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Althusser y el “objeto de conocimiento”: Rolando Astarita

El jueves 7 de octubre pasado tuve una intervención en las Jornadas de Epistemología (Facultad de Ciencias Económicas de la UBA) en la mesa “Investigaciones en curso. Contribuciones críticas a la epistemología de la economía”. En los días posteriores la profesora Mercedes D’Alessandro, coordinadora de la mesa, me sugirió que pusiera por escrito mi intervención. La misma trató sobre el externalismo epistemológico de Hegel, y la interpretación de Kenneth Westphal. En lo que sigue, por lo tanto, voy a explicar lo esencial de esa intervención, pero a partir de la crítica de la distinción que hizo Althusser entre el “objeto real” y el “objeto del conocimiento”. Me parece necesario y útil porque advierto que en ámbitos académicos del marxismo argentino con frecuencia se hace referencia a “la construcción del objeto del conocimiento”, un concepto que es preciso examinar.
«Marx y la economía vulgar, un comentario a los Revenue»: Xabier Gracia
La importancia de este texto radica en la integración plena y absoluta de la teoría del fetichismo, de la alienación y de la cosificación en la teoría del valor de Marx, por un lado, y en la actualidad de su crítica a la fórmula trinitaria del ingreso que todavía es sostenida en su formulación refinada por la economía ortodoxa.
«En torno al desarrollo filosófico del joven Marx (1840-1844)»: György Lukács
György Lukács
Marx por el contrarío, lleva a cabo debido a la superación del idealismo de Hegel, una superación real. «Para superar el pensamiento de la propiedad privada para eso basta el comunismo pensado. Para superar la propiedad privada real, para eso se requiere una acción comunista real.» La superación real de la propiedad privada sólo puede darse en el campo de la economía real, pues toda otra alienación solamente pensada sea ella de carácter religioso o filosófico «trascurre sólo en el dominio de la conciencia, del fuero interno del hombre, pero la enajenación económica pertenecea la vida real».
«La sociedad salarial de servicios a debate: ciclo del capital, estructura social y subjetividad obrera»: Daniel Albarracín

«Nos proponemos tratar las características y desarrollo sociohistórico de las sociedades de servicios desde la sociología de las relaciones salariales. Desde un trabajo empírico informado teóricamente analizamos la sociedad capitalista superindustrial de servicios en un país semiperiférico como el español. Se tratará de arrojar algo de luz sobre la formación de la mercancía moderna y sus formas; un análisis empírico de la distribución ocupacional de la fuerza de trabajo en el ciclo del capital en su evolución en los últimos 25 años; un estudio de la estructura de clases y su desarrollo reciente, en torno a la condición socioeconómica. Aportaremos algunas conclusiones de la tesis doctoral del autor (Albarracín, 2003) acerca de la formación de la subjetividad de los trabajadores, en el marco de la experiencia de la relación salarial, y sus repercusiones estructurantes para el cambio social».
«El Imperio de Hardt & Negri y el regreso del marxismo eurocéntrico»: Néstor Kohan

«Pocas veces un filósofo ha logrado tantos lectores a nivel mundial en tan poco tiempo. Hoy Negri hace furor. Imperio, escrito con la colaboración de su discípulo Michael Hardt —aunque en nuestra aproximación nos referiremos sólo a Negri por economía de lenguaje— se ha vuelto de una semana para la otra en controvertido bestseller. En New York y en París, en Madrid y en Buenos Aires, en Londres y en México DF, en Berlín y en San Pablo, muchos son los que discuten y opinan sobre sus provocativas tesis. El encuentro con Imperio o con sus comentarios (porque las adhesiones y los rechazos viscerales no siempre han venido acompañados de la paciente lectura del texto) han desatado en poco tiempo las polémicas más crispadas que se recuerden de los últimos tiempos.
«Ciencia normal y ciencia filosófica en K. Marx»: José Manuel Bermudo
«Durante mucho tiempo, y suponiendo que así se enaltecía la figura y la obra de Marx, se ha intentado liberarle de su ser filósofo para acentuar la pureza de su ser cientifico Y/O su ser revolucionario. Sin poner en duda sus cualidades y méritos en los distintos dominios de las ciencias y la acción política, y sin entrar en competición con ella, nos parece que la lectura de las obras de Marx permite descubrir su ser filósofo. Y lo permite no sólo en un sentido laxo, bajo el cual todo hombre de ciencias o de letras, incluso todo hombre sin más, piensa y ejerce su práctica (teórico o material, si es que es necesaria la distinción) en una filosofia espontánea; sino en sentido fuerte, como filósofo tout court (si es que debemos seguir jugando con tal pretensión de pureza)».
