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«Marx, Kalecki , Keynes y la estrategia socialista: la superioridad de la economía política del trabajo sobre la economía política del capital»: John Bellamy Foster
Para ver con perspectiva histórica el estancamiento económico que afecta a los EEUU y a otras economías capitalistas avanzadas hay que retrotraerse a la grave desaceleración de 1974-75, que marcó el fin de la prosperidad de posguerra. La interpretación dominante de la recesión de mediados de los 70 dice que el pleno empleo de la primera época keynesiana sentó las bases de la crisis al robustecer la posición del trabajo en relación con el capital. [1] Según han venido sosteniendo muchos destacados economistas de izquierda cuya visión no difiere en este punto de la corriente académica dominante, el problema era la existencia de una clase capitalista “demasiado débil” y una clase obrera “demasiado fuerte”. [2] Con distintas pruebas empíricas, se atribuía comúnmente la caída a un aumento de la participación salarial en el ingreso, con la consiguiente contracción de los beneficios empresariales. Lo que ha venido en llamarse “teoría de la crisis por contracción de beneficios”. [3]
La Monthly Review jugó un papel clave en la introducción de una variante radical de la perspectiva de la “contracción de beneficios causada por el pleno empleo” en los EEUU publicando en su número de octubre de 1974 el artículo seminal de Raford Boddy y James Crotty “Class Conflict, Keynesian Policies, and the Business Cycle” [Conflicto de clase, políticas keynesianas y ciclo económico] [4] Ese artículo iluminaba el bien establecido hecho de que los salarios y los costes de mano de obra por unidad crecen cuando se acerca el pico máximo del ciclo económico, apuntando indiciariamente al colapso del auge. Sin embargo, los autores pasaron a sugerir que el incremento de la participación salarial en el ingreso en condiciones de pleno empleo era responsable en buena medida del gran declive económico entonces en curso. “Los capitalistas –escribían—, guiados por algo más que su instinto de clase, piensan que el pleno empleo sostenido es manifiestamente absurdo… La maximización de beneficios precisa evitar el pleno empleo sostenido”. Al sostener eso, los autores opusieron su perspectiva a la del gran economista marxista polaco Michał Kalecki, así como a las posiciones de Josef Steindl y Howard Sherman. [5]
«¿Brotará socialismo del chavismo?»: Claudio Katz
RESUMEN
El proceso bolivariano ingresa en una etapa de definiciones. La derecha ensayó una presión golpista sin las condiciones del 2002. Intensificarán las campañas destituyentes, tentarán a los militares e impulsarán el revocatorio. El oficialismo logró una ajustada victoria remontando los inesperados efectos del fallecimiento de Chávez y sorteó el fantasma de la derrota sandinista. Padece una declinación de votos por causas muy conocidas, pero tiene margen para remontar la adversidad.
La radicalización renovaría las energías y la opción conservadora desmoralizaría al chavismo. Son dos cursos opuestos para afrontar la ineficiencia, la corrupción y la inseguridad. Chávez se sobrepuso a situaciones más difíciles girando a la izquierda e incentivando la acción popular. No aceptó el techo del nacionalismo burgués y rehabilitó el proyecto socialista. Sus discípulos pueden retomar esa conducta.
La desaparición de la URSS y el fin de las dictaduras obligan a reconsiderar la estrategia socialista. Se impone combinar la acción electoral con la construcción del poder y el resguardo defensivo, tomando en cuenta la peculiaridad de una economía petrolera.
La victoria de Maduro afecta la estrategia de maquillajes imperiales y refuerza la necesidad de proteger a toda la región de las tragedias que soporta África y Medio Oriente. La articulación de movimientos sociales del ALBA ofrece un nuevo ámbito de aglutinamiento por abajo por la emancipación socialista.
Desde hace varios años Venezuela es el principal laboratorio latinoamericano de transformaciones políticas y sociales. En toda la región se observa con gran expectativa que sucederá con el chavismo sin Chávez. Es indudable que el país ingresará en etapas muy diferentes si el proceso se radicaliza o estanca.
