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«Las raíces de la burocracia»: Isaac Deutscher
Somos testigos de una clara tendencia al aumento de la burocratización de las sociedades contemporáneas, independientemente de sus estructuras sociales y políticas.
Los teóricos y occidente nos aseguran que el ímpetu de la burocratización es tal, que vivimos ya bajo un sistema managerial que ha llegado a reemplazar casi imperceptiblemente al capitalismo. Por otro lado, tenemos el enorme, asombroso crecimiento de la burocracia en las sociedades post-capitalistas del bloque soviético, y especialmente en la Unión Soviética. Nos asiste toda la razón al tratar de elaborar alguna teoría de la burocracia que sea más completa y satisfactoria que el cliché tan de moda como en gran medida sin sentido de «sociedad managerial». Sin embargo, no es fácil abordar el problema de la burocracia; en esencia este problema es tan viejo como la civilización misma, aunque la intensidad con que ha aparecido a la vista de los hombres ha variado grandemente según las épocas.
«Marx un siglo después»: Michael Löwy

El término “crisis del marxismo” es más bien un fórmula periodística que un concepto teórico; describe el hecho de que, en ciertos países capitalistas avanzados, sectores significativos de la intelligentsia de izquierda, de origen stalinista y/o maoísta, bajo el impacto simultáneo de la disidencia en la URSS y en Europa Oriental (especialmente las revelaciones de Soljenitsin en el Archipiélago Gulag) y de la crisis del maoísmo en China, han conocido una profunda desmoralización y desorientación, que se manifiesta en particular por el rechazo —a partir de mediados de los años 70— del marxismo como “doctrina totalitaria” (existen también intelectuales de origen no stalinista que han conocido una evolución similar —por ejemplo Castoriadis— pero son más bien una excepción).
«Odio a los indiferentes»: Antonio Gramsci
Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes.
«Sobre la forma valor y el fetichismo»: Ruy Fausto

El siguiente texto es un extracto reelaborado referido a la forma del valor, de un texto mucho mas largo a propósito del libro de C. Benetti y J. Cartelier Marchands, salariats et capitalistes (Maspero 1980). Debiendo limitar por razones de espacio, a una veintena de páginas un texto que tenia más de un centenar, y que contenia tanto una crítica detallada del libro de Benetti y Cartelier (con relación a Marx), como una serie de desarrollos politicos, nos hemos visto obligados a elegir entre dos posibilidades: o bien privilegiar el análisis propiamente crítico, o bien retener aquellos pasajes en los cuales intentábamos reexaminar los problemas desarrollados por Benetti y Cartelier. Sin sacrificar enteramente el análisis directamente criíico, hemos elegido la segunda solución.
«Cultura y socialismo»: Terry Eagleton

Todos los seres humanos nacen prematuramente, indefensos y dependientes, incapaces de cuidar de sí mismos. Esto es aplicable no solamente a los profesores de Oxford y Cambridge, sino al conjunto de la especie humana. Más adelante, si todo va bien, alcanzamos un cierto grado de autonomía, pero solamente sobre la base de una continua dependencia, esta vez de la cultura más que de la naturaleza. Solamente por medio de esta forma de dependencia de los demás que llamamos cultura podemos llegar a ser autosuficientes, que es sin duda una de las razones de que la palabra “monstruo” en la Antigüedad clásica significase, entre otras cosas, uno que se considera a sí mismo autodependiente y que, en este sentido, está en conflicto con su propia naturaleza de criatura. El Edipo de Sófocles es un buen ejemplo de ello –este astuto empresario de sí mismo cuyo padre suprimido vuelve para destruirle.
«El capital Historia y Método -Una introducción-«: Néstor Kohan
Indice del volumen
- Presentación del libro (Texto de contratapa)
- Prólogo a la edición cubana (en preparación): Melena blanca, bigote negro, traje oscuro
- Prólogo a la segunda edición argentina: La teoría crítica junto al fuego de la rebelión
- Prólogo a la primera edición argentina: Un texto maldito y embrujado
- El marxismo: una teoría crítica, científica e ideológica
- La teoría marxista de la ideología y la noción de “verdad” científica
- Teoría de la historia e historia de la teoría
- El método dialéctico
- La lógica formal, la lógica trascendental y la génesis histórica del método dialéctico
- La lógica dialéctica, ese infierno tan temido
- La lógica dialéctica y la teoría del valor
- Fetichismo y teoría del valor [I]
- Fetichismo, alienación y teoría del valor [II]
- Fetichismo, teoría del valor y relaciones de poder
- La violencia como potencia económica
- El espectro del valor y el fantasma de la revolución
- Breve cronología de la obra de Carlos Marx
- Guías de lectura (preguntas para trabajar en equipos y grupos de lectura)
- Bibliografía
- Biografías sobre Marx y Engels
- John Holloway: El Capital como grito de dolor, grito de rabia, grito de poder
- Fernando Martínez Heredia: Interrogar El Capital desde América Latina
- Enrique Dussel: La ética en El Capital
- Michael Löwy: Marx, Engels y el romanticismo
- León Rozitchner: La tragedia del althusserianismo teórico
- Referencias (de los compañeros invitados a exponer en el Seminario)
- Entrevista a Orlando Borrego: “Che Guevara lector de El Capital»
«El ‘estado de naturaleza’. La comunidad primitiva en el pensamiento de Marx»: Francisco Castilla Urbano

