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«El problema de la libertad en el pensamiento de Marx»: Ángel Prior Olmos
Sinopsis
El presente trabajo del filósofo Ángel Prior Olmos postula la existencia de una teoría general de la libertad (de la que pretende ofrecer su reconstrucción) en la obra de Marx, desarrollada por éste en un discurso que integra diversos puntos de vista: antropológico, histórico, político, económico, etc. La libertad no es reducible a simple consideración socio-histórica, ni tampoco a las categorías de la necesidad. Marx propugna como característico de la libertad la autorrealización del hombre en el ejercicio de sus poderes propios, asumiendo a la vez la concepción materialista del control o dominio sobre las condiciones de vida naturales y sociales. Fin (autorrealización) y medios (control, dominio) no son concebidos separadamente.
«Determinismo e historia en Karl Marx»: Juan Domingo Sánchez Estop
Es sino común a las filosofías materialistas el que la transgresión que éstas representan sea sometida a las más variadas operaciones de normalización. Para ser leída y entendida, la palabra materialista ha de ser reconducida a categorías ideológicas que anulan su especificidad. Así ocurrió desde un principio pues de Epicuro a Marx, pasando por Machiavello, Spinoza y tantos otros; la historia de esta corriente subterránea del pensamiento occidental coincide con la de su tergiversación, cuando no de su pura y simple ocultación. El caso que aquí nos interesa es el de Marx y el de la transmutación de la ciencia revolucionaria de las formaciones sociales, ya en un determinismo histórico teleológico, ya en una forma mecanicista de determinismo. Para esta transmutación no dejaron de encontrarse pretendidos fundamentos en las obras de Marx; y, desde luego, no fueron los propios marxistas los menos proclives a explotados. Entre ellos la buena fe militante se alió duraderamente con la supuesta clarividencia de dirigentes obreros que como doctores de los que no faltan a ninguna Iglesia, fundamentaban «científicamente» la esperanza de los simples. No se sabe muy bien (ni importa demasiado saberlo) si fue en terreno marxista o en terreno antimarxista donde se gestaron estas concepciones deterministas sobre la obra de Marx. El hecho patente es que tanto marxistas declarados, de Engels a Stalin y Trotsky, como detractores del marxismo como Popper o el angélico Lévy han contribuido a la constitución de una concepción popular que imputa a Marx un rígido determinismo histórico. Esta imputación se hace a dos niveles expresados por las dos tesis siguientes:
I. El sentido de la historia se halla predeterminado. Lo cual significa colocar el pretendido determinismo marxista dentro de una teleología histórica universal.
II. La acción de los individuos se halla determinada por la producción material de su existencia. Lo cual equivale a establecer como tesis marxista, no ya un determinismo teleológico sino un determinismo de la causa eficiente de carácter mecanicista.
Todo ello sin que se pueda olvidar que los dos niveles aquí citados son susceptibles de articulación, dando lugar a modos de determinismo naturalista y muy en concreto, de evolucionismo economicista, abundantemente ilustrados por la II, la III y aun la IV Internacionales.
Nuestro cometido será aquí el analizar cada una de estas dos tesis, atendiendo sobre todo a la legitimidad de su imputación a la obra de Karl Marx. Para ello será necesario comprobar su coherencia o su discrepancia con las tesis fundamentales de ésta.
«Teoría del socialismo humanista»: Ludovico Silva
TEORIA Y PRACTICA DEL PENSAMIENTO SOCIALISTA
Escribo este ensayo para mis amigos revolucionarios, que se confiesan marxistas y que luchan con distintas armas por el logro de una sociedad socialista en el continente americano. Si de algo sirve mi posición y mi vocación de escuálido intelectual, ha de ser sin duda para contribuir a poner en claro y sobre el tapete el problema del socialismo y el comunismo. Estos términos requieren hoy más que nunca de un análisis que los haga lo más unívocos posible. Gran parte de las divergencias que existen hoy en los movimientos socialistas del mundo se deben a la vaguedad en que suelen mantenerse esos términos. Al no saber darles un contenido real y específico, los distintos partidos comunistas y socialistas se lanzan a establecer diferencias basadas exclusivamente en las diferencias politicas del momento, con lo cual se olvida lo principal, a saber, que el sentido histórico de todos esos partidos y movimientos, cuya máxima táctica y estrategia debería ser la solidaridad mundial, viene dado en la medida en que todos concuerden en una definición precisa de lo que es el socialismo y de lo que es el comunismo. Dentro de
estas categorías incluyo también la del humanismo, por razones que explicaré más adelante.
