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«Conciencia y vida cotidiana en la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez»: Stefan Gandler
RESUMEN
El problema de la cotidianidad no es estudiado en muchos autores marxistas, y menos en los años 1960, cuando Sánchez Vázquez analiza esta temática en su tesis doctoral Sobre la praxis. Predomina entonces en teorías marxistas, la concentración en los aspectos económicos y políticos. La conciencia cotidiana incluye elementos que pueden compartir clases sociales opuestas: una concepción autoritaria de la familia, una visión machista de la convivencia, la proyección de deseos y miedos a otros grupos, así como tendencias nacionalistas y revanchistas. En aras de crear condiciones para una sociedad poscapitalista, es preciso analizar y superar estos elementos de la conciencia cotidiana.
Palabras clave: Cotidianidad, teoría/praxis, utilitarismo, contradicciones secundarias.
«Dominación, derecho, propiedad y economía política popular»: Antoni Domènech
“Si algo enseña la historia es que las olas de los grandes movimientos populares y los grandes ideales socialmente encarnados, como las olas oceánicas, tienen una fuerza proporcional a su longitud de recorrido. Las que vienen de muy lejos, aparentemente calmas en superficie, rugen invisibles en las zonas abisales y terminan abatiéndose inopinadamente con una potencia indescriptible sobre las playas y los arrecifes de destino.”
Intervención de Antoni Domènech en Coloquio Miradas sobre la Historia, organizado en homenaje académico al historiador Adolfo Gilly por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y el Colegio de México el pasado 17 de Noviembre.
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«Marx y sus Manuscritos de 1844: bases antropológicas en su concepción del hombre libre»: Levy del Águila Marchena
Desde ojos liberales y, en particular, a partir del marco de las disputas ideológicas que caracterizaron a la Guerra Fría, el marxismo ha sido caracterizado como una filosofía y un discurso legitimador de tiranías bajo las cuales la libertad de los individuos habría de perderse, como efectivamente ocurriera en torno de los regímenes de la órbita soviética y china que asumieron al marxismo como ideología estatal y fuente explícita de sus discernimientos, decisiones y conductas políticas. Detenerse en el planteamiento originario de la obra de Karl Marx, en cambio, permite ver las cosas desde otra perspectiva. Así, la representación del comunismo a la manera de un “reino de la libertad” en el cual los individuos puedan vivir por encima del “reino de la necesidad” y del sometimiento a poderes sociales (económicos, políticos) y naturales ajenos es un lugar común de la obra marxiana, cuando menos desde 1844 en adelante.
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«¿De qué socialismo hablamos?»: Adolfo Sánchez Vázquez
¿Qué entender hoy por socialismo? La pregunta se hace desde nuestro presente, aunque lo que nos ocupa o preocupa ahora es el socialismo del futuro o el futuro del socialismo. Pero cabe preguntarse a su vez: ¿por qué no el socialismo para hoy? Respuesta al canto: porque el socialismo como objetivo visible y viable no está al orden del día. No lo está para los movimientos, fuerzas o partidos que han inscrito ese objetivo en sus programas o banderas. Afirmar esto es sencillamente registrar un hecho. Como lo es también el contraste de su ausencia actual con su presencia estratégica en el largo pasado, que, arrancando de mediados del siglo anterior, se extendería a las décadas de los sesenta o setenta de nuestro siglo. Ya sea que en ese pasado se privilegiara una de las dos vías tradicionales: las llamadas reformista o revolucionaria, socialdemócrata o leninista, el socialismo se ha presentado, durante siglo y medio, como un objetivo estratégico, provisto de ciertas señas de identidad.
«Computadores y democrácia económica»: W. Paul Cockshott y Allin Cottrell
Hace cuarenta años las socialistas tenían pocas dudas de que la planificación era el camino al futuro. Esto era corroborado por el rápido avance de las economías planificadas, que con el Sputnik y Gagarin parecían dejar atrás la estorbosa ineficiencia de las economías capitalistas. Hoy, por supuesto, el panorama es diferente.
Ante al colapso del poder soviético a finales de los ochenta, los autores de izquierda no parecían tener una respuesta. Sin embargo, los avances de la informática que se usan para simbolizar el triunfo del mercado tienen aun más potencial para un socialismo racional y democrático. Si reflexionamos, el movimiento por la democracia económica está empezando a entender esa promesa.
«Construyendo a partir de los defectos: Una interpretación errónea de la Crítica al programa de Gotha de Marx»: Michael Lebowitz
“El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado” Se ha repetido tantas veces esta conocida declaración de la Crítica Al Programa de Gotha de Marx que se ha convertido en dogma de fe. ¿Y, por qué esta insistencia? Siempre por la misma razón. El objetivo es respaldar el argumento de que sería un error muy grave el intento prematuro de proceder hacia la construcción de una sociedad igualitaria y solidaria.
