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«Reading guide to Capital»: Simon Clarke
Capital, volume 1,
Chapter 1.
Background:
The first chapter of Capital is both the most important, in that it introduces the basic concepts of Marx’s theory of value, and the most difficult.
Marx first began to work out his theory of value in the Grundrisse (1857), but the discussion there is very convoluted and incomplete. The first version of Chapter One of Capital is to be found in the Critique of Political Economy (1859), whose first chapter is in many ways the best introduction to Chapter One of Capital. The discussion of the Critique differs in a number of ways from that of Capital:
i) In the Critique Marx does not make the fundamental distinction between value and exchange-value that is made in Capital
ii) in the Critique the argument has a much more ‘Hegelian’ flavour: the argument is entirely formulated in terms of the development of the contradiction between (exchange)-value and use-value
iii) the logical and historical development of the argument are both present, but are separated: a logical analysis is followed by a historical one, whereas in Capital the two are more closely integrated
iv) Marx devotes much more attention to money in the Critique (and in the Grundrisse) than he does in Capital, (the discussion of money in Capital refers the reader back to the Critique)
v) The explanation of the theory of value in the Critique is rather different from that in Capital. In the Critique the discussion of commodity fetishism is more closely integrated into the discussion of the theory of value and it is clear that for Marx it is the ‘qualitative’ rather than the ‘quantitative’ dimension that is important: i.e. the theory of value is a theory of the way in which, through money and exchange, private labours are brought into social relation with one another. In Capital the exposition emphasises the quantitative dimension first: the theory of value as a theory of the ratio in which commodities exchange, before discussing the qualitative dimension.
«El concepto de naturaleza en Marx»: Alfred Schmidt
Este libro es una contribución a la interpretación filosófica de Marx. Su interés se centra sobre un concepto que en el pensamiento marxista parece tener una significación meramente periférica: el concepto de naturaleza. Marx habla raramente en sus escritos de la naturaleza «en sí». Este no es sin embargo un criterio que permita afirmar que la naturaleza tiene escasa significación en la teoría de la sociedad sino que resulta del particular enfoque de esta teoría. Desde el punto de vista de su propósito, el contenido del presente escrito puede caracterizarse como un intento de exponer en sus aspectos fundamentales la interpenetración recíproca de naturaleza y sociedad tal como se produce en el seno de la naturaleza como realidad que abarca ambos momentos.
«Anti-Capitalism: A Marxist Introduction»: Alfredo Saad-Filho
Introduction
«The need of a constantly expanding market … chases the bourgeoisie over the whole surface of the globe … All old-established national industries … are dislodged by new industries … that no longer work up indigenous raw material, but raw material drawn from the remotest zones; industries whose products are consumed, not only at home, but in every quarter of the globe. In place of the old wants, satisfied by the productions of the country, we find new wants, requiring for their satisfaction the products of distant lands and climes … The bourgeoisie, by the rapid improvement of all instruments of production, by the immensely facilitated means of communication, draws all … nations into civilisation … It compels all nations, on pain of extinction, to adopt the bourgeois mode of production; it compels them to introduce what it calls civilisation into their midst, i.e., to become bourgeois themselves. In one word, it creates a world after its own image» (The Communist Manifesto)
CAPITALISM AND ANTI-CAPITALISM
The Communist Manifesto rings even truer today than it did in 1848. Key features of nineteenth-century capitalism are clearly recognisable, and even more strongly developed, in the early twenty-first century. They include the internationalisation of trade, production and finance, the growth of transnational corporations (TNCs), the communications revolution, the diffusion of Western culture and consumption patterns across the world, and so on.
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«Lev S. Vigotsky: la psicología cultural y la construcción de la persona desde la educación»: Ignasi Vila Mendiburu
Presentación
Ya a finales de los años ochenta, diferentes protagonistas de la innovación educativa se fijaron en alguna de las ideas del psicólogo soviétivo Lev S. Vigotsky y, por ejemplo, nociones como la zona de desarrollo próximo o la mediación semiótica de la mente pasaron rápidamente a formar parte del acerbo y el quehacer educativo. Hoy en día, nadie duda de la importancia del triángulo educativo -quién aprende, quién enseña, y los contenidos que hay que enseñar y aprender- y, por tanto, de las interacciones que en él se producen. A diferencia de otros planteamientos que enfatizan casi exclusivamente las interacciones entre la persona que aprende y los contenidos que deben ser aprendidos, la originalidad de Vigotsky se encuentra en mostrar la importancia también de las interacciones sociales que permiten organizar la actividad del aprendiz. Este capítulo está dedicado a conocer las ideas psicológicas principales de Vigotsky que apoyan sus propuestas sobre la relación entre desarrollo y aprendizaje. Pero no nos limitamos a ello, sino que además también pretendemos mostrar el contexto intelectual y cultural en el cual Vigotsky desarrolló sus ideas, así como la influencia que él y sus continuadores han ejercido en el mundo de la educación.
