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«Determinismo e historia en Karl Marx»: Juan Domingo Sánchez Estop
Es sino común a las filosofías materialistas el que la transgresión que éstas representan sea sometida a las más variadas operaciones de normalización. Para ser leída y entendida, la palabra materialista ha de ser reconducida a categorías ideológicas que anulan su especificidad. Así ocurrió desde un principio pues de Epicuro a Marx, pasando por Machiavello, Spinoza y tantos otros; la historia de esta corriente subterránea del pensamiento occidental coincide con la de su tergiversación, cuando no de su pura y simple ocultación. El caso que aquí nos interesa es el de Marx y el de la transmutación de la ciencia revolucionaria de las formaciones sociales, ya en un determinismo histórico teleológico, ya en una forma mecanicista de determinismo. Para esta transmutación no dejaron de encontrarse pretendidos fundamentos en las obras de Marx; y, desde luego, no fueron los propios marxistas los menos proclives a explotados. Entre ellos la buena fe militante se alió duraderamente con la supuesta clarividencia de dirigentes obreros que como doctores de los que no faltan a ninguna Iglesia, fundamentaban «científicamente» la esperanza de los simples. No se sabe muy bien (ni importa demasiado saberlo) si fue en terreno marxista o en terreno antimarxista donde se gestaron estas concepciones deterministas sobre la obra de Marx. El hecho patente es que tanto marxistas declarados, de Engels a Stalin y Trotsky, como detractores del marxismo como Popper o el angélico Lévy han contribuido a la constitución de una concepción popular que imputa a Marx un rígido determinismo histórico. Esta imputación se hace a dos niveles expresados por las dos tesis siguientes:
I. El sentido de la historia se halla predeterminado. Lo cual significa colocar el pretendido determinismo marxista dentro de una teleología histórica universal.
II. La acción de los individuos se halla determinada por la producción material de su existencia. Lo cual equivale a establecer como tesis marxista, no ya un determinismo teleológico sino un determinismo de la causa eficiente de carácter mecanicista.
Todo ello sin que se pueda olvidar que los dos niveles aquí citados son susceptibles de articulación, dando lugar a modos de determinismo naturalista y muy en concreto, de evolucionismo economicista, abundantemente ilustrados por la II, la III y aun la IV Internacionales.
Nuestro cometido será aquí el analizar cada una de estas dos tesis, atendiendo sobre todo a la legitimidad de su imputación a la obra de Karl Marx. Para ello será necesario comprobar su coherencia o su discrepancia con las tesis fundamentales de ésta.
«¿Por qué (re)leer las teorías del sistema mundial capitalista?»: Remy Herrera
Resumen:
Este artículo le invita a leer o a releer las teorías del sistema mundial capitalista y demuestra como dichos análisis siguen siendo válidos para comprender las transformaciones del capitalismo a principios del siglo XXI. El estudio se centra principalmente en los cuatro autores más representativos de esta corriente teórica: Samir Amín, Immanuel Wallerstein, Giovanii Arrighi y André Gunder Frank. Estas teorías representan uno de los campos de investigación más dinámicos del marxismo en las últimas décadas. Estos análisis han permitido clarificar categorías cruciales en el plano teórico y político, como la de la clase, la del Estado, la de mercado o la de mundialización, al reforzar las relaciones entre economía y política y los lazos de articulación entre lo intra y lo internacional, al reformular los problemas de periodización y de articulación de los modos de producción y los de la combinación de las relaciones de explotación y dominación.
Palabras clave: Capitalismo, sistema, mundialización, Estado, mercado, clases.
«Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación primitiva»: Silvia Federici
- Introducción (21)
1. El mundo entero necesita una sacudida. Los movimientos sociales y la crisis política en la Europa medieval (33)
- Introducción (33)
- La servidumbre como relación de clase (36)
- La lucha por lo común (41)
- Libertad y división social (46)
- Los movimientos milenaristas y heréticos (51)
- La politización de la sexualidad (62)
- Las mujeres y la herejía (64)
- Luchas urbanas (68)
- La Peste Negra y la crisis del trabajo (73)
- La política sexual, el surgimiento del Estado y la contrarrevolución (78)
«Che Un hombre nuevo»: Tristán Bauer
Ficha:
«Dominación del capital y aparición de la democracia»: Göran Therborn
Las relaciones entre el capitalismo avanzado y la democracia contienen dos paradojas: una desde una perspectiva marxista y otra desde una perspectiva burguesa. Cualquier análisis marxista serio tiene que enfrentarse a las siguientes cuestiones: ¿cómo puede ocurrir que en los principales y más avanzados países capitalistas una clase fuertemente minoritaria −la burguesía− gobierne por medio de formas democráticas? Las amargas experiencias del fascismo y el stalinismo, y el permanente legado de este último, han enseñado a los más firmes oponentes revolucionarios del capitalismo que la democracia burguesa no puede ser pasada por alto como si fuera una mera farsa. ¿No estará entonces la realidad contemporánea en contradicción con los análisis marxistas? La actual democracia capitalista no resulta menos paradójica desde un punto de vista burgués. En el siglo XIX y comienzos del xx, como muestran tanto la práctica política cuanto los debates constitucionales, la opinión dominante en la burguesía era que la democracia y el capitalismo (o la propiedad privada) eran incompatibles. Incluso un liberal de espíritu amplio como John Stuart Mill se oponía considerablemente a la democracia por esta misma razón. Él abogaba por la introducción del voto plural para los empresarios, comerciantes y banqueros, así como para sus capataces, lugartenientes y parásitos profesionales, para evitar así la «legislación de clase» del proletariado. En los tiempos actuales, no obstante, al menos desde el comienzo de la guerra fría, los ideólogos burgueses han mantenido que sólo el capitalismo es compatible con la democracia.
¿Qué ha ocurrido? ¿Es esto una racionalización post hoc de un accidente» histórico?
«La crisis mundial y el movimiento obrero»: Paul Mattick
El desarrollo del capitalismo es inseparable de las crisis: esta ley se confirma empíricamente de vez en cuando. A pesar del retorno de las crisis la economía burguesa no ha propuesto, hasta hoy, ninguna teoría que se adapte a la realidad. La razón es que el punto teórico del que parte es en si mismo erróneo. La teoría capitalista, en efecto, partía de la idea errónea de que la producción estaba subordinada al consumo y que, por consiguiente, la oferta y la demanda se adaptarían en el mercado. Aunque se reconocía que este mecanismo de ajuste podía verse interrumpido debido a superproducciones parciales, se estaba convencido de que el mecanismo del mercado resolvería, de modo espontáneo, estas discordancias. La teoría del mercado, como la teoría del equilibrio a partir del cual la oferta condiciona la demanda y viceversa, todavía está vigente aunque reformulada de distinta manera. En la teoría neoclásica de la utilidad marginal, que se fundamenta en principios psicológicos, se trata simplemente de anunciar de nuevo la vieja teorfa de la oferta y de la demanda, que había permanecido intacta hasta 1936.
«La revolta permanent: Lluis Llach»
Lluís Llach va ser present el passat 22 de setembre a Sant Sebastià, al Velòdrom d’Anoeta, per avalar el documental Llach: la revolta permanent, produït per Jaume Roures (Mediapro) i dirigit per Lluís Danès. que reivindica la memòria de les víctimes de la repressió policial perpetrada el 3 de març del 1976 a Vitòria i que va inspirar el tema Campanades a morts. Llach va recordar que els representants de l’Estat encara no han demanat perdó per aquests fets.
El documental, presentat al festival de Sant Sebastià fora de concurs, utilitza la figura de Lluís Llach com “excusa” per a explicar una història que el propi cantautor va qualificar de “bonica, tensionada i actual”. “Va ser el primer assassinat d’Estat del post-franquisme. Llàstima que els governs que, escollits democràticament, i que segueixen avui en dia representant a aquell mateix Estat no hagin volgut fer un acte de justicia, al menys en pla ètic”, va lamentar Lluís Llach, abans d’oferir un petit concert al Velòdrom que va introduir la projecció.