Idealismo, utopismo, igualitarismo pequeño burgués —estos son los epítetos que algunos han lanzado contra los que no logran comprender el argumento de Marx de que, en primer lugar hay que desarrollar las fuerzas productivas si queremos avanzar hacia un mundo mejor y que el deseo de los productores de recibir un equivalente (es decir, de recibir de acuerdo con su trabajo) es el camino hacia ese mundo.
«El marxismo del Che Carlos»: Tablada
A inicios de los noventa era posible aún hacer creer al ciudadano de a pie que el neoliberalismo podía aportarle mejoría a él y a su familia. A inicios de 2005, es evidente que el modelo neoliberal hace agua como modelo civilizatorio, pues globaliza la injusticia, la desigualdad y la pobreza a niveles explosivos para todo el sistema Occidental. Cada día, nuevos representantes del establishment reconocen que si no introducen urgentemente cambios en las políticas, los daños al Medio Ambiente serán irreversibles, y que la estabilidad del mismo sistema Occidental será muy frágil y dará paso a situaciones incontrolables, porque particularmente EE.UU. está desarrollando políticas económicas que conducen a cientos de millones de personas a condiciones de vida infrahumanas; además —y no menos grave— sus políticas agreden la dignidad individual y colectiva, de naciones, de pueblos enteros, desarrollando en Occidente una intolerancia brutal hacia otras culturas y religiones. Las ideologías neoliberal, posmodernista y de la globalidad, esto es, el pensamiento único, tampoco garantizan el bienestar del Norte, ni producen un desarrollo de la espiritualidad, de la ética, de la cultura en función de la individualidad y de las comunidades, sino que lanzan a las personas al individualismo, al egoísmo más brutal y deshumanizado hasta hoy conocido.
«Rebels on the Street: The Party of Wall Street Meets its Nemesis»: David Harvey
Verso Books Blog
October 28, 2011
The Party of Wall Street has ruled unchallenged in the United States for far too long. It has totally (as opposed to partially) dominated the policies of Presidents over at least four decades (if not longer), no matter whether individual Presidents have been its willing agents or not. It has legally corrupted Congress via the craven dependency of politicians in both political parties upon its raw money power and upon access to the mainstream media that it controls. Thanks to the appointments made and approved by Presidents and Congress, the Party of Wall Street dominates much of the state apparatus as well as the judiciary, in particular the Supreme Court, whose partisan judgments increasingly favor venal money interests, in spheres as diverse as electoral, labor, environmental and contract law.
«Justicia sin capitalismo, capitalismo sin justicia. Una reflexión acerca de las teorías de John Rawls»: Atilio A. Boron
La obra de John Rawls ha sido consagrada por la literatura de finales de los años noventa como una verdadera línea divisoria en la historia de la filosofía política del siglo XX. Se habla de un “antes” y un “después” de la publicación de Teoría de la Justicia (Rawls, 1971). El lento pero sostenido ascenso de Rawls en el firmamento de la filosofía política terminó por instalarlo en un sitial absolutamente privilegiado que pocos, muy pocos autores –¿tal vez Habermas?– estarían en condiciones de disputar. Uno de los estudiosos del tema refleja claramente esta valoración, crecientemente instalada en América Latina, en el título mismo de uno de sus libros: Las teorías de la justicia después de Rawls (Gargarella, 1999). Philippe Van Parijs, por su parte, es aún más categórico pues al hablar del libro de Rawls dice que el mismo ha sido:
«Teoría del derecho y marxismo democrático en la filosofía política de Adolfo Sánchez Vázquez»: José Cepedello Boiso
Adolfo Sánchez Vázquez, filósofo español exiliado en México tras la Guerra
Civil, es uno de los más insignes representantes del marxismo contemporáneo. Su obra se caracteriza por un estudio profundo del pensamiento de Marx y por un intento de mantener vigentes, en la actualidad, sus tesis esenciales.
En el presente trabajo, estudiaremos de qué forma los principios fundamentales de su teoría sobre el derecho sirven como basamento para una concepción democrática de la filosofía marxista. Para Sánchez Vázquez, democracia y marxismo son dos términos intrínsecamente unidos, a pesar de las derivaciones no democráticas de la práctica política marxista durante todo el siglo XX. Por esta razón, entiende que la revalorización de los aspectos democráticos del marxismo es un elemento imprescindible para que la teoría marxista pueda mantener su vigencia en el mundo actual. De ahí que dedique un gran número de páginas en sus obras a dos labores esenciales: por un lado, rastrear las raíces democráticas de la concepción política marxista y, por otro, estudiar detenidamente de qué forma la deriva de los principales intentos prácticos de llevar a cabo esas ideas condujo, en la mayor parte de los casos, a un abandono de sus cimientos democráticos.
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«La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pesamiento de Hegel y Marx»: Francisco Piñón G.
1. El fenómeno y el término de alienación
La alienación ha llegado a ser un fenómeno global. El hombre se ha perdido. Se ha extrañado de sí mismo y de la naturaleza. Los demás hombres le son ajenos. Y no sólo se ha alienado dentro de las formas económicas y sociales, sino también dentro de la técnica que él mismo ha construido. Hoy más que nunca el hombre se ha convertido, como dijera Marx, en ese apéndice de carne encerrado en una maquinaria de acero.
