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«Talk of sayin, showing, gesturing, and feeling in Wittgenestein and Vygotsky»: John Shotter
‘There is a strongly musical element in verbal language. (A sigh, the intonation of voice
in a question, in an announcement, in longing; all the innumerable gestures made with
the voice.)’ (Wittgenstein, 1981, no.161).
‘The child’s self-motion, his own gestures, are what assign the function of sign to the
object and give it meaning‘ (Vygotsky, 1978, p.108).
Traditionally in the social and behavioral sciences, seeking a single, unified, orderly account of things, we have spoken and written about ourselves as disembodied, isolated, self-contained individuals. We think of ourselves as existing in a fixed world of objects that we come to know, primarily, in a visual-intellectual manner, through our observations of them. As such, we have assumed that we can only come to know our own true nature in such a world by our empirical testing of our possible representations of it for their accuracy. However, unlike computers and other machines, as living, embodied beings, we cannot be wholly indifferent to the world around us. We must, to an extent, continuously react and respond to it, spontaneously, whether we like it or not, and in so doing, we must of necessity, relate and connect ourselves to our surroundings in one way or another.
Below, influenced both by Wittgenstein and Vygotsky (as well as Volosinov and Bakhtin), I want to explore the consequences of us talking of human activity from within a new vocabulary that takes our living, embodied nature seriously, from within what I shall call a relational rather than an individualistic way of talking. For, just as the child, ‘with the help of the indicative function of words,… begins to master his (sic) attention, creating new structural centers in the perceived situation (Vygotsky, 1978, p.35), so we also, as investigators, can draw our own attention to otherwise unnoticed features of our own conduct, through the introduction of a new vocabulary, a new way of talking.
«La psique, la conciencia; el inconsciente»: Lev Vygotsky
Las tres palabras que encabezan el título de nuestro ensayo: la psique, la conciencia y el inconsciente representan no sólo tres cuestiones psicológicas centrales y fundamentales, sino que son en mucho mayor grado cuestiones metodológicas, es decir, cuestiones relativas a los principios de estructuración de la propia ciencia psicológica. T. Lipps lo ha expresado muy certeramente en su conocida definición del problema de lo subconsciente, según .a cual, lo subconsciente no es tanto una dimensión psicológica como un problema que afecta a la propia psicología como ciencia.
Lo mismo sobreentendía también H. Höffding (1908) cuando afirmaba que la introducción en psicología del concepto de lo inconsciente tiene un significado análogo a la introducción del concepto de energía potencial en física. Es sólo a partir de la introducción de este concepto cuando se hace posible en todo su sentido la psicología como ciencia independiente, capaz de unir y coordinar los hechos de la experiencia en un determinado sistema subordinado a regularidades concretas. Cuando H. Münsterberg se ha ocupado de este mismo problema ha establecido una analogía entre el problema de lo inconsciente en psicología y el de la existencia de conciencia en los animales y afirma que es imposible decidir cuál de las diferentes explicaciones del problema es la correcta si nos basamos únicamente en observaciones. Para él es un problema que es preciso resolver antes de ponernos a estudiar los hechos.
«La construcción simbólica de la mente humana»: Adrián Medina Liberty
El contenido de la conciencia, la entera
manifestación fenomenal de la mente, es un signo.
C.S. Pierce
En el principio era la palabra, así comienza el prólogo del Evangelio según San Juan. La palabra, el omnipresente verbo. La palabra desde el principio sin principio. Es decir, el logos divino y personal que crea el universo. Sin la palabra, la realidad no puede ser nombrada y, por tanto, no tiene presencia. La realidad la conocemos cuando la nombramos. El nombre que le adjudicamos a los objetos determina la forma como pensamos y nos comportamos en relación con estos objetos. Aun más la forma y la sustancia que le otorgamos a la realidad por medio de nuestras palabras constituye nuestra propia realidad “interior”. Los límites de nuestros lenguajes, enunciaba Wittgenstein, son los limites de nuestros mundos. Ergo, inventar un lenguaje es inventar una forma de vida. Aristóteles definió al ser humano como el animal depositario de la palabra (dzonn logas ejon). El hombre es creador de la palabra, pero sin ella el hombre no es.
