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«Sobre la forma valor y el fetichismo»: Ruy Fausto

El siguiente texto es un extracto reelaborado referido a la forma del valor, de un texto mucho mas largo a propósito del libro de C. Benetti y J. Cartelier Marchands, salariats et capitalistes (Maspero 1980). Debiendo limitar por razones de espacio, a una veintena de páginas un texto que tenia más de un centenar, y que contenia tanto una crítica detallada del libro de Benetti y Cartelier (con relación a Marx), como una serie de desarrollos politicos, nos hemos visto obligados a elegir entre dos posibilidades: o bien privilegiar el análisis propiamente crítico, o bien retener aquellos pasajes en los cuales intentábamos reexaminar los problemas desarrollados por Benetti y Cartelier. Sin sacrificar enteramente el análisis directamente criíico, hemos elegido la segunda solución.
«Mercancía y valor-trabajo: Guía de Lectura de Marx»: Reinaldo Carcanholo
«En verdad, la teoría del valor no es una teoría por construirse. Ella se encuentra mucho más desarrollada de lo que en general se cree y se sostiene. Es sorprendente el número tan reducido de aspectos de ella que no fueron descubiertos y expuestos en El Capital.
Ella es mucho más amplia de lo que tiende a pensar. En primer lugar, no se trata de una teoría que se preocupe simplemente con los factores que determinan los precios relativos o el nivel de los precios en el mercado. No es eso. Sus objetivos son mucho más amplios y complejos y su punto de partida es la comprensión teórica sobre la naturaleza de la riqueza capitalista.
Conferencia de Enrique Dussel

Conferencia de Enrique Dussel en el 190 aniversario del nacimiento de Karl Marx sobre la forma valor, la distinción entre valor y valor de cambio, el desarrollo lógico del dinero como capital, la maduración del concepto de fuerza de trabajo, la separación entre el dinero y la subjetividad viva del trabajador, etc… Un audio imprescindible para entender la segunda sección del libro I de El capital.
«La influencia del método «lógico-histórico» de Engels en las interpretaciones sobre el objeto de la sección primera del Tomo I De El capital de Marx: crítica y propuesta»: Mario L. Robles Báez
RESUMEN
El artículo pretende hacer un análisis crítico de la influencia que sobre la economía política marxista contemporánea ha tenido la interpretación de Engels de que el objeto de la primera sección de tomo I de El Capital de Marx es la ‘producción mercantil simple’ en cuanto supuesto histórico de la producción capitalista, y que tiene su origen en su concepción del método de Marx como un método ‘lógico-histórico’. En este artículo se trata de probar que tal interpretación de Engels no es la de Marx. En primer lugar, se confronta la interpretación de Engels con los argumentos desarrollados por Marx, y se presenta su influencia sobre las interpretaciones de marxistas contemporáneos tales como R.Meek, P Sweezy, E. Mandel, Dumenil y Levy y otros, que, siguiendo la interpretación de Engels, aseguran que la ‘ley del valor’ de Marx expuesta en esa sección corresponde a la ‘producción mercantil simple’ en cuanto un régimen de producción anterior al capitalismo. En segundo lugar, se tratan críticamente las perspectivas de Benetti y Cartelier y Reuten y Williams que, suponiendo que la interpretación de Engels es la misma que la de Marx, consideran que el ‘punto de partida’ del análisis de la producción capitalista debe ser el dinero o la forma de valor y no la mercancía como lo hace Marx en El Capital. Finalmente, se presenta una interpretación opuesta a las anteriores en la que, siguiendo la dialéctica sistemática de Marx, se propone mostrar que dicho objeto no corresponde a la presentación lógica de la génesis histórica del capitalismo, sino al primer momento lógico de la presentación de su concepto de capital como una totalidad y que corresponde a la ‘producción mercantil simple’ en cuanto la apariencia inmediata del modo de producción capitalista.
