«Los Galbraith, la visión keynesiana de las crisis y la realidad económica del siglo XXI»: Rolando Astarita – José A. Tapia Granados
The Washington Post publicó el 12 de mayo de este año una entrevista del periodista Ezra Klein con el economista estadounidense James Galbraith. La entrevista, traducida por R. F. Nyerro con el título «El peligro que representa el déficit público es cero», ha aparecido publicada en SinPermiso y en Rebelión. La visión de James Galbraith es muy típica de la perspectiva poskeynesiana que tanta difusión está adquiriendo en nuestros días. La crisis económica mundial que comenzó a finales del 2007 ha puesto al descu-bierto las enormes incoherencias de la teoría económica estándar de los Milton Fried-man, Robert Lucas y Larry Summers, y ha dado alas al keynesianismo y, sobre todo, a la visión poskeynesiana, en décadas recientes marginada o totalmente ignorada en los departamentos universitarios de economía. Por ello es conveniente ver hasta qué punto la perspectiva poskeynesiana supone una ruptura con la visión económica estándar y en qué medida es compatible con los hechos. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de saber cómo funciona la sociedad, para poder cambiarla en beneficio de las mayorías. A eso se destina este comentario.
«Valores y precios absolutos y el orden de El capital»: Diego Guerrero
0. Introducción
El breve trabajo que presento al lector podría haber sido una simple revisión del importante y reciente libro de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre (llamados, en adelante, FLA) titulado El orden de “El capital” (Madrid: Akal, 2010). Pero la injustificada atención que se presta en él a mis trabajos me ha llevado a otra cosa, que, para decirlo con claridad, se parece más a la utilización de ciertas tesis polémicas encontradas en el citado libro como excusa para exponer resumida e indirectamente algunos puntos esenciales de mi propia interpretación de la teoría laboral del valor (TLV) de Marx. Por tanto, como esto no es una revista del libro en cuestión, me siento liberado de la obligación de hacer justicia y de mostrarme ecuánime tanto con las aportaciones positivas del libro como con sus aspectos negativos, gracias a lo cual podré concentrarme en lo segundo sabiendo que al lector no le importará que deje los comentarios elogiosos para otra ocasión. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar un elemento que merece todo mi elogio, y es que el libro sin duda supone un paso adelante decisivo en los debates sobre la TLV que se desarrollan en España, al menos en la confluencia entre las vertientes filosófica y económica de dicho debate, introduciéndose en campos en buena medida aún inexplorados y situándose claramente en la estela abierta por ese gran libro que es La filosofía de “El capital”, de Felipe Martínez Marzoa, contra el cual, ciertamente, se ha escrito en buena medida este libro.
«El concepto de capital y la determinación de la tasas general y uniforme de ganancia: una reinterpretación»: Mario L. Robles Báez
«En la literatura de la crítica de la economía política los conceptos de tasa promedio, tasa uniforme y tasa general de ganancia del capital han sido usualmente tratados como sinónimos y usados indiferentemente.2 Marx mismo es responsable de esto, como lo muestran muchos pasajes del tomo III de El Capital. Sin embargo, nosotros pensamos que éstos no son el mismo concepto, sino tres diferentes conceptos. Permítanos presentar brevemente cómo estas tres tasas han sido conceptuadas en la literatura, intentado señalar sus similitudes, diferencias y los problemas que, según nosotros, enfrentan. Por una parte, la tasa promedio de ganancia es vista de dos maneras: por un lado, como un promedio ponderado de las tasas diferenciales de ganancia de las diversas ramas del capital industrial, y, por otro lado, como el resultado de la relación proporcional entre la ganancia producida por el capital social total y el capital avanzado total. Sin embargo, en cuanto un promedio, esta tasa no puede ser sino el resultado de una operación aritmética, práctica o teórica, en base de las tasas diferenciales de ganancia o de la ganancia total y el capital avanzado total. Esto significa que, como tal, esta tasa no tiene una existencia real. Por otra parte, entendiendo la uniformidad como una igualdad de diferencias, la noción de tasa uniforme deganancia se refiere al proceso de la igualación de las tasas diferenciales de ganancia de los muchos capitales en que se divide el capital social total; igualación que resulta del proceso de competencia y movilidad de los mismos. De esta manera esta tasa es usualmente concebida como el resultado de la tendencia a la igualación de las tasas diferenciales de ganancia en el largo plazo. Considerando la existencia de contra-tendencias a la igualación y de que el largo plazo puede existe, ésta sólo podría tener sin embargo una existencia ideal o teórica antes del largo plazo.
«Hi ha vida més enllà de la banca?»:Josep Manel Busqueta
El cap de setmana del 15 i 16 d’octubre, mentre la majoria de les ciutats del món bullia d’indignació popular davant la presa de pèl global que suposen les mesures preses davant la crisi, assistíem a l’enèsima reunió de ministres de finances, ara en preparació de la també enèsima cimera del G-20 que s’ha de celebrar a Canes els dies 2 i 3 de novembre. Lluny del glamur dels i les artistes del setè art que anualment desfilen per la catifa vermella, tot sembla indicar que en aquesta població francesa assistirem a una posada en escena d’un nou capítol de la tràgica i horrorosa sèrie del “salvament del capitalisme”.
