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«La importancia de Gramsci para el estudio de la raza y la etnicidad»: Stuart Hall
I.
EL OBJETIVO DE ESTA COLECCIÓN DE ENSAYOS1 ES FACILITAR «UNA EXPLORACIÓN más sofisticada del hasta ahora poco elucidado fenómeno del racismo y examinar la idoneidad de las formulaciones teóricas, paradigmas y esquemas interpretativos en las ciencias humanas y sociales (…) con respecto a la intolerancia y el racismo y en relación con la complejidad de los problemas que plantean». Esta indicación bastante general me permite situar con más precisión el tipo de contribución que hace un estudio sobre el trabajo de Gramsci a una empresa más grande. Desde mi punto de vista, el trabajo de Gramsci no ofrece una ciencia social general que pueda ser aplicada al análisis de los fenómenos sociales a lo largo de una amplia gama comparativa de sociedades históricas. Su contribución potencial es más limitada. Sigue siendo, a pesar de esto, muy importante. Su trabajo es, precisamente, del tipo «sofisticante». Trabaja, de manera amplia, dentro del paradigma marxista. Sin embargo, ha revisado, renovado y sofisticado muchos aspectos de este marco teórico para hacerlo más importante a las relaciones sociales contemporáneas en el siglo veinte. Por tanto, tiene importancia directa sobre la pregunta acerca de la «idoneidad» de las teorías sociales existentes, ya que es en el «volver más complejas las teorías y problemas existentes» que se puede encontrar su principal contribución teórica. Estos puntos requieren de mayor claridad antes de ofrecer un resumen y valoración sustantivos de la contribución teórica de Gramsci.
«¿Una laguna en la obra de Marx o ignorancia del lector?»: Elmar Altvater
El intercambio metabólico entre naturaleza y sociedad en un modo de producción basado en el valor
En los 150 años transcurridos desde que se publicó por primera vez el Capital se han formulado tantos reproches contra Karl Marx y, en mayor medida todavía, contra su amigo y coautor Friedrich Engels, que casi es imposible enumerarlas. A diferencia de los economistas políticos que le precedieron, Marx fue supuestamente incapaz de explicar la formación de los precios. Es más, según sus críticos, la depauperación que predijo de la clase obrera no se ha producido y el capitalismo no se halla en proceso de colapso, sino que ha surgido triunfante de la competencia entre sistemas. También se acusa a Marx y Engels de haber allanado el camino, con sus escritos teóricos y políticos, a las atrocidades de Stalin, siendo por tanto autores intelectuales de los crímenes cometidos en la “edad de los extremos”.
Estas son duras acusaciones que todavía hoy sostienen no pocos periodistas. Claro que algunas de las lagunas que Marx sin duda dejó abiertas en su obra, parecen más bien responder a un prejuicio: Marx, y especialmente Engels, supuestamente no tenían respuesta alguna a las cuestiones ecológicas que constituyen nuestra principal preocupación en nuestros días. Se dice que no tuvieron en cuenta el hecho de que el valor no solo lo crea el trabajo, sino también la naturaleza; que, en su edificio teórico, la naturaleza ocupa menos espacio que el que se otorga a la sociedad y que la noción monoteísta de la dominación de la naturaleza por los humanos no se cuestiona críticamente. Sin embargo, un examen de los escritos conjuntos de Marx y Engels, especialmente del primer volumen del Capital, demuestra que los lectores han dejado manchas y huellas dactilares, es decir, rastros de su existencia ecológica. Es imposible leer a Marx sin tener en cuenta la ecología. Uno lee a Marx con la cabeza y, por consiguiente, con la razón, pero la experiencia también es táctil y uno gira las páginas con la yema de los dedos. Leer más…
«Walter Benjamin y Ernst Bloch: La crítica a la barbarie y el nazismo»: Luis Arizmendi
Conferencia: Walter Benjamin y Ernst Bloch: La crítica a la barbarie y el nazismo desde la modernidad lúdica y el principio esperanza. Leer más…
«Marx, naturaleza y ambientalismo: Fractura del metabolismo social y el problema de la coevolución socioecológica»: Alexander Martínez Rivillas
Marx fue considerado por el amplio espectro del ecologismo como un pensador que nunca impuso límites al desarrollo de las fuerzas productivas, lo que puede colegirse del “Manifiesto del Partido Comunista” (1848), por ejemplo.
