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«La determinación histórica del modo de producción capitalista y de la clase obrera como sujeto revolucionario, frente a la fragmentación actual de la subjetividad productiva de la fuerza de trabajo»: Juan Iñigo Carrera

Centro para la Investigación como Crítica Práctica (CICP) – Argentina
La cuestión
«No se trata de saber lo que tal o cual proletario, o aun el proletariado íntegro, se propone momentáneamente como fin. Se trata de saber lo que el proletariado es y lo que debe históricamente hacer de acuerdo a su ser.» (Marx, La sagrada familia)
El último cuarto de siglo se ha mostrado particularmente duro con las potencias de la clase obrera para transformar la sociedad. Allí donde la clase obrera había expropiado a los expropiadores, el poder adquirido pareció haberse vuelto contra ella misma. Terminó escapándosele entre los dedos, para ser nuevamente explotada como fuente extremadamente barata de fuerza de trabajo. No le fue mejor en el resto del mundo. Derrota tras derrota, ha visto degradarse las condiciones de trabajo conquistadas tras duras luchas. Sus propios partidos políticos han competido con los neoliberales en ver quien era el campeón en hacerla retroceder.
Ensayos sobre «Marxismo/Leninismo/Eurocomunismo»: José Manuel Fernández Cepedal

La polémica en torno a la dictadura del proletariado surgió en Francia a partir de la celebración del XX Congreso del Partido Comunista Francés (4-8 Febrero de 1976) en el transcurso del cual se adoptó, entre otros acuerdos, la eliminación de la expresión «dictadura del proletariado», por no corresponder ya su concepto a la táctica y estrategia del movimiento obrero de los países industriales más avanzados. El acuerdo de P.C.F. se sumaba de este modo a la táctica «eurocomunista » (como más tarde sería denominada) adoptada ya anteriormente por partidos comunistas hermanos, principalmente el italiano y el español»
«Gramsci y Marx: Hegemonía y poder en la teoría marxista»: Néstor Kohan

«Sucede que hoy en día, mientras amplía cada vez más su capacidad de reproducción ideológica, el capitalismo no satisface económicamente las necesidades mínimas de reproducción material de la población mundial. No obstante, sigue existiendo. Aun condenando a la muerte a millones goza por el momento de buena salud. Una salud relativa, es cierto, que convive con sus crisis periódicas. Pero éstas no conducen automáticamente al derrumbe, como postulaban hasta hace poco las vertientes más catastrofistas del marxismo. Si el régimen capitalista pudo sobrevivir y reproducirse de este modo durante tanto tiempo y con semejantes costos es porque además de la explotación económica (centrada fundamentalmente en la extracción de plusvalor, corazón del modo de producción capitalista), en el ejercicio del poder existió otro “plus” que evidentemente pasó desapercibido para los más apresurados lectores de Marx. Esta es hoy -transcurrida ya una década de la caída del muro de Berlín- la principal razón de la crisis terminal del economicismo».
«La universidad y la división social del trabajo»: Manuel Sacristán Luzón
«El planteamiento adecuado del tema de la universidad desde el punto de vista de la clase obrera es el que lo contempla en el marco de la división social clasista del trabajo, porque esta clase es la que soporta las consecuencias negativas de esa división. Por otra parte, el movimiento obrero ha vivido casi desde el primer momento en la perspectiva de terminar con la presente división social clasista del trabajo (presente, aproximadamente, desde el siglo XVII)»
«Cuba: ¿socialismo de mercado o planificación socialista?»: Marcelo Dias Carcanholo y Paulo Nakatani

Introducción
La sociedad cubana mantenía una estructura económica, política, y social que buscaba avanzar y desarrollar la producción y la apropiación con un carácter cada vez más socialtratando de apuntar a un grado de desarrollo de la sociedad en el cual cada uno contribuiría de acuerdo con su capacidad y recibiría de acuerdo con sus necesidades. La grave crisis del período 1989-1993 exigió profundas transformaciones económicas, pese a lo cual Cuba intenta mantener el principio distributivo socialista «de cada uno según su capacidad, para cada uno según su trabajo» de la fase de transición al comunismo. La propuesta de «resistir y superar la crisis al menor costo social posible» llevó la crisis a un escenario de intercambios protegidos por el racionamiento, en el cual las ventas son realizadas a través de las libretas.
«Foucault, Marx y el marxismo. Un balance provisorio»: Sebastian Gómez

