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«Marx y sus Manuscritos de 1844: bases antropológicas en su concepción del hombre libre»: Levy del Águila Marchena
Desde ojos liberales y, en particular, a partir del marco de las disputas ideológicas que caracterizaron a la Guerra Fría, el marxismo ha sido caracterizado como una filosofía y un discurso legitimador de tiranías bajo las cuales la libertad de los individuos habría de perderse, como efectivamente ocurriera en torno de los regímenes de la órbita soviética y china que asumieron al marxismo como ideología estatal y fuente explícita de sus discernimientos, decisiones y conductas políticas. Detenerse en el planteamiento originario de la obra de Karl Marx, en cambio, permite ver las cosas desde otra perspectiva. Así, la representación del comunismo a la manera de un “reino de la libertad” en el cual los individuos puedan vivir por encima del “reino de la necesidad” y del sometimiento a poderes sociales (económicos, políticos) y naturales ajenos es un lugar común de la obra marxiana, cuando menos desde 1844 en adelante.
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«Una transubstanciación recorre… La sustancia introversa ideal y la forma extroversa ideal del valor en El Capital»: Geert Reuten
Introducción
En El Capital, Marx establece una compleja ruptura (césure) con la entonces dominante teoría ricardiana del valor. La complejidad tiene que ver con su método de crítica inmanente junto con una ruptura epistemológica intrínseca de la economía política de su tiempo. Un elemento fundamental de esto es la ruptura con las nociones naturalistas del valor como “trabajo corporizado”. Sin embargo, la principal lectura de la teoría del valor de Marx en El Capital durante el Siglo XX ha sido naturalista, aunque ligada a un enfoque no-naturalista del modo capitalista de la explotación del trabajo (2).
«¿De qué socialismo hablamos?»: Adolfo Sánchez Vázquez
¿Qué entender hoy por socialismo? La pregunta se hace desde nuestro presente, aunque lo que nos ocupa o preocupa ahora es el socialismo del futuro o el futuro del socialismo. Pero cabe preguntarse a su vez: ¿por qué no el socialismo para hoy? Respuesta al canto: porque el socialismo como objetivo visible y viable no está al orden del día. No lo está para los movimientos, fuerzas o partidos que han inscrito ese objetivo en sus programas o banderas. Afirmar esto es sencillamente registrar un hecho. Como lo es también el contraste de su ausencia actual con su presencia estratégica en el largo pasado, que, arrancando de mediados del siglo anterior, se extendería a las décadas de los sesenta o setenta de nuestro siglo. Ya sea que en ese pasado se privilegiara una de las dos vías tradicionales: las llamadas reformista o revolucionaria, socialdemócrata o leninista, el socialismo se ha presentado, durante siglo y medio, como un objetivo estratégico, provisto de ciertas señas de identidad.
«Descubrimiento definitivo de la categoría plusvalor»: Enrique Dussel
“The surplus value (Mehrwert) which capital has at the end of the production process –a surplus value which, as a higher price of the product, is realized only in circulation, but, like all prices (höherer Preis), is realized in it by already being ideally presupposed to it, determined before they enter into it- signifies, expressed in accord with the general concept of exchange value that the labour time objectified in the product -or amount of labour (expressed passively, the magnitude of labour appears as an amount of space; but expressed in motion, it is measurable only in time)- is greater than that which was present in the original components of capital. This in turn is possible only if the labour objectified in the price of labour is smaller than the living labour purchased with it” (321, 10-22; 227,18-30).
Así comienzan las páginas absolutamente centrales de toda la vida de Marx, de todos los Grundrisse. En estas líneas se puede observar ya la dificultad de la reflexión sobre la cuestión que nos ocupa. Esta dificultad significará siempre un problema en el “orden de las categorías” en la investigación y exposición para el mismo Marx. Él hubiera querido siempre ir de lo simple a lo complejo, de lo profundo a lo superficial, de lo abstracto a lo concreto. Pero, la cuestión del plusvalor exige al mismo tiempo echar mano de categorías o cuestiones simples y complejas, en fin, del nivel profundo de la producción, y superficiales de la circulación.
«El fetichismo de la mercancía en el pensamiento económico. Desde la economía vulgar al dogma del crecimiento»: Antonio Romero Reyes
Introducción
La historia que vamos a contar aquí versa acerca de la relación entre la economía y su objeto, como una cadena de procesos mentales e intelectuales, y por cierto históricos, donde las deformaciones y la distancia con la realidad se fueron más bien agrandando. Para nosotros constituye una de las causas principales de los actuales extravíos, desvaríos, deformaciones e inconsistencias por las que atraviesa la economía, como ciencia o ejercicio profesional, a pesar de toda la formalización y sofisticación con la que los economistas suelen expresarse sobre los asuntos de interés público y de actualidad.