No obstante, en las últimas dos décadas esta fama infundada se ha ido desdibujando progresivamente, dados los estudios bien documentados de Foster y Burkett. En varios momentos de los “Manuscritos de 1844”, Marx insinuó una idea naturalista o materialista al referirse a la ciencia del hombre como una parte de la ciencia natural.
A veces se descuida la importancia de esta reflexión, como también otras tesis anunciadas de manera general en “El Capital”, en los “Grundrisse” y en el intercambio epistolar entre Marx y Engels, sobre los problemas ambientales de su tiempo y el papel que debería jugar la noción de la naturaleza en su teoría del valor.
Las lecturas entorno al materialismo de Epicuro y de los mismos materialistas modernos, dotaron a Marx de los insumos suficientes para abordar el asunto de las bases físicas de la economía, o el problema de la “transición” de la economía de la naturaleza a la economía del valor.
La penetración del método materialista de investigación de los naturalistas del siglo XIX ya es bien reconocida en la obra de Marx, y en especial la influencia de los trabajos de Darwin. Ciertamente, los elementos de la dialéctica hegeliana fueron integrados a este materialismo para conformar un corpus metodológico bien definido, y luego fue aplicado de manera cuidada a la historia. Leer más…
«Essays on Marx’s theory of money of I.I.Rubin»: Susumu Takenaga
The name of Rubin (Исаак Ильич Рубин,1886–1937) and a few of his works were known in Japan to a certain extent from the time preceding the Second World War by the literature related to the value debate going on in the Soviet Union at that time, translated and published about 1930 almost in real time. After the war, a negative image seems to have been enrooted for certain of those who were under the influence of the official disapproving view on Rubin and his followers adopted by the Soviet authority after the 1930s. Such a view was repeated and popularized in the textbooks of Marxist economics written by Russian researchers and translated and widely diffused in Japan1 after 1945 with the rise of Marxist economics in the post-war period. Resonance of such an influence has not totally disappeared even today.
In 1973, in the midst of the value controversy waged after 1968 among a few Marxist economists in the West, where the Marxist economics, a non negligible part of which was under a great influence of Soviet academy, had never been so important in the profession as in Japan, the masterpiece of Rubin, Essays on Marx’s theory of value (hereinafter Essays on value for short) was translated into English2, a book left and remained in oblivion for almost half a century. Rubin’s name and his works were thus rediscovered in the corner of the Western academic world, and his original interpretation of Marx’s theory of value gave a certain enduring impact on the then ongoing value debate3. Probably prompted by such a situation, the German and French versions (retranslations) of this work of Rubin were successively published, and also some of the original documents related to the value debate during the last years of 1920s, to begin with a few other works of Rubin himself, were translated and published, which contributed to make known something about this debate on the basis of its original resource materials. But, the pros and cons discussions at that and subsequent times about Rubin’s theory in the debate in the West were in many cases based solely on the English translation (and German and French retranslations) of his book given above, the other related literature not being referred to nor made use of. In addition, in these translations were omitted all the important supplementary materials originally annexed to the third edition of Essays on value published in 19284, which served as the exemplar to the translation: three articles of controversy (replies of Rubin to the criticisms by Dashkovskij, Shabs, Kon) newly added to this edition as ‘Replies to critics’, and ‘Appendices’ (author’s explanation of some of the keywords used in his book) showing Rubin as philologist and useful for understanding the text of Essays on value. This omission made hardly perceivable the controversial context where this book was found itself at the time of its publication. Leer más…
«Del capital como sujeto de la vida social enajenada a la clase obrera como sujeto revolucionario»: Iñigo Carrera
