y la democracia contienen dos paradojas: una desde una perspectiva marxista y otra desde una perspectiva burguesa. Cualquier análisis marxista serio tiene que enfrentarse a las siguientes cuestiones: ¿cómo puede ocurrir que en los principales y más avanzados países capitalistas una clase fuertemente minoritaria −la burguesía− gobierne por medio de formas democráticas? Las amargas experiencias del fascismo y el stalinismo, y el permanente legado de este último, han enseñado a los más firmes oponentes revolucionarios del capitalismo que la democracia burguesa no puede ser pasada por alto como si fuera una mera farsa. ¿No estará entonces la realidad contemporánea en contradicción con los análisis marxistas? La actual democracia capitalista no resulta menos paradójica desde un punto de vista burgués. En el siglo XIX y comienzos del xx, como muestran tanto la práctica política cuanto los debates constitucionales, la opinión dominante en la burguesía era que la democracia y el capitalismo (o la propiedad privada) eran incompatibles. Incluso un liberal de espíritu amplio como John Stuart Mill se oponía considerablemente a la democracia por esta misma razón. Él abogaba por la introducción del voto plural para los empresarios, comerciantes y banqueros, así como para sus capataces, lugartenientes y parásitos profesionales, para evitar así la «legislación de clase» del proletariado. En los tiempos actuales, no obstante, al menos desde el comienzo de la guerra fría, los ideólogos burgueses han mantenido que sólo el capitalismo es compatible con la democracia.

¿Qué ha ocurrido? ¿Es esto una racionalización post hoc de un accidente» histórico?

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«La crisis mundial y el movimiento obrero»: Paul Mattick

18/01/2012 Deja un comentario

El desarrollo del capitalismo es inseparable de las crisis: esta ley se confirma empíricamente de vez en cuando. A pesar del retorno de las crisis la economía burguesa no ha propuesto, hasta hoy, ninguna teoría que se adapte a la realidad. La razón es que el punto teórico del que parte es en si mismo erróneo. La teoría capitalista, en efecto, partía de la idea errónea de que la producción estaba subordinada al consumo y que, por consiguiente, la oferta y la demanda se adaptarían en el mercado. Aunque se reconocía que este mecanismo de ajuste podía verse interrumpido debido a superproducciones parciales, se estaba convencido de que el mecanismo del mercado resolvería, de modo espontáneo, estas discordancias. La teoría del mercado, como la teoría del equilibrio a partir del cual la oferta condiciona la demanda y viceversa, todavía está vigente aunque reformulada de distinta manera. En la teoría neoclásica de la utilidad marginal, que se fundamenta en principios psicológicos, se trata simplemente de anunciar de nuevo la vieja teorfa de la oferta y de la demanda, que había permanecido intacta hasta 1936.

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«Capitalism and the Accumulation of Catastrophe»: John Bellamy Foster

16/01/2012 Deja un comentario

Over the next few decades we are facing the possibility, indeed the probability, of global catastrophe on a level unprecedented in human history. The message of science is clear. As James Hansen, the foremost climate scientist in the United States, has warned, this may be “our last chance to save humanity.”1 In order to understand the full nature of this threat and how it needs to be addressed, it is essential to get a historical perspective on how we got where we are, and how this is related to the current socioeconomic system, namely capitalism.

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«Reconstructing Marxism Review»: Duncan Foley

12/01/2012 Deja un comentario

Reconstructing Marxism, by Erik Olin Wright, Andrew Levine, and Elliot Sober. Verso: London and New York. 202 + xii pp. 1992.

These essays communicate a careful and sober rethinking of Marxist method in the social sciences by three well-informed Marxist scholars. They believe that the «crisis of Marxism» is a moment of renewal for Marxist theory, an opportunity to rid Marxism of excess doctrinal baggage it has accumulated over years of polarized political polemics, and to rediscover the «rational core» of Marxist social thought. Their foils are «analytical Marxism», particularly the work of Jon Elster and G. A. Cohen, which seeks to apply the techniques and dogmas of analytical philosophy to Marxist discourse, and the work of Anthony Giddens on the relation between economic evolution and political change, with some nods in the direction of the Althusserian school.
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«Teoría del socialismo humanista»: Ludovico Silva