«Una carta de Marx a su padre del año 1837»: Montserrat Galcerán Huguet
La carta que el joven Marx escribió a su padre la noche del 10 al 11 de noviembre de 1837 constituye, en mi opinión, un documento excepcional para comprender su evolución intelectual, ya que en ella le informa del curso de sus investigaciones durante el primer año de su estancia en la Universidad de Berlín, año que marca su distanciamiento del idealismo clásico kantiano y fichtano, y su adhesión a la filosofía de Hegel. En el momento de su redacción Marx tenía diecinueve años y acababa de convertirse al hegelianismo. En las páginas que siguen voy a analizar este escrito intentando poner de relieve cuál es el bagaje intelectual con que cuenta Marx en este momento y cuál es el hegelianismo al que se adhiere, es decir, cuáles son los temas de la filosofía hegeliana que más le impresionan y que se convierten en contenidos duraderos, por no decir permanentes, de su propio pensamiento.
«Ideología y marxismo contemporáneo»: Gabriel Vargas Lozano
La temática de la ideología ha mostrado ser hoy una de las más ricas, complejas y vastas. L’a ideología impregna la totalidad de la realidad y se cuela a través de los intersticios de todas las actividades humanas. Se relaciona con la ciencia natural, con la ciencia social (economía, sociología, psicología, política, estética, comunicación, semiótica, etc.) con la filosofía y con la vida cotidiana. Se manifiesta con el plano teórico y práctico. Está presente en el condicionamiento social del conocimiento, en la finalidad de las investigaciones científicas, en los aparatos de hegemonía del Estado, en las creencias populares y en las estructuras económicas y políticas.
«Capitalismo y violencia»: Mario A. Solano Solano
Resumen:La violencia muestra una presencia casi ubicua en la vida social actual asumiendo diversas y múltiples expresiones, la mayoría con muy graves consecuencias, al punto que entidades multinacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la han declarado como el principal problema de salud pública. En los países capitalistas, la violencia estructural, sistémica inherente al sistema, se acompaña de múltiples expresiones de violencia interpersonal; la política exterior de la mayor potencia capitalista se fundamenta en el uso sistemático de la violencia. En este ensayo se desarrolla la tesis de la insuficiencia de los enfoques explicativos prevalecientes de la agresividad humana, debido a que la mayoría de ellas parten de una visión ideológica de los seres humanos; se plantea la necesidad de elaborar una teoría basada en las categorías del materialismo histórico; en particular de la crítica de la economía política. Se propone que solo con fundamento en una tal teoría, se puede arribar a una explicación satisfactoria de la ola de violencia que inunda el mundo en que vivimos.
«Globalización o Apartheid a escala global»: Samir Amin
La confusión creada por el discurso dominante entre los conceptos de «economía de mercado libre» y «capitalismo» es la causa principal de la peligrosa tendencia a relajar las críticas hacia las políticas que se están poniendo práctica. «Mercado», término que evidentemente hace referencia a la competencia, no es igual a «capitalismo», cuyo contenido está específicamente definido por los límites impuestos a la competencia implícitos en el monopolio de la propiedad privada, incluyendo el control oligopólico que ejercen ciertos grupos mediante la exclusión de otros. «Mercado» y «capitalismo» son conceptos diferentes, siendo el capitalismo real justo lo contrario de lo que constituye el mercado imaginario.

RESUMEN
Hace ya tres años que terminé» de escribir este análisis de las categorías de El capital. Con la retrospectiva que permite el transcurso del tiempo, hoy aparecen eiertas conclusiones adicionales que se refieren a esta constatación: la forma determina el contenido; la forma de exposición de El’capital determina la definición de su objeto: «el capitalismo».
«La teoría dominante del desempleo es de una simplicidad bíblica: el desempleo es el resultado de una distorsión de precios. El precio del trabajo es demasiado elevado en relación a su productividad e induce a los empleadores a comprar esta mercancía; pero, por otro lado, es demasiado bajo en relación a los ingresos sociales de reemplazo, lo que casi no incita a los desocupados a vender esta mercancía. Como científicos, la misión de los economistas es asumir y enunciar esta dura realidad porque sería en vano querer ir al encuentro de leyes que tienen la misma ineluctabilidad, la misma densidad que, por ejemplo, la ley de la atracción terrestre. Los cuerpos caen, y únicamente la baja del costo del trabajo y de las prestaciones de desempleo permiten la creación de puestos de trabajo.
La obra de John Rawls ha sido consagrada por la literatura de finales de los años noventa como una verdadera línea divisoria en la historia de la filosofía política del siglo XX. Se habla de un “antes” y un “después” de la publicación de Teoría de la Justicia (Rawls, 1971). El lento pero sostenido ascenso de Rawls en el firmamento de la filosofía política terminó por instalarlo en un sitial absolutamente privilegiado que pocos, muy pocos autores –¿tal vez Habermas?– estarían en condiciones de disputar. Uno de los estudiosos del tema refleja claramente esta valoración, crecientemente instalada en América Latina, en el título mismo de uno de sus libros: Las teorías de la justicia después de Rawls (Gargarella, 1999). Philippe Van Parijs, por su parte, es aún más categórico pues al hablar del libro de Rawls dice que el mismo ha sido:
Introducción
Durante casi todo el siglo XX, el concepto de “imperialismo” fue excluido del conjunto de los discursos políticos aceptables para los círculos dominantes del mundo capitalista. Cualquier referencia al “imperialismo” durante la Guerra de Vietnam, sin importar cuán realista fuese, casi siempre era tenida como una señal de que el autor estaba en el lado izquierdo del espectro político. En 1971, en el Prefacio a la edición estadounidense de Imperialism in the Seventies de Pierre Jalée (1971), Harry Magdoff apuntaba: “Como regla, los corteses académicos prefieren no usar el término ‘imperialismo’. Lo encuentran de mal gusto y no-científico.






