RESUMEN
Marx llevó a cabo un tratamiento del estado originario de la humanidad que continúa la tradición ilustrada y utópica, pero con un cambio en los contenidos asignados al mismo; de su análisis desaparece la concepción del hombre como ser aislado, la escasa atención a la producción material y la visión empobrecedora que la economía política tenía del ser humano. El resultado es una antropología filosófica en la que la denuncia de la enajenación del trabajo y la explotación como producto del capitalismo deja entrever lo que serían las relaciones del hombre con otros hombres y con la naturaleza si se dieran, superando su simplismo e ingenuidad, las condiciones del comunismo primitivo.
Palabras clave : Marx, estado de naturaleza, antropología filosófica
«El problema de la alienación en la «Ideología Alemana» de Marx»: Ludovico Silva
Érase un hombre listo al que le dio por pensar que los hombres se hunden en el agua y se ahogan simplemente porque se dejan llevar de la idea de la gravedad…
Marx
Giro de 180 grados y fundación de una ciencia
Marx había tratado el problema de la alineación abiertamente en los Manuscritos de 1844 y en La sagrada familia. Ahora nos encontramos frente a un texto diferente, en el que la alienación aparece recubierta de diversas escamas teóricas, entreverada en medio de una larga discusión que se suscita al contacto de nuevos y gigantescos problemas. La verdad es que los nuevos problemas son enormes.
Marx ataca de frente y de modo global su concepción materialista de la historia; la expone y la propone como un ácido corrosivo frente a las especulaciones académicas e “ideológicas” de las universidades alemanas, repletas de falsos neohegelianos, más hegelianos (y, por tanto, menos) que Hegel. Este pontífice, que mereció siempre el respeto de Marx por su aplicación de la racionalidad a la historia, es también atacado. Hegel había sido criticado por Marx en los Manuscritos de 1844, especialmente en lo que respecta a la Fenomenología del Espíritu, obra central, según Marx, del pensamiento hegeliano. Pero ahora, en La ideología alemana, se trata más bien de hacer la crítica –y burla sangrienta– de los neohegelianos.
Entre 1842 y 1845, dice Marx en la Introducción, ocurrió en Alemania un hecho tremebundo, aunque se tratase de algo ocurrido en la esfera del “pensamiento puro”. ¿Qué hecho era este? “Trátase –dice Marx– de un acontecimiento importante: del proceso de putrefacción del Espíritu Absoluto”.
«Mercancía y valor-trabajo: Guía de Lectura de Marx»: Reinaldo Carcanholo
«En verdad, la teoría del valor no es una teoría por construirse. Ella se encuentra mucho más desarrollada de lo que en general se cree y se sostiene. Es sorprendente el número tan reducido de aspectos de ella que no fueron descubiertos y expuestos en El Capital.
Ella es mucho más amplia de lo que tiende a pensar. En primer lugar, no se trata de una teoría que se preocupe simplemente con los factores que determinan los precios relativos o el nivel de los precios en el mercado. No es eso. Sus objetivos son mucho más amplios y complejos y su punto de partida es la comprensión teórica sobre la naturaleza de la riqueza capitalista.
Conferencia de Enrique Dussel

Conferencia de Enrique Dussel en el 190 aniversario del nacimiento de Karl Marx sobre la forma valor, la distinción entre valor y valor de cambio, el desarrollo lógico del dinero como capital, la maduración del concepto de fuerza de trabajo, la separación entre el dinero y la subjetividad viva del trabajador, etc… Un audio imprescindible para entender la segunda sección del libro I de El capital.
«El concepto del Estado en los ‘Cuadernos de la cárcel’ ”: Carlos Maya