09/01/2012 Deja un comentario

TEORIA Y PRACTICA DEL PENSAMIENTO SOCIALISTA

Escribo este ensayo para mis amigos revolucionarios, que se confiesan marxistas y que luchan con distintas armas por el logro de una sociedad socialista en el continente americano. Si de algo sirve mi posición y mi vocación de escuálido intelectual, ha de ser sin duda para contribuir a poner en claro y sobre el tapete el problema del socialismo y el comunismo. Estos términos requieren hoy más que nunca de un análisis que los haga lo más unívocos posible. Gran parte de las divergencias que existen hoy en los movimientos socialistas del mundo se deben a la vaguedad en que suelen mantenerse esos términos. Al no saber darles un contenido real y específico, los distintos partidos comunistas y socialistas se lanzan a establecer diferencias basadas exclusivamente en las diferencias politicas del momento, con lo cual se olvida lo principal, a saber, que el sentido histórico de todos esos partidos y movimientos, cuya máxima táctica y estrategia debería ser la solidaridad mundial, viene dado en la medida en que todos concuerden en una definición precisa de lo que es el socialismo y de lo que es el comunismo. Dentro de
estas categorías incluyo también la del humanismo, por razones que explicaré más adelante.

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«Difusión y recepción de los Grundrisse en el mundo»: Marcello Musto

08/01/2012 Deja un comentario
Introducción
1858-1953: 100 años de soledad

Después de haber abandonado los Grundrisse en mayo de 1858 para dedicarse a trabajar en Una contribución a la crítica de la economía política, Marx usó fragmentos de los primeros para componer este último texto, pero luego casi dejó de hacerlo. En realidad, si bien tenía la costumbre de citar a sus propios estudios previos, incluso transcribiendo párrafos enteros de ellos, ninguno de los manuscritos preparatorios para El capital, con excepción de aquellos de 1861-1863, contienen referencia alguna a los Grundrisse. Éstos quedaron entonces entre todos los demás borradores que no tuvo ninguna intención de utilizar, ya que lo absorbió la necesidad de resolver problemas más específicos que los tratados en dichos textos.

«La teoría de la ideología en Marx»: Richard Lichtman

02/01/2012 1 comentario

Desde hace algunos años trabajo en el tema de la «falsa conciencia», recopilando textos sobre ideología burguesa y escribiendo un libro sobre la teoría de la ideología de Marx. Me ha llamado la atención el hecho de que, mientras recientemente han aparecido bastantes libros dedicados a la teoría de la enajenación de Marx, es muy poco lo que se ha escrito sobre la teoría de la conciencia y la falsa conciencia de Marx. Y sin embargo, las teorías de la enajenación y de la ideología están muy estrechamente relacionadas, puesto que en última instancia la ideología no es sino conciencia enajenada. Cuando, en los Manuscritos de 1844, Marx habla de la enajenación de los seres humanos respecto a sus productos, respecto a la naturaleza, a su propia actividad, a otros seres de su especie y a otros seres humanos, ciertamente se propone incluir su conciencia como igualmente enajenada. Porque la autoproducción de los seres humanos sólo tiene lugar a través de su participación consciente, y si el proceso del trabajo está enajenado, también lo está necesariamente, el modo de conciencia comprometido en la producción. Así:

«La producción no sólo produce al hombre como una mercancía, la mercancía humana, el hombre en forma de mercancía; en conformidad con esta situación, lo produce como a un ser mental y físicamente deshumanizado […] Su producto es la mercancía autoconsciente y autónoma«.

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«Psyche, ethnos y demos: aproximación política a la psicología cultural»: Josep Maria Domingo

26/12/2011 Deja un comentario

Uno de los logros dignos de contabilizar entre los haberes de la psicología cultural es el de ofrecer una explicación plausible de los vínculos existentes entre mente y cultura eso es, entre la arquitectura cognoscitiva -y emotiva- que adopta la mente humana, y la anatomia semiótica que articula el mundo de las culturas. Pero si la psyche y el ethnos son factores constitutives de la psicología cultural, no menor trascendencia debería desempeñar el factor político que l0s contextualiza a ambos, eso es: el demos. Sin embargo, la evidencia histórica parece demostrar grosso modo todo lo contrario: en l0s principales proyectos psico-culturales no se encuentra plenamente registrado este hecho. Por tanto, en el presente articulo se analizará, desde una perspectiva históricamente autorreflexiva, la relación triangular entre psyche, ethnos y demos, tomando en consideración, por una parte, las condiciones filosófico-académicas que hicieron posible el ocultamiento de la tangente política dentro de la reciente historia de la psicología cultural, y por otra, las condiciones histórico- políticas que marcaron y condicionaron su misma producción teórica. Aunque nuestra reconstrucción histórica se centra fundamentalmente en l0s cuatro episodios que considero más relevantes, a saber, la Volkerpsychologie de Wundt, la psicologia histórico-cultural de Vygotski, la psicologia transcultural de postguerra y la Cultural Psychology actual, el objetivo que se persigue es, ante todo, establecer las bases heurísticas para una psicología cultural de carácter crítico,que sea capaz de enfrentarse a estos tiempos de neoliberalismo global en que nos encontramos. Asi, si la psicología cultural crítica pretende realmente estudiar las conductas psicológicas de las poblaciones, cuyas vidas transcurren necesariamente en contextos políticos y estatales muy definidos, su objetivo no puede ser otro que el de incorporar el demos -es decir, la cultura política de la ciudadanía- como un vector central en la configuración psíquica de las identidades de los individuos y de los pueblos.