«La persistencia del marxismo (Entrevista con Adolfo Sánchez Vázquez)»: Gabriel Vargas Lozano
Pregunta. Por medio de diversos ensayos como su Postscriptum político-filosófico conocemos algunos de los principales rasgos de su evolución teórica. Sabemos que una práctica poética y otra política le llevan a usted a adoptar una posición critica y comprometida frente a los dilemas que le planteaba la historia en la década de los treinta. Esta posición fue primero contra el fascismo y a favor de la República en tiempos de la guerra civil; luego, desde el exilio en México por el mantenimiento de la lucha contra la dictadura franquista desde el exterior de España, pero también en la lucha política e ideológica en el interior del Partido Comunista de España. En la década de los cuarenta decide continuar su vocación literaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, pero en la década de los cincuenta se decide, finalmente, por la filosofía. A partir de ese momento, observando en forma retrospectiva la propia evolución de su pensamiento ¿cuáles señan, a su juicio, las etapas principales o los rasgos más notables por los que ha atravesado?
Respuesta. Si nos atenemos en la trayectoria de mi pensamiento filosófico a sus manifestaciones en la cátedra o en publicaciones diversas, puedo decirle para comenzar que tanto unas como otras son tardías, en contraste con mis expresiones juveniles, en España, tanto en la poesía como en colaboraciones periódicas antes, durante la Guerra Civil y los primeros años del exilio. La totalidad de mi obra filosófica —tanto en la docencia como en la investigación— se da más tarde, fuera de España, en México, ya bien entrado el exilio hasta nuestros días. Mis primeros ensayos filosóficos (Marxismo y existencialismo. Contribución a la dialéctica de la finalidad y la causalidad e ¡deas estéticas en los «Manuscritos económico-filosóficos» de Marx) datan de los primeros años de la década de los sesenta. Lo que quiere decir que incursiono, por primera vez, en el campo de la filosofía, frisando ya casi los 40 años. Esta tardía incorporación a la investigación filosófica, puede explicarse por las difíciles circunstancias en que tuvo que desenvolverse mi vida personal durante la guerra civil y el exilio en el que la necesidad de atender a trabajos inmediatos para subsistir, no dejaba tiempo para una seria labor de lectura, investigación y redacción.
«Toward Class Consciousness Next Time:Marx and the Working Class»: Bertell Olman

Why haven’t the workers in the advanced capitalist countries become class-conscious? Marx was wont to blame leadership, short memories, temporary bursts of prosperity, and, in the case of the English and German workers, national characteristics. In the last fifteen years of his life he often singled out the enmity between English and Irish workers as the chief hindrance to a revolutionary class consciousness developing in the country that was most ripe for it. The success of this explanation can be judged from the fact that it was never given the same prominence by any of Marx’s followers. Engels, too, remained unsatisfied. After Marx’s death, he generally accounted for the disappointing performance of the working class, particularly in England, by claiming that they had been bought off with a share of their country’s colonial spoils. The same reasoning is found in Lenin’s theory of imperialism, and in this form it still aids countless Marxists in understanding why the revolution Marx predicted never came to pass in the advanced capitalist countries.
Despite these varied explanations (or, perhaps, because of them), most socialists from Marx onward have approached each crisis in capitalism with the certainty that this time the proletariat will become class-conscious. A half-dozen major crises have come and gone, and the proletariat at least in the United States, England, and Germany are as far away from such a consciousness as ever. What has gone “wrong»? Until socialists begin to examine the failure of the proletariat to perform its historically appointed task in light of their own excessive optimism, there is little reason to believe that on this matter at least the future will cease to resemble the past. It is the purpose of this essay to effect such an examination.
(VIDEO) La policía militar arrasa el campamento de protesta en la plaza Tahrir provocando nueve muertos y 1.200 heridos
Estremecedor video con imágenes de la represión contra los revolucionarios egipcios por orden de la Junta Militar.Por segundo día consecutivo, el centro de El Cairo fue escenario de duros enfrentamientos entre jóvenes revolucionarios y fuerzas policiales. En su intento por desalojar cualquier resto de acampada de protesta en la plaza Tahrir y sus aledaños, la Policía Militar volvió a actuar con brutalidad, provocando la muerte de nueve personas y heridas de diferente consideración amás de 1.200 manifestantes.
