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«Semejanzas de estructura entre la Lógica de Hegel y El capital de Marx»: Enrique Dussel
Cuando trabajaba en la preparación del primer tomo de El Capital, los irascibles, presuntuosos y mediocres… dieron en tratar a Hegel… como un «perro muerto». Me declaré abiertamente, pues, discípulo de aquel gran pensador, y llegué incluso a coquetear aquí y allá en el capítulo acerca de la teoría del valor con el modo de expresión que le es peculiar. La mistificación que sufre la dialéctica en manos de Hegel, en modo alguno obsta para que haya sido él, quien, por vez primera, expuso de manera amplia y consciente las formas generales del movimiento de aquella (El Capital, prólogo a la segunda edición).
Marx leyó la Lógica de Hegel en Londres al escribir los Grundrisse (véase mi obra: La producción teórica de Marx. Una introducción a los : Grundrisse), y hasta se entusiasmó en escribir un folleto popular para explicar a los militantes la importancia de la obra hegeliana. Aquí, brevemente, deseamos indicar (no exponer ni justificar) una hipótesis de trabajo: la extraña semejanza de la estructura de la Lógica de Hegel y de El Capital de Marx.
Dicha semejanza se nos ha ido imponiendo en las repetidas lecturas personales. Desearíamos igualmente, al final, indicar la radical diferencia entre el discurso hegeliano y el marxista, en cuanto a la problemática metafísica de la exterioridad.
«El proceso de metamorfosis del capital global»: Daniel Villalobos Cespedes
RESUMEN
Con el presente artículo el autor se propone establecer los más importantes elementos que conforman las cadenas que articulan el capital global en el modo de producción capitalista. El análisis teórico se basa en las investigaciones y retos económicos de Karl Marx. El autor busca mostrar con álgebra simple cómo puede y debe co-existir el capital productivo y el capital comercial y cómo tal co-existencia puede hacer al capital global históricamente más competitivo.
«Henryk Grossman and the Recovery of Marxism»: Rick Kuhn
Grossman’s return to Marx, in order to overcome the stagnation of Marxist economics, paralleled the recovery by Lenin and Lukács of Marxist politics and philosophy. He shared with them more than a political starting point:
their commitment to the project of constituting the working class as a conscious historical actor. All three also grasped the importance of Marx’s theory of the fetishism of commodities, his method in Capital and the intractability of
capitalist crises. Grossman concentrated his efforts, in particular, on the question of the relationship between capital accumulation and economic crises, which he theorised in two distinct but complementary ways.
«La determinación histórica del modo de producción capitalista y de la clase obrera como sujeto revolucionario, frente a la fragmentación actual de la subjetividad productiva de la fuerza de trabajo»: Juan Iñigo Carrera

Centro para la Investigación como Crítica Práctica (CICP) – Argentina
La cuestión
«No se trata de saber lo que tal o cual proletario, o aun el proletariado íntegro, se propone momentáneamente como fin. Se trata de saber lo que el proletariado es y lo que debe históricamente hacer de acuerdo a su ser.» (Marx, La sagrada familia)
El último cuarto de siglo se ha mostrado particularmente duro con las potencias de la clase obrera para transformar la sociedad. Allí donde la clase obrera había expropiado a los expropiadores, el poder adquirido pareció haberse vuelto contra ella misma. Terminó escapándosele entre los dedos, para ser nuevamente explotada como fuente extremadamente barata de fuerza de trabajo. No le fue mejor en el resto del mundo. Derrota tras derrota, ha visto degradarse las condiciones de trabajo conquistadas tras duras luchas. Sus propios partidos políticos han competido con los neoliberales en ver quien era el campeón en hacerla retroceder.
«El carácter abstracto y social del trabajo en la teoría del valor de Marx» Jaime González Martínez

Introducción
Partiendo de una hipotética economía mercantil simple los distintos trabajos individuales productores de mercancías no tienen directamente un carácter social. No es una propiedad que resulte de una articulación de los distintos trabajos individuales que responda a una asignación o distribución decretada de antemano por la sociedad. Tal carácter sólo torna una propiedad de ellos mediante las mutuas relaciones de sus productos en el intercambio. Por ello mismo, este carácter social no puede ser una propiedad que se revele en su condición de trabajo vivo en el proceso laboral, sino en su condición de trabajo materializado que en la forma mercancía se intercambian unos por otros. De esta manera las relaciones materiales entre las cosas es el proceso en el que al mismo tiempo que el trabajo suprime su carácter individual adquiere la forma del carácter social abstracto. El concepto de trabajo abstracto cobra así el carácter de una categoría histórica y social que expresa la forma del trabajo social en una economía mercantil.