Palabras clave: psicologia cultural, psicología transcultural, reflexividad, cultura política, ideologia, psicología cultural crítica.

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«El marxismo y la filosofía política»: Atilio A. Borón

21/12/2011 Deja un comentario

Este trabajo tiene por objeto tratar de responder a una pregunta fundamental. En vísperas del siglo XXI, y considerando las formidables transformaciones experimentadas por las sociedades capitalistas desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial y la casi completa desaparición de los así llamados “socialismos realmente existentes”: ¿tiene el marxismo algo que ofrecer a la filosofía política?

Este interrogante, claro está, supone una primer delimitación de un campo teórico que se construye a partir de una certeza: que pese a todos estos cambios, el marxismo tiene todavía mucho por decir, y de que su luz aún puede iluminar algunas de las cuestiones más importantes de nuestro tiempo. Con fina ironía recordaba Eric Hobsbawm en la sesión inaugural del Encuentro Internacional conmemorativo del 150o aniversario de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, reunido en París en Mayo de 1998, que las lúgubres dudas suscitadas por la salud del marxismo entre los intelectuales progresistas no se correspondían con los diagnósticos que sobre éste tenía la burguesía. Hobsbawm comentaba que en ocasión del citado aniversario el Times Literary Supplement , dirigido por uno de los principales asesores de la ex dama de hierro Margaret Thatcher, le dedicó a Marx su nota de tapa con una foto y una leyenda que decía “Not dead yet” (todavía no está muerto) . Del otro lado del Atlántico, desde Los Angeles Times hasta el New York Times tuvieron gestos similares. Y la revista New Yorker – “un semanario inteligente pero poco apasionado por la revolución social”, acotaba burlonamente Hobsbawm –culminaba su cobertura del sesquicentenario del Manifiesto con una pregunta inquietante: “¿No será Marx el pensador del siglo XXI?” Huelga aclarar que esta reafirmación de la vigencia del marxismo se apoya ante todo y principalmente en argumentos mucho más sólidos y de naturaleza filosófica, económica y política, los cuales por supuesto no pasaron desapercibidos para Hobsbawm, y no viene al caso introducir aquí. Sin embargo, el historiador inglés quería señalar la paradoja de que mientras algunas de las mentes más fértiles (aunque confundidas) de nuestra época se desviven por hallar nuevas evidencias de la muerte del marxismo con un entusiasmo similar al que exhibían los antiguos teólogos de la cristiandad en su búsqueda de renovadas pruebas de la existencia de Dios, el certero instinto de los “perros guardianes” de la burguesía revelaba, en cambio, que el más grande intelectual de sus enemigos de clase seguía conservando muy buena salud.

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«La persistencia del marxismo (Entrevista con Adolfo Sánchez Vázquez)»: Gabriel Vargas Lozano

21/12/2011 Deja un comentario

"Marx’s Critique of (Ricardian) Political Economy, the Quantity Theory of Money and Credit Money": John MiliosPregunta. Por medio de diversos ensayos como su Postscriptum político-filosófico conocemos algunos de los principales rasgos de su evolución teórica. Sabemos que una práctica poética y otra política le llevan a usted a adoptar una posición critica y comprometida frente a los dilemas que le planteaba la historia en la década de los treinta. Esta posición fue primero contra el fascismo y a favor de la República en tiempos de la guerra civil; luego, desde el exilio en México por el mantenimiento de la lucha contra la dictadura franquista desde el exterior de España, pero también en la lucha política e ideológica en el interior del Partido Comunista de España. En la década de los cuarenta decide continuar su vocación literaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, pero en la década de los cincuenta se decide, finalmente, por la filosofía. A partir de ese momento, observando en forma retrospectiva la propia evolución de su pensamiento ¿cuáles señan, a su juicio, las etapas principales o los rasgos más notables por los que ha atravesado?

