«Valor, acumulación y crisis»: Anwar Shaikh
«Shaikh es considerado en los medios académicos anglosajones y europeos como la figura más brillante y original en la puesta al día del marxismo, al cual ha enfrentado a los problemas que azotan tanto a las economías cotemporáneas como a los investigadores económicos de frontera. Así Ernest mandel lo considera el teórico contemporáneo más importante en su campo, mientras que Rudiger Dornbuch, del MIT, se duele del dogmatismo académico que no ha reconocido en su trabajo su gran capacidad de formalización matemática unida a una mentalidad agudamente especulativa, cualidades que, corrientemente, tienden a ser excluyentes»
Del prólogo de Salomon Kalmanovitz
«Marx: Sobre el concepto de capital»: Mario L. Robles-Báez
El capital es la potencia económica, que lo domina todo, de la sociedad burguesa. Debe constituir el punto de partida y el punto de llegada (Marx, 1984b, p. 28).
Es necesario desarrollar con exactitud el concepto de capital, ya que el mismo es el concepto básico de la economía moderna, tal como el capital mismo –cuya contrafigura abstracta es su concepto– es la base de la sociedad burguesa. De la concepción certera del supuesto fundamental de la relación, tienen que derivar todas las contradicciones de la producción burguesa, así como el límite ante el cual ella misma tiende a superarse (ibid., p. 273).
Introducción
En los pasajes anteriores Marx señala claramente el objetivo de su proyecto teórico: el capital en cuanto sujeto de la sociedad capitalista. El resultado de sus investigaciones acerca de la dialéctica del concepto de capital se encuentra en varios de sus manuscritos, algunos de los cuales el mismo Marx publicó después de una profunda relaboración. En El capital, que es su obra más importante, el capital es considerado tanto un concepto simple, el producto lógico de El capital como un todo, como la totalidad de las categorías desarrolladas allí. Sin embargo, después de Marx, para los economistas marxistas ha sido una tarea difícil tener una comprensión plena de este concepto. Esta dificultad es evidente por la ya larga y continua controversia acerca de sus diferentes momentos constitutivos y el método dialéctico de su estructura teórica desarrollados en El capital.
«El trabajo: enajenación, valorización y subsunción al capital. Apuntes sobre la teoría del trabajo asalariado en Marx»: José Gil Rivero
Introducción
En los estudios sobre la obra de Karl Marx se han diferenciado dos etapas de su pensamiento. Así, la que suele conocerse como «el joven Marx», correspondiente al período de los Manuscritos: economía y filosofía, de 1844, que traduce, según algunos autores, a un Marx filosófico, preocupado por cuestiones éticas, ideológicas y existencialistas. Y un segundo período, definido como el del «Marx maduro», o científico, que ve su manifestación en El Capital, de 1876, su obra cumbre, en la que desarrolla un análisis crítico de la Economía Política. No obstante, tal como señala Ferrater Mora, «la publicación completa de los Grundrisse, de 1857–1858, ha alterado la tesis de la escisión –así como los juicios contrapuestos fundados en ella– y, según varios intérpretes, ha restablecido la ‘continuidad’ en el pensamiento de Marx» (Ferrater Mora,1991:2120)2.
«Tendencias de la rentabilidad y la acumulación en el capitalismo español (1954-2003)»: Maximiliano Nieto
En la teoría del valor-trabajo, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (LTDTG) es el marco para analizar la acumulación y el desarrollo capitalista en el largo plazo: la rentabilidad está sujeta al juego entre una tendencia estructural -el cambio técnico que sustituye trabajo por capital- que la empuja hacia abajo, y diversas fuerzas que contrarrestan o anulan temporalmente esta caída, lo que se traduce en una fluctuación de la tasa media de ganancia en el largo plazo. Esta perspectiva fue retomada por Mandel (1979 y 1986) y desarrollada por Duménil y Lévy (2000a y 2002), y Shaikh (1989, 1990 y 2000), quien diferencia la tasa y la masa de ganancia, distinción que Mandel pasó por alto. El esquema de la LDTG permite entender el papel de la distribución y de los salarios en la dinámica de la rentabilidad y la acumulación, y descartar la interpretación de las crisis estructurales como disfunciones originadas en el plano distributivo o derivadas del conflicto de clases (por subconsumo o contracción de las ganancias).
«¿Qué necesidad tenemos de los bancos en su forma actual? ¿Hay que seguir salvándolos?»: François Chesnais
![]()
La vulnerabilidad del sistema financiero, la ilegitimidad de las deudas públicas y el combate político internacionalista por su anulación
![]()
En la primavera de 2010, los grandes bancos europeos, encabezados por los bancos franceses y alemanes, convencieron a la Unión Europea y al Banco Central Europeo que el riesgo de default de la deuda pública de Grecia ponía en peligro sus balances. Los grandes bancos europeos habían recibido una fuerte ayuda en el otoño del 2008, cuando la quiebra del banco Lehmann Brothers en Nueva York llevó la crisis financiera a su paroxismo. Luego del salvataje, no depuraron todos los activos tóxicos de sus cuentas. Y a pesar de todo siguieron haciendo colocaciones de alto riesgo. Para algunos, el más mínimo default de pago significaría la quiebra.