El género humano se determina como sujeto histórico por el desarrollo de las fuerzas productivas de su trabajo. El modo de producción capitalista es la forma históricamente específica de realizar ese desarrollo mediante la objetivación de la relación social general como capital. El capital pone en marcha el trabajo social con la finalidad inmediata, no de producir valores de uso para la vida humana, sino de producir más de sí mismo, o sea, más capacidad para poner en marcha el trabajo social como un proceso cíclico automático cuya finalidad inmediata es la reproducción ampliada de la propia relación social general objetivada. En consecuencia, el capital se enfrenta a los sujetos humanos que lo producen como si fuera el sujeto concreto del proceso de vida social enajenada en él. Al sustituir la dependencia personal por el vínculo social cosificado, la enajenación en el capital determina a los individuos como recíprocamente libres; de modo que su conciencia y voluntad libres son la forma que toma su conciencia y voluntad enajenadas. La producción de plusvalía relativa es la forma capitalista del desarrollo de las fuerzas productivas, y su base reside en socializar el trabajo privado. De ahí la contradicción absoluta del modo de producción capitalista, forma históricamente específica con que la subjetividad genéricamente humana se desarrolla transformando las fuerzas productivas del trabajo libre individual en fuerzas productivas del trabajo social conscientemente organizado por el propio obrero colectivo que lo realiza bajo la forma contradictora del trabajo privado. El producto del trabajo de la clase obrera toma crecientemente la forma material del desarrollo de la capacidad para organizar científicamente el proceso de producción social, mientras que su forma social de plusvalía sigue enfrentando a la clase obrera como una potencia enajenada que escapa a su control objetivo y la somete a brutal explotación. Esta contradicción está portada en el método mismo con que la clase obrera produce su conciencia científica. El desarrollo de las fuerzas productivas sociales puestas privadamente en acción avanza en su contradicción absoluta hacia la organización general del trabajo como una potencia directamente social. La superación de esa contradicción absoluta toma necesariamente la forma material de una revolución social en la que la clase obrera realiza su propio fin. Se trata de la superación del modo de producción capitalista en la organización consciente general de la vida social por los individuos libremente asociados. Para lo cual la clase obrera necesita desarrollar su conciencia científica con base en un nuevo método que permita reconocer, en la enajenación, a la sustancia histórica de la libertad Leer más…
«Pensamiento y lenguaje en Hegel»: Evald Iliénkov
Es evidente que, en tanto el pensamiento es entendido por Hegel no como una de las facultades psíquico-subjetivas del ser humano, sino como la estructura ideal del universo, este es realizado y se realiza no solo en el lenguaje, y no solo en el lenguaje halla su existencia inmediata (externa).
Y es igual de evidente que, en lo tocante al proceso de autoconciencia que se realiza a través del pensamiento absoluto en la figura del sujeto, precisamente el lenguaje resulta la forma privilegiada de manifestación externa en la que dicho proceso comienza y acaba. Precisamente en el lenguaje el pensamiento finalmente regresa a sí mismo tras todos sus ciclos de alienaciones, hallando de nuevo aquél aspecto originario que poseía antes de su caída, antes de la formación de la naturaleza y de cualquier espíritu finito. Este pensamiento en-sí-y-para-sí empíricamente existente se presenta en forma de ‘Ciencia de la lógica’ o, más exactamente, en forma de lector que comprende adecuadamente dicha obra literaria. El conocimiento absoluto se abre al pensamiento, el cual de esta forma se convierte en pensamiento absoluto, como un sistema de significados de palabras que conforman en su conexión la expresión inmediata de la estructura universal del mundo, su esquema ideal. Leer más…
«El ser y la consciencia»: Mijaíl Lifschitz
1. El ser tras la consciencia y el ser ante ella. La consciencia psicológica o socio-psicológicamente dependiente del ser y la consciencia que, en correspondencia con su naturaleza, siente y comprende el mundo exterior, que se controla a sí misma, en una palabra, que siempre tiene su objeto, depende de él. La primera relación es, en esencia, la dependencia ontológica de la consciencia del ser, la segunda es la gnoseológica.
«Elogio de la historia: Fernando Martínez Heredia y los pensamiento(s) crítico(s) en Cuba»: Jaime Ortega Reyna
Existen personajes o figuras para quienes una estrecha noción de obra siempre quedará corta [1]. Me refiero a la “obra”, entendida como un corpus delimitable, una escritura que puede ser amplia o limitada, lo que normalmente llamamos una “obra completa” agrupada por fechas o temas. Existe, sin embargo, otra noción de obra, efectivamente, la de un corpus que rebasa lo escrito y se fija también en otros ámbitos. Podemos decir que esa segunda noción de obra trabaja sobre el conjunto de intervenciones que se efectúan en determinadas condiciones de producción, que incluye por supuesto debates, discusiones, diálogos y una gama más amplia de lo estrictamente escrito. Y estas pueden ser diversas (trabajo editorial, de traducción, por ejemplificar lo más común) y permiten acceder ampliar la mirada con respecto a lo escrito. Es el elogio de ese tipo de obra el que quiero hacer aquí, la del historiador cubano Fernando Martínez Heredia, que sin duda nos interpela a ampliar la estrechez de la mirada con respecto al vínculo entre teoría, historia, ideología y política.
