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«Descubrimiento definitivo de la categoría plusvalor»: Enrique Dussel
“The surplus value (Mehrwert) which capital has at the end of the production process –a surplus value which, as a higher price of the product, is realized only in circulation, but, like all prices (höherer Preis), is realized in it by already being ideally presupposed to it, determined before they enter into it- signifies, expressed in accord with the general concept of exchange value that the labour time objectified in the product -or amount of labour (expressed passively, the magnitude of labour appears as an amount of space; but expressed in motion, it is measurable only in time)- is greater than that which was present in the original components of capital. This in turn is possible only if the labour objectified in the price of labour is smaller than the living labour purchased with it” (321, 10-22; 227,18-30).
Así comienzan las páginas absolutamente centrales de toda la vida de Marx, de todos los Grundrisse. En estas líneas se puede observar ya la dificultad de la reflexión sobre la cuestión que nos ocupa. Esta dificultad significará siempre un problema en el “orden de las categorías” en la investigación y exposición para el mismo Marx. Él hubiera querido siempre ir de lo simple a lo complejo, de lo profundo a lo superficial, de lo abstracto a lo concreto. Pero, la cuestión del plusvalor exige al mismo tiempo echar mano de categorías o cuestiones simples y complejas, en fin, del nivel profundo de la producción, y superficiales de la circulación.
«Dialéctica de la forma valor»: Hans Georg Backhaus
Un examen crítico de la literatura consagrada a El capital muestra que la teoría del valor trabajo no es allí expuesta o criticada más que de manera groseramente simplificada, es decir, a menudo, completamente deformada. Es así como, sobre todo en la interpretación positivista de Marx, resulta habitual identificar teoría marxista y teoría clásica del valor. Se puede ver en Schumpeter a un buen representante de esta tendencia —que comparte con muchos otros— cuando cuestiona la originalidad de la teoría del valor en Marx:
Para entender verdaderamente su doctrina económica es necesario, en principio, darse cuenta de que él era, en tanto teórico, un alumno de Ricardo […] Su teoría del valor es la de Ricardo […] Los argumentos de Marx son, simplemente, menos pulidos, más prolijos y más «filosóficos», en el peor sentido del término [.. .]
«El valor como forma social»: Geert Reuten
RESUMEN
Este artículo proporciona una reconstrucción novedosa de la teoría marxista del valor como una teoría de la forma-valor a la luz de un método neo-hegeliano que reintegra la producción y el mercado como momentos interconectados endógenamente en la economía capitalista. Se argumenta que sólo tomando la forma-valor, cuya única expresión autónoma es el dinero, los productos del trabajo privado y del trabajo mismo, llegan a ser socialmente reconocidos. Los puntos novedosos son: el concepto de pre-conmensuración ideal del trabajo y su producto anterior a su conmensuración actual en el mercado; lo que establece la interdependencia entre la producción y circulación necesaria a la forma-mercantil y la conceptualización sistemática del único papel de la fuerza de trabajo en el proceso de valorización
«Capitalismo – Mercado – Socialismo»: Jacques Bidet
Hace ya tres años que terminé» de escribir este análisis de las categorías de El capital. Con la retrospectiva que permite el transcurso del tiempo, hoy aparecen eiertas conclusiones adicionales que se refieren a esta constatación: la forma determina el contenido; la forma de exposición de El’capital determina la definición de su objeto: «el capitalismo».
Marx parece unir correlativamente capital y mercado del mismo modo que une socialismo y plan. Dé acuerdo con el orden de su exposición y con toda su estrategia de escritura, Marx tiende a hacer dé las relaciones de producción mercantiles (o de la estructura cohcurrencial) una determinación: propia de la sociedad capitalista y, ál mismo tfempq, no las sitúa en el «núcleo esencial» de ésta, sino más bieni en su «superficie». Su metodología totalizadora valoriza como esencia la relación entre las clases y coloca en segundo plano la mediación interindividual de la relación de clases.
