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“El marxismo del Che Carlos”: Tablada

A inicios de los noventa era posible aún hacer creer al ciudadano de a pie que el neoliberalismo podía aportarle mejoría a él y a su familia. A inicios de 2005, es evidente que el modelo neoliberal hace agua como modelo civilizatorio, pues globaliza la injusticia, la desigualdad y la pobreza a niveles explosivos para todo el sistema Occidental. Cada día, nuevos representantes del establishment reconocen que si no introducen urgentemente cambios en las políticas, los daños al Medio Ambiente serán irreversibles, y que la estabilidad del mismo sistema Occidental será muy frágil y dará paso a situaciones incontrolables, porque particularmente EE.UU. está desarrollando políticas económicas que conducen a cientos de millones de personas a condiciones de vida infrahumanas; además —y no menos grave— sus políticas agreden la dignidad individual y colectiva, de naciones, de pueblos enteros, desarrollando en Occidente una intolerancia brutal hacia otras culturas y religiones. Las ideologías neoliberal, posmodernista y de la globalidad, esto es, el pensamiento único, tampoco garantizan el bienestar del Norte, ni producen un desarrollo de la espiritualidad, de la ética, de la cultura en función de la individualidad y de las comunidades, sino que lanzan a las personas al individualismo, al egoísmo más brutal y deshumanizado hasta hoy conocido.

I. Che Guevara como autor marxista crítico

En este contexto vale la pena asomarse a la obra de Ernesto Che Guevara de la Serna, su pensamiento y práctica político, económico, ético y social. Algunos autores han presentado al Che como un aventurero, un Rambo o en el mejor de los casos, un idealista romántico desconocedor de nuestras historias y realidades. Al leer sus escritos y conocer los hechos, se puede apreciar que poseía una profunda y vasta cultura y desarrolló una concepción del ser humano, del modo de relacionarse las personas, las clases sociales, el estado, la economía, la política, la cultura, las ideologías y las ciencias. Muchas de las ideas y aprehensiones que él tenía a mediados de la década de los sesenta, sobre el desarrollo de los acontecimientos mundiales, se han cumplido y se desarrollan en la actualidad.

¿Por qué crece en el mundo, a inicios del siglo XXI, la avidez por conocer su obra, su pensamiento? Existen muchas razones: no está asociado a la experiencia de transición socialista que fracasó en el Este y en la URSS, al contrario, fue, a mediados de la década de los sesenta, crítico desde y en la Revolución cubana. No se vincula tampoco con las prácticas viciadas de las viejas izquierdas. No es co responsable de los errores cometidos por la Revolución cubana en su interpretación idealista de fines de la década de los sesenta, ni puede responsabilizarse con el aún más grave de mimetismo, del modelo soviético, en las décadas setenta y ochenta. Las críticas y análisis de Che Guevara sobre el capitalismo de fines del siglo xx, están resultando útiles en la tarea de asumir y enfrentar el desafío del capitalismo en los inicios del siglo XXI.

Che demostró la imposibilidad que el sistema capitalista mundial “desarrollara” los países del llamado Tercer Mundo, del Sur. Denunció las políticas de los centros de poder occidentales, que anunciaban como el paraíso en la tierra, planes económicos y sociales —por ejemplo, “La Alianza para el Progreso” lanzada por John F. Kennedy para América Latina—, a ejecutar por sus agencias —como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gatt y el Banco Mundial—, como la solución a los males de estos países. Denunció el uso por el Norte de la incipiente Deuda Externa del Sur, como instrumento de dominación y explotación, así como el Intercambio Desigual, practicado no sólo por los países Occidentales, sino también por los del Campo Socialista con los países del Sur. Che llamó la atención sobre los planes para neutralizar la lucha anticolonialista y antineocolonialista, que en los años sesenta, experimentaba un incremento y victorias que se concretaban con el triunfo de la Revolución cubana, la Revolución argelina, el fortalecimiento de la lucha de liberación nacional en África, la guerra en Vietnam, los movimientos sociales y políticos en el Norte contra el racismo, la discriminación de la mujer, etc.

Che expuso que el capitalismo, aunque quisiera, no podía desarrollar los países del Sur en la segunda mitad del siglo xx y confirmó que el llamado “subdesarrollo” de estos países es condición sine qua non para el desenvolvimiento del capital a nivel mundial; condición indispensable para mantener niveles de vida superiores en los países del Norte, llamados desarrollados.

Che vaticinó, como veremos en las páginas siguientes, el fracaso del modelo soviético, su distanciamiento creciente del ideal socialista y su marcha progresiva hacia la restauración del capitalismo; y expuso algunas de las causas, que en su opinión, originaban este proceso.

Che deslindó a mediados de los sesenta entre su interpretación del marxismo y la doctrina de la casta burocrática soviética, sometiendo a esta última, a una crítica en la que expresó sus insuficiencias y errores, su carácter dogmático, esquemático, deshumanizado, ajeno y hasta contradictorio con los principios, que en su opinión, debía ser el socialismo y el comunismo. Expuso, sin lugar a dudas, en la segunda mitad de los años sesenta del siglo xx, que el sistema económico que funcionaba en la URSS y la doctrina de los dirigentes soviéticos, que eran presentados como marxista, socialista y comunista, eran en realidad un sistema y una ideología permeados por los principios económicos e ideológicos capitalistas, que llevaba a la restauración del capitalismo en la URSS y en el resto de los regímenes del Campo Socialista. Che no se limitó sólo a lo anterior, sino que desarrolló un pensamiento y una práctica marxistas alternativos desde las primeras semanas del triunfo de la Revolución cubana en 1959. Y esto lo hizo tanto en su aspecto práctico (modelo económico, formas de organización de la sociedad civil, concepción práctica del estado socialista, vinculación real de los productores a los medios de producción, etc.), como en el teórico. Che expuso, con conceptos asequibles a todos, que la implantación y desarrollo de un nuevo sistema sin el objeto de mejorar la condición humana tiene poco sentido.

La obra de Ernesto Che Guevara no es importante sólo porque enfrentó al régimen de dominación capitalista imperialista, sino también porque retó y formuló alternativas a la doctrina, e ideología de dominación desarrolladas por las castas burocráticas de los regímenes de la URSS y de Europa del Este y de la incipiente burocracia cubana de los años sesenta1; doctrina que se presentaba a sí misma, como la única interpretación posible del marxismo y de la verdad social.

El_marxismo_del_Che

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