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«La pobresa: un mecanisme classista de poder i repressió»; José Iglesias Fernández
Les referències indexades al llarg de l’article les podreu trobar al final del mateix
La pobresa ve de lluny: l’esclau era un pobre lligat als capricis i aberracions d’un amo, el servent era un pobre lligat a un territori que acatava les ordres d’un senyor feudal, el treballador és un pobre que depèn de si un capitalista vol emprar-lo (1). Les societats classistes utilitzen la pobresa com un mecanisme per exercir un poder repressor sobre les poblacions que controlen. Marx afirmava que, en el capitalisme, quant més gran sigui el creixement de les fortunes empresarials, major serà la depauperació de les poblacions (2). Ha de quedar clar que «el fonament del poder resideix en l’explotació. En la necessitat per part d’un grup social d’obtenir, mantenir i legitimar la seva expropiació del producte excedent creat per altres grups socials [i que] la teoria de l’explotació capitalista, així com els seus efectes socials [la pobresa], i la teoria de la lluita de classes formen dues parts intrínsecament relacionades d’un tot» (3). La pobresa s’ha de mantenir entre les poblacions per desenvolupar-se submises i poder exercir aquesta capacitat d’explotació, aquest domini de classe.
Entrevista a Claudio Katz «Existe un consenso de todas las clases dominantes del mundo para enfrentar la crisis con mayores atropellos a los trabajadores»
En Europa se están destruyendo conquistas sociales jamás alcanzadas por los trabajadores
Mario Hernández (MH): Las políticas de ajuste agravan la crisis europea. A finales de la década del ’20 el presidente estadounidense, Herbert Hoover, cometió un error fatal imponiendo aumento de impuestos y recortes presupuestarios. EE. UU. se hundió en la recesión. Roosevelt comenzó a gastar e inició la recuperación. Parecería que Europa ha adoptado las políticas de Hoover que precipitaron el crac de 1929.
Claudio Katz (CK):Sí, no solo Europa. Esencialmente Europa, pero existe un consenso de todas las clases dominantes del mundo para enfrentar la crisis con mayores atropellos a los trabajadores. En esto hay diferentes intensidades pero la estrategia es la misma, salvo en las regiones que no están en el centro de la crisis. Estoy hablando de EE. UU., de Europa, de Japón. Es en Europa donde claramente hay políticas de ajuste que tienen una virulencia mayor, donde se están destruyendo conquistas sociales jamás alcanzadas por los trabajadores de ninguna parte del mundo, con tasas de desempleo elevadas, pero básicamente arremetiendo contra el sistema de jubilaciones, los salarios del sector formal, expandiendo la precarización. Ocurre que en la etapa de la ofensiva neoliberal, del capital sobre el trabajo, el atropello contra el Estado de Bienestar continúa en la crisis. Así como tuvimos una etapa de estabilidad con este modelo, en la crisis hay un intento de subir la apuesta y profundizar el ajuste, en algunos casos con formas ultraliberales.
«Rosa Luxemburg, Raúl Sendic y Lenin tomando mate y discutiendo el poder en Uruguay»: Néstor Kohan
Prólogo al libro «Una historia que no es cuento» (Orígenes, esplendor y derrota del MLN-Tupamaros) de Jorge Zabalza
Insurgencia y reflexión
Las clases dominantes latinoamericanas (cómplices y al mismo tiempo fieles sirvientes del colonialismo y el imperialismo) siempre han construido la imagen de un monstruo fantasmal y caricaturesco para conjurar y reprimir la rebeldía de las clases populares. Primero bautizaron a esa bestia demoníaca como «indígena caníbal» y «negro cimarrón». Luego “jacobino sediento de sangre”. Más tarde «anarquista violador» y «comunista devorador de niños» (El pintor mexicano Diego Rivera se reía mucho diciendo que como él era comunista, en la Unión Soviética probó carne de bebé y le resultó muy sabrosa). Avanzando en el tiempo, ese fantasma omnipresente adoptó la figura del «delincuente subversivo y apátrida». Posteriormente lo satanizaron como «terrorista» hasta llegar a nuestros días con el mote mediáticamente repetido desde Estados Unidos del «narco-terrorismo».