«Las universidades en un mundo neoliberal»: Alex Callinicos
Introducción
Las universidades de Gran Bretaña han soportado un período de cambio dramático. El signo más obvio de estas transformaciones es la expansión física. En el curso 2004-2005 había 2.287.540 estudiantes de educación superior.1 Actualmente un treinta por ciento de los que tienen 18 y 19 años van a la universidad, comparados con el siete por ciento, aproximadamente, que iba a principios de los años sesenta. La educación universitaria dejó de ser privilegio de una minoría pequeña –aunque todavía es mucho más difícil para los que provienen de la clase obrera manual acceder a la universidad.
Algunos rechazan la expansión de la universidad con argumentos elitistas, repitiendo el eslogan del dramaturgo John Osborne: “Más significa peor”. Así, el columnista de derechas Peter Hitchens denunció al último primer ministro conservador, John Major, por iniciar la actual expansión universitaria, “otro grave ataque a la calidad de la educación”.3 En contraste, el nuevo gobierno laborista, declara que la expansión de la universidad es cuestión de justicia social: “Todos los que en potencia pueden beneficiarse de la educación superior deberían tener la oportunidad de hacerlo. Es este un principio fundamental que está en el meollo de la construcción de una sociedad más justa, porque la educación es el camino mejor y más fiable para salir de la pobreza y la marginación”.
«Crítica a la ciencia vulgar. Sobre el método y epistemología en Marx»: Jaime Osorio
RESUMEN
En este trabajo se sostiene que los postulados en materia de conocimiento desarrollados por Marx se ubican en abierta oposición a las posturas metodológicas y epistemológicas que dan sustento a los paradigmas neoclásicos en economía, de la elección racional en ciencia política y de las teorías de la acción social en sociología. ¿Debe ser el individuo, abstracto y atemporal? ¿Deben las relaciones sociales que definen el campo de acción y de decisiones ser el punto de partida de los análisis de las ciencias sociales¿ Esto que llamamos sociedad ¿es una entidad que puede ser pensada como una densa red de relaciones sociales, o, por el contrario, constituye un simple agregado de individuos? ¿Son esto últimos las únicas unidades reales posibles de conocer, como sostiene el individualismo metodológico? ¿Qué debe entenderse por totalidad social? ¿Puede ser conocida? ¿Qué problemas plantea asumir una postura holística y la necesidad de la especialización? Esto y otro interroganes se plantean a lo largo de ésta exposición. Volver a Marx, desde la metodología y la epistemología constituye un paso indispensable para discutir, desde sus cimientos, los paradigmas que dominan el escenario de las ciencias sociales en la actualidad.
«El valor como forma social»: Geert Reuten
RESUMEN
Este artículo proporciona una reconstrucción novedosa de la teoría marxista del valor como una teoría de la forma-valor a la luz de un método neo-hegeliano que reintegra la producción y el mercado como momentos interconectados endógenamente en la economía capitalista. Se argumenta que sólo tomando la forma-valor, cuya única expresión autónoma es el dinero, los productos del trabajo privado y del trabajo mismo, llegan a ser socialmente reconocidos. Los puntos novedosos son: el concepto de pre-conmensuración ideal del trabajo y su producto anterior a su conmensuración actual en el mercado; lo que establece la interdependencia entre la producción y circulación necesaria a la forma-mercantil y la conceptualización sistemática del único papel de la fuerza de trabajo en el proceso de valorización
«¿Econometría o ideología en ecuaciones?»: Michel Husson
«La teoría dominante del desempleo es de una simplicidad bíblica: el desempleo es el resultado de una distorsión de precios. El precio del trabajo es demasiado elevado en relación a su productividad e induce a los empleadores a comprar esta mercancía; pero, por otro lado, es demasiado bajo en relación a los ingresos sociales de reemplazo, lo que casi no incita a los desocupados a vender esta mercancía. Como científicos, la misión de los economistas es asumir y enunciar esta dura realidad porque sería en vano querer ir al encuentro de leyes que tienen la misma ineluctabilidad, la misma densidad que, por ejemplo, la ley de la atracción terrestre. Los cuerpos caen, y únicamente la baja del costo del trabajo y de las prestaciones de desempleo permiten la creación de puestos de trabajo.
