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«Dominación del capital y aparición de la democracia»: Göran Therborn

Las relaciones entre el capitalismo avanzado y la democracia contienen dos paradojas: una desde una perspectiva marxista y otra desde una perspectiva burguesa. Cualquier análisis marxista serio tiene que enfrentarse a las siguientes cuestiones: ¿cómo puede ocurrir que en los principales y más avanzados países capitalistas una clase fuertemente minoritaria −la burguesía− gobierne por medio de formas democráticas? Las amargas experiencias del fascismo y el stalinismo, y el permanente legado de este último, han enseñado a los más firmes oponentes revolucionarios del capitalismo que la democracia burguesa no puede ser pasada por alto como si fuera una mera farsa. ¿No estará entonces la realidad contemporánea en contradicción con los análisis marxistas? La actual democracia capitalista no resulta menos paradójica desde un punto de vista burgués. En el siglo XIX y comienzos del xx, como muestran tanto la práctica política cuanto los debates constitucionales, la opinión dominante en la burguesía era que la democracia y el capitalismo (o la propiedad privada) eran incompatibles. Incluso un liberal de espíritu amplio como John Stuart Mill se oponía considerablemente a la democracia por esta misma razón. Él abogaba por la introducción del voto plural para los empresarios, comerciantes y banqueros, así como para sus capataces, lugartenientes y parásitos profesionales, para evitar así la «legislación de clase» del proletariado. En los tiempos actuales, no obstante, al menos desde el comienzo de la guerra fría, los ideólogos burgueses han mantenido que sólo el capitalismo es compatible con la democracia.

¿Qué ha ocurrido? ¿Es esto una racionalización post hoc de un accidente» histórico?

1. LOS PROBLEMAS BÁSICOS
Antes de seguir adelante, deberíamos dejar absolutamente en claro qué entendemos por «democracia». El término se utiliza aquí para denotar una forma de Estado con las siguientes características. Tiene 1] un gobierno representativo elegido por, 2] un electorado consistente en la totalidad de la población adulta, 3] cuyos votos valen lo mismo, y 4] que puede votar por cualquier opción sin ser intimidado por el aparato de Estado. Un Estado tal es una democracia burguesa en la medida en que el aparato del Estado tiene una composición de clase burguesa y el poder del Estado opera para mantener y promover las relaciones de producción capitalistas y el carácter de clase del aparato de Estado.

Resulta notoriamente difícil delimitar con precisión la forma democrática de gobierno, pero la definición anterior parece adecuada para determinar las variables cruciales: representación popular y sufragio libre, igual y universal. Inc1uye además, como requisitos previos y necesarios, las importantes libertades legales de palabra, reunión, organización y prensa. La definición es intencionadamente formal, dado que el problema aquí no es exponer «el lado malo» de la democracia burguesa, sino dilucidar cómo ha surgido una forma democrática de gobierno en una sociedad en la que una pequeña minoría de termina dónde, cómo y por cuánto ha de trabajar la mayoría de la población, así como dónde y cómo ha de vivir.

Dominación del capital y aparición de la democracia

Cuadernos Políticos, número 23, México, D.F., editorial Era, enero-marzo de 1980, pp 16 – 44

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