El hilo rojo que atraviesa esa prolongada demonización es la atribución de irracionalidad y locura demencial a nuestras rebeldías populares. Todo insurgente es un delirante, completamente carente de razón y de toda lógica.
«México, otro capitalismo fallido»: Alejandro Valle Baeza y Gloria Martínez González
Gloria Martínez González y
Alejandro Valle Baeza
Ediciones Razón y Revolución (Biblioteca Militante) , Argentina 2011, 148 pag.
El libro se vende en los punto de distribución de Razón y Revolución en Buenos Aires y en la libreria de la Facultad de Economía de la UNAM en México
«Psyche, ethnos y demos: aproximación política a la psicología cultural»: Josep Maria Domingo
Uno de los logros dignos de contabilizar entre los haberes de la psicología cultural es el de ofrecer una explicación plausible de los vínculos existentes entre mente y cultura eso es, entre la arquitectura cognoscitiva -y emotiva- que adopta la mente humana, y la anatomia semiótica que articula el mundo de las culturas. Pero si la psyche y el ethnos son factores constitutives de la psicología cultural, no menor trascendencia debería desempeñar el factor político que l0s contextualiza a ambos, eso es: el demos. Sin embargo, la evidencia histórica parece demostrar grosso modo todo lo contrario: en l0s principales proyectos psico-culturales no se encuentra plenamente registrado este hecho. Por tanto, en el presente articulo se analizará, desde una perspectiva históricamente autorreflexiva, la relación triangular entre psyche, ethnos y demos, tomando en consideración, por una parte, las condiciones filosófico-académicas que hicieron posible el ocultamiento de la tangente política dentro de la reciente historia de la psicología cultural, y por otra, las condiciones histórico- políticas que marcaron y condicionaron su misma producción teórica. Aunque nuestra reconstrucción histórica se centra fundamentalmente en l0s cuatro episodios que considero más relevantes, a saber, la Volkerpsychologie de Wundt, la psicologia histórico-cultural de Vygotski, la psicologia transcultural de postguerra y la Cultural Psychology actual, el objetivo que se persigue es, ante todo, establecer las bases heurísticas para una psicología cultural de carácter crítico,que sea capaz de enfrentarse a estos tiempos de neoliberalismo global en que nos encontramos. Asi, si la psicología cultural crítica pretende realmente estudiar las conductas psicológicas de las poblaciones, cuyas vidas transcurren necesariamente en contextos políticos y estatales muy definidos, su objetivo no puede ser otro que el de incorporar el demos -es decir, la cultura política de la ciudadanía- como un vector central en la configuración psíquica de las identidades de los individuos y de los pueblos.
Palabras clave: psicologia cultural, psicología transcultural, reflexividad, cultura política, ideologia, psicología cultural crítica.
«El marxismo y la filosofía política»: Atilio A. Borón
Este trabajo tiene por objeto tratar de responder a una pregunta fundamental. En vísperas del siglo XXI, y considerando las formidables transformaciones experimentadas por las sociedades capitalistas desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial y la casi completa desaparición de los así llamados “socialismos realmente existentes”: ¿tiene el marxismo algo que ofrecer a la filosofía política?
