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“Del Signo al Sentido: aproximaciones para un estudio semiótico de la conciencia”: Vicente Mario Sisto

dfcc5-vygotskyI. INTRODUCCIÓN

Resulta vívida la descripción introspectiva que realiza el semiólogo soviético Mijail Bajtin. Bajtin intenta descubrir la conciencia en su esencia más pura, para ello procede a retirar de ella uno a uno los elementos que la cubren, para así lograr definirla. La conciencia pareciera estar plena de palabras, las que resultan ser materia óptima para corporeizar los contenidos de ésta, tales como pensamientos e incluso sensaciones y deseos. Basta con acomodarse, cerrar los ojos e intentar no pensar en nada específico, y así concentrarnos en nuestra respiración y en lo que escuchamos. No tardaremos en darnos cuenta que no es posible simplemente sentir los sonidos, siempre, en su aparecer en la conciencia irán acompañados por su ‘etiqueta’, un bocinazo aparece como “bocinazo”, el ladrido de un perro aparece como “perro”, y no como una simple vibración en mi aparato auditivo, y si lo fuera así probablemente aparecería como “vibración” (la palabra).

Así si intentamos eliminar de la conciencia esta capa, nos encontramos en la situación del niño que busca pelar una cebolla. Bota la primera capa, luego la segunda y sigue así hasta que se encuentra que en sus manos no ha quedado nada. Nada de nada. Sin signos pareciera no existir conciencia posible.

El presente trabajo intenta descubrir, de un modo más sistemático, esa constitución sígnica que es condición necesaria para la existencia de procesos psicológicos superiores, y por consiguiente, de la conciencia misma. De lo anterior resulta necesario investigar acerca de las peculiaridades que asume la conciencia al componerse semióticamente; de ahí que sea relevante una exploración acerca de las características de los signos y sus posibilidades de significación y referencia. Realizar tal exploración revelará, a su vez, la necesidad de un estudio de la cultura, en tanto relación y origen de tal conciencia constituida semióticamente.

A partir de tal investigación se comenzará por descubrir que los procesos psicológicos superiores, se constituyen como superiores, es decir adquieren sus características propiamente humanas, a partir de la mediación semiótica creada por el signo.

De hecho se nos revelará que es la propia mediación semiótica la que posibilita una conciencia capaz de dirigirse y controlar tanto la conducta externa como la interna.

Desde lo anterior, se hace necesario entender el origen de tal mediación semiótica, describiéndose éste en los procesos de internalización relatados Lev Semenovich Vygotsky, el que nos mostrará que el proceso fundamental para la adquisición de esta mediación semiótica resulta ser la reconstrucción interna de una operación externa en un contexto social. De modo que la conciencia, en tanto constituida en procesos psicológicos caracterizados por la mediación sígnica, tendría una génesis cultural, en un contexto sociohistórico determinado.

Ya habiendo dejado en claro el punto anterior, este trabajo se abocará a analizar el signo en tanto unidad necesaria de la conciencia. Para dar lugar a tal análisis, me remitiré a realizar algunos alcances a la Teoría de los Códigos formulada por Umberto Eco, de modo de caracterizar al signo en sus posibilidades constitutivas y en sus características referenciales y significativas. Lo anterior remitirá nuevamente a la cultura, en tanto única referencia posible del signo, y única fuente de significado.

Un estudio de la cultura desde su lugar como referente y significado nos indica la necesidad de estudiarla en tanto mecanismo semiótico. Un enfoque que enfatice la textualidad de la cultura, como el que otorga Jurij Lotman y la Escuela de Tartu, nos puede mostrar la función semiótica de ésta, y posiblemente nos señale algunas características de los medios semióticos en que opera este mecanismo cultural en el cual se insertan los individuos.

Si los individuos se insertan en este mecanismo semiótico a través de la internalización de la mediación (corporeizada en el signo), y es esta mediación la que se constituye como un modo interno de operar, creando así a la conciencia; entonces cabe analizar a este mecanismo semiótico de la cultura en tanto difusor de ideología. Esto debido a que lo internalizado siempre posee alguna orientación valorativa, de modo que invariablemente va a existir un juicio de valor incorporado a cada signo internalizado desde la experiencia particular del individuo en una cultura determinada. De ahí que resulte importante indicar la dimensión ideológica de la mediación, para lo cual Bajtin resulta particularmente útil, dada su afinidad teórica con Vygotsky y su idea de internalización.

Ya habiendo dejado en claro el tipo de material internalizado, este signo cuyo único referente posible es la cultura y la ideología en la cual se enmarca, cabe analizar qué pasa con este signo en la conciencia, para ello me serviré tanto de los trabajos realizados por Vygotsky como también los elaborados por Bajtin en torno al lenguaje interno, en el que descubriremos que lo que predomina es el sentido, por sobre el significado.

De este modo, a través de un proceso de asimilación crítica entre diversos autores1, se habrá trazado el círculo que conecta al individuo con la cultura a través del lenguaje; círculo en que el individuo, a través de la praxis significada por su contexto sociohistórico y cultural internaliza la mediación semiótica, instrumento realizador de la conciencia propiamente humana, conciencia que resulta ser una realización sociohistórica, propia de una cultura.

Con lo anterior se intenta indicar un camino coherente, una suerte de esqueleto, para una psicología que defina a la conciencia como su objeto de estudio. Sin duda será evidente la incompletitud de este trabajo, pero esa incompletitud es reflejo de la necesidad y la exigencia de un mayor estudio que arme de este esqueleto un cuerpo, del que se pueda extraer un modelo de análisis consistente. Así este trabajo pretende enlazarse con la intención de Vygotsky, en el sentido de que “el análisis semiótico es el único método adecuado para estudiar la estructura del sistema y contenido de la conciencia” (1991b, p. 129), asimilando críticamente sus fundamentales aportes con algunos de los más relevantes estudios semióticos actuales.

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