«The Myth of ‘Simple Commodity Production’ «: Christopher J. Arthur

The New Palgrave: A Dictionary of Economics of 1987 represented the distilled wisdom of the economics profession. The article on ‘Karl Marx’ was written by the leading Marxist theorist of the day, Ernest Mandel. This multi-volume work included enough articles on Marxism to enable a separate volume on it to be extracted and published, The New Palgrave: Marxian Economics, 1990, in which Mandel’s overview had pride of place. He referred to ‘what Marx calls “simple commodity production” – “einfache Waren-produktion”.’[1] In this, quasi-official expression was given to the most enduring myth of Marxology.
For Mandel was following a very long tradition. Paul Sweezy in his much-used classic textbook The Theory of Capitalist Development stated ‘Marx begins by analysing “simple commodity production”…’[2] (Notice the quotation marks, but, as with Mandel, unsupported by any actual reference.) Earlier, in the thirties, Oskar Lange, in explaining Marx’s theory of value, said Marx starts with such a notion: ‘Marx calls it “einfache Warenproduktion”.’[3] A later authority, R. L. Meek, in his 1967 essay on ‘Karl Marx’s Economic Method’ alleged Marx had a model ‘he called “simple” commodity production’[4].
«Acerca del trabajo abstracto como una abstracción socialmente determinada»: Mario L. Robles Baéz
Resumen
Este artículo presenta una exégesis relativa a la conceptualización de la abstracción del trabajo de Karl Marx, considerando que su método pertenece a la dialéctica sistemática. En primer lugar, se examinan críticamente dos interpretaciones que surgen de lecturas de la presentación de Marx basadas en la lógica lineal: aquellas que consideran implícita o explícitamente, que esta abstracción es resultado de una generalización mental de los trabajos concretos en sentido fisiológico. Después de analizar la distinción entre los conceptos contradictorios de trabajo en general que Marx presenta en los Grundrisse: como una abstracción general ahistórica y como una abstracción socialmente determinada, y en el capítulo 1 del tomo I de El capital: como una determinación fisiológica y social, se concluye que la relación entre estas abstracciones se da en las determinaciones presupuestas e inmediatas del trabajo abstracto y su posición como determinaciones sociales, que corresponden a dos momentos subsecuentes de la presentación dialéctica de Marx.
«Trabajo productivo»: Enrique Dussel
8. TRABAJO PRODUCTIVO
(Cuadernos VII al X, folios 300 al 444; 438, 26-668, 25; I, 137-324; alrededor de abril y mayo de 1862)
Trabajo productivo, en el sentido de la producción capitalista, es el trabajo asalariado, que, al ser intercambiado por la parte variable del capital (la parte del capital invertida en salarios) no sólo reproduce esta parte del capital (o el valor de su propia capacidad de trabajo), sino que produce, además un plusvalor para el capitalista. […] Solamente es productivo el trabajo asalariado que produce capital. […] [Y] esto sólo en el caso de que la capacidad de trabajo cuya valorización es mayor que su valor. (439, 31-440, 1; I, 137).
En el capítulo anterior, hemos considerado el plusvalor como fruto objetivo del trabajo, del plustrabajo. Ahora debemos considerar el aspecto subjetivo del plusvalor: el tipo de trabajo que formalmente lo crea, que pone estrictamente plusvalor. Además, Marx regresa a la cuestión de la reproducción, que lo tiene preocupado en estos meses, y siempre en relación con la diferencia entre capital e ingreso, y en especial debido al comentario sobre el Tableau économique de Quesnay.
«Marx y la economía vulgar, un comentario a los Revenue»: Xabier Gracia
La importancia de este texto radica en la integración plena y absoluta de la teoría del fetichismo, de la alienación y de la cosificación en la teoría del valor de Marx, por un lado, y en la actualidad de su crítica a la fórmula trinitaria del ingreso que todavía es sostenida en su formulación refinada por la economía ortodoxa.
«La dialéctica de la forma de valor o la génesis lógica del dinero»: Mario L. Robles Báez
«La presentación de la forma de valor de Marx es uno de los pasajes más claramente dialécticos en El Capital.1 El objetivo de este trabajo es presentar un acercamiento a la dialéctica de la forma de valor de Marx. Esta dialéctica es la génesis lógica del dinero, es decir, el desenvolvimiento lógico que conduce al dinero, en cuanto la forma de existencia inmediata del valor y su medida externa definitiva, a partir de la forma más simple que se presenta en la relación entre dos mercancías y en el que la relación contradictoria de las dos determinaciones de las mercancías se desdobla en mercancías y dinero.