«Me he convencido de que aun cuando todo está o parece perdido, es preciso reanudar tranquilamente el trabajo, recomenzando desde el principio. Me he convencido de que es preciso contar siempre sólo con uno mismo y con las propias fuerzas; no esperar nada de nadie y por lo tanto no buscarse desilusiones. Que es necesario proponerse hacer sólo lo que se sabe y se puede hacer y seguir el propio camino. Mi posición moral es óptima: unos me creen un satanás, otros me creen casi un santo. Yo no quiero hacer el papel ni de mártir ni de héroe. Creo ser simplemente un hombre medio, que tiene sus convicciones profundas, y que no las cambia por nada en el mundo».
―Antonio Gramsci
HEGEMONÍA: DIALÉCTICA DE LA DIRECCIÓN Y DEL DOMINIO
“[…] la hegemonía política […] es el punto de contacto entre la ‘sociedad civil’ y la ‘sociedad política’, entre el consenso y la fuerza.” C. 7, n. 83.
La Hegemonía es la unidad de la dirección política, intelectual y moral y del dominio político y económico que ejerce una clase social sobre toda la sociedad. La dirección se ejerce por medio del consenso y el dominio por medio de la fuerza, variando las relaciones entre ambos elementos de acuerdo con las condiciones históricas, la sociedad determinada, etcétera.
La Hegemonía, que siempre implica una relación pedagógica, en tanto que va creando un determinado tipo humano acorde a ciertas necesidades, se ejerce también en el seno de los grupos subalternos, en la medida en que uno de ellos tienda a dirigir a los demás por medio de un partido político. En este caso no puede hablarse de fuerza en el mismo sentido que cuando se trata de la Hegemonía de una clase ya dominante, sino que los elementos de coerción se presentarán más bien como subordinación de los intereses de ciertos grupos subalternos a los intereses del grupo subalterno hegemónico; subordinación que no puede ir más allá de cierto equilibrio de compromiso y que debe apoyarse en el consenso activo o pasivo de los grupos subordinados.
«El programa científico de investigación de Karl Marx (ciencia social funcional y crítica)». Enrique Dussel

«Intentaré mostrar epistemológicamente que el programa de investigación científica de Karl Marx responde a las definiciones standard de ciencia social, si se entiende con claridad la diferencia entre las ciencias sociales «funcionales» -siempre necesarias, en alguna medida- y las ciencias sociales «críticas» – cuestión que propongo ahora para ser discutida-.
«La doble naturaleza del trabajo, más sobre el carácter dual del trabajo en el capitalismo. Crítica a la hipostación transhistórica e ‘histórica’ del trabajo»: Marcelo Dias Carcanholo

Después de su más reciente declaración de defunción, al final de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado, la interpretación de Marx (y del marxismo) sobre las leyes generales de funcionamiento del modo de producción capitalista parecen ganar nuevos alientos. Especialmente su cimiento – la teoría del valor – está recobrando nuevas (re)lecturas, nuevas interpretaciones, debates revividos, nuevos desarrollos. El objetivo de este trabajo es volver a discutir la base de esa teoría del valor de Marx, haciendo hincapié en los desarrollos del doble carácter del trabajo que definen la naturaleza dialéctica de la mercancía, su forma más elemental.
«Marx como etnólogo»: Lawrence Krader

Durante el siglo XIX, la antropología se transformó de ciencia casi netamente filosófica en ciencia dominante empírica. Las corrientes filosóficas, a principios del siglo XIX, eran principalmente idealistas y están asociadas a los nombre de kant, Fichte, Schelling y Hegel. Estas escuelas de antropología, que se extendieron por toda Europa fueron con una pequeña enmienda en el caso de Kan, especulativas, poseyendo poca investigación empírica. La escuela hegeliana se dividió en dos ramas: la rama de la izquierda y la rama de la derecha. Karl Marx, durante su juventud, participó en estas corrientes de pensamiento, primero como miembro de la rama izquierdista de la escuela hegeliana, y más tarde, como crítico de la misma escuela, aunque a lo largo de toda su vida se consideró discípulo de Hegel.
«Hacia un nuevo comienzo … por otro camino. La alternativa a la micro-secta»: Harl Draper

«La secta se autocoloca en un alto nivel (muy por encima de la clase obrera) y se sostiene sobre una escasa base, ideológicamente selectiva (y, habitualmente, externa a la clase obrera). Proclama su carácter obrero basándose en sus aspiraciones y en su orientación, no por su composición social ni por su modo de vida. Comienza entonces a intentar arrastrar la clase obrera hasta su nivel, o hace un llamamiento a esa clase obrera para que lo alcance. Desde dentro de sus fronteras orgánicas, envía al exterior a exploradores para que contacten con la clase obrera, y a misioneros que conviertan a dos aquí y a tres allá. La secta se imagina convertida algún día en un partido revolucionario de masas, ya sea por un crecimiento paulatino, por la unidad con otras dos o tres sectas o quizá por algún proceso de entrismo. Marx, por el contrario, opinaba que los elementos de vanguardia debían evitar, ante todo, la creación de muros orgánicos entre ellos y el movimiento de clase. La tarea no era elevar hasta el «Programa completo» a dos trabajadores aquí y a tres allí (y menos aún a dos estudiantes aquí y a tres intelectuales allí), sino buscar las palancas que puedan servir para impulsar a toda la clase, o a sectores de ella, hacia niveles más elevados, tanto en el ámbito de la acción como en el de la política».
























