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“Enrique Dussel – Hacia un Marx desconocido: Un comentario de los Manuscritos del 1861-1863”: Cristopher J. Arthur

Para mucha gente este libro será su primera introducción a Enrique Dussel, el destacado especialista latinoamericano en Marx. Aunque algunas de sus obras sobre la filosofía de la liberación han sido traducidas al inglés, no ha sido así con su monumental trilogía dedicada al cuidadoso estudio de todos los escritos económicos de Marx (Dussel: 1985, 1988, 1990). De modo que la presente traducción del segundo libro de la misma, sobre los manuscritos 1861-63 de la Crítica de Marx, debe ser gratamente bienvenida y los editores deben ser felicitados por su iniciativa.

En este contexto, la obra cumple una doble función: por un lado nos provee una vía hacia la muy original interpretación de Marx preconizada desde hace mucho por Dussel, mientras por el otro es la primera obra en inglés dedicada únicamente al manuscrito de 1861-63, efectivamente la “segunda redacción” del El Capital, si consideramos a los Grundrisse como la primera. [1] Sin duda, esta segunda cuestión es el motivo de haberse seleccionado para traducir primero a este volumen del medio de la trilogía de Dussel. El manuscrito 1861-63 de Marx fue publicado en alemán entre1976 y 1982, y en inglés entre1988 y 1994. [2] Sólo ahora, entonces, puede comprenderse su importancia, y Dussel es un excelente guía para sus complejidades. En su opinión, tal como en los Grundrisse, entramos aquí en el “laboratorio” de Marx y vemos cómo construye sus conceptos y desarrolla sus teorías. Sin embargo, considerando la mencionada doble función de este libro, en esta reseña intento concentrarme más en la interpretación global de Marx que ofrece que en presentar una descripción detallada del manuscrito mismo.

El manuscrito de 1861-63 es excepcionalmente interesante debido a que cubre el período en el que se afirmó originalmente la estructura de El Capital.[3] Incluye, además de la conocida Teorías del Plusvalor extractada del mismo, un borrador del Libro I (Partes 2-4) y un primer borrador de gran parte del Libro III. La exposición de Dussel sigue cronológicamente el manuscrito de Marx, sección por sección, de acuerdo a la traducción inglesa. Esto facilita nuestra comprensión de cómo clarificó su pensamiento Marx en una serie de cuestiones, así como explica sus confusiones y dificultades.

El manuscrito comienza con el “Capítulo 3, El Capital en general” porque es una secuela de la Contribución a la Crítica de la Economía Política de 1859. En este sentido la Contribución debe ser considerada como parte de la segunda redacción de El Capital (Marx: MaE 1989, pág. 317). Aquí debo disentir de la afirmación de que las últimas tres redacciones del Volumen Uno comienzan con lo que se convirtió en la Parte Dos porque “esta Parte es el verdadero punto de partida conceptual de la teoría de Marx” (pág. xvii) (Dussel: 2001). Comienzan con la Parte Dos por la razón mucho más terrenal de que la Parte Uno ya había sido publicada. Fue rehecho finalmente para la publicación de El Capital de 1867 “no sólo por su conclusión” sino también porque debe haber habido “algo que falta en la primera presentación” ya que nadie la comprendió adecuadamente. (Marx a Kugelman, 13 de octubre de 1866).

En su tratamiento de la relación del capital, Dussel enfatiza que, de acuerdo a la teoría de Marx, el trabajo vivo es la “fuente creadora” del plusvalor. Sin trabajo vivo, el capital no puede valorizarse. Que el capital es la fuente de su propia ganancia, es una ilusión nacida de la forma engañosa de las “apariencias” de las cosas. Uno de los pasos más importantes que da Dussel es situar esta “fuente” en la “exterioridad”; viene del exterior de la totalidad del valor sistematizada por el capital. Sobre esta base Dussel critica a quienes, como Lukács, promueven la “totalidad” como el concepto clave en Marx. Sin embargo, el mismo Dussel retiene la categoría porque es consciente del hecho de que el capital tiene un impulso totalizador y, a través de su subsunción del trabajo bajo sus formas, genera una unidad contradictoria con su “otro”. No obstante Dussel tiene razón en señalar la alteridad radical de la fuente del plusvalor desde la misma totalidad del capital. Volveremos sobre este punto.

Dussel destaca que el carácter “macroeconómico” de la teoría de Marx ya es evidente en el borrador de lo que luego sería el capítulo “Contradicciones en la fórmula general del capital”. Aquí se plantea que el plusvalor de la clase capitalista de conjunto no puede ser aumentado solamente a través de actos de circulación, aunque la ganancia de algunos capitalistas individuales pueda aumentar a expensas de otros.

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Revista Herramienta

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