«El trabajo productivo» Isaak Ilich Rubin
La cuestión del trabajo productivo en Marx ha generado numerosos debates y todavía sigue siendo un tema candente dentro del campo de la economía marxista. En el marco de la teoría del valor trabajo Marx desarrollará el concepto de trabajo productivo capitalista con el objeto de desentrañar el carácter específico e histórico que adquiere el trabajo en una economía mercantil fundada sobre la propiedad privada de las unidades de producción.
En consecuencia no se trata de hallar las determinaciones del trabajo en general sino del trabajo en la formación social histórica y específica del capitalismo y más concretamente aquél que posee la propiedad de producir plusvalía.
«A propósito de The limits to capital de David Harvey»: Luz Marina García
Por su calidad y por ser una excelente síntesis del libro de David Harvey «The limits to capital» os adjuntamos la reseña que escrbió en su día Luz Marina García catedrática de la Universidad de La Laguna.
El libro de Harvey, escrito en 1982, ha sido recientemente reeditado Harvey D (2006) “The limits to capital” London, Verso. Existe una traducción de Fondo de Cultura Económica de 1992 que lleva por título “Los límites del capital y la teoría marxista” y de la que es muy difícil conseguir un ejemplar.
«Marx: Sobre el concepto de capital»: Mario L. Robles-Báez
El capital es la potencia económica, que lo domina todo, de la sociedad burguesa. Debe constituir el punto de partida y el punto de llegada (Marx, 1984b, p. 28).
Es necesario desarrollar con exactitud el concepto de capital, ya que el mismo es el concepto básico de la economía moderna, tal como el capital mismo –cuya contrafigura abstracta es su concepto– es la base de la sociedad burguesa. De la concepción certera del supuesto fundamental de la relación, tienen que derivar todas las contradicciones de la producción burguesa, así como el límite ante el cual ella misma tiende a superarse (ibid., p. 273).
Introducción
En los pasajes anteriores Marx señala claramente el objetivo de su proyecto teórico: el capital en cuanto sujeto de la sociedad capitalista. El resultado de sus investigaciones acerca de la dialéctica del concepto de capital se encuentra en varios de sus manuscritos, algunos de los cuales el mismo Marx publicó después de una profunda relaboración. En El capital, que es su obra más importante, el capital es considerado tanto un concepto simple, el producto lógico de El capital como un todo, como la totalidad de las categorías desarrolladas allí. Sin embargo, después de Marx, para los economistas marxistas ha sido una tarea difícil tener una comprensión plena de este concepto. Esta dificultad es evidente por la ya larga y continua controversia acerca de sus diferentes momentos constitutivos y el método dialéctico de su estructura teórica desarrollados en El capital.
«El trabajo: enajenación, valorización y subsunción al capital. Apuntes sobre la teoría del trabajo asalariado en Marx»: José Gil Rivero
Introducción
En los estudios sobre la obra de Karl Marx se han diferenciado dos etapas de su pensamiento. Así, la que suele conocerse como «el joven Marx», correspondiente al período de los Manuscritos: economía y filosofía, de 1844, que traduce, según algunos autores, a un Marx filosófico, preocupado por cuestiones éticas, ideológicas y existencialistas. Y un segundo período, definido como el del «Marx maduro», o científico, que ve su manifestación en El Capital, de 1876, su obra cumbre, en la que desarrolla un análisis crítico de la Economía Política. No obstante, tal como señala Ferrater Mora, «la publicación completa de los Grundrisse, de 1857–1858, ha alterado la tesis de la escisión –así como los juicios contrapuestos fundados en ella– y, según varios intérpretes, ha restablecido la ‘continuidad’ en el pensamiento de Marx» (Ferrater Mora,1991:2120)2.
