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“Pensamiento y lenguaje en Hegel”: Evald Iliénkov

Es evidente que, en tanto el pensamiento es entendido por Hegel no como una de las facultades psíquico-subjetivas del ser humano, sino como la estructura ideal del universo, este es realizado y se realiza no solo en el lenguaje, y no solo en el lenguaje halla su existencia inmediata (externa).

Y es igual de evidente que, en lo tocante al proceso de autoconciencia que se realiza a través del pensamiento absoluto en la figura del sujeto, precisamente el lenguaje resulta la forma privilegiada de manifestación externa en la que dicho proceso comienza y acaba. Precisamente en el lenguaje el pensamiento finalmente regresa a sí mismo tras todos sus ciclos de alienaciones, hallando de nuevo aquél aspecto originario que poseía antes de su caída, antes de la formación de la naturaleza y de cualquier espíritu finito. Este pensamiento en-sí-y-para-sí empíricamente existente se presenta en forma de ‘Ciencia de la lógica’ o, más exactamente, en forma de lector que comprende adecuadamente dicha obra literaria. El conocimiento absoluto se abre al pensamiento, el cual de esta forma se convierte en pensamiento absoluto, como un sistema de significados de palabras que conforman en su conexión la expresión inmediata de la estructura universal del mundo, su esquema ideal.

Este aspecto de la filosofía hegeliana resultó extremadamente viable; se pueden apreciar sin ninguna dificultad sus orígenes en las lejanas concepciones divergentes entre sí tales como la ‘hermenéutica’ existencialista, por un lado, y el estructuralismo de Lévi-Strauss por el otro, la intuición semipoética de Husserl o el pedante análisis formal de Wittgenstein y sus discípulos. Todos ellos se caracterizan por el intento de revelar estructuras originarias del pensamiento en el lenguaje y mediante el lenguaje, a través de este o aquél estudio sobre las exposiciones verbales de la actividad intelectual tales como sistemas ‘científicos’ o mitos, obras filosóficas o bloques de ‘lenguaje natural’.

Esta circunstancia necesita ser examinada un poco más atentamente en la comprensión hegeliana de las interacciones entre el pensamiento y el lenguaje, una comprensión que no ha perdido su actualidad teórica durante los últimos 150 años.

Para empezar, Hegel no expuso sistemáticamente en ninguna parte su concepción de este tema, y es su concepción la que se debe reconstruir, revelando de esta manera algunas premisas sencillamente no explicadas. Aun así, la imagen resulta bastante simple. Es indudable que el lenguaje interesa a Hegel no en sí mismo, sino sobre todo (y quizás exclusivamente) como forma de manifestación del pensamiento, o como pensamiento que todavía no ha regresado a sí mismo desde sus alienaciones, desde su otro ser. Pero en este sentido Hegel tiene toda la razón, puesto que él no es lingüista, sino Lógico. Y en la lógica, es imposible estudiar el pensamiento de otra manera sin abandonar el terreno de la misma.

Es también evidente que el lenguaje en Hegel se presupone mucho más de lo que se dice directamente sobre él; este conforma el elemento invisible en el que se desenvuelve la historia de la conciencia y la autoconciencia, y la Lógica comienza en el punto donde toda esta historia ya se halla ‘extraída’ en el lenguaje, representada en él, apropiada y al mismo tiempo alienada en sus formas. Por ello la Lógica posee como premisa inmediata y como material de análisis no la historia de su propia realización, sino la historia expresada, la actividad de la razón ya ‘enunciada’, el Pensamiento en mayúsculas.

Esta circunstancia crea la base para la interpretación ‘hermenéutica’ de la dialéctica hegeliana, según la cual no es el Pensamiento el que toma conciencia de sí en el lenguaje, sino al contrario, es el Lenguaje el que halla en la Lógica la comprensión de sus propios esquemas abstractos, resultando la Lógica únicamente la expresión de uno de los aspectos del Lenguaje, como una realidad primitiva e incondicionada, como una ‘existencia’ del espíritu. Bajo semejante interpretación, todas las categorías lógicas construidas por Hegel en sucesión sistematizada pierden evidentemente el significado de determinaciones objetivo-universales de la realidad que el espíritu comprende y se interpretan exclusivamente como ‘significados de palabras’ que conforman puntos de convergencia de la estructura del lenguaje – y solo del lenguaje. De este modo, no son las categorías ‘lógicas’ las que se ‘depositan’ en las estructuras del lenguaje, en su construcción gramatical y semántica, sino al contrario, son las formas del lenguaje las que encuentran su expresión académica bajo el nombre convencional (y confuso) de formas ‘lógicas’.

Traducción de Dialecto para Marxismo Crítico

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