La alienación en la sociedad industrial, ya criticada por Marx y antes por Hegel no ha perdido su actualidad, sigue siendo objeto de estudio en los diversos campos del saber. Ni siquiera a filósofos, sociólogos, psicólogos, antropólogos. Es un hecho social que no puede encerrarse dentro de los entrechos límites de la moral individualista. No es solamente «europea» ni tan sólo un fenómeno propio de la sociedad «occidental», ni se circunscribe a un determinado sistema político o social. Pero, por otra parte, es un fenómeno histórico.
«Marx y el Marxismo»: Gabriel Vargas Lozano
El marxismo en la actualidad está formado por un vasto y complejo mundo de interpretaciones y corrientes que se contradicen y entrecruzan sin cesar. Este hecho no tendría nada singular si se tratara tan sólo de diferencias fácilmente salvables por la apelación al texto original. Si así fuera, bastaría abrir los manuscritos económico-filosóficos, los Grundrisse o El capital, en tal o cual página, para comprobar el acierto o el error de una consideración. Lo que ocurre, empero, en el proceso de tránsito que va de Marx al marxismo, es un fenómeno más profundo en el cual están involucrados dos aspectos que aunque están fuertemente relacionados, guardan entre sí una autonomía relativa: la forma específica en que se presenta el pensamiento de Marx y la relación que guardan sus tesis con las interpretaciones puestas en práctica por los partidos o movimientos revolucionarios que se identifican con el marxismo.
«Filosofía política y crítica de la sociedad burguesa: el legado teórico de Karl Marx»: Atilio A. Boron
I. A modo de introducción
Sólo los espíritus más ganados por el fanatismo o la ignorancia se atreverían a disputar el aserto de que Marx fue uno de los más brillantes economistas del siglo XIX, un sociólogo de incomparable talento y amplitud de conocimientos y uno de los filósofos más importantes de su tiempo. Pocos, muy pocos, sin embargo, se atreverían a decir que Marx también fue uno de los más significativos filósofos políticos de la historia. Parece conveniente, en consecuencia, dar comienzo a esta revisión de la relación entre Marx y la filosofía política tratando de descifrar una desconcertante paradoja: ¿por qué razón abandonó Marx el terreno de la filosofía política –campo en el cual, con su crítica a Hegel, iniciaba una extraordinaria carrera intelectual– para luego migrar hacia otras latitudes, principalmente la economía política?
«Ser genérico, esencia genérica en el joven Marx»: Isabel Monal
«La esencia genérica (Gattungswesen) es uno de los conceptos claves utilizados por Marx, sobre todo en el período de juventud, y más específicamente en la etapa posterior a los artículos de la Gaceta renana (Rheinische Zeitung) hasta las Tesis sobre Feuerbach. Se trata precisamente de la etapa de fuerte y decisiva influencia feuerbachiana en el pensamiento de Marx el cual lo condujo a adoptar, junto con la crítica a la filosofía idealista de Hegel, parte del aparato conceptual utilizado por Feuerbach, aunque en él esa terminología tome un giro propio.
En su antropologismo naturalista, Feuerbach hace pivotear parte importante de sus análisis sobre los conceptos de Gattung (especie, género) y Entfremdung (enajenación). A mediados de la década del cuarenta existía en Alemania una atmósfera de búsqueda de una nueva filosofía, y el Mensch (el hombre), para Feuerbach, debía ser el fundamento de esa filosofía. Feuerbach descolló en este empeño y se adentró en una crítica a fondo de la filosofía especulativa y abstracta, en particular de Hegel. Al subrayar el nexo de toda filosofía especulativa con la teología y la religión y manifestarse contra todo el Wissen (el saber) apriorístico y especulativo, sentaba las bases para un nuevo tipo de reflexión a la cual no sería indiferente el joven Marx.»
«Las necesidades del capital frente a las necesidades de los seres humanos»: Michael A. Lebowitz
Al igual que otros socialistas del siglo XIX, la visión de Karl Marx de una buena sociedad era aquella que permitiese el pleno desarrollo del potencial humano. “ ¿Cuál es el objetivo de los comunistas?”, preguntaba el camarada de Marx, Friedrich Engels, en su primer borrador del Manifiesto comunista. “Organizar la sociedad de tal manera que cada uno de sus miembros pueda desarrollar y utilizar su potencial y sus facultades en completa libertad y, por lo tanto, sin desnaturalizar la esencia básica de esa sociedad”. En la versión final de Marx del Manifiesto, esa nueva sociedad se presenta como una “asociación en la que el libre desarrollo de cada uno es la condición para el libre desarrollo de todos”. Esta idea del desarrollo del potencial humano está presente en toda la obra de Marx -la posibilidad de seres humanos ricos con necesidades humanas ricas, el potencial para producir seres humanos lo más ricos posible en cuanto a sus necesidades y capacidades.
