«Del Signo al Sentido: aproximaciones para un estudio semiótico de la conciencia»: Vicente Mario Sisto
Resulta vívida la descripción introspectiva que realiza el semiólogo soviético Mijail Bajtin. Bajtin intenta descubrir la conciencia en su esencia más pura, para ello procede a retirar de ella uno a uno los elementos que la cubren, para así lograr definirla. La conciencia pareciera estar plena de palabras, las que resultan ser materia óptima para corporeizar los contenidos de ésta, tales como pensamientos e incluso sensaciones y deseos. Basta con acomodarse, cerrar los ojos e intentar no pensar en nada específico, y así concentrarnos en nuestra respiración y en lo que escuchamos. No tardaremos en darnos cuenta que no es posible simplemente sentir los sonidos, siempre, en su aparecer en la conciencia irán acompañados por su ‘etiqueta’, un bocinazo aparece como «bocinazo», el ladrido de un perro aparece como «perro», y no como una simple vibración en mi aparato auditivo, y si lo fuera así probablemente aparecería como «vibración» (la palabra).
Así si intentamos eliminar de la conciencia esta capa, nos encontramos en la situación del niño que busca pelar una cebolla. Bota la primera capa, luego la segunda y sigue así hasta que se encuentra que en sus manos no ha quedado nada. Nada de nada. Sin signos pareciera no existir conciencia posible.
El presente trabajo intenta descubrir, de un modo más sistemático, esa constitución sígnica que es condición necesaria para la existencia de procesos psicológicos superiores, y por consiguiente, de la conciencia misma. De lo anterior resulta necesario investigar acerca de las peculiaridades que asume la conciencia al componerse semióticamente; de ahí que sea relevante una exploración acerca de las características de los signos y sus posibilidades de significación y referencia. Realizar tal exploración revelará, a su vez, la necesidad de un estudio de la cultura, en tanto relación y origen de tal conciencia constituida semióticamente.
«La construcción narrativa de la identidad a través del conflicto y la ventrilocuación»: M. Esteban, J.Mª Nadal e I. Vila
Resumen
El objetivo del siguiente trabajo es analizar el discurso de indígenas y mestizos a partir de una perspectiva pragmática. En particular, vamos a explorar la idea de que estos discursos están constituidos por muchas voces. En otras palabras, se muestra la polifonía, para utilizar una idea de Bakhtin. Según este enfoque, la identidad se desarrolla a través de la integración de voces ajenas que se produce a través de narraciones. En este sentido, la identidad surge de rellenar con la propia intención las palabras de los demás. Siguiendo la etnografía de la comunicación nuestra unidad de análisis es el acto de habla (el acto de significado) que se produce en un contexto. Sugerimos que la ventrilocuación de las ideas de otras personas y los conflictos son temas relevantes para el estudio de la construcción narrativa de la identidad.
Palabras clave: identidad, narración, historias de vida, ventrilocuación, Bakhtin.
«Vygotsky y el método dialéctico»: Andy Blunden
Traducción: Efraín Aguilar
Los siguientes comentarios acerca del trabajo de Vygotski son parte de una discusión sobre la aplicación del método dialéctico. Están basados en «Thought and Language«, publicado por MIT Press en 1962 y reimpreso en 1980.
El enfoque de Vygotski
1. La noción del significado de la palabra
Vygotski observa que el estudio previo de la relación pensamiento-lenguaje consideraba de modo aislado la génesis de cada parte de la relación y asumía que la relación entre las dos era invariable; o alternativamente, las dos eran identificadas mecánicamente. Al contrario, Vygotski propuso la necesidad de concebir el objeto de investigación como una unidad de opuestos y que la génesis inherente de la relación estaba en su esencia misma.
“En opinión nuestra el curso correcto a seguir es usar otro tipo de análisis, que puede ser llamado análisis dentro de las unidades. Por unidad entendemos un producto del análisis que, a diferencia de los elementos, retiene todas las propiedades básicas del todo y que no puede ser dividido sin perderlas… [la célula viva] ¿Cual es la unidad básica del pensamiento verbal?… el significado de la palabra… La concepción del significado de la palabra como unidad tanto del pensamiento generalizante como del intercambio social es de incalculable valor para el estudio del pensamiento y el lenguaje” [Thought and Language, Chapter 1].