«El triunfo electoral de Maduro. Estadísticas, autocrítica y golpe de Estado (8 asesinatos)»: Manuel Sutherland
«La organización socialista, la crítica y la militancia contra la burguesía y la boliburguesía, parece ser la única alternativa para sortear un ajuste económico antiobrero (escalonado) y evitar que las miserias del capitalismo criollo impulsen triunfalmente la candidatura ultraliberal y antisocialista de Capriles para el 2018”**
**Manuel Sutherland: Escrito el 8 de Octubre de 2012
La muerte del Presidente Chávez ha significado un duro golpe para el movimiento progresista latinoamericano. En plenas exequias la ley exigía llamar a elecciones presidenciales ipso facto. En treinta (30) días había que realizar otra elección presidencial, cuya campaña duraría sólo diez días y que definiría el rumbo del país por seis años. Montados en la popularidad del Presidente Chávez y en el alud sentimental que su fenecimiento arrastró, el chavismo personificado en Nicolás Maduro, juraba que iba hacia un triunfo categórico. El 90% de las encuestadoras le otorgaban al candidato bolivariano entre 12 y 20 puntos de ventaja. Sin embargo, la noche del 14 de abril Nicolás apenas pudo ganar con 272.865 votos de ventaja (con casi 15 millones de votos escrutados). Acto seguido, el candidato de la ultraderecha desconoce el resultado, insinúa fraude y hace llamamientos directos a la desobediencia civil, al paro patronal y al combate callejero. ¿Por qué sucedió esto? ¿Por que aún no hay señales sólidas de autocrítica? ¿Cómo es el golpe de Estado se desarrolla a sottovoce?
«La sal de la tierra: Una aproximación histórica»: David Prieto
Después de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos se encuentra en una situación de embriaguez imperialista por la gran demostración de poderío militar realizada, a la par que es consciente de que a pesar de haber obligado a Japón a firmar la capitulación tras las masacres de Hiroshima y Nagasaki, fueron los soviéticos, comunistas, quienes entraron primero en Berlín, con lo que ello conlleva, y quienes desde su bloque oriental también mantienen una gran influencia a nivel mundial ejerciendo una amenaza constante sobre la hegemonía capitalista-imperialista.
Esto provoca en terreno norteamericano una rememoración de la época del “Temor Rojo” (1919-1920), que comandada por el entonces Fiscal General A. Mitchell Palmer y su recién creado FBI, persiguió a todo lo que sonara a socialista, anarquista o «radical» encarcelando a varios miles de personas sin juicio previo y explusando del país a cientos de inmigrantes por su filiación política (H. Zinn, por ejemplo, nombra a Goldman y Berkman entre estxs):
«Se deben crear Instituciones que afirmen la vida»: Entrevista a Enrique Dussel
En Lausana, en el marco del Coloquio Internacional Penser l’émancipation, Luis Martínez Andrade entrevistó al filósofo argentino mexicano Enrique Dussel (1934), el mayor pensador de la lengua española en nuestro tiempo. Es fundador de la Filosofía de la Liberación. Desde 1975 se exilió en México. Teología de la liberación y organización de las bases son algunos puntos que se tocan en esta entrevista imperdible.
Luis Martínez: En su libro 20 tesis de Política usted plantea re-pensar la Política y lo Político desde un paradigma emancipador. América Latina ha padecido durante más de cinco siglos el peso de la Colonialidad del Poder y la Colonialidad del Saber ¿Cómo realizar el proyecto trans-moderno desde el Estado?