«Crítica a la ciencia vulgar. Sobre el método y epistemología en Marx»: Jaime Osorio
RESUMEN
En este trabajo se sostiene que los postulados en materia de conocimiento desarrollados por Marx se ubican en abierta oposición a las posturas metodológicas y epistemológicas que dan sustento a los paradigmas neoclásicos en economía, de la elección racional en ciencia política y de las teorías de la acción social en sociología. ¿Debe ser el individuo, abstracto y atemporal? ¿Deben las relaciones sociales que definen el campo de acción y de decisiones ser el punto de partida de los análisis de las ciencias sociales¿ Esto que llamamos sociedad ¿es una entidad que puede ser pensada como una densa red de relaciones sociales, o, por el contrario, constituye un simple agregado de individuos? ¿Son esto últimos las únicas unidades reales posibles de conocer, como sostiene el individualismo metodológico? ¿Qué debe entenderse por totalidad social? ¿Puede ser conocida? ¿Qué problemas plantea asumir una postura holística y la necesidad de la especialización? Esto y otro interroganes se plantean a lo largo de ésta exposición. Volver a Marx, desde la metodología y la epistemología constituye un paso indispensable para discutir, desde sus cimientos, los paradigmas que dominan el escenario de las ciencias sociales en la actualidad.
«Dialéctica de la forma valor»: Hans Georg Backhaus
Un examen crítico de la literatura consagrada a El capital muestra que la teoría del valor trabajo no es allí expuesta o criticada más que de manera groseramente simplificada, es decir, a menudo, completamente deformada. Es así como, sobre todo en la interpretación positivista de Marx, resulta habitual identificar teoría marxista y teoría clásica del valor. Se puede ver en Schumpeter a un buen representante de esta tendencia —que comparte con muchos otros— cuando cuestiona la originalidad de la teoría del valor en Marx:
Para entender verdaderamente su doctrina económica es necesario, en principio, darse cuenta de que él era, en tanto teórico, un alumno de Ricardo […] Su teoría del valor es la de Ricardo […] Los argumentos de Marx son, simplemente, menos pulidos, más prolijos y más «filosóficos», en el peor sentido del término [.. .]
«El valor como forma social»: Geert Reuten
RESUMEN
Este artículo proporciona una reconstrucción novedosa de la teoría marxista del valor como una teoría de la forma-valor a la luz de un método neo-hegeliano que reintegra la producción y el mercado como momentos interconectados endógenamente en la economía capitalista. Se argumenta que sólo tomando la forma-valor, cuya única expresión autónoma es el dinero, los productos del trabajo privado y del trabajo mismo, llegan a ser socialmente reconocidos. Los puntos novedosos son: el concepto de pre-conmensuración ideal del trabajo y su producto anterior a su conmensuración actual en el mercado; lo que establece la interdependencia entre la producción y circulación necesaria a la forma-mercantil y la conceptualización sistemática del único papel de la fuerza de trabajo en el proceso de valorización
«Una carta de Marx a su padre del año 1837»: Montserrat Galcerán Huguet
La carta que el joven Marx escribió a su padre la noche del 10 al 11 de noviembre de 1837 constituye, en mi opinión, un documento excepcional para comprender su evolución intelectual, ya que en ella le informa del curso de sus investigaciones durante el primer año de su estancia en la Universidad de Berlín, año que marca su distanciamiento del idealismo clásico kantiano y fichtano, y su adhesión a la filosofía de Hegel. En el momento de su redacción Marx tenía diecinueve años y acababa de convertirse al hegelianismo. En las páginas que siguen voy a analizar este escrito intentando poner de relieve cuál es el bagaje intelectual con que cuenta Marx en este momento y cuál es el hegelianismo al que se adhiere, es decir, cuáles son los temas de la filosofía hegeliana que más le impresionan y que se convierten en contenidos duraderos, por no decir permanentes, de su propio pensamiento.