Respuesta. Si nos atenemos en la trayectoria de mi pensamiento filosófico a sus manifestaciones en la cátedra o en publicaciones diversas, puedo decirle para comenzar que tanto unas como otras son tardías, en contraste con mis expresiones juveniles, en España, tanto en la poesía como en colaboraciones periódicas antes, durante la Guerra Civil y los primeros años del exilio. La totalidad de mi obra filosófica —tanto en la docencia como en la investigación— se da más tarde, fuera de España, en México, ya bien entrado el exilio hasta nuestros días. Mis primeros ensayos filosóficos (Marxismo y existencialismo. Contribución a la dialéctica de la finalidad y la causalidad e ¡deas estéticas en los «Manuscritos económico-filosóficos» de Marx) datan de los primeros años de la década de los sesenta. Lo que quiere decir que incursiono, por primera vez, en el campo de la filosofía, frisando ya casi los 40 años. Esta tardía incorporación a la investigación filosófica, puede explicarse por las difíciles circunstancias en que tuvo que desenvolverse mi vida personal durante la guerra civil y el exilio en el que la necesidad de atender a trabajos inmediatos para subsistir, no dejaba tiempo para una seria labor de lectura, investigación y redacción.

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«Toward Class Consciousness Next Time:Marx and the Working Class»: Bertell Olman

19/12/2011 Deja un comentario

Why haven’t the workers in the advanced capitalist countries become class-conscious? Marx was wont to blame leadership, short memories, temporary bursts of prosperity, and, in the case of the English and German workers, national characteristics. In the last fifteen years of his life he often singled out the enmity between English and Irish workers as the chief hindrance to a revolutionary class consciousness developing in the country that was most ripe for it. The success of this explanation can be judged from the fact that it was never given the same prominence by any of Marx’s followers. Engels, too, remained unsatisfied. After Marx’s death, he generally accounted for the disappointing performance of the working class, particularly in England, by claiming that they had been bought off with a share of their country’s colonial spoils. The same reasoning is found in Lenin’s theory of imperialism, and in this form it still aids countless Marxists in understanding why the revolution Marx predicted never came to pass in the advanced capitalist countries.

Despite these varied explanations (or, perhaps, because of them), most socialists from Marx onward have approached each crisis in capitalism with the certainty that this time the proletariat will become class-conscious. A half-dozen major crises have come and gone, and the proletariat at least in the United States, England, and Germany are as far away from such a consciousness as ever. What has gone “wrong»? Until socialists begin to examine the failure of the proletariat to perform its historically appointed task in light of their own excessive optimism, there is little reason to believe that on this matter at least the future will cease to resemble the past. It is the purpose of this essay to effect such an examination.

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«Introducción a las notas etnológicas de Marx»: Lawrence Krader

19/12/2011 Deja un comentario

1. Morgan, La sociedad antigua

Sabemos por Engel que Marx había estudiado la obra de Morgan: «… Marx se había propuesto presentar los resultados de las investigaciones de Morgan en relación con sus propias conclusiones -dentro de ciertos límites podría decir nuestras-, derivadas de la investigación materialista de la historia, y esclarecer así su plena significación.» Falta, sin embargo, examinar la naturaleza de la presentación que Marx tenía pensada.

Marx había recibido la obra de Morgan, de M. M. Kovalevsky, que había traído el libro al regresar de un viaje a los Estados Unidos, y es posible que Marx sólo lo haya tenido prestado, pues Engels no lo encontró en la biblioteca de Marx. Marx tomó abundantes notas de la obra de Morgan, agregándola a su estudio de Phear, Sohm, Maine y, algo más tarde, de Lubbock. Los extractos tomados de Morgan, Phear, Maine y Lubbock, constituirían el campo de nuestra investigación, considerando también que la obra de Kovalevsky sobre la propiedad común de la tierra, de la que Marx hizo extractos en 1879, también está relacionada, tanto por su contenido, como por su estrecha conexión cronológica, con los materiales posteriores. Los extractos tomados de Morgan, Phear y Maine, y también los de Money, Sohm y Hospitalier, forman el contenido de un cuaderno (véase la nota 5); los extractos de Lubbock se hallan en otro. Las relaciones entre sí y con las demás obras de Marx se examinarán en las páginas siguientes; al final de esta introducción, se hallará un apéndice especial acerca de la cronología de los cuadernos.

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