«Marxian and Keynesian critiques of Neoliberalism»: Alfredo Saad-Filho

NEOLIBERALISM HAS LOST much of its political legitimacy and nearly all
its popular appeal during the last decade. Apologias of privatization,
fiscal restraint, high interest rates, capital account liberalization, trade unionbashing and other policies overtly associated with the neoliberal reforms are in retreat. After sailing triumphantly to world domination in the eighties and nineties, neoliberalism has become a political liability. Its strident rhetoric has grown tired, and no longer brings votes – quite the contrary; neoliberal platforms must now be disguised. The political shrivelling of neoliberalism has been especially evident since the East Asian crises and the collapse of the dot.com bubble. The corruption scandals that came to light under Bush II have helped to unmask the regressive nature of the neoliberal project and its organic links with the reconstitution of US imperialism. The political retreat of neoliberalism is startlingly evident in any reputable bookshop: the number of titles purporting to defend the neoliberal reforms has declined precipitously both in quality and in market appeal, while a large number of critical works have become available to growing numbers of readers.
«Gramática del Neoliberalismo. Genealogía y claves para su desciframiento»: José Francisco Puello-Socarrás
Resumen
Este artículo pretende mostrar una mirada mucho más compleja del liberalismo contemporáneo, más conocido como neo-liberalismo, aproximando más referencias teóricas y evidencias concretas de su historia intentando mejorar la hermenéutica tradicional que se le practica. Así, la transformación global de la escena neoliberal emerge, desde sus inicios, bajo el influjo de un fuerte poder político y social que debería ser indagado en torno a los discursos neoclásicos de la teoría económica pero que en su genealogía completa son frecuentemente omitidos por la mayoría de trabajos sobre sus fundamentos. El neoliberalismo lejos de aparecer unívocamente como una teoría económica enfrenta una importante dimensión política que es imposible de negar para dar con la esencia real del fenómeno.
Palabras clave: Neoliberalismo, pensamiento económico, discursos de la economía neoclásica, economía austriaca, teoría económica, ideología neoliberal.
«El trabajo vivo fuente creadora del plusvalor (Dialogando con Christopher Arthur)»: Enrique Dussel
Es con suma atención, y no menor gusto, que he leído las páginas del comentario que Christopher Arthur (en adelante CA) ha escrito sobre mi obra traducida al inglés en 2001 (publicada en la edición española hace ya dieciséis años[2]). Deseo no entablar un debate, como efectúan los sofistas (que intentan meramente defender su posición teórica en cuanto tal), sino comenzar un diálogo, porque acepto plenamente muchas de sus sugerencias contrarias a mi interpretación, cuando sea necesario, aunque explicaré más claramente mis posiciones cuando opino que no han sido entendidas (como honestamente lo expresa en algunos casos, y es explicable, dado que el contenido de muchas categorías usadas por mí corresponden a las explicadas en el primer tomo que dediqué a los comentarios de las cuatro redacciones de El capital[3], y que se desarrollan más acabadamente en el tercer tomo[4]). De todas maneras mis aclaraciones, seguramente, darán motivo a nuevas distinciones de su parte, y por ello intento un diálogo y no meramente un debate académico, diálogo que, además, interesa para el desarrollo actual del pensamiento de Marx en las actuales circunstancias mundiales, donde el capital ha alcanzado un grado de explotación salvaje del trabajo vivo, en especial en el Sur del planeta.
Iré respondiendo en el mismo orden de los comentarios de CA, para referirme en el punto II a la cuestión central.

Voy a hablar bien claramente de un concepto, es decir, del elemento teórico: les voy a hablar de la producción del espacio. Se trata, quede claro, del espacio social. Exponer quiere decir someter al examen, es decir, a la critica. Ningún concepto teórico se impone en si. El concepto de producción del espacio desarrolla un concepto ya muy conocido, clásico, reiterativo: el de producción, pero indica un cambio en la producción, en las fuerzas productivas; se pasa de la producción en el espacio a la producción del espacio. El concepto de producción aparecia como bien determinado, bien definido y bien fijado por parte de los economistas, los historiadores, los sociólogos… pero cuando se examina este concepto aparece como mis ambiguo y complejo de lo que parecia a primera vista, cuando no estaba bien fijado, bien determinado. Si se examina este concepto, por ejemplo en Hegel y en Marx, se ve que el concepto se desdobla: de un lado hay la producción de productos: las cosas, los bienes, las mercancias, y del otro lado la producción de las obras: las ideas, los conocimientos, las ideologias e incluso las instituciones o las obras de arte.
1. La suerte de algunas influyentes teorías económicas

























