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«Marxismo y religión: ¿opio del pueblo?»: Michael Löwy
¿ES AÚN LA RELIGIÓN, tal como Marx y Engels la entendían en el siglo XIX, un baluarte de reacción, oscurantismo y conservadurismo? Brevemente, sí, lo es. Su punto de vista se aplica aún a muchas instituciones
católicas (el Opus Dei es sólo el ejemplo más obvio), al uso fundamentalista corriente de las principales confesiones (cristiana, judía, musulmana), a la mayoría de los grupos evangélicos (y su expresión en la denominada “iglesia electrónica”), y a la mayoría de las nuevas sectas religiosas, algunas de las cuales, como la notoria iglesia del reverendo Moon, son nada más que una hábil combinación de manipulaciones financieras, lavado de cerebro y anticomunismo fanático.
Sin embargo, la emergencia del cristianismo revolucionario y de la teología de la liberación en América Latina (y en otras partes) abre un capítulo histórico y alza nuevas y excitantes preguntas que no pueden responderse sin una renovación del análisis marxista de la religión.
«Marx y la economía vulgar, un comentario a los Revenue»: Xabier Gracia
La importancia de este texto radica en la integración plena y absoluta de la teoría del fetichismo, de la alienación y de la cosificación en la teoría del valor de Marx, por un lado, y en la actualidad de su crítica a la fórmula trinitaria del ingreso que todavía es sostenida en su formulación refinada por la economía ortodoxa.
«En torno al desarrollo filosófico del joven Marx (1840-1844)»: György Lukács
György Lukács
Marx por el contrarío, lleva a cabo debido a la superación del idealismo de Hegel, una superación real. «Para superar el pensamiento de la propiedad privada para eso basta el comunismo pensado. Para superar la propiedad privada real, para eso se requiere una acción comunista real.» La superación real de la propiedad privada sólo puede darse en el campo de la economía real, pues toda otra alienación solamente pensada sea ella de carácter religioso o filosófico «trascurre sólo en el dominio de la conciencia, del fuero interno del hombre, pero la enajenación económica pertenecea la vida real».
«Alienación y fetichismo: bases para la crítica de la sociedad burguesa y el Estado clasista a escala global»: Antonio Romero Reyes
A primera vista, la riqueza burguesa aparece como una inmensa acumulación de mercancías; y la mercancía tomada aisladamente, como la forma elemental de esta riqueza.
(Marx 1973: 15)
La sociedad capitalista y burguesa nació y se reproduce como sociedad alienada, en un proceso que el capitalismo histórico ha extendido hasta nuestros días a escala planetaria. Por eso, valga la redundancia, la alienación es también un fenómeno mundial. (1) Esta misma categoría puede y debe tener un rol destacado en la explicación de la llamada crisis civilizatoria del capitalismo.
La «aldea global» de la que tanto se habla es ante todo capitalista, está teñida de capitalismo, y de todos sus poros brota capital a través de sus expresiones más fetichistas (mercancías y dinero, cosas y objetos, productos del trabajo). Teniendo esto en cuenta, la alienación tiene que ver con «relaciones, procesos y estructuras», siendo por ende un hecho fáctico, observable y verificable. Con la globalización gran parte del poder del capital descansa justamente en la «asunción acrítica» de la alienación por parte de las multitudes (Soler 2004); alienación que es propalada, inoculada y perpetuada a través del uso de las modernas tecnologías de la información y comunicación. (2)
La mejor manera de honrar a Marx y salir en defensa de su «marxismo» -el marxismo de Marx, no el de los epígonos, vulgarizadores y repetidores- consiste en continuar la gran obra que él dejó inacabada pero abierta a la contribución de las futuras generaciones. (3)
«El carácter abstracto y social del trabajo en la teoría del valor de Marx» Jaime González Martínez

Introducción
Partiendo de una hipotética economía mercantil simple los distintos trabajos individuales productores de mercancías no tienen directamente un carácter social. No es una propiedad que resulte de una articulación de los distintos trabajos individuales que responda a una asignación o distribución decretada de antemano por la sociedad. Tal carácter sólo torna una propiedad de ellos mediante las mutuas relaciones de sus productos en el intercambio. Por ello mismo, este carácter social no puede ser una propiedad que se revele en su condición de trabajo vivo en el proceso laboral, sino en su condición de trabajo materializado que en la forma mercancía se intercambian unos por otros. De esta manera las relaciones materiales entre las cosas es el proceso en el que al mismo tiempo que el trabajo suprime su carácter individual adquiere la forma del carácter social abstracto. El concepto de trabajo abstracto cobra así el carácter de una categoría histórica y social que expresa la forma del trabajo social en una economía mercantil.