«Valores y precios absolutos y el orden de El capital»: Diego Guerrero
0. Introducción
El breve trabajo que presento al lector podría haber sido una simple revisión del importante y reciente libro de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre (llamados, en adelante, FLA) titulado El orden de “El capital” (Madrid: Akal, 2010). Pero la injustificada atención que se presta en él a mis trabajos me ha llevado a otra cosa, que, para decirlo con claridad, se parece más a la utilización de ciertas tesis polémicas encontradas en el citado libro como excusa para exponer resumida e indirectamente algunos puntos esenciales de mi propia interpretación de la teoría laboral del valor (TLV) de Marx. Por tanto, como esto no es una revista del libro en cuestión, me siento liberado de la obligación de hacer justicia y de mostrarme ecuánime tanto con las aportaciones positivas del libro como con sus aspectos negativos, gracias a lo cual podré concentrarme en lo segundo sabiendo que al lector no le importará que deje los comentarios elogiosos para otra ocasión. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar un elemento que merece todo mi elogio, y es que el libro sin duda supone un paso adelante decisivo en los debates sobre la TLV que se desarrollan en España, al menos en la confluencia entre las vertientes filosófica y económica de dicho debate, introduciéndose en campos en buena medida aún inexplorados y situándose claramente en la estela abierta por ese gran libro que es La filosofía de “El capital”, de Felipe Martínez Marzoa, contra el cual, ciertamente, se ha escrito en buena medida este libro.
«El concepto de capital y la determinación de la tasas general y uniforme de ganancia: una reinterpretación»: Mario L. Robles Báez
«En la literatura de la crítica de la economía política los conceptos de tasa promedio, tasa uniforme y tasa general de ganancia del capital han sido usualmente tratados como sinónimos y usados indiferentemente.2 Marx mismo es responsable de esto, como lo muestran muchos pasajes del tomo III de El Capital. Sin embargo, nosotros pensamos que éstos no son el mismo concepto, sino tres diferentes conceptos. Permítanos presentar brevemente cómo estas tres tasas han sido conceptuadas en la literatura, intentado señalar sus similitudes, diferencias y los problemas que, según nosotros, enfrentan. Por una parte, la tasa promedio de ganancia es vista de dos maneras: por un lado, como un promedio ponderado de las tasas diferenciales de ganancia de las diversas ramas del capital industrial, y, por otro lado, como el resultado de la relación proporcional entre la ganancia producida por el capital social total y el capital avanzado total. Sin embargo, en cuanto un promedio, esta tasa no puede ser sino el resultado de una operación aritmética, práctica o teórica, en base de las tasas diferenciales de ganancia o de la ganancia total y el capital avanzado total. Esto significa que, como tal, esta tasa no tiene una existencia real. Por otra parte, entendiendo la uniformidad como una igualdad de diferencias, la noción de tasa uniforme deganancia se refiere al proceso de la igualación de las tasas diferenciales de ganancia de los muchos capitales en que se divide el capital social total; igualación que resulta del proceso de competencia y movilidad de los mismos. De esta manera esta tasa es usualmente concebida como el resultado de la tendencia a la igualación de las tasas diferenciales de ganancia en el largo plazo. Considerando la existencia de contra-tendencias a la igualación y de que el largo plazo puede existe, ésta sólo podría tener sin embargo una existencia ideal o teórica antes del largo plazo.
«La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pesamiento de Hegel y Marx»: Francisco Piñón G.
1. El fenómeno y el término de alienación
La alienación ha llegado a ser un fenómeno global. El hombre se ha perdido. Se ha extrañado de sí mismo y de la naturaleza. Los demás hombres le son ajenos. Y no sólo se ha alienado dentro de las formas económicas y sociales, sino también dentro de la técnica que él mismo ha construido. Hoy más que nunca el hombre se ha convertido, como dijera Marx, en ese apéndice de carne encerrado en una maquinaria de acero.