«Alienación y fetichismo: bases para la crítica de la sociedad burguesa y el Estado clasista a escala global»: Antonio Romero Reyes
A primera vista, la riqueza burguesa aparece como una inmensa acumulación de mercancías; y la mercancía tomada aisladamente, como la forma elemental de esta riqueza.
(Marx 1973: 15)
La sociedad capitalista y burguesa nació y se reproduce como sociedad alienada, en un proceso que el capitalismo histórico ha extendido hasta nuestros días a escala planetaria. Por eso, valga la redundancia, la alienación es también un fenómeno mundial. (1) Esta misma categoría puede y debe tener un rol destacado en la explicación de la llamada crisis civilizatoria del capitalismo.
La «aldea global» de la que tanto se habla es ante todo capitalista, está teñida de capitalismo, y de todos sus poros brota capital a través de sus expresiones más fetichistas (mercancías y dinero, cosas y objetos, productos del trabajo). Teniendo esto en cuenta, la alienación tiene que ver con «relaciones, procesos y estructuras», siendo por ende un hecho fáctico, observable y verificable. Con la globalización gran parte del poder del capital descansa justamente en la «asunción acrítica» de la alienación por parte de las multitudes (Soler 2004); alienación que es propalada, inoculada y perpetuada a través del uso de las modernas tecnologías de la información y comunicación. (2)
La mejor manera de honrar a Marx y salir en defensa de su «marxismo» -el marxismo de Marx, no el de los epígonos, vulgarizadores y repetidores- consiste en continuar la gran obra que él dejó inacabada pero abierta a la contribución de las futuras generaciones. (3)
«La competencia como marco de determinación del tiempo de trabajo socialmente necesario en la teoría del valor-trabajo marxista»: Abelardo Mariña Flores
RESUMEN
Las tendencias a la formación de un valor uniforme para cada tipo de mercancía, a la igualación de las tasas de ganancia que reciben los capitales individuales y los capitales sectoriales, lo mismo que a la diferenciación de las tasas sectoriales de ganancia son consustanciales a la determinación del tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de una unidad de cada variedad de mercancía; esto es, son consustanciales a la determinación de la magnitud de valor y, con ello, de la sustancia del valor: el trabajo social abstracto. Estas tendencias son resultado de las relaciones de competencia que son simultáneamente de concurrencia y confrontación que se establecen entre los distintos agentes económicos, entre ellos los múltiples capitales que conforman el sistema económico.
En este trabajo se analiza, en primer lugar, el contenido general de las relaciones de competencia, determinado por las condiciones sociales de producción, distribución -entre ellas, la valorización del capital- y acumulación que, a su vez, determinan las de realización. En segundo lugar, sus tres dimensiones: mercantil, capitalista y mercantil-capitalista. En tercer lugar, sus tres niveles: intrasectorial (micro), general capitalista (macro) e intersectorial (meso). En cuarto lugar, sus tres momentos: producción, circulación (realización) y acumulación (dinámico). Este análisis permite especificar cualitativamente al trabajo abstracto como trabajo humano indiferenciado -sustancia del valor- y cuantitativamente al tiempo de trabajo socialmente necesario -magnitud del valor-, ya no como un supuesto analítico, sino como resultado de la competencia.
«El carácter abstracto y social del trabajo en la teoría del valor de Marx» Jaime González Martínez

Introducción
Partiendo de una hipotética economía mercantil simple los distintos trabajos individuales productores de mercancías no tienen directamente un carácter social. No es una propiedad que resulte de una articulación de los distintos trabajos individuales que responda a una asignación o distribución decretada de antemano por la sociedad. Tal carácter sólo torna una propiedad de ellos mediante las mutuas relaciones de sus productos en el intercambio. Por ello mismo, este carácter social no puede ser una propiedad que se revele en su condición de trabajo vivo en el proceso laboral, sino en su condición de trabajo materializado que en la forma mercancía se intercambian unos por otros. De esta manera las relaciones materiales entre las cosas es el proceso en el que al mismo tiempo que el trabajo suprime su carácter individual adquiere la forma del carácter social abstracto. El concepto de trabajo abstracto cobra así el carácter de una categoría histórica y social que expresa la forma del trabajo social en una economía mercantil.