«El trabajo: enajenación, valorización y subsunción al capital. Apuntes sobre la teoría del trabajo asalariado en Marx»: José Gil Rivero
Introducción
En los estudios sobre la obra de Karl Marx se han diferenciado dos etapas de su pensamiento. Así, la que suele conocerse como «el joven Marx», correspondiente al período de los Manuscritos: economía y filosofía, de 1844, que traduce, según algunos autores, a un Marx filosófico, preocupado por cuestiones éticas, ideológicas y existencialistas. Y un segundo período, definido como el del «Marx maduro», o científico, que ve su manifestación en El Capital, de 1876, su obra cumbre, en la que desarrolla un análisis crítico de la Economía Política. No obstante, tal como señala Ferrater Mora, «la publicación completa de los Grundrisse, de 1857–1858, ha alterado la tesis de la escisión –así como los juicios contrapuestos fundados en ella– y, según varios intérpretes, ha restablecido la ‘continuidad’ en el pensamiento de Marx» (Ferrater Mora,1991:2120)2.
«La cosificación y la conciencia del proletariado» György Lukács

«Ser radical es aferrar las cosas por
la raíz. Más, para el hombre, la raíz
es el hombre mismo».
Karl Marx Contribución a la crítica de
la filosofía hegeliana del derecho
No es en modo alguno casual que las dos grandes obras maduras de Marx dedicadas a exponer la totalidad de la sociedad capitalista y su carácter básico empiecen con el análisis de la mercancía. Pues no hay ningún problema de ese estadio evolutivo de la humanidad que no remita en última instancia a dicha cuestión, y cuya solución no haya de buscarse en la del enigma de estructura de la mercancía. Es cierto que esa generalidad del problema no puede alcanzarse más que si el planteamiento logra la amplitud y la profundidad que posee en los análisis del propio Marx, más que si el problema de la mercancía aparece no como problema aislado, ni siquiera como problema central de la economía entendida como ciencia especial, sino como problema estructural central de la sociedad capitalista en todas sus manifestaciones vitales. Pues sólo en este caso puede descubrirse en la estructura de la relación mercantil el prototipo de todas las formas de objetividad y de todas las correspondientes formas de
subjetividad que se dan en la sociedad burguesa.
«La ‘fuente creadora’ del plusvalor en Marx»: Enrique Dussel
Phil. Dept., UMA-Iztap., MéxicoSe trata en esta corta ponencia de proponer dos tesis desde una visión no habitual en el tratamiento de las mismas. § 1) La crítica de la economía política en Capital de Marx se construyó teniendo en cuenta de una manera muy precisa (y en mayor grado del comunmente aceptado) el marco teórico de Hegel, en especial de su Lógica. § 2). Sin embargo, produjo una total reconstrucción del sistema de las categorías de Hegel, introduciendo una categoría nueva imposible para Hegel: la de “fuente credativa de valor”, en el tema absolutamente esencial del «plusvalor» (en noviembre de 1857). La irrupción constante del concepto del origen “desde la nada (ex nihilo; aus Nichts) del capital”) da a la reproducción del capital una fisonomía cualitativa muy especial.«El poder de la ideología»: István Mészáros

Lo que aquí nos concierne directamente es el papel específico que la ideología juega en este proceso de reajustes estructurales, ya que el éxito en la reproducción de las condiciones de dominación no se puede dar sin el más activo involucramiento de poderosas fuerzas ideológicas en favor del mantenimiento del orden establecido.