«El fascismo»: Jorge Luís Acanda
«Justicia sin capitalismo, capitalismo sin justicia. Una reflexión acerca de las teorías de John Rawls»: Atilio A. Boron
La obra de John Rawls ha sido consagrada por la literatura de finales de los años noventa como una verdadera línea divisoria en la historia de la filosofía política del siglo XX. Se habla de un “antes” y un “después” de la publicación de Teoría de la Justicia (Rawls, 1971). El lento pero sostenido ascenso de Rawls en el firmamento de la filosofía política terminó por instalarlo en un sitial absolutamente privilegiado que pocos, muy pocos autores –¿tal vez Habermas?– estarían en condiciones de disputar. Uno de los estudiosos del tema refleja claramente esta valoración, crecientemente instalada en América Latina, en el título mismo de uno de sus libros: Las teorías de la justicia después de Rawls (Gargarella, 1999). Philippe Van Parijs, por su parte, es aún más categórico pues al hablar del libro de Rawls dice que el mismo ha sido:
«El redescubrimiento del Imperialismo»: John Bellamy Foster
Durante casi todo el siglo XX, el concepto de “imperialismo” fue excluido del conjunto de los discursos políticos aceptables para los círculos dominantes del mundo capitalista. Cualquier referencia al “imperialismo” durante la Guerra de Vietnam, sin importar cuán realista fuese, casi siempre era tenida como una señal de que el autor estaba en el lado izquierdo del espectro político. En 1971, en el Prefacio a la edición estadounidense de Imperialism in the Seventies de Pierre Jalée (1971), Harry Magdoff apuntaba: “Como regla, los corteses académicos prefieren no usar el término ‘imperialismo’. Lo encuentran de mal gusto y no-científico.
«Un Marx imposible: el marxismo sin teoría laboral del valor»: Diego Guerrero
«El marxismo no está hoy de moda. Pero entre los que guardan alguna relación con él – marxistas, exmarxistas, pseudomarxistas, premarxistas, postmarxistas, marxianos, paramarxistas y marxólogos- sigue habiendo un marxismo «à la mode» que es, antes que cualquier otra cosa, una lectura imposible del marxismo. Aunque no se debe confundir Marx con marxismo, es inevitable ligar el pensamiento económico marxista con el pensamiento económico de Marx, y es lo que me propongo hacer en este trabajo, con la intención de descubrir la novedad o no de las tendencias actuales en el pensamiento económico marxista.
«The cultural-epistemological conditions of the emergence of algebraic symbolism»: Luis Radford
ABSTRACT
The main thesis of this paper is that algebraic symbolism emerged in the Renaissance as part of a new type of thinking − a new type of thinking shaped by the socioeconomic activities that arose progressively in the late Middle-Ages. In its shortest formulation, algebraic symbolism emerged as a semiotic way of knowledge representation inspired by a world substantially transformed by the use of artefacts and machines. Algebraic symbolism, I argue, is a metaphoric machine itself encompassed by a new general abstract form of representation and by the Renaissance technological concept of efficiency. To answer the question of the conditions which made possible the emergence of algebraic symbolism, I enquire about the cultural modes of representation of knowledge and human experience and look for the historical changes which took place in cognitive and social forms of signification.
«La noción de totalidad en las ciencias sociales»: Henri Lefebvre
La noción de totalidad es una noción filosófica. Tal vez se le deba considerar como una “categoría” de la filosofía. No hay un filósofo digno de este nombre que no haya contribuido a elaborarla. No hay un filósofo digno de este nombre que no se haya esforzado en alcanzar una representación del Universo como totalidad. El empirismo, el pluralismo, en la medida en que permanecen siendo filosofías, no escapan a esta constatación.
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«El concepto de trabajo productivo. Nota metodológica»: Ruy Mauro Marini
Desde el nacimiento de la economía política, el concepto de trabajo productivo se ha constituido en materia polémica. Tras la formulación inicial de la teoría del valortrabajo, que tuvo sus epígonos en Boisguillebert y Adam Smith y echó por tierra la tesis de los fisiócratas, según la cual sólo la tierra y quienes la trabajan crean valor (lo que haría de la industria y del comercio actividades improductivas), cupo a Marx darle su forma definitiva. Esta ha inducido sin embargo a muchas equivocaciones, que se reducen en última instancia a identificar trabajo productivo y creación material de valor y, por ende, de plusvalía. La clase obrera se ha convertido así en sinónimo de proletariado industrial (lo que, en sentido amplio, no excluye evidentemente los asalariados del campo).
