«Los diez principios de la psicología histórico-cultural»: Moisés Esteban Guitart
Resumen
Según la psicología cultural no es posible entender la conducta y mente humana sin analizar el contexto histórico, institucional, social y cultural en el que se expresa y se desarrolla. Bajo esta perspectiva, el fenómeno psicológico es el producto y resultado de la participación en situaciones y actividades socioculturales a través de las cuales las personas se apropian del conjunto de artefactos valorados por una comunidad en un momento histórico determinado (la lengua, oral y escrita, la notación matemática, el uso de las nuevas tecnologías). El origen de estas ideas se encuentra en la escuela histórico- cultural liderada por Vygotski, en la antigua Unión Soviética. En el artículo se exponen diez principios asumidos por esta escuela: 1) la conciencia humana como objeto de estudio; 2) la génesis social de la conciencia y conducta humana; 3) el principio de la significación; 4) el desarrollo cultural de la conducta humana; 5) los cuatro estadios en el dominio de signos; 6) el principio de la mediación; 7) el carácter práctico de la actividad humana; 8) la función planificadora del lenguaje; 9) la “zona de desarrollo próximo” y, finalmente, 10) el método dialéctico.
Palabras clave
psicología cultural – escuela histórico-cultural – Vygotski – mediación semiótica – zona de desarrollo próximo.
«On the Cognitive, Epistemic, and Ontological Roles of Artifacts»: Luis Radford
1 Introduction
Galileo opens his Discourses and Mathematical Demonstrations Relating to Two New Sciences with a remark about the famous 16th century Venetian arsenal, which he praises for its impressive amount of instruments and machines; this arsenal, he says, offers an opportunity to wonder and think. With their unprecedented variety of tools and artifacts, contemporary classrooms may have looked like the Venetian arsenal to Galileo. True, some of the artifacts that are part of our educational settings have been there for a long time now – for example, textbooks. Others, however, made their appearance with the digital technological progress during the 20th century. And, like the instruments and machines of the Venetian arsenal, they offer new possibilities for thinking and learning.
«Vygotskian Analysis of the Crisis in Psychology»: III International ISCAR
Vídeo:
III International ISCAR Summer University for PhD students «Moving with and beyond Vygotsky» 2-8 July 2012 MSUPE, Russia — Prof. Pentti Hakkarainen, lecture «Research paradigms of cultural-historical approach» and «Methodology of DWR» http://www.iscarschool.ru
«Hacia una psicología cultural. Origen, desarrollo y perspectivas»: Moisés Esteban Guitart
Resumen
El presente trabajo expone los fundamentos de la psicología cultural definida como un modo de hacer psicología que parte de la premisa que mente y cultura se constituyen mutuamente. Con el objetivo de superar cuatro reduccionismos (reducción a lo racional, a lo individual, a lo interno y a lo innato), la psicología cultural postula que la vida mental incluye aspectos intelectuales y afectivos, su origen es sociocultural, se distribuye entre las personas y los artefactos que utilizan, y tiene que ver más con los cuentos, mitos, relatos, historias y narrativas culturales que con los genes y neurotransmisores. Se afirma que la unidad de análisis es la vivencia o el modo cómo las personas valoran, perciben, interpretan aquello que les sucede y les rodea. Una vivencia que construye la cultura, las formas explícitas e implícitas de vida compartida, y que a la vez es construida por ella. Finalmente, se sugieren algunas consideraciones aplicadas que se derivan de un enfoque psicocultural.
