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«Hacia varios socialismos»: Raymond Williams

Nos parece razonable comenzar por lo que suele llamarse «desarrollo histórico-mundial del socialismo». En el nivel más general, puede hablarse de él en la actualidad con más seguridad que a comienzos del siglo XX. Pero una condición para esta seguridad en el desarrollo histórico-mundial del socialismo es la disposición a introducir ciertos cambios en nuestra concepción de ese desarrollo, sin detenernos solamente en el reconocimiento de determinados errores y dificultades.
«Karl Marx como filósofo de la Libertad»: Andrzej Walicki
El presente ensayo analiza la concepción filosófica de la libertad de Marx de un modo crítico y fundamentado.
Recordemos que Karl Marx entendía la libertad como el control total sobre las fuerzas alienadas del hombre. La libertad en esta concepción tiene dos aspectos: primero, ser capaz de dominar la naturaleza, a través del desarrollo de las fuerzas productivas, y segundo, la eliminación del poder de fuerzas sociales alienadas. De este modo, es el hombre quien controla. El hombre es el único actor y autor de la historia. La libertad determina el propio destino; Libertad es autodeterminación. Pero esta libertad se entiende como libertad colectiva. Este ideal de Marx es obviamente incompatible con el pluralismo. La libertad de Marx se opone a la irracionalidad del azar. En este sentido se condena al capitalismo y parece contradictorio que Marx haya dicho que el dominio del hombre de su destino sería logrado a través de una democracia participativa. No lo es si sabemos que Marx entendía por Democracia una variedad de colectivismo —lo suficientemente fuerte como para subordinar los planes y objetivos de vida de todos los individuos a un plan colectivo y a un conjunto de objetivos colectivos. En fin, ofrece participación, pero no libertad como autonomía individual.
El artículo revela así verdades esenciales del marxismo no muy conocidas en Occidente debido a la gran ignorancia de la genuina tradición de esta filosofía.
«La «manzana prohibida» del comunismo (Sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento hoy)»: Néstor Kohan
Las alternativas en el centro de la escena
Luego de 30 años de reinado económico neoliberal y hegemonía cultural del posmodernismo, en medio de una nueva crisis del capitalismo mundial (estructural y sistémica, en la cual confluyen múltiples crisis al mismo tiempo), retorna la discusión sobre las alternativas.
¿Cómo salir de la crisis y comenzar a transitar hacia otro tipo de sociedad radicalmente distinta? ¿Será con la bandera roja pero sumisamente guiados de la mano por John Maynard Keynes? ¿Quizás intentando volver, con no poca nostalgia y revival, hacia los capitalismos periféricos, “nacionales y populares”, de la posguerra? ¿Tal vez con la ilusión siempre incumplida de un capitalismo “con rostro humano” adornado con una imposible “tercera vía”? ¿O deberemos resignarnos a un “socialismo mercantil”, con gigantescos pulpos internacionales que explotan mano de obra barata y disciplinada, empresas completamente autárquicas y cooperativas autogestionadas compitiendo entre sí por la distribución de la renta?
«El marxismo contemporáneo y el arte»: Adolfo Sánchez Vázquez

En el panorama de las investigaciones marxistas de hoy día se advierten varias direcciones fundamentales. Tienen de común la vuelta al manantial vivo y creador del marxismo originario, pero, a la vez, el contraste de sus principios, una vez enriquecidos y renovados en el terreno estético con la práctica misma. Pero el arte es un fenómeno que desafía constante mente a toda vacua generalización y, sobre todo, a las generalizaciones apresuradas que resultan de un enfoque unilateral. Dentro del propio campo marxista se ponen de manifiesto, en la actualidad, profundas diferencias de acuerdo con el aspecto o función de la creación artística en que ponen su acento principal. Este acento no debe considerarse excluyente en tanto que se parte de una concepción común del hombre y la sociedad, o mientras una de esas diversas interpretaciones no se amuralle en si misma y cierre sus puertas a otras caracterizaciones esenciales del arte. Sólo cuando un elemento relativamente verdadero se eleva al plano de lo absoluto, lo que era válido se invalida por esta transgresión de los limites de su validez y, de este modo, se pasa de una concepción estética abierta a otra rígida y cerrada. Justamente este tipo de concepción abierta que no mutila la riqueza, diversidad y el dinamismo del arte a lo largo de su desenvolvimiento histórico ni en la actualidad, es la que buscan hoy, a través de diferentes interpretaciones, los estéticos marxistas.
«Los límites de las reformas»: Paul Mattick
Aunque pueda probarse que el capitalismo es reformable, las reformas no pueden alterar sus relaciones básicas de asalariamiento y beneficio sin eliminarlos. La época de las reformas es una época de expansión espontánea del capital, basada en un incremento desproporcionado pero simultáneo de los salarios y las ganancias. Es una época en la que las concesiones hechas a la clase obrera son más tolerables a la burguesía que los trastornos de la lucha de clase que de otro modo acompañarían al desarrollo capitalista. Como una clase, la burguesía no favorece salarios bajo mínimos e intolerables condiciones de trabajo, aunque cada capitalista individual, para quien el trabajo es un coste de producción, intenta reducir estos gastos lo máximo posible. No puede dudarse que la burguesía prefiere una clase obrera satisfecha a una clase obrera descontenta, y la estabilidad social a la inestabilidad.
«Los fundamentos ontológicos del pensamiento y la acción humanos»: György Lukács
I
La dificultad para iluminar en una conferencia, en cierto modo al menos, los principios más generales de este complejo de cuestiones, es doble. Por un lado, había que abarcar críticamente el estado actual del problema; por otro, había que elucidar la constitución fundamental de una nueva ontología, al menos en su estructura básica.
A fin de poder dominar, en alguna medida, cuando menos la segunda cuestión -que es la objetivamente decisiva-, debemos renunciar a una exposición, incluso una muy resumida, de la primera. Todos saben que, en las últimas décadas, profundizando radicalmente viejas tendencias epistemológicas, el neopositivismo -con su básico rechazo de todo planteo ontológico como acientífico- poseyó una hegemonía absoluta. Y, sin duda, no sólo en la vida estrictamente filosófica, sino también en el mundo de la praxis.
