Enrique Dussel: Precisamente. Mi libro 16 tesis de Economía Política va a complementar a las 20 tesis de Política[1]. El marxismo no desarrolló de manera profunda las categorías políticas. Marx redactó El Capital, pero no escribió tres tomos sobre el “El Estado”. Allí, en el Estado tenemos una polémica con Raúl Zibechi o con John Holloway, terrible. Por su parte, García Linera no escatima en sostener que precisamos del Estado. Por mi cuenta, yo digo: “cuidado, el Estado no es capitalista, ya existía en Egipto hace cinco mil años”. Incluso, Samir Amín dice del Estado que es una institución ambigua, pero necesaria. No este Estado sino otro Estado que hay que construir. La visión neoliberal no va a transformar el Estado. Ni siquiera partimos de ella. Lo transformará la democracia participativa pero articulada a la democracia representativa. Allí me opongo a Zibechi y a Holloway y, al mismo tiempo, le digo a García Linera que las contradicciones entre la universalidad y la particularidad son contradicciones creativas y, en ocasiones, destructivas. La cuestión es crear un Estado que responda a una nueva definición del “poder político”, no como dominación sino como afirmación de la vida. Se deben crear Instituciones que afirmen la vida. Cuando no funcionen hay que transformarlas. Pero el único criterio es la democracia participativa, es decir, cuando el pueblo, desde la base, con democracia directa (La comuna hasta el nivel Nacional, como en Venezuela), pueda participar y poner coto a la representación que también es necesaria. La democracia liberal es representativa pero no existe la participación. Sin embargo, Holloway y Negri proponen una democracia de acontecimientos (événements), una democracia desarticulada y participativa, sin representación. Son idealistas, porque no caen en la cuenta de que hay que resolver la cuestión del Estado. Para ellos, el Estado es burgués y no se puede aceptar. Esto es peligroso, porque es la extrema izquierda que se une con la extrema derecha. Esto es Nozick y el Estado mínimo[2]. Esto es Bush que dice: “el Estado no funciona. El ejército se puede privatizar”. Hay un anarquismo de derecha. El Estado es necesario, por supuesto, no el Estado burgués. En la economía también hay instituciones. Las tres instituciones básicas de la económica son la empresa productiva (que existe desde el neolítico), el mercado –hasta el tianguis con su moneda: el “cacao”– y la regulación del Estado. Son instituciones que funcionan en el capitalismo y que no lo hacen bien en el sistema socialista. Tenemos que redefinirlas en la trans-modernidad. La empresa productiva tiene que ser distinta a la propiedad privada y a la propiedad estatal soviética –que no fue democrática ni tomó en cuenta al obrero–, el mercado que es competitivo, pero a la competencia hay que regularla. No hay que eliminar la competencia. El Estado participativo debe regular el mercado. Y el capital financiero debe estar en manos del Estado participativo. La planificación debe estar en manos del Estado participativo. Es una nueva concepción del Estado y una nueva concepción de la economía que no es socialismo real. Hay que tomar del socialismo lo mejor, quizá solo el nombre. Y digo solo el nombre, porque el proyecto es económicamente, políticamente, culturalmente, míticamente y religiosamente distinto al socialismo moderno. Tenemos que ir más allá de la modernidad.
«¿Cómo puede un pueblo derrotar a un invasor más fuerte o a una potencia ocupante?»: Diarmuid Breatnach
La pregunta de cómo una nación es capaz de derrotar a una potencia imperialista o colonial más fuerte que ha invadido su territorio ha ocupado la mente de muchos revolucionarios – principalmente demócratas patriotas (en Irlanda, “republicanos”) y socialistas. La Historia mundial nos muestra algunas victorias en esta lucha, como la de los vietnamitas contra EEUU. No obstante, también muestra victorias parciales, en las que el poder colonial fue forzado a retirarse pero los nuevos gobernantes del país entregan la independencia que ya tenían en sus manos y se convierten en clientes del antiguo poder colonial o en una nueva potencia imperialista.
La historia de la lucha por el socialismo y la de liberación nacional, separada pero conectada de numerosas maneras, nos a entregado muchos ejemplos de los que extraer lecciones generales que puedan ser aplicadas a las luchas de la misma naturaleza en el presente, el pasado, y el futuro.
«Humanism and Science»: E. Ilyenkov
The reader has become acquainted with various points of view relating to a problem which in one manner or another is of concern to every thoughtful person in our time. The reader has become participant in this discussion. One does not have to be a philosopher to note the essential differences in approaching a resolution of the problem at hand. We will also make an attempt, without pretensions of providing a final answer, to express our own opinion.