«Freedom Within Reason From Axioms to Marxian Praxis»: Yanis Varoufakis
ABSTRACT
This paper examines the theoretical implications of the a priori definitions of rationality and freedom which permeate orthodox economics in particular and the liberal discourse in general. Based on a Hegelian critique of ahistorical approaches to the meaning of Liberty and Reason, it focuses on the insurmountable problems that the axiomatic approach inflicts upon game theory, contractarian theories of justice and Rational Choice Marxism. It considers the postmodern critique and the method of deconstruction but concludes that the meaning we seek is best gleaned through Marx’s conception of praxis.
“Los fundamentos antropológicos de Marx y la cuestión de la libertad” [Audio] Seminario con Levy del Águila
El pasado 29 de noviembre nos reunimos en Barcelona los compañeros de dos grupos de lectura de El capital (Seminari Taifa y el Grup de Juny) para realizar un seminario con el filósofo peruano Levy del Águila. El seminario tuvo como objetivos abordar las bases de la filosofía antropológica de Marx.
Nuestro objetivo era fundamentar la centralidad del trabajo en la obra de Marx y su concepción sobre la libertad y la emancipación. Para ello queríamos profundizar en los conceptos de objetivación; trabajo como manifestación de vida Lebenäusserung, trabajo como enajenación de la vida Lebensentäusserung; las diferentes manifestaciones del trabajo alienado (del objeto, de la actividad, del ser genérico y de la sociabilidad); la alienación ecológica; la problemática de la desalienación y la libertad; el fetichismo de la mercancía; el comunismo grosero, etc…
«Introducción a la filosofía de la praxis»: Antonio Gramsci
Primera Parte
Introducción al estudio de la filosofía y del materialismo histórico
Capítulo 1
Algunos puntos preliminares de referencia
Hay que destruir el prejuicio, muy difundido, de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho de ser la actividad intelectual propia de una determinada categoría de científicos especialistas o de filósofos profesionales y sistemáticos. Por consiguiente, hay que empezar demostrando que todos los hombres son “filósofos” definiendo los límites y las características de esta «filosofía espontánea», propia de «todo el mundo», es decir, de la filosofía contenida: a) en el lenguaje mismo, que es un conjunto de nociones y de conceptos determinados y no sólo de palabras gramaticalmente vacías de contenido; b) en el sentido común y en el buen sentido; c) en la religión popular y, por consiguiente, en todo el sistema de creencias, de supersticiones, de opiniones, de modos de ver y de actuar que se incluyen en lo que se llama en general «folklore».
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«Conciencia y vida cotidiana en la Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez»: Stefan Gandler
RESUMEN
El problema de la cotidianidad no es estudiado en muchos autores marxistas, y menos en los años 1960, cuando Sánchez Vázquez analiza esta temática en su tesis doctoral Sobre la praxis. Predomina entonces en teorías marxistas, la concentración en los aspectos económicos y políticos. La conciencia cotidiana incluye elementos que pueden compartir clases sociales opuestas: una concepción autoritaria de la familia, una visión machista de la convivencia, la proyección de deseos y miedos a otros grupos, así como tendencias nacionalistas y revanchistas. En aras de crear condiciones para una sociedad poscapitalista, es preciso analizar y superar estos elementos de la conciencia cotidiana.
Palabras clave: Cotidianidad, teoría/praxis, utilitarismo, contradicciones secundarias.
«Modernidad filosófica y libertad en Marx»: Levy del Águila Marchena
La modernidad filosófica situó al sujeto como centro de sus preocupaciones y escindió la realidad en una dimensión mental y otra extra-mental. Este divorcio fundamental planteó la exigencia de que la reflexión sobre cualquier problema filosófico partiera de una consideración primera acerca de la certeza del conocimiento; como consecuencia de ello, la filosofía moderna pasó a identificarse en buena cuenta con la epistemología y la teoría del conocimiento. Esta circunstancia quedó expresada en las preocupaciones centrales de Descartes, los empiristas ingleses (Locke, Hume) y Kant: lo que debe hacer la filosofía es establecer cuáles son los fundamentos del conocimiento; es decir, sobre qué podemos estar seguros. Cualquier otra preocupación filosófica, de carácter moral, político o estético, solo puede atenderse previa respuesta a aquella primera cuestión.
Hay que tomar en cuenta, sin embargo, que las preocupaciones en torno de las certezas a las que el sujeto puede aspirar son, asimismo, la forma a través de la cual se vehiculiza la preocupación más general acerca de cuáles son las posibilidades que se abren a la vida de los hombres en el marco de la sociedad moderna, una vez desarrollados los procesos de individuación y definición no tradicional y/o sustancial del sentido de la acción humana, una vez dada la pérdida de referentes externos para guiar nuestra actividad, y una vez que, por consiguiente, surge un nuevo tipo de antropocentrismo.