Introducción
«La producción del espacio»: Henri Lefebvre
Voy a hablar bien claramente de un concepto, es decir, del elemento teórico: les voy a hablar de la producción del espacio. Se trata, quede claro, del espacio social. Exponer quiere decir someter al examen, es decir, a la critica. Ningún concepto teórico se impone en si. El concepto de producción del espacio desarrolla un concepto ya muy conocido, clásico, reiterativo: el de producción, pero indica un cambio en la producción, en las fuerzas productivas; se pasa de la producción en el espacio a la producción del espacio. El concepto de producción aparecia como bien determinado, bien definido y bien fijado por parte de los economistas, los historiadores, los sociólogos… pero cuando se examina este concepto aparece como mis ambiguo y complejo de lo que parecia a primera vista, cuando no estaba bien fijado, bien determinado. Si se examina este concepto, por ejemplo en Hegel y en Marx, se ve que el concepto se desdobla: de un lado hay la producción de productos: las cosas, los bienes, las mercancias, y del otro lado la producción de las obras: las ideas, los conocimientos, las ideologias e incluso las instituciones o las obras de arte.
«El trabajo: enajenación, valorización y subsunción al capital. Apuntes sobre la teoría del trabajo asalariado en Marx»: José Gil Rivero
Introducción
En los estudios sobre la obra de Karl Marx se han diferenciado dos etapas de su pensamiento. Así, la que suele conocerse como «el joven Marx», correspondiente al período de los Manuscritos: economía y filosofía, de 1844, que traduce, según algunos autores, a un Marx filosófico, preocupado por cuestiones éticas, ideológicas y existencialistas. Y un segundo período, definido como el del «Marx maduro», o científico, que ve su manifestación en El Capital, de 1876, su obra cumbre, en la que desarrolla un análisis crítico de la Economía Política. No obstante, tal como señala Ferrater Mora, «la publicación completa de los Grundrisse, de 1857–1858, ha alterado la tesis de la escisión –así como los juicios contrapuestos fundados en ella– y, según varios intérpretes, ha restablecido la ‘continuidad’ en el pensamiento de Marx» (Ferrater Mora,1991:2120)2.
«La teoría económica y la política: más allá del capital»; István Mészáros
1. La suerte de algunas influyentes teorías económicas
Desearía comenzar con dos casos contrastantes, que ilustran la suerte –no muy afortunada– de algunas influyentes teorías económicas.
El primer caso se desprende de una cita tomada de un reciente editorial de The Economist de Londres:
Resulta desalentador considerar precisamente cuánto gira en tomo al asunto de la productividad en los Estados Unidos. Las valoraciones de la bolsa, confusas incluso ahora según criterios históricos; la estabilidad financiera mundial; las perspectivas para el nivel de vida no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo; la probabilidad de éxito a largo plazo de la combinación de baja tasa de inflación y alta tasa de empleo: todas estas cuestiones y otras más dependen de si la productividad en los Estados Unidos realmente tomó un nuevo camino de crecimiento más rápido, como se supuso en general, a finales del decenio de 1990. Durante el año pasado, se puso en evidencia que muchas de las aseveraciones hechas por la nueva economía eran falsas: la noción de que el ciclo económico estaba muerto; que el gasto en tecnología de la información era a prueba de recesión; que los métodos clásicos de valorar las acciones eran en lo sucesivo irrelevantes, etc. Ahora, sin embargo, el pilar más importante de la nueva economía ha sido, si no demolido, por lo menos gravemente golpeado. (2)
«La cosificación y la conciencia del proletariado» György Lukács

«Ser radical es aferrar las cosas por
la raíz. Más, para el hombre, la raíz
es el hombre mismo».
Karl Marx Contribución a la crítica de
la filosofía hegeliana del derecho
No es en modo alguno casual que las dos grandes obras maduras de Marx dedicadas a exponer la totalidad de la sociedad capitalista y su carácter básico empiecen con el análisis de la mercancía. Pues no hay ningún problema de ese estadio evolutivo de la humanidad que no remita en última instancia a dicha cuestión, y cuya solución no haya de buscarse en la del enigma de estructura de la mercancía. Es cierto que esa generalidad del problema no puede alcanzarse más que si el planteamiento logra la amplitud y la profundidad que posee en los análisis del propio Marx, más que si el problema de la mercancía aparece no como problema aislado, ni siquiera como problema central de la economía entendida como ciencia especial, sino como problema estructural central de la sociedad capitalista en todas sus manifestaciones vitales. Pues sólo en este caso puede descubrirse en la estructura de la relación mercantil el prototipo de todas las formas de objetividad y de todas las correspondientes formas de
subjetividad que se dan en la sociedad burguesa.
«Lecciones de la autogestión yugoslava»: Michael A. Lebowitz
1. PRESENTACIÓN
2. LAS CARACTERÍSTICAS DE LA AUTOGESTIÓN YUGOSLAVA
1) Consejos de trabajadores 1) Empresas grandes y pequeños grupos de trabajadores
3. ¿DE DÓNDE PROVINO ESTE MODELO Y CÓMO FUE CAMBIANDO?
2) Nace de una revolución. 1) Choque con Stalin en 1948 3) En 1950 decretan Ley de autogestión. 2) Viraje hacia una economía de mercado y sus nefastos resultados 4) Esfuerzos por volver a la planificación, pero desde abajo 3) El papel de los bancos occidentales en el fracaso del intento
2. LOS ELEMENTOS POSITIVOS
4) Altas tasas de crecimiento 1) Gran participación de los trabajadores 5) Aumentó la disciplina laboral . 6) Hubo altas tasas de inversión
4. LOS ELEMENTOS NEGATIVOS
1) Desempleo 2) Tendencia a la desigualdad . 2) Endeudamiento de las empresas . 3) Falta de solidaridad dentro de la sociedad . 3) A fines de los 60 se somete a las condiciones del FMI 4) Problemas suscitados en trabajadores y gerentes 4) Los que discutían eran los que tenían título universitario 5) Los trabajadores perdieron el poder que tenían
5. ALGUNAS LECCIONES PARA VENEZUELA .
6) La autogestión sí funciona. 1) Es peligroso tener en cuenta sólo el interés del colectivo de trabajadores. 7) No todo el poder a empresas individuales 2) Desarrollar mecanismo solidarios 3) Terminar con la dominación del capital financiero internacional . 4) La soberanía económica como prerrequisito .
«Las masas y la vanguardia» Paul Mattick

