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“La sal de la tierra: Una aproximación histórica”: David Prieto

Después de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos se encuentra en una situación de embriaguez imperialista por la gran demostración de poderío militar realizada, a la par que es consciente de que a pesar de haber obligado a Japón a firmar la capitulación tras las masacres de Hiroshima y Nagasaki, fueron los soviéticos, comunistas, quienes entraron primero en Berlín, con lo que ello conlleva, y quienes desde su bloque oriental también mantienen una gran influencia a nivel mundial ejerciendo una amenaza constante sobre la hegemonía capitalista-imperialista.

Esto provoca en terreno norteamericano una rememoración de la época del “Temor Rojo” (1919-1920), que comandada por el entonces Fiscal General A. Mitchell Palmer y su recién creado FBI, persiguió a todo lo que sonara a socialista, anarquista o “radical” encarcelando a varios miles de personas sin juicio previo y explusando del país a cientos de inmigrantes por su filiación política (H. Zinn, por ejemplo, nombra a Goldman y Berkman entre estxs):

En Rusia se había destronado al zar y se levantaba la bandera socialista; India, Irlanda, Egipto y Corea se hayaban envueltos en procesos de duras luchas contra sus respectivas metrópolis; en Alemania se vive la Revolución Espartaquista; estalla la Revolución húngara… etcétera, ejemplos hay de sobra y de calado. Mientras, Estados Unidos, era un hervidero de huelgas y protestas por los derechos de la clase trabajadora. Un titular de un periódico de Chicago llegó a decir “Junto con el calor del verano, tenemos más huelgas y cierres patronales que nunca…” [1].

Es de recordar la huelga de 1919 en la ciudad de Washington, donde a pesar de estar en prisión la mayoría de lxs dirigentes del Industrial Workers of the World (IWW) y del Partido Socialista (lxs cuales habían sido perseguidxs, asesinadxs, encerradxs y represaliadxs de mil formas desde hacía más de veinte años) se consiguió parar absolutamente la ciudad durante cinco días. Se montaron lecherías vecinales, un sistema de seguridad con veteranos de guerra, se gestionaron los transportes de autobús…

La huelga terminó pacificamente, pero en los días posteriores el cuerpo de Marines y la Guardia Nacional hicieron redadas y arrestos en imprentas, la sede del Partido Socialista o el IWW. Muerte y cárcel para las luchas de lxs trabajadorxs. Así como en otra huelga tristemente famosa, la del carbón del Colorado de 1913-1914, que se saldó con 66 asesinados por la Guardia Nacional después de sitiar el campamento minero y acribillar a tiros, apalear o pegarle fuego a las tiendas de campaña donde estaban los mineros.

Imperialismo y anticomunismo

De vuelta a mediados del siglo veinte, la lucha anticomunista extiende a lo largo y ancho del globo su irracional crueldad de la mano de la barbarie imperialista. El temor a la expansión del socialismo por el efecto dominó por un lado, y la apertura (se puede leer imposición) de mercados para las empresas patrias provoca la intromisión estadounidense en las políticas de gobiernos extranjeros de todo color y clima.

En esta línea resulta muy revelador todo lo referente al corolario Roosevelt [2] y sus controles sobre América Latina, que “consigue” suculentos bocados para empresas yanquis como los acuerdos para la extracción de petróleo venezolano (mayor exportador del mundo hasta mediados de los 50) con el dictador Pérez Méndez, o el aumento de presencia y control colonial sobre la Guatemala que dirigía Federico Ponte Vaides a través de la bananera Chiquita (solo un ejemplo de tantísimos).

Un ejemplo del otro lado del mundo, importante en lo que a situación geoestratégica y explotación de recursos naturales se refiere (vamos, que lo tiene todo), expandiendo la misma dinámica de la doctrina aplicada a América Latina quedó claramente reflejada en el Golpe de Estado que derrocaría a Mossadegh en 1953 en Irán, tras la nacionalización del petróleo, y que la CIA organizó con la ayuda del MI6.

Con tantos frentes abiertos por los que expandir el propio imperio, a la carrera contra los proyectos antagónicos socialistas, no podía faltar la lucha dentro de las propias fronteras. El temor a que el comunismo (pero tal como lo concibió y definió enormemente Engels. No como doctrina que parte de tal o cual principio teórico para el interés y beneficio de nadie en detrimento del resto, no como lo quieren vender y criminalizar los amigos de “la barbarie”, sino como movimiento que parte de los hechos, de toda la historia pasada y especialmente sus resultados efectivos actuales en los países civilizados, ese que si le queremos establecer como ente teórico tendrá que ser como la expresión teórica del proletariado en esta lucha contra la sinrazón capitalista) pudiera brotar como una plaga dentro de los Estados Unidos estaba a la orden del día. Entonces tanto más que hoy, que la oposición es menor, y como no podía ser de otra manera estas luchas dieron de lleno con la gente que hizo La sal de la tierra, a quienes tocó sufrir penas cárcel, agresiones, amenazas y deportaciones durante el mismo rodaje….