Palabras clave: Psicología cultural – Vygotski – vivencia – significado – psicología del
desarrollo
«Lo inconsciente: una perspectiva desde la psicología sociohistórica»: Carl Ratner
Muchos académicos, incluidos filósofos sociales de la escuela de Frankfurt y psicoantropólogos, han dicho que un abordaje cultural o sociohistórico de la psicología no podría explicar completamente los fenómenos psicológicos. Según ellos, la psicología cultural puede comprender la organización sociohistórica de los fenómenos conscientes tales como actitudes o costumbres, pero no puede explicar los procesos inconscientes arcanos, subterráneos. Así, la psicología sociohistórica debe complementarse con los conceptos freudianos que comprenden lo inconsciente. Hace poco, Dorothy Holland (1992), una psicoantropóloga, se ha quejado de que la teoría cognitivo-social no aborda los fenómenos inconscientes tales como la «censura» y el «conflicto psíquico», y se dedica a importar otras teorías tales como el psicoanálisis para llenar este hueco.
Voy a participar en este debate. Procuraré demostrar que un análisis psicológico sociohistórico puede iluminar fenómenos llamados inconscientes1.
“Much Learning does Not Teach Understanding” (A Conversation with Vasili Davydov): Karl Levitin
Professor Davydov, your books, articles and public statements suggest that present-day psychology needs new, drastically different methods and is therefore on the eve of a radical change of theory, and hence in practical application. Can you elaborate on that idea?
To begin with, I must say that contemporary psychology has split into a number of disciplines each having its own object of study. They are general psychology, psychophysiology, peer group, developmental and educational psychology, social, medical, the psychology of law, the psychology of labour, art, sport, and so on. In looking for answers to the questions put forth by life, psychologists are forging ahead with their investigations and have come up with a lot of valuable results. In a sense, such differentiation of psychological disciplines is useful as it gives deeper insights into the psychological laws of whatever happens to be the particular object of study. On the other hand, it results in the loss of something general that should unite all psychological studies. For a long time now the prevalent trend has been to allow not relative but complete autonomy to every branch of what used to be the one psychological tree: let everyone do his own job and forget about what the man next door is doing. And the connection between the psychology of art, peer group psychology, and psychology of labour, for example, is considered a problem of no particular interest, or else a task for another discipline.
«La actividad humana en la Psicología Histórico-cultural»: Rosalia Montealegre
Resumen
«Agency and Vygotskyan theory»: Arturo Escandón
By introducing a ‘complex mediated act’ as the unit to account for the development of higher psychological functions, Vygotsky opened a way for a non-deterministic account of agency whereby the individual is acted upon and acts upon society.
A talk given on September 2010
«The russian spinozists»: Andrey Maidansky
ABSTRACT. The article deals with the history of Russian Spinozism in the 20th century, focusing attention on three interpretations of Spinoza’s philosophy – by Varvara Polovtsova, Lev Vygotsky, and Evald Ilyenkov. Polovtsova profoundly explored Spinoza’s logical method and contributed an excellent translation of his treatise De intellectus emendatione. Later Vygotsky and Ilyenkov applied Spinoza’s method to create activity theory, an explanation of the laws and genesis of the human mind.
KEY WORDS: philosophy of Spinoza, Spinozism, Polovtsova, Vygotsky, Ilyenkov, Russian Marxism, activity theory, logical method
When looking over the legion of interpretations which have escorted Spinoza’s philosophy in the course of the past three centuries, one immediately recalls an ironic phrase of the scholastics: auctoritas nasum cereum habet. It seems that Spinoza’s teaching has been interpreted in all possible ways. It was already Hegel who had sufficient reason to complain that Spinoza’s doctrine had been too often judged in a rough and ready manner.1 In Russia of XIX century this ordinary state of affairs was complicated by a generally hostile attitude towards the philosophy of Spinoza. Though his doctrine appeared at the epicenter of impassioned polemics with the participation of leading Russian philosophers – Vladimir Solov’ëv, Alexander Vvedenskij, Lev Shestov, Semën Frank, – not one of them declared his devotion to Spinoza’s teaching. Only somewhat later would V. Polovtsova, L. Vygotskij and E. Il’enkov devote themselves to continue his inquisitio veri. They had to go against the general current of Russian philosophy, although at times the latter was becoming more sympathetic to Spinoza’s (or rather to alleged Spinozistic) ideas. I do not intend here to survey the various Spinozistic tendencies in Russian philosophy; I would like to explore somewhat of its Spinozistic “mainstream.”

