Los cambios económicos y políticos se siguieron con desconcertante rapidez desde el fin de la guerra mundial. Las viejas concepciones del movimiento obrero se han vuelto incorrectas e inadecuadas, y las organizaciones de la clase obrera presentan un escenario de indecisión y confusión. En vista de la cambiante situación económica y política parece que la completa reevaluación de la tarea de la clase obrera se hace necesaria para encontrar las formas de lucha y de organización más necesarias y eficaces. La relación del «partido», la «organización» o la «vanguardia» con las masas toca una gran parte de la discusión contemporánea de la clase obrera. Que la importancia e indispensabilidad de la vanguardia o del partido sea sobreenfatizada en los círculos de la clase obrera no es sorprendente, una vez que la historia y la tradición enteras del movimiento tienden en esa dirección.
«De Marx a Foucault: poder y revolución»: Jorge Luis Acanda
La obra de Foucault se ha prestado a lecturas divergentes. Una nos lo presenta como apóstol del estructuralismo y proto-postmodernista, alguien que habría avanzado mucho de los elementos básicos de la ideología de la postmodernidad. Es cierto que encontramos en sus escritos elementos que dan pie a esta interpretación. Pero no es menos cierto que podemos encontrar otros muchos elementos – y esta vez no sólo en su obra, sino también en su vida – que avalan otra imagen: la de un Foucault revolucionario y situado en la línea de la teoría crítica. Aunque sus propuestas conceptuales se afincan en una reflexión provocadora en torno a los ocultos y complejos mecanismos de difusión capilar del poder, desde la derecha se ha producido una lectura de su herencia que intenta monopolizarlo en favor de un mensaje paralizante y desmovilizador. Tenemos que establecer una relación dialéctica con su obra, asumiéndola en una recepción que ha de ser crítica por constructiva.
«La cuestión del poder en Marx»: Adolfo Sánchez Vázquez
La cuestión del poder en Marx es una de las más debatidas de su pensamiento desde una perspectiva o retrospectiva actual. Antes de abordarla, no será superfluo adentrarse en el terreno más general de la naturaleza del poder. Siguiendo un viejo uso conceptual, digamos primero lo que, a nuestro juicio, no es el poder. No es una cosa o la cualidad de un objeto en sí que se conquista, posee o mantiene. Tampoco es la cualidad o capacidad de un sujeto en sí, ya que éste sólo dispone de ella en virtud de un conjunto de condiciones o circunstancias que hacen posible su poder. Y esto puede documentarse tanto con el ejemplo de personalidades históricas excepcionales (un César, un Napoleón o un Lenin) o el de un individuo francamente mediocre como Luis Bonaparte, que, de acuerdo con el retrato que de él trazó Marx en El 18 brumario…, parecía negado personalmente para alcanzar el poder que efectivamente alcanzó. Así pues, el poder no es propio de un objeto ni de un sujeto en sí. Sólo existe en relación con lo que está fuera de él: circunstancias históricas, condiciones sociales, determinadas estructuras, etcétera. El poder no es inmanente. Algo exterior a él lo hace posible, necesario y lo funda. Pero el poder no sólo se halla en relación sino que él mismo es relación. ¿Entre qué y qué?; no entre los hombres y las cosas, aunque el dominio de aquellos sobre éstas, sobre la naturaleza, determina ciertas relaciones de poder entre los hombres.
«Antonio Gramsci, giorni del carcere»: Lino Del Fra
Eminentemente político, este film de Lino Del Fra, Antonio Gramsci: i giorni del carcere (1977), es más que un simple bio pic. Es un manifiesto por la libertad de expresión, por el derecho a pensar diferente y a poder expresarlo. Si bien es cierto recrea con bastante realismo y rigurosidad histórica los años que Gramsci pasó en la cárcel, es también una oportunidad única para repasar muchos de los postulados del teórico comunista italiano que impregnan la película. Toda ella está salpicada de sus frases y postulados más conocidos. Uno puede ir identificando muchas de ellas a medida que avanza la película que podemos apreciar íntegra en Google Videos. Es también una rigurosa reconstrucción de los años de apogeo del fascismo y de la lucha con el movimiento comunista italiano.
