La alienación en la sociedad industrial, ya criticada por Marx y antes por Hegel no ha perdido su actualidad, sigue siendo objeto de estudio en los diversos campos del saber. Ni siquiera a filósofos, sociólogos, psicólogos, antropólogos. Es un hecho social que no puede encerrarse dentro de los entrechos límites de la moral individualista. No es solamente «europea» ni tan sólo un fenómeno propio de la sociedad «occidental», ni se circunscribe a un determinado sistema político o social. Pero, por otra parte, es un fenómeno histórico.
«El fetichismo en las cuatro redacciones de El capital (1857-1882)»: Enrique Dussel
Se ha insistido con razón en la importancia de los escritos juveniles de Marx, en especial en los Manuscritos del 44. Por nuestra parte, sin embargo, hemos querido concentrarnos de manera especial en el Marx tardío, en Londres, desde que comienza sus cuadernos llamados los Grundrisse. Allí encontramos, según nuestra interpretación, un Marx antropológico (si no se lo quiere denominar humanista), ético, filósofo pleno, con creciente influencia de un Hegel que «invierte», aunque de manera muy sui generis, como lo hemos mostrado en la última de las obras nombradas. Por ello, entonces, recorreremos las cuatro redacciones de El Capital, desde 1857 a 1880 (y hay aún otras obras hasta 1882), para «situar» –de ninguna manera agotar– el tema del fetichismo en ellas. Creo que hay nuevos descubrimientos en la lectura que hemos hecho, por ejemplo, al tomarse concien- cia de que el parágrafo 4 del capítulo 1 del libro I de El Capital de 1873 es el último texto escrito y editado de El Capital. Esto da todavía mayor importancia a la cuestión del fetichismo. Pareciera que, en estos trabajos de Marx, desde los Grundrisse, pasando por la Contribución, los Manuscritos del 61- 63, hasta el capítulo VI inédito (de los Manuscritos del 61-63), y, por último, en el libro I de El Capital, poco o nada hubiera sobre religión en comparación a lo escrito en su juventud. Sin embargo, es en este tiempo cuando se desarrolla por vez primera la cuestión del fetichismo de manera sistemática y explícita, como crítica religiosa (y aun teológica, como veremos desde el capítulo 5) antifetichista del capital.
«Los fundamentos de la economía capitalista»: Jacques Gouverneur
«Esta es la versión final de un texto pedagógico que he ido perfeccionando progresivamente a lo largo de una carrera académica de más de treinta años. A principios de los años 70, un cúmulo de circunstancias favorables me llevó a enseñar el análisis económico marxista del sistema capitalista, primero en la Universidad Católica del Perú, luego en la Universidad Católica de Lovaina. En ambas Universidades la presión estudiantil había forzado a las autoridades a aceptar la creación de tal curso, y éstas me encargaron la enseñanza de la materia. Mi formación previa difícilmente me había dado una iniciación seria al marxismo : ésta se limitaba a algunos breves resúmenes, seguidos por críticas inmediatas cuyo carácter simplista y falaz no podía percibir en aquel momento. Debo agregar que mi formación previa no me había entusiasmado : el divorcio entre las sofisticaciones teóricas y las realidades concretas me causaba un creciente desencanto con el enfoque económico dominante. Cuando comencé a estudiar El Capital, en 1970, comprendí hasta que punto mis opiniones sobre el marxismo eran meros clichés transmitidos por la ideología imperante ; también comprendí de qué forma en el enfoque marxista era posible combinar el rigor del método científico con la atención a los problemas más concretos y cotidianos.
«Valor y productividad en la teoría del valor-trabajo»: Maximiliano Nieto
1. Introducción.
La TVT pretende mostrar cómo se regula el intercambio de los productos del trabajo individual en el sistema mercantil, o lo que es lo mismo, se propone explicar la mecánica del proceso de validación social de los trabajos particulares en una economía de productores independientes. Al hacerlo, descubriendo que no puede haber indeterminación o arbitrariedad en las relaciones de cambio, expone las leyes generales de la producción mercantil capitalista, de tal modo que la TVT constituye, en tanto que teoría de los precios relativos, una teoría general de la dinámica capitalista, que comprende una teoría de la acumulación y la rentabilidad, y una teoría de la distribución en condiciones capitalistas.