Fernando Martínez Heredia es una pieza clave para la construcción y la reconstrucción del pensamiento crítico en Cuba: es clave para su continua re-invención. Anclado en el torrente que supuso el cambio cultural de la revolución cubana, asumió, desde su juventud, la tarea de renovar y “poner a la altura” de aquella grandiosa revolución al pensamiento crítico, que no se limitaba, aunque encontraba su fuente de inspiración más certera, en el marxismo. El día de hoy la tarea de seguir el conjunto de sus intervenciones es relativamente más sencillo. Debe considerarse que el pensamiento crítico en Cuba no tiene una salida tan fácil como la que se pudiera pensar: actualizar, dialogar y hacer el cruce de tradiciones políticas y culturales ha sido complejo, particularmente tras la adhesión férrea de la revolución cubana a la órbita soviética, aquello que se conoció como el conjunto de quinquenios negros de la cultura. Aquella loza terminó de caer a finales de los años ochenta, despedazada como una facilidad inimaginable hasta entonces, signo de que los gigantes tienen también piernas de barro. Sin embargo los tiempos que siguieron a aquel acontecimiento y liberación de amarras no fueron tampoco sencillo, pues inmediantament Cuba vivió su nuevo desafío: superar el “horno” de los noventa en medio de una de las peores crisis que tanto la isla vivió, como también el pensamiento crítico. Leer más…
«Franz J. Hinkelammert»: Entrevista por Juan José Bautista Segales
Entrevista al economista, filósofo y teólogo Alemán Franz J. Hinkelammert, realizada por el filósofo Juan José Bautista Segales. En el marco del 150 aniversario de la publicación de tomo I de El Capital, Hinkelammert nos narra cómo llego a la obra del filósofo Karl Marx así mismo muestra una crítica al capitalismo y hace una breve síntesis de sus últimos trabajos. Agradecemos a la Cátedra UACM Enrique Dussel por el auspicio del Seminario Permanente «Las cuatro redacciones de El Capital» . Leer más…
«En la cueva del león»: Wolfgang Fritz Haug
¿Se puede leer El capital de Karl Marx a partir de sus Tesis sobre Feuerbach?
Probemos a romper las paredes de separación que, a los ojos de algunos, prohíben a la filosofía de la praxis su entrada en el reino del Marx maduro. Una de ellas se ha erigido entre las Tesis sobre Feuerbach y la Crítica de la economía política; una segunda, generalmente entre el joven Marx y el maduro, una especie de dualismo marxológico; una tercera, entre sociedad y naturaleza. Si llegamos a levantar esa cuarentena en que los estructuralistas han encerrado las Tesis sobre Feuerbach, la sorna de Althusser tendrá que callar. La filosofía de la praxis ya no será “la bella conversación nocturna de nuestros leones intelectuales de salón”.1 Ya no se podrá decir con Althusser que “el primado de la praxis es la primera palabra de todo idealismo”. También la otra separación, entre sociedad o cultura y naturaleza, tambaleará.
En la boca del lobo económico: el eje metodológico
Althusser concluye que las Tesis no pueden servir como punto de partida de la filosofía marxista. Ésta “tiene que buscar su espacio en otro sitio […] para poder participar, desde la distancia, en la transformación del mundo. Si eso está entendido, las Tesis sobre Feuerbach vuelven a su pasado glorioso, y por fin se puede hablar de otra cosa: de la Contribución a la crítica de la economía política, los Grundrisse y El capital”. Leer más…
«Marxismo y luchas indígenas»: Benjamin Balthaser
Visto el reciente apoyo por parte de la confederación sindical AFL-CIO al oleoducto de Dakota (Dakota Access Pipeline, DAPL), parece lícito pensar que estamos asistiendo a un nuevo episodio de la confrontación entre los derechos indígenas por un lado y los activistas sindicales de izquierda por otro. La cuestión se remonta por lo menos a comienzos de la década de 1980, cuando Russell Means, cofundador y activista del Movimiento Indio Americano (American Indian Movement, AIM), pronunció un discurso ante una conferencia internacional de pueblos indígenas en los Black Hills de Dakota del Sur. Puede parecer extraño que una figura tan prominente de la lucha por la soberanía de los pueblos nativos de EE UU dedique un importante discurso al marxismo, pero Means apuntaba más lejos: al rechazo de toda la tradición intelectual europea, incluida la de su ala radical.