Of primary importance is a formulation of the essential aspect of the problem grappled with by each of the authors in this book despite the obvious differences separating them. This is important because it may sometimes seem that various approaches to the question simply signify discussions concerning various sides or aspects, but not (often opposing) means of resolving one and the same question. This one and the same question must be constantly borne in mind in as concise and sharp a formulation as possible. Only then can it be decided, following the arguments presented by the authors, which path points towards a solution, and which to a dead end. Otherwise we will be left with the impression that each approach contains partial glimpses of the truth and, equally, that each contains biases as well as mistakes. But the truth was never born of a simple summation of «various» aspects or through the unification of differing points of view.
Intervista a Paul Mattick (1978)
Intervista a Paul Mattick, 1978, curata da Claudio Pozzoli
http://paulmattickarchivio.blogspot.it/
Archivio su articoli e libri in italiano di Paul Mattick
Homenaje «Comprender, luchar, amar: la vida y el pensamiento de Paco Fernández Buey»
En pasado mes de diciembre se celebró un acto homenaje al filósofo y activista Francisco Fernández Buey. Paco, que también era miembro del consejo de redacción de la revista Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, reunió al recordarle a distintos amigos y compañeros que se dieron cita este día y participaron en las dos mesas coloquio que se realizaron. Nombres como Joaquim Sempere, Reyes Mate, Salvador López Arnal o Rafael Díaz Salazar.
«Marx’s Concept of the Alternative to Capitalism»: Peter Hudis
Friday, March 8, 2013
Is There an Alternative to Capitalism? The ongoing global recession, as well as the Occupy movement and the European protests against austerity, have raised anew the question: is there an alternative to capitalism as an economic and social system? Oakton
professor of humanities and philosophy Peter Hudis, author of Marx’s Concept of the Alternative to Capitalism, discusses ongoing efforts by several contemporary thinkers to address this question.
El neoliberalismo como «proyecto de clase»: Entrevista con David Harvey
Por Elasa BouletDavid Harvey – Esto depende de la manera en que se define el modelo de acumulación flexible. Si se concibe el modelo para revitalizar el capitalismo en su conjunto, yo diría que sí, pero que ya fracasó desde el principio. Si el modelo se diseñó para concentrar y aumentar el poder de la clase capitalista, y en particular de determinadas franjas de la clase capitalista, ha sido todo un éxito. El crack de 2008 no fue sin duda un acontecimiento especial si se contemplan todos los cracks que han tenido lugar desde 1997: el de Asia oriental y sudoriental en 1998, los de Sudamérica en 2001. Todo ese periodo se caracterizó por breves etapas de crecimientos interrumpidas por otros tantos cracks, pero es indiscutible que estos cracks desempeñaron una función muy importante en la consolidación de una riqueza y poder cada vez mayores en fracciones cada vez más pequeñas de la clase capitalista. Creo que 2008 marcó simplemente un paso más en esta vía hacia la concentración de riqueza y poder. Por mi parte, comprendo el neoliberalismo ante todo como un proyecto de clase, de consolidación y de refuerzo de la dominación. Creo que 2008 no marcó el final de todo esto, una crisis de este proyecto de clase, sino un paso más.
Crònica i audio de la Taula Rodona sobre dona, crisi i feminització de la pobresa
El passat 23 de març una trentena de persones va assistir a la taula rodona que va tenir lloc a l’Espai Jove l’Estrella de Vilassar de Dalt.
L’acte enmarcat dins les activitats del Maresme Feminista i organitzat per Arran Vilassar-Cabrils, va comptar amb la prèsencia de la Elena Idoate del Seminari Taifa, la Lucía de la PAH, la Blanca i la Rocío, dones afectades per la hipoteca.
En primer lloc, la Elena va obrir la taula amb una introducció de caràcter més aviat teòric sobre les estructures patriarcals i capitalistes, la seva interacció i les conseqüències d’aquesta, traduïdes en l’actual situació de despossesió social i crisi profundament feminitzada; a més, la ponent va fer una breu exposició i elogi del feminisme com a eina per afrontar la ofensiva patriarcal i capitalista.