Naturalmente, la ideología dominante tiene intereses creados que buscan la preservación del status quo en el cual las más flagelantes desigualdades se encuentran ya estmcturalmente atrincheradas y a salvo. Por lo que puede darse el lujo de ser «consensúa?’, «orgánica», «participativa», y cosas similares, reclamando para sí, por ende, la también autoevidente racionalidad de «moderación5’, «objetividad», «neutralidad ideológica» y aún en ocasiones el estar totalmente por encima o más allá de la ideología. Sin embargo, la simple realidad es que estamos tratandq con una sociedad de clases.que por necesidad se ve quebrantada por contradicciones objetivas y antagonismos, sin importar que tan afortunada sea la reproducción del armazón estructural jerárquico de dominación. y subordinación y la apariencia de «comunaíidad» a través del tiempo.
«Panorama de la alienación en Marx»: Ludovico Silva
Queremos que el lector tenga, de entrada, una visión panorámica acerca de los puntos de discusión. He aquí, enumerados, algunos de ellos:
1. ¿La alineación: categoría filosófico-antropológica o categoría socioeconómica? Este es el punto más candente y el más general de todos. Puede decirse que todos los otros puntos están incluidos en éste o se derivan de él. Tome el lector en cuenta lo siguiente: en caso de ser la alienación una categoría filosófica, un rasgo «antropológico» del ser humano por así decirlo, no queda otro remedio que separar la teoría de la alienación de todo el sistema socioeconómico de Marx, o sea, de su comprensión de la historia, ya que esta comprensión excluye por definición toda categoría de carácter histórico; en este caso, la alienación no sería otra cosa que una especie de pecado de juventud de Marx, o como se ha dicho, «un concepto premarxista e ideológico». Por otra parte, si se concibe a la alienación como categoría socioeconómica (de consecuencias éticas) se niega de raíz la posición anterior, pero entonces habrá que demostrar no sólo la persistencia de la teoría, y su vocabulario, a lo largo de la obra de Marx, sino lo que es más importante: demostrar su lugar preciso dentro de la concepción socioeconómica de Marx.
«Sujeto, libertad y alienación en una perspectiva «marxista»»: Montserrat Galcerán Huguet
A modo de preámbulo, y antes de entrar en materia, quiero referirme a dos cuestiones previas, una de tipo histórico y otra de índole metodológica. En primer lugar, y en lo que respecta a por qué iniciar con Kant y no con cualquier otro pensador anterior o posterior a él, esta reflexión sobre el problema del sujeto, o mejor dicho, a propósito del ser concebido como sujeto, hay que decir que, en mi opinión, la tematización del sujeto como categoría ontológica fundante empieza realmente con este pensador, aunque quien la lleva a término es el idealismo alemán (lo cual nos lleva al problema de Kant como iniciador de esta corriente pero no idealista) y constituye el eje teórico de la progresión filosófica Kant-Fichte-Schelling-Hegel, es decir, el corazón y el núcleo del idealismo.
«Marx en su (Tercer) Mundo. Hacia un socialismo no colonizado»: Néstor Kohan
ÍNDICE DEL VOLUMEN
- Introducción a la segunda edición (2003)
- Introducción a la primera edición (1998)
- Sobre la historicidad del marxismo
- La larga y penosa marcha del materialismo dialéctico. Una genealogía histórica «olvidada»
- La consolidación del DIAMAT y la batalla de los manuales
- El viraje autocrítico de Lenin
- ¿Materialismo dialéctico o filosofía de la praxis?
- El humanismo marxista como historicismo
- El horizonte epistemológico
- El método dialéctico, un arma de lucha
- La lógica y la historia La lógica formal ante el tribunal del DIAMAT De Aristóteles a Leibniz De Kant a Hegel La lógica en la construcción científica de El capital
- Valor, magia y fetiche en el reino posmoderno
- Trabajo y praxis: Hegel, Goethe y Marx Señor y siervo en la Fenomenología La categoría de trabajo en el interior de la teoría del valor en Hegel Totalidad, praxis y trabajo en Fausto La herencia de Goethe y Hegel en la praxis y el trabajo desalienado de Marx El trabajo como praxis desalienada en Marx
- Economía y poder El economicismo El problema del poder La violencia como fuerza económica
- ¿Liberalismo o socialismo? Una disyunción irreductible: libertad negativa o libertad positiva Libertad y ontología social La concepción de la libertad en Marx
- ¿Marxismo y modernidad?