«Justicia sin capitalismo, capitalismo sin justicia. Una reflexión acerca de las teorías de John Rawls»: Atilio A. Boron
La obra de John Rawls ha sido consagrada por la literatura de finales de los años noventa como una verdadera línea divisoria en la historia de la filosofía política del siglo XX. Se habla de un “antes” y un “después” de la publicación de Teoría de la Justicia (Rawls, 1971). El lento pero sostenido ascenso de Rawls en el firmamento de la filosofía política terminó por instalarlo en un sitial absolutamente privilegiado que pocos, muy pocos autores –¿tal vez Habermas?– estarían en condiciones de disputar. Uno de los estudiosos del tema refleja claramente esta valoración, crecientemente instalada en América Latina, en el título mismo de uno de sus libros: Las teorías de la justicia después de Rawls (Gargarella, 1999). Philippe Van Parijs, por su parte, es aún más categórico pues al hablar del libro de Rawls dice que el mismo ha sido:
«Ideología y marxismo contemporáneo»: Gabriel Vargas Lozano
La temática de la ideología ha mostrado ser hoy una de las más ricas, complejas y vastas. L’a ideología impregna la totalidad de la realidad y se cuela a través de los intersticios de todas las actividades humanas. Se relaciona con la ciencia natural, con la ciencia social (economía, sociología, psicología, política, estética, comunicación, semiótica, etc.) con la filosofía y con la vida cotidiana. Se manifiesta con el plano teórico y práctico. Está presente en el condicionamiento social del conocimiento, en la finalidad de las investigaciones científicas, en los aparatos de hegemonía del Estado, en las creencias populares y en las estructuras económicas y políticas.
«Teoría del derecho y marxismo democrático en la filosofía política de Adolfo Sánchez Vázquez»: José Cepedello Boiso
Adolfo Sánchez Vázquez, filósofo español exiliado en México tras la Guerra
Civil, es uno de los más insignes representantes del marxismo contemporáneo. Su obra se caracteriza por un estudio profundo del pensamiento de Marx y por un intento de mantener vigentes, en la actualidad, sus tesis esenciales.
En el presente trabajo, estudiaremos de qué forma los principios fundamentales de su teoría sobre el derecho sirven como basamento para una concepción democrática de la filosofía marxista. Para Sánchez Vázquez, democracia y marxismo son dos términos intrínsecamente unidos, a pesar de las derivaciones no democráticas de la práctica política marxista durante todo el siglo XX. Por esta razón, entiende que la revalorización de los aspectos democráticos del marxismo es un elemento imprescindible para que la teoría marxista pueda mantener su vigencia en el mundo actual. De ahí que dedique un gran número de páginas en sus obras a dos labores esenciales: por un lado, rastrear las raíces democráticas de la concepción política marxista y, por otro, estudiar detenidamente de qué forma la deriva de los principales intentos prácticos de llevar a cabo esas ideas condujo, en la mayor parte de los casos, a un abandono de sus cimientos democráticos.
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«The cultural-epistemological conditions of the emergence of algebraic symbolism»: Luis Radford
ABSTRACT
The main thesis of this paper is that algebraic symbolism emerged in the Renaissance as part of a new type of thinking − a new type of thinking shaped by the socioeconomic activities that arose progressively in the late Middle-Ages. In its shortest formulation, algebraic symbolism emerged as a semiotic way of knowledge representation inspired by a world substantially transformed by the use of artefacts and machines. Algebraic symbolism, I argue, is a metaphoric machine itself encompassed by a new general abstract form of representation and by the Renaissance technological concept of efficiency. To answer the question of the conditions which made possible the emergence of algebraic symbolism, I enquire about the cultural modes of representation of knowledge and human experience and look for the historical changes which took place in cognitive and social forms of signification.
«La noción de totalidad en las ciencias sociales»: Henri Lefebvre
La noción de totalidad es una noción filosófica. Tal vez se le deba considerar como una “categoría” de la filosofía. No hay un filósofo digno de este nombre que no haya contribuido a elaborarla. No hay un filósofo digno de este nombre que no se haya esforzado en alcanzar una representación del Universo como totalidad. El empirismo, el pluralismo, en la medida en que permanecen siendo filosofías, no escapan a esta constatación.
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«La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pesamiento de Hegel y Marx»: Francisco Piñón G.
1. El fenómeno y el término de alienación
La alienación ha llegado a ser un fenómeno global. El hombre se ha perdido. Se ha extrañado de sí mismo y de la naturaleza. Los demás hombres le son ajenos. Y no sólo se ha alienado dentro de las formas económicas y sociales, sino también dentro de la técnica que él mismo ha construido. Hoy más que nunca el hombre se ha convertido, como dijera Marx, en ese apéndice de carne encerrado en una maquinaria de acero.
La alienación en la sociedad industrial, ya criticada por Marx y antes por Hegel no ha perdido su actualidad, sigue siendo objeto de estudio en los diversos campos del saber. Ni siquiera a filósofos, sociólogos, psicólogos, antropólogos. Es un hecho social que no puede encerrarse dentro de los entrechos límites de la moral individualista. No es solamente «europea» ni tan sólo un fenómeno propio de la sociedad «occidental», ni se circunscribe a un determinado sistema político o social. Pero, por otra parte, es un fenómeno histórico.
