«Cuba: ¿socialismo de mercado o planificación socialista?»: Marcelo Dias Carcanholo y Paulo Nakatani

Introducción
La sociedad cubana mantenía una estructura económica, política, y social que buscaba avanzar y desarrollar la producción y la apropiación con un carácter cada vez más socialtratando de apuntar a un grado de desarrollo de la sociedad en el cual cada uno contribuiría de acuerdo con su capacidad y recibiría de acuerdo con sus necesidades. La grave crisis del período 1989-1993 exigió profundas transformaciones económicas, pese a lo cual Cuba intenta mantener el principio distributivo socialista «de cada uno según su capacidad, para cada uno según su trabajo» de la fase de transición al comunismo. La propuesta de «resistir y superar la crisis al menor costo social posible» llevó la crisis a un escenario de intercambios protegidos por el racionamiento, en el cual las ventas son realizadas a través de las libretas.
«Marx: Sobre el concepto de capital»: Mario L. Robles-Báez
El capital es la potencia económica, que lo domina todo, de la sociedad burguesa. Debe constituir el punto de partida y el punto de llegada (Marx, 1984b, p. 28).
Es necesario desarrollar con exactitud el concepto de capital, ya que el mismo es el concepto básico de la economía moderna, tal como el capital mismo –cuya contrafigura abstracta es su concepto– es la base de la sociedad burguesa. De la concepción certera del supuesto fundamental de la relación, tienen que derivar todas las contradicciones de la producción burguesa, así como el límite ante el cual ella misma tiende a superarse (ibid., p. 273).
Introducción
En los pasajes anteriores Marx señala claramente el objetivo de su proyecto teórico: el capital en cuanto sujeto de la sociedad capitalista. El resultado de sus investigaciones acerca de la dialéctica del concepto de capital se encuentra en varios de sus manuscritos, algunos de los cuales el mismo Marx publicó después de una profunda relaboración. En El capital, que es su obra más importante, el capital es considerado tanto un concepto simple, el producto lógico de El capital como un todo, como la totalidad de las categorías desarrolladas allí. Sin embargo, después de Marx, para los economistas marxistas ha sido una tarea difícil tener una comprensión plena de este concepto. Esta dificultad es evidente por la ya larga y continua controversia acerca de sus diferentes momentos constitutivos y el método dialéctico de su estructura teórica desarrollados en El capital.
«La cosificación y la conciencia del proletariado» György Lukács

«Ser radical es aferrar las cosas por
la raíz. Más, para el hombre, la raíz
es el hombre mismo».
Karl Marx Contribución a la crítica de
la filosofía hegeliana del derecho
No es en modo alguno casual que las dos grandes obras maduras de Marx dedicadas a exponer la totalidad de la sociedad capitalista y su carácter básico empiecen con el análisis de la mercancía. Pues no hay ningún problema de ese estadio evolutivo de la humanidad que no remita en última instancia a dicha cuestión, y cuya solución no haya de buscarse en la del enigma de estructura de la mercancía. Es cierto que esa generalidad del problema no puede alcanzarse más que si el planteamiento logra la amplitud y la profundidad que posee en los análisis del propio Marx, más que si el problema de la mercancía aparece no como problema aislado, ni siquiera como problema central de la economía entendida como ciencia especial, sino como problema estructural central de la sociedad capitalista en todas sus manifestaciones vitales. Pues sólo en este caso puede descubrirse en la estructura de la relación mercantil el prototipo de todas las formas de objetividad y de todas las correspondientes formas de
subjetividad que se dan en la sociedad burguesa.
