Todo valía para que en los Estados Unidos de América no perdieran su estatus los intereses de tantas grandísimas empresas, que si no dudaron de aprovecharse de los efectos de la Alemania nazi, no se iban a andar con milongas en “la tierra de las oportunidades”. Las luchas del senador Joseph McCarthy desde el comité del Senado que conformó para tal efecto, el Comité de Actividades Antiestadounidenses o la presión del FBI (se llegó a decir que tenían tantos agentes infiltrados en el Partido Comunista que el mismo J. Edgar Hoover podría haberse proclamado secretario general) mermaron y destruyeron movimimientos a base de ilegalizaciones, cazas de brujas a modo inquisitorial, juicios farsa (cuando los había), chantajes, torturas, asesinatos…En fin, lo mejor de lo mejor en “desarrollo humano y democracia”.

Comité de Actividades Antiestadounidenses

El Comité de Actividades Antiestadounidenses estaba encargado, en un principio, de investigar la propaganda subversiva extranjera. Durante un tiempo investigaron las actividades del Ku Klux Klan (John E. Rankink, siendo miembro de la comisión, acabó por decir que el KKK, después de todo, no es más que una vieja institución estadounidense. Ahí queda el detalle). Investigaron al Work Progress Administration: agencia encargada de dar empleo a millones de desempleados a lo largo de Estados Unidos en programas de obras públicas para paliar la gran tasa de desempleo que se alcanzó después de la Gran Depresión. Era sospechosa de albergar a comunistas…

En 1947, el comité sostuvo audiencias durante nueve días por acusaciones de propaganda e influencia comunista en la industria cinematográfica de Holywood. De todos los casos, hubo diez en que los acusados se negaron a declarar ante la Comisión amparándose en la quinta enmienda de la Constitución estadounidense (entre quienes estaba el director de “La sal de la tierra”), lo que se tomó como muestra de culpabilidad ante la opinión pública y provocó su entrada en la lista negra holywoodiense. Los “Diez de Holywood”:

Alvah Bessie – guionista
Herbert Biberman – guionista y director
Lester Cole – guionista
Edward Dmytryk – director
Ring Lardner Jr. – guionista
John Howard Lawson – guionista
Albert Maltz – guionista
Samuel Ornitz – guionista
Adrian Scott – productor y guionista
Dalton Trumbo – novelista, guionista y director

Muchos otros cineastas como el mismísimo Charles Chaplin, tuvieron que abandonar Holywood. También los hubo que prefierieron quedarse y retractarse, como Orson Welles, vendiendo sus principios para poder comprarse luego otros. Escritores de la talla de Trumbo o Miller tuvieron que escribir con seudónimo… ¡En la tierra de las películas de Disney!

Herbert Biberman sufrió siete meses de presidio. Al salir la situación para gente como él estaba lejos de haber mejorado y su prometedora carrera como director de cine en Holywood quedó atrás. Aun así, se unió con algunos miembros más de “los diez de Holywood” y algunxs víctimas más de esta ignominia para llevar al cine una noticia que encontró en un periódico sobre la lucha de unos mineros y sus compañeras.

Fuente: http://www.redroja.net/

Vídeo:

[1] H. Zinn – La otra Historia de los Estados Unidos

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Corolario_Roosevelt

Categorías:Multimedia Etiquetas:
  1. Carmen Castrejon
    05/05/2013 de 01:46

    Pues de verdad que aqui tambien se cuecen habas y tantos ignoramos o desconocemos la realidad de que en este Pais nos tienen bien controlados hasta de a que horas vamos al sanitario y aun asi seguimos votando por nuestros verdugos disque porque si no votamos no llegan los recursos para los mas necesitados y ahora con tantos recortes quien sabe adonde vayan a parar tantos enfermos con necesidades especiales. Dios nos proteja de tanta injusticia y podredumbre, donde quiera es lo mismo no hay ni a cual irle todo es un riesgo que debemos de tomar ya que si no votamos no llega nuestra voz y si votamos ni nos toman en cuenta de todos modos ellos Mandan.

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