- Marx en su (Tercer) Mundo El paradigma de El manifiesto Un nuevo paradigma ¿Escritos puramente circunstanciales? Colonialismo, nación, periferia y desarrollo histórico Nuevamente, lógica e historia ¿Un marxismo progresista? Colonialismo y etnología El viraje y la filosofía de la praxis La tensión desgarradora en Engels Y sin embargo Engels La nueva racionalidad histórica
- Apéndices I. La filosofía de la praxis II. La ruptura con el eurocentrismo III. Carta de Carlos Marx a Vera Zasulich IV. El humanismo cotidiano V. La mirada desde el «Nuevo Mundo» VI. Carlos Marx, el «temible jefe de la Internacional» en el recuerdo de sus hijos
«Marx y la libertad»: Terry Eagleton
• FILOSOFÍA •
Hegel y Aristóteles eran sin duda filósofos, pero ¿en qué sentido lo fue Karl Marx? Mucho de lo que Marx escribió tiene apariencia filosófica; no obstante, desdeñó la mentalidad filosófica y declaró en su notable undécima tesis sobre Feuerbach que “los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo”(TF). Se podría replicar que habría sido difícil cambiar un mundo que no comprendimos, si no fuese por el hecho de que, con seguridad, el mismo Marx habría estado de acuerdo. Su objetivo no es reemplazar ideas por acciones sin sentido, sino elaborar un tipo de filosofía práctica que ayudara a transformar lo que se busca comprender. El cambio social e intelectual van de la mano: “La filosofía no se puede realizar sin suprimir el proletariado”, escribe, y “el proletariado no se puede suprimir sin realizar la filosofía”. (CFD, pág. 223). En su segunda tesis sobre Feuerbach sostiene:
El problema de si puede atribuirse al pensamiento humano una verdad objetiva no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa en torno a la realidad o irrealidad del pensamiento –aislado de la práctica– es un problema puramente escolástico. (TF, pág. 666)
«Nuestro Marx»: Néstor Kohan
[Última versión]
Indice
Introducción
- Contexto histórico de la polémica contemporánea
- ¿«Volver» a Marx?
- Balance crítico impostergable La fragmentación en el capitalismo tardío y el abandono académico de la teoría crítica del fetichismo
- Características del fetichismo y cuestionamientos “post”
- De la gran teoría al “giro lingüístico” y al microrrelato Fetichismo, modernización de la hegemonía y fragmentación social
- ¿“Pluralismo” o liberalismo reciclado?
- El auge de las narrativas “post”… un producto de la derrota política Hipóstasis fetichista y poder en las metafísicas “post”
- La lógica integradora y globalizada del imperialismo mundializado
- La génesis de la teoría política del fetichismo y su noción de sujeto
- Primera aproximación a la teoría del fetichismo, una reflexión “olvidada”
- Racionalidad de la parte, irracionalidad del conjunto Mercado mundial y nuevas resistencias
- Fetichismo, hegemonía y desafíos de la teoría crítica marxista Fetichismo y poder: nuestras hipótesis
«El método científico: La representación lógica frente a la reproducción dialéctica»: Juan Iñigo Carrera
De lo que se trata es de cambiarlo
«Los filósofos no han hecho sino interpretar al mundo de distintas maneras; de lo que se trata es de cambiarlo». (Marx, Karl, 11ª tesis sobre Feuerbach)
Los marxistas unánimemente asumen que el problema con los filósofos no reside en que interpretan al mundo, sino en que no actúan una vez que han realizado su interpretación. Más aún, el marxismo ha postulado desde siempre que la cuestión es interpretar científicamente al mundo para encarar, sobre la base de esta interpretación, su transformación consciente. Pero, ¿es ésta la cuestión? ¿Acaso la interpretación es la forma natural del conocimiento científico? ¿De qué cambio estamos hablando?
