Este interrogante, claro está, supone una primer delimitación de un campo teórico que se construye a partir de una certeza: que pese a todos estos cambios, el marxismo tiene todavía mucho por decir, y de que su luz aún puede iluminar algunas de las cuestiones más importantes de nuestro tiempo. Con fina ironía recordaba Eric Hobsbawm en la sesión inaugural del Encuentro Internacional conmemorativo del 150o aniversario de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, reunido en París en Mayo de 1998, que las lúgubres dudas suscitadas por la salud del marxismo entre los intelectuales progresistas no se correspondían con los diagnósticos que sobre éste tenía la burguesía. Hobsbawm comentaba que en ocasión del citado aniversario el Times Literary Supplement , dirigido por uno de los principales asesores de la ex dama de hierro Margaret Thatcher, le dedicó a Marx su nota de tapa con una foto y una leyenda que decía “Not dead yet” (todavía no está muerto) . Del otro lado del Atlántico, desde Los Angeles Times hasta el New York Times tuvieron gestos similares. Y la revista New Yorker – “un semanario inteligente pero poco apasionado por la revolución social”, acotaba burlonamente Hobsbawm –culminaba su cobertura del sesquicentenario del Manifiesto con una pregunta inquietante: “¿No será Marx el pensador del siglo XXI?” Huelga aclarar que esta reafirmación de la vigencia del marxismo se apoya ante todo y principalmente en argumentos mucho más sólidos y de naturaleza filosófica, económica y política, los cuales por supuesto no pasaron desapercibidos para Hobsbawm, y no viene al caso introducir aquí. Sin embargo, el historiador inglés quería señalar la paradoja de que mientras algunas de las mentes más fértiles (aunque confundidas) de nuestra época se desviven por hallar nuevas evidencias de la muerte del marxismo con un entusiasmo similar al que exhibían los antiguos teólogos de la cristiandad en su búsqueda de renovadas pruebas de la existencia de Dios, el certero instinto de los “perros guardianes” de la burguesía revelaba, en cambio, que el más grande intelectual de sus enemigos de clase seguía conservando muy buena salud.
«Toward Class Consciousness Next Time:Marx and the Working Class»: Bertell Olman

Why haven’t the workers in the advanced capitalist countries become class-conscious? Marx was wont to blame leadership, short memories, temporary bursts of prosperity, and, in the case of the English and German workers, national characteristics. In the last fifteen years of his life he often singled out the enmity between English and Irish workers as the chief hindrance to a revolutionary class consciousness developing in the country that was most ripe for it. The success of this explanation can be judged from the fact that it was never given the same prominence by any of Marx’s followers. Engels, too, remained unsatisfied. After Marx’s death, he generally accounted for the disappointing performance of the working class, particularly in England, by claiming that they had been bought off with a share of their country’s colonial spoils. The same reasoning is found in Lenin’s theory of imperialism, and in this form it still aids countless Marxists in understanding why the revolution Marx predicted never came to pass in the advanced capitalist countries.
Despite these varied explanations (or, perhaps, because of them), most socialists from Marx onward have approached each crisis in capitalism with the certainty that this time the proletariat will become class-conscious. A half-dozen major crises have come and gone, and the proletariat at least in the United States, England, and Germany are as far away from such a consciousness as ever. What has gone “wrong»? Until socialists begin to examine the failure of the proletariat to perform its historically appointed task in light of their own excessive optimism, there is little reason to believe that on this matter at least the future will cease to resemble the past. It is the purpose of this essay to effect such an examination.
(VIDEO) La policía militar arrasa el campamento de protesta en la plaza Tahrir provocando nueve muertos y 1.200 heridos
Estremecedor video con imágenes de la represión contra los revolucionarios egipcios por orden de la Junta Militar.Por segundo día consecutivo, el centro de El Cairo fue escenario de duros enfrentamientos entre jóvenes revolucionarios y fuerzas policiales. En su intento por desalojar cualquier resto de acampada de protesta en la plaza Tahrir y sus aledaños, la Policía Militar volvió a actuar con brutalidad, provocando la muerte de nueve personas y heridas de diferente consideración amás de 1.200 manifestantes.
