«El neoliberalismo como destrucción creativa»: David Harvey
El neoliberalismo se ha convertido en un discurso hegemónico con efectos omnipresentes en las maneras de pensar y las prácticas político-económicas hasta el punto de que ahora forma parte del sentido común con el que interpretamos, vivimos, y comprendemos el mundo. ¿Cómo logró el neoliberalismo una condición tan augusta, y qué representa?
«¿Qué mantiene al capitalismo funcionando?»: Michael A. Lebowitz
«Quiero plantear una cuestión muy simple: ¿Qué mantiene al capitalismo funcionando? o, en el lenguaje de alguna manera más técnico de los marxistas, ¿Cómo se reproduce el capitalismo en cuanto sistema? Por supuesto, el primer punto que necesitamos establecer es lo que entiendo por capitalismo. La gente se refiere a un montón de cosas diferentes cuando usan el término. Pueden tener en mente una economía de mercado, una economía con trabajadores asalariados, o quizás una economía en la que dominan las sociedades anónimas. Naturalmente, entonces, lo que quieran significar por anticapitalismo también diferirá, pueden querer decir contrarios al mercado, contrarios a la existencia de trabajadores asalariados o simplemente contrarios a las grandes corporaciones.»
«¿Qué fue del «marxismo analítico»? (En la muerte de Gerald Cohen)» Antoni Domènech
El artículo que reproducimos a continuación es una versión ligeramente resumida de un texto que aparecerá en el Nº 6 SinPermiso (diciembre de 2009). El autor agradece a Casiopea Altisench el esfuerzo por editarlo en versión resumida para SP-electrónico, así como las críticas de María Julia Bertomeu, David Casassas, Joaquín Miras, Daniel Raventós y Carlos Abel Suárez a un primer borrador.
El pasado 5 de agosto murió el filósofo oxoniense Gerald A. Cohen (Montreal, 1941), el animador principal del llamado «Grupo de Septiembre», compuesto por intelectuales de distintas disciplinas (filosofía, politología, teoría económica e historia) que se reunían anualmente en Oxford en los 80 y los 90, dando lugar a una corriente académica conocida como «marxismo analítico».
«Conversando sobre Gramsci, Sociedad civil y hegemonía» Jorge Luis Acanda
Conversando sobre Gramsci, Sociedad civil y hegemonía Fecha Martes, 30 de Septiembre del 2003 (15:49:22) Tema Libros y Revistas
En el texto Sociedad Civil y Hegemonía, Jorge Luis Acanda hace un análisis de las disímiles concepciones existentes sobre la sociedad civil, para luego mover la reflexión al plano de los procesos de instauración de la hegemonía: resalta «la importancia de los procesos culturales, de las superestructuras, en el intento de luchar contra la dominación e instaurar y desarrollar una nueva sociedad».
por Oscar Ochoa González Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello
«¿Miserias sociales o malestares íntimos?» Conversación con el psiquiatra y escritor Guillermo Rendueles
Si te parece podríamos empezar por tu último libro. ¿Cómo surgió Egolatría y qué relación mantiene con alguno de tus otros libros anteriores, por ejemplo con El manuscrito encontrado en Ciempozuelos o con La locura compartida?
Creo que mi interés por escribir se despierta ante asuntos relacionados con la práctica clínica. Tengo poca capacidad para escribir sobre cuestiones abstractas que no me interroguen desde lo que hago cotidianamente. Al mismo tiempo me siento interpelado por objetos psiquiátricos extravagantes o marginales para las líneas dominantes de la investigación psiquiátrica actual. Por otro lado la escritura me distancia y cura del aburrimiento que producen a casi todos los psiquiatras (nada que ver con el síndrome del quemado) las masificadas consultas, por lo banal de las quejas, y por lo estereotipado de las respuestas psi. La escucha del paciente postmoderno nada tiene que ver con el discurso de los locos de antaño, plagado de culpas religiosas, de delirios complicados o de rituales obsesivos que exigían para cada caso una pericia cercana a la hermenéutica filosófica. A la consulta psiquiátrica llegan hoy multitud de pacientes que la utilizan a modo de muro de las lamentaciones en donde descargan malestares cotidianos que traducen una miseria sentimental y un sufrimiento generalizado, imposibles de solucionar desde los espacios psi. Son seudodepresiones y angustias reactivas a un malvivir urbano, a unas situaciones que los pacientes no pueden ni quieren cambiar. Estrés es el nombre que traduce al diagnostico psi trabajos agotadores, turnicidad, endeudamiento con el piso, malquereres domésticos, agobios que no causan la depresión sino que la constituyen. Los pacientes no piden interpretaciones de sus trastornos, ni estrategias para el cambio, sino palabras o píldoras que consuelen o hagan tolerables estas situaciones, dada su falta de coraje para intentar transformar sus condiciones de vida. Lo masificado de las consultas psiquiátricas, por las que llega a pasar el 30% de la población del área sanitaria, explicita la ruina psicológica de la multitud postmoderna, que traduce allí al intimismo lo inane y vacío de su cotidianidad, las miserias para las que no encuentra otras vías de cambio que la individuación psicológica.