«A Talk on Marx’s Method» David Harvey
«Marx’s Method» by David Harvey. A Colloquium Talk presented on October 7, 2010, at the Department of Geography, UC Berkeley.
Imprescindible conferencia de David Harvey sobre el método de la crítica de la economía política de Marx con especial atención a la Introducción del 57.
«Sobre el tiempo del trabajo abstracto»: Werner Bonefeld
Marx aborda el tema del trabajo abstracto en el capítulo I de El capital, y apenas se refiere a él en los posteriores. Su concepto de trabajo abstracto es ambivalente. Lo define en términos fisiológicos, sin vincularlo con lo social, e insiste en que es una forma de trabajo específicamente capitalista. Sostiene que el trabajo abstracto es una “realidad puramente social” que sólo puede aparecer en las relaciones sociales “entre mercancías” (Marx, 1983: 54), y lo define también en términos fisiológicos como “el gasto productivo de cerebro, nervios y músculos del hombre” (ibíd.: 51). Las consecuencias políticas de estas definiciones particulares son tremendas. La tradición marxista ortodoxa desde la segunda y la tercera internacionales hasta los intentos actuales por convertir la crítica de la economía política de Marx en una ciencia económica marxista en general acepta la definición fisiológica de trabajo abstracto. En cambio la tradición crítica marxista, que se guía por el redescubrimiento post 1968 de la teoría del valor hecho por Rubinstein, considera que el trabajo abstracto es una forma de trabajo específicamente capitalista. Sostengo que la categoría de trabajo abstracto es histórica. Las conclusiones que se derivan de esta postura tienen implicancias políticas
«La determinación de los precios de producción»: Paolo Giussani
La característica común a todas las criticas que, desde finales del siglo pasado, se han dirigido incesantemente al procedimiento de la llamada transformación de las magnitudes de valor de las mercancías en magnitudes de precio, basadas en el supuesto de una tasa de beneficio uniforme para todas las industrias —procedimiento expuesto en el capítulo 9 del libro III de El Capítal de Marx—, es la ausencia de transformación de las magnitudes de valor de los medios de producción y de la fuerza de trabajo (los inputs). Cuando se corrige esta aporía, argumnentan todos los críticos, se ve inmediatamente que las dos ecuaciones fundamentales de la transformación marxiana (suma de los precios = suma de los valores; suma de los beneficios = suma de los plusvalores) no pueden mantenerse simultáneanuente, con lo que resulta que la tasa general de beneficio no puede ya calcularse según la ley del valor de Marx, y las propias magnitudes de valor dejan de desempeñar función alguna en el calculo de los precios de produccíon.
«Kategorie»: Enrique Dussel
Enrique Dussel (UAM-Iz., México, 2006)
El concepto de Kategorie procede de Aristóteles, y es usado en toda la Lógica occidental, muy especialmente en Kant y Hegel, en los cuales de Marx se inspira, transformando su concepto y clasificación. La categoría es un instrumento epistemológico en el método dialéctico de nuestro autor.
1. ¿Qué es una categoría?
Marx distingue, primeramente, entre «intuición» (Ahnung) y grados más desarrollado teóricamente: «En un pasaje de Petty podemos descubrir una intuición de lo que es el plusvalor, aunque la trata sólo bajo la forma de renta de la tierra» (MEGA, II, 3, 504). La «intuición» es un «conceptuar» (begreifen) o formación de una representación oscura, inicial. Leer más…
«Un resumen completo de El capital de Marx»: Diego Guerrero

Lo que hoy en día se conoce como El capital se compone de un total de 17 secciones que se distribuyen así entre los tres libros (el primero, publicado por Marx, en 1867; el II y el III, editados por Engels, tras la muerte de Marx, en 1885 y 1894, respectivamente):
