«El trabajo vivo fuente creadora del plusvalor (Dialogando con Christopher Arthur)»: Enrique Dussel
Es con suma atención, y no menor gusto, que he leído las páginas del comentario que Christopher Arthur (en adelante CA) ha escrito sobre mi obra traducida al inglés en 2001 (publicada en la edición española hace ya dieciséis años[2]). Deseo no entablar un debate, como efectúan los sofistas (que intentan meramente defender su posición teórica en cuanto tal), sino comenzar un diálogo, porque acepto plenamente muchas de sus sugerencias contrarias a mi interpretación, cuando sea necesario, aunque explicaré más claramente mis posiciones cuando opino que no han sido entendidas (como honestamente lo expresa en algunos casos, y es explicable, dado que el contenido de muchas categorías usadas por mí corresponden a las explicadas en el primer tomo que dediqué a los comentarios de las cuatro redacciones de El capital[3], y que se desarrollan más acabadamente en el tercer tomo[4]). De todas maneras mis aclaraciones, seguramente, darán motivo a nuevas distinciones de su parte, y por ello intento un diálogo y no meramente un debate académico, diálogo que, además, interesa para el desarrollo actual del pensamiento de Marx en las actuales circunstancias mundiales, donde el capital ha alcanzado un grado de explotación salvaje del trabajo vivo, en especial en el Sur del planeta.
Iré respondiendo en el mismo orden de los comentarios de CA, para referirme en el punto II a la cuestión central.
«Enrique Dussel – Hacia un Marx desconocido: Un comentario de los Manuscritos del 1861-1863»: Cristopher J. Arthur
Para mucha gente este libro será su primera introducción a Enrique Dussel, el destacado especialista latinoamericano en Marx. Aunque algunas de sus obras sobre la filosofía de la liberación han sido traducidas al inglés, no ha sido así con su monumental trilogía dedicada al cuidadoso estudio de todos los escritos económicos de Marx (Dussel: 1985, 1988, 1990). De modo que la presente traducción del segundo libro de la misma, sobre los manuscritos 1861-63 de la Crítica de Marx, debe ser gratamente bienvenida y los editores deben ser felicitados por su iniciativa.
«Trabajo improductivo, crecimiento y terciarización (30 años despues de «Marx y Keynes»)»: Diego Guerrero
En este artículo Diego Guerrero repasa las aportaciones del economista marxista Paul Mattick en la crítica que en su día lanzó a los postulados de la economía keynesiana. El libro de Mattick «Marx y Keynes» (1969) México, ed. Era sigue conservando toda su frescura y es altamente recomendable.
Diego Guerrero expone una visión crítica con las teorías de la terciarización de la economía y desarrolla la relación del trabajo de servicios con la categoría marxista de trabajo productivo/improductivo.
«Introduction to Money and Totality: Marx’s Logic in Capital «: Fred Moseley
Marx considered his theory of money to be one of his main accomplishments and a significant advance over Ricardo’s theory and classical economics in general, which had simply taken money for granted, or explained the existence of money in ad hoc fashion, on the basis of the practical difficulties of barter, unrelated to any theory of value.
«El problema del trabajo productivo»: Mariano F. Enguita
«La mayoría de los autores marxistas sostienen un concepto del trabajo productivo que restringe éste al de los obreros industriales que trabajan para el capital. Quedan fuera, por consiguiente, los trabajadores asalariados de los servicios, el comercio y las finanzas. Algunos de entre ellos, además, consideran que el concepto de trabajo productivo es idéntico al de clase obrera con lo cual son excluidos de ésta los trabajadores asalariados ya citados y, a fortiori, los del Estado, cualesquiera que sean sus condiciones de trabajo»
«Economía y filosofía en El capital de Marx: La teoría laboral del valor»: Diego Guerrero
I. Mi lectura de El capital
Decía su amigo Engels que Marx (1818-1883) fue ante todo un revolucionario. Y es cierto. Pero hay que añadir: un revolucionario muy especial. Por una parte, el socialismo y el comunismo son hoy y para siempre ideas inseparables del pensamiento de Marx, para quien «la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los propios trabajadores». Pero, por otra, Marx es un revolucionario muy especial porque, aunque su figura es incomprensible sin su conexión práctica con el movimiento obrero y la I Internacional, además filosofó y analizó teóricamente las condiciones sociales de la revolución presente y, a nuestro juicio, lo hizo con más profundidad y visión que ningún otro pensador, obrero o no. Desde Marx sabemos por qué el capitalismo no puede ser eterno, por qué es el propio desarrollo de este sistema social lo que engendra el comunismo y por qué este cambiante estado de cosas no altera una verdad esencial: que mientras haya capitalismo surgirán, surgiremos, continuamente nuevos comunistas.
