Según Means, el marxismo no ofrece a los nativos americanos nada mejor que el capitalismo: ambos consideran que los pueblos indígenas y sus tierras son un coste del desarrollo económico. El marxismo se limita a reorganizar las relaciones de poder de la sociedad colonial sobre la base de la eficiencia. Los pueblos indígenas viven en “zonas de sacrificio” y toda sociedad moderna e industrializada necesitará extraer combustible, plusvalía y materias primas de sus tierras. Pocos años después, Ward Churchill profundizó en la tesis de Means, declarando que los marxistas enrolarían a los pueblos indígenas en su ejército proletario con el fin de ganar su revolución socialista. De ahí, afirmó Churchill sin rodeos, “que el marxismo… suela ser rechazado de plano por la población india.” Leer más…
«El espacio: producto social y valor de uso»: Henri Lefebvre
Introducción: Henri Lefebvre: un ‘programa común’ hacia un espacio socialista, por Pedro Jiménez Pacheco
En Francia entre los años 1972 y 1977, los partidos de la izquierda institucional (Partido Comunista Francés, Partido Socialista y Movimientos Radicales de Izquierda) finalmente llegaron, no sin dificultad, a unirse en la Union de la gauche con el objetivo de desarrollar un ‘programa común’ para la conquista electoral del poder en una perspectiva de ‘transición al socialismo’. Dentro de este marco, al no existir un análisis serio y profundo sobre la especificidad de la dimensión espacial de la dominación capitalista, y casi nada de lo que podría o debería ser un ‘espacio socialista’, esta sería una nueva oportunidad para que Lefebvre se detenga a llenar esta deficiencia teórica. Así pues, en el año 1976, participó en muchos debates dentro y fuera de los partidos de la Unión de la Izquierda. Uno de ellos, en torno a la pregunta ‘¿Hay alguna teoría socialista del espacio?’ Este coloquio merece la atención de Lefebvre para intentar resumir el progreso de su reflexión teórica y política del espacio (Garnier, 2010). Dicho congreso será difundido el mismo año en una edición especial de La nouvelle revue socialiste, titulada Le renouveau socialiste et l’unité de la gauche[i]. Tres años más tarde, en 1979, el joven profesor J. W. Freiberg del Departamento de Sociología de la Universidad de Boston, publicará la conferencia de Lefebvre en su libro Critical Sociology: European Perspectives[ii], una recopilación de las conferencias recogidas durante cinco veranos consecutivos, en seminarios intensivos con diez académicos europeos[iii]. Además, en los años académicos regulares, Freiberg dio la bienvenida al inglés Michael Mann, al canadiense John O’Neill, al español Vicente Navarro, al suizo-alemán Urs Jaeggi, al egipcio Anouar Abdel-Malek, y en particular al francés Henri Lefebvre, que mantuvo a sus oyentes fascinados con una semana de espléndidas conferencias (Freiberg, 2000). Una de ellas, L’espace: produit social et valeur d’usage, se tradujo al inglés y fue reproducida en el libro de Freiberg. Leer más…
«El Capital: Razón histórica, sujeto revolucionario y conciencia»: Juan Íñigo Carrera
SEMINARIO “EL CAPITAL: RAZÓN HISTÓRICA, SUJETO REVOLUCIONARIO Y CONCIENCIA” clase 1 «El punto de partida: La cuestión de la acción política de la clase obrera.
La mercancía como relación social general materializada, o sea, la libertad.»
Expositor: Juan Iñigo Carrera (CICP)
Organizado por el Centro de Investigaciones Socioeconómicas e Históricas CISOH
cisoh.redes@gmail.com
https://www.facebook.com/cisoh.chile/ Leer más…
«El Capital después de la nueva edición histórico-crítica»: Roberto Fineschi
Publicación y teoría
Premisa
Un libro, más o menos conocido, de Jacques Bidet se intitula de manera significativa Que faire du Capital?
Creo que se podría ser más radical e ir un paso atrás para preguntar ¿Qué es El capital? A través de esta obra, Marx quería hacer comprensible el funcionamiento de la sociedad burguesa. ¿Pero cuál? ¿La de la Revolución Industrial? ¿O quería elaborar un modelo general que fuese más allá de la contingencia o la limitación de una fase determinada y que sirviese como cuadro general de referencia para subperiodos o para articulaciones posteriores? Pero en realidad el problema no consiste únicamente en establecer cómo entender el texto desde un punto de vista teórico: la pregunta puede ser orientada hacia la existencia misma del texto, sobre todo si se considera la nueva edición histórico-crítica de las obras de Marx y Engels, la segunda Marx-Engels-Gesamtausgabe (Mega 2). Leer más…



