La escritura desde y sobre estos márgenes psiquiátricos me sirve también a mí de muro de lamentaciones, pues la escritura ordena y confiere un poco de sentido a lo imposible de mi practica terapéutica.
«Propiedad y poder» Joaquin Arriola
«Los dos sustantivos que dan título a esta comunicación hacen referencia a dos de las dimensiones más esenciales del proceso económico capitalista, a pesar de que se encuentran ocultas en la mayor parte de los análisis al uso. La propiedad (privada) y su defensa constituyen lo que se oculta detrás de la denominada Razón de Estado; a proteger y fomentar la propiedad privada y la dedicación de los ciudadanos a la misma, se destina una parte sustancial del presupuesto público, de los recursos educativos y la casi totalidad de los medios de comunicación.
«Alienación y fetichismo: bases para la crítica de la sociedad burguesa y el Estado clasista a escala global»: Antonio Romero Reyes
A primera vista, la riqueza burguesa aparece como una inmensa acumulación de mercancías; y la mercancía tomada aisladamente, como la forma elemental de esta riqueza.
(Marx 1973: 15)
La sociedad capitalista y burguesa nació y se reproduce como sociedad alienada, en un proceso que el capitalismo histórico ha extendido hasta nuestros días a escala planetaria. Por eso, valga la redundancia, la alienación es también un fenómeno mundial. (1) Esta misma categoría puede y debe tener un rol destacado en la explicación de la llamada crisis civilizatoria del capitalismo.
La «aldea global» de la que tanto se habla es ante todo capitalista, está teñida de capitalismo, y de todos sus poros brota capital a través de sus expresiones más fetichistas (mercancías y dinero, cosas y objetos, productos del trabajo). Teniendo esto en cuenta, la alienación tiene que ver con «relaciones, procesos y estructuras», siendo por ende un hecho fáctico, observable y verificable. Con la globalización gran parte del poder del capital descansa justamente en la «asunción acrítica» de la alienación por parte de las multitudes (Soler 2004); alienación que es propalada, inoculada y perpetuada a través del uso de las modernas tecnologías de la información y comunicación. (2)
La mejor manera de honrar a Marx y salir en defensa de su «marxismo» -el marxismo de Marx, no el de los epígonos, vulgarizadores y repetidores- consiste en continuar la gran obra que él dejó inacabada pero abierta a la contribución de las futuras generaciones. (3)
«La acumulación capitalista mundial y el subimperialismo»: Ruy Mauro Marini
La segunda guerra mundial correspondió a la culminación de un largo periodo de crisis de la economía capitalista internacional provocada por el dislocamiento de fuerzas entre las potencias imperialistas y el surgimiento de nuevas tendencias en lo que se refiere a la acumulación de capital, crisis que se manifestó primero a través de la intensificación de la lucha por mercados, que condujo a la primera guerra, y se continuó en la gran depresión de los años treinta. Su resultado más inmediato fue la afirmación de la hegemonía incontrastable de Estados Unidos en el mundo capitalista. Además de permitirle centralizar una enorme tajada del capital dinero internacional (en 1945, el 59% de las reservas mundiales en oro, cifra que alcanzaría el 72% en 1948),1 el conflicto bélico había impulsado en Norteamérica un febril desarrollo económico y tecnológico, al tiempo que le dotaba —gracias al armamento atómico— de una superioridad militar absoluta. La devastación sufrida por las economías capitalistas de Europa y Japón no hacía sino acentuar la posición ventajosa en que se encontraba Estados Unidos.
«La determinación histórica del modo de producción capitalista y de la clase obrera como sujeto revolucionario, frente a la fragmentación actual de la subjetividad productiva de la fuerza de trabajo»: Juan Iñigo Carrera

Centro para la Investigación como Crítica Práctica (CICP) – Argentina
La cuestión
«No se trata de saber lo que tal o cual proletario, o aun el proletariado íntegro, se propone momentáneamente como fin. Se trata de saber lo que el proletariado es y lo que debe históricamente hacer de acuerdo a su ser.» (Marx, La sagrada familia)
El último cuarto de siglo se ha mostrado particularmente duro con las potencias de la clase obrera para transformar la sociedad. Allí donde la clase obrera había expropiado a los expropiadores, el poder adquirido pareció haberse vuelto contra ella misma. Terminó escapándosele entre los dedos, para ser nuevamente explotada como fuente extremadamente barata de fuerza de trabajo. No le fue mejor en el resto del mundo. Derrota tras derrota, ha visto degradarse las condiciones de trabajo conquistadas tras duras luchas. Sus propios partidos políticos han competido con los neoliberales en ver quien era el campeón en hacerla retroceder.
