«Marx y sus Manuscritos de 1844: bases antropológicas en su concepción del hombre libre»: Levy del Águila Marchena
Desde ojos liberales y, en particular, a partir del marco de las disputas ideológicas que caracterizaron a la Guerra Fría, el marxismo ha sido caracterizado como una filosofía y un discurso legitimador de tiranías bajo las cuales la libertad de los individuos habría de perderse, como efectivamente ocurriera en torno de los regímenes de la órbita soviética y china que asumieron al marxismo como ideología estatal y fuente explícita de sus discernimientos, decisiones y conductas políticas. Detenerse en el planteamiento originario de la obra de Karl Marx, en cambio, permite ver las cosas desde otra perspectiva. Así, la representación del comunismo a la manera de un “reino de la libertad” en el cual los individuos puedan vivir por encima del “reino de la necesidad” y del sometimiento a poderes sociales (económicos, políticos) y naturales ajenos es un lugar común de la obra marxiana, cuando menos desde 1844 en adelante.
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«Construyendo a partir de los defectos: Una interpretación errónea de la Crítica al programa de Gotha de Marx»: Michael Lebowitz
“El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado” Se ha repetido tantas veces esta conocida declaración de la Crítica Al Programa de Gotha de Marx que se ha convertido en dogma de fe. ¿Y, por qué esta insistencia? Siempre por la misma razón. El objetivo es respaldar el argumento de que sería un error muy grave el intento prematuro de proceder hacia la construcción de una sociedad igualitaria y solidaria.
Idealismo, utopismo, igualitarismo pequeño burgués —estos son los epítetos que algunos han lanzado contra los que no logran comprender el argumento de Marx de que, en primer lugar hay que desarrollar las fuerzas productivas si queremos avanzar hacia un mundo mejor y que el deseo de los productores de recibir un equivalente (es decir, de recibir de acuerdo con su trabajo) es el camino hacia ese mundo.
«Descubrimiento definitivo de la categoría plusvalor»: Enrique Dussel
“The surplus value (Mehrwert) which capital has at the end of the production process –a surplus value which, as a higher price of the product, is realized only in circulation, but, like all prices (höherer Preis), is realized in it by already being ideally presupposed to it, determined before they enter into it- signifies, expressed in accord with the general concept of exchange value that the labour time objectified in the product -or amount of labour (expressed passively, the magnitude of labour appears as an amount of space; but expressed in motion, it is measurable only in time)- is greater than that which was present in the original components of capital. This in turn is possible only if the labour objectified in the price of labour is smaller than the living labour purchased with it” (321, 10-22; 227,18-30).
Así comienzan las páginas absolutamente centrales de toda la vida de Marx, de todos los Grundrisse. En estas líneas se puede observar ya la dificultad de la reflexión sobre la cuestión que nos ocupa. Esta dificultad significará siempre un problema en el “orden de las categorías” en la investigación y exposición para el mismo Marx. Él hubiera querido siempre ir de lo simple a lo complejo, de lo profundo a lo superficial, de lo abstracto a lo concreto. Pero, la cuestión del plusvalor exige al mismo tiempo echar mano de categorías o cuestiones simples y complejas, en fin, del nivel profundo de la producción, y superficiales de la circulación.
«Una carta de Marx a su padre del año 1837»: Montserrat Galcerán Huguet
La carta que el joven Marx escribió a su padre la noche del 10 al 11 de noviembre de 1837 constituye, en mi opinión, un documento excepcional para comprender su evolución intelectual, ya que en ella le informa del curso de sus investigaciones durante el primer año de su estancia en la Universidad de Berlín, año que marca su distanciamiento del idealismo clásico kantiano y fichtano, y su adhesión a la filosofía de Hegel. En el momento de su redacción Marx tenía diecinueve años y acababa de convertirse al hegelianismo. En las páginas que siguen voy a analizar este escrito intentando poner de relieve cuál es el bagaje intelectual con que cuenta Marx en este momento y cuál es el hegelianismo al que se adhiere, es decir, cuáles son los temas de la filosofía hegeliana que más le impresionan y que se convierten en contenidos duraderos, por no decir permanentes, de su propio pensamiento.
