“Son muchos los contemporáneos de Lenin, y no estricta ni necesariamente marxistas, que reconocieron que era una figura histórica de primer orden”: Entrevista a Francisco Fernández Buey sobre Lenin
Marta Camps CalvetNota edición mientras tanto: Recuperamos para el boletín de mt.e de este mes una interesante entrevista que Francisco Fernández Buey concedió hace un decenio [la entrevista está fechada en mayo de 2003] en torno a la figura de V. I. Lenin. El texto puede ser considerado un complemento del n.º 119 de la revista mientras tanto, el monográfico en homenaje a PFB.
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Lenin, figura histórica ¿Cuáles fueron las corrientes ideológicas que influyeron directamente en la figura de Lenin? Es decir, ¿me podría explicar un poco el Lenin de juventud premarxista?
Probablemente, la primera influencia que tuvo Lenin fue la de los populistas o “narodniks”, que habían desempeñado un papel importante en la Rusia de los años setenta-ochenta. Incluso por motivos familiares, porque su hermano estaba directamente vinculado a esta forma de resistencia, populista o “narodnik”, ante el absolutismo zarista. O sea que yo diría que la primera influencia fue esta, y inmediatamente después ya la lectura de Marx y de los marxistas de la época.
«Pasado y presente en la historia del marxismo latinoamericano»: entrevista con Horacio Crespo
El día de hoy tenemos el gran privilegio de que nos acompañe Horacio Ernesto Crespo, un referente obligado en el entendimiento del marxismo en Latinoamérica, en una conversación en donde nos podrá dar referentes para entenderlo hoy por hoy.
«Los puntos de la brújula: hacia una alternativa socialista»: Erik Olin Wright
Durante casi todo el siglo XX, el socialismo constituyó la matriz ideológica central para imaginar alternativas al capitalismo y orientar las luchas anticapitalistas, aun si el establecimiento de un orden socialista no era un objetivo político inmediato. Pero si bien las disposiciones institucionales históricamente vinculadas al socialismo se consideran ahora incapaces de cumplir sus promesas, muchas de las críticas socialistas tradicionales del capitalismo parecen más apropiadas que nunca: la desigualdad, la polarización económica y la inseguridad en el empleo empeoran; corporaciones gigantes dominan los medios de comunicación y la producción cultural; la política es cada vez más sumisa hacia los grandes capitalistas y más insensible hacia los necesitados. La urgencia de una alternativa real al capitalismo es mayor que nunca.
Mi objetivo en este ensayo es proponer un marco para las eventuales alternativas al capitalismo a partir de la observación de que tanto la democracia social como el socialismo contienen el término «social»1. Este término sugiere normalmente un compromiso con el bienestar de toda la sociedad, más que con los estrechos intereses de elites particulares. En las versiones más radicales se confronta la «propiedad social» con la «propiedad privada»; pero en la práctica aquélla se ha reducido habitualmente a la propiedad estatal, por lo que el concepto de «propiedad social» acaba resultando de poca ayuda para el trabajo analítico. Argumentaré que lo «social» puede indicar un conjunto de principios y visiones que diferencian al socialismo tanto del proyecto capitalista como de lo que se puede llamar una respuesta puramente estatista al capitalismo. Estos principios giran en torno a lo que llamaré «incremento del poder social». En la primera parte situaré el problema de repensar el socialismo en el seno de una agenda más amplia de teoría social emancipadora. En la segunda parte presentaré una crítica sinóptica del capitalismo, señalando los problemas para los que el socialismo pretende ser una solución. En la tercera parte exploraré el problema general de elaborar alternativas institucionales creíbles a las estructuras existentes de poder y privilegio. En ella concretaré la idea de «incremento del poder social» y explicaré qué podría significar un socialismo basado en ésta. En la cuarta parte propondré un conjunto de vías al poder social que abarcan los principios de un socialismo «social». La quinta parte pone fin al ensayo con un análisis del problema de la transformación.
























