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Presentación del libro «Estado, biopoder y exclusión. Análisis desde la lógica del capital» de Jaime Osorio
Sobre el libro: El capital como relación social y los procesos que despliega para reproducirse, que caracterizamos como lógica del capital, constituyen los fundamentos que atraviesan y otorgan sentido a los trabajos que conforman este libro. Los estudios sobre el capital han tendido a destacar su dimensión económica, quedando relegada su dimensión política, la que aquí se tiende a privilegiar, pero sin fracturar su unidad. Desde esta perspectiva se abordan temas centrales de debates clásicos en las ciencias sociales y las humanidades, como el Estado y el poder, así como otros más recientes, referidos al biopoder y la exclusión. El libro se inicia con el desarrollo de un tema epistémico-filosófico altamente polémico, en torno a la totalidad, asumiendo la lógica del capital como la actividad unificante que otorga sentido y unidad a los procesos de la actual vida societal, en debate con posiciones posmodernas y positivistas que niegan, por razones diversas, su pertinencia. Finaliza el libro con una explicación de las razones por las cuales el aguijón productivista que caracteriza el capitalismo en general, pierde fuerza en el capitalismo latinoamericano.«Estética y Marxismo desde la Filosofía de la Praxis» Entrevista con la Dra. Maria Rosa Palazón
El pensamiento del Dr. Adolfo Sánchez Vázquez es actual y sumamente importante de ser comprendido hoy por hoy, es por esto que el día de hoy realizamos este episodio tratando de hacer un homenaje al Dr., y que mejor para poder hacer este episodio que con la Dra. Maria Rosa Palazón, quien nos ayudará a entender las relaciones entre Estética y Marxismo.
«Rileggere Marx con le lenti della filologia»: Roberto Fineschi
1. La nuova edizione del I libro del Capitale da me curata per le Opere Complete di Marx ed Engels (vol. XXXI, Napoli, La città del sole, 1600 pagine) è il tentativo di presentare al lettore italiano lo stato dell’arte dopo le significative novità emerse nel corso della pubblicazione della nuova edizione storico-critica, la seconda Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA2), monumentale progetto in 114 volumi in corso di realizzazione da quasi quarant’anni e lungi dal completamento[1].
La circolazione delle opere di Marx è stata scarsa negli ultimi decenni; recentemente si è assistito alla ripresa di alcune pubblicazioni, fatto da salutare positivamente. Tuttavia, nella quasi totalità dei casi si sono semplicemente riproposti i vecchi testi, oppure li si è ripresentati sulla base delle edizioni tradizionali. La grande novità della MEGA consiste invece, sostanzialmente, nell’aver mostrato come molte delle opere più significative di Marx fossero in realtà una cosa diversa rispetto a quelle storicamente lette. A cambiare sono quindi non tanto, o non solo, le interpretazioni di Marx o Engels, ma la stessa base testuale su cui tali interpretazioni si sono sviluppate o possono svilupparsi. La nuova edizione del primo libro del Capitale muove, prima nel mondo occidentale, da questa premessa.
«Memoria, ideario y práctica de la democracia. Entrevista con Antoni Domènech»: Julio César Guanche
El republicanismo es una tradición política de más de dos mil años, que en los últimos dos siglos había estado cubierta en gran medida por la historia del liberalismo, que presentó las grandes conquistas republicanas como una larga evolución «liberal». Sin embargo, el origen de este es muy reciente: fue bautizado como tal apenas en 1812. La evolución liberal ha sido, en rigor, la de la oposición a las tesis republicanas, en particular sobre dos conceptos esenciales: la libertad y la propiedad.
Un neorrepublicanismo académico, recuperado en distintas versiones a partir de los años 60, goza hoy de gran relevancia en el debate académico y la política práctica, por ejemplo, con el comunitarismo y el propio liberalismo. Nombres como Bernard Bailyn, Gordon S. Wood, John G. A. Pocock, Quentin Skinner, Philip Pettit, han protagonizado en distintos momentos, y por diferentes vías, un revival académico neorrepublicano. De su mano, ganó nuevamente un lugar como la tradición central de la historia política, originada en el mundo clásico y proyectada hacia nuestros días, informando en el trayecto las revoluciones inglesa, holandesa y norteamericana, todo ello como forma de reivindicar de manera crítica los temas que el liberalismo había abandonado.
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«Entrevista a Andrew Kliman»: Esteban Mercatante
A continuación publicamos una conversación con el marxista norteamericano Andrew Kliman. Kliman es autor de Reclaiming Marx’s “Capital”, que defiende el llamado enfoque temporalista de la teoría del valor de Marx, y de The Failure of capitalist production. The Underlying causes of the Great Recession [El fracaso de la producción capitalista, las causas subyacentes de la Gran Recesión]. Es profesor en la Universidad de Pace. En esta oportunidad conversamos sobre su visión de la crisis, su teoría sobre la ley del valor, y sus opiniones sobre la situación del marxismo en los EE.UU.
Entrevista realizada en Julio de 2012
1- Recientemente publicaste The Failure of Capitalist Production [El fracaso de la producción capitalista], que es el resultado de una investigación sobre el funcionamiento de la economía norteamericana durante las últimas tres décadas. ¿Cuál es el principal resultado de tu investigación?
La Gran Recesión estaba a la espera de ocurrir. Había problemas no resueltos en el sistema de producción capitalista que se habían estado acumulado durante un tercio de siglo. La tasa de ganancia cayó y nunca llegó a recuperarse de forma sostenida, lo que derivó en tasas de crecimiento e inversión persistentemente débiles, lo cual a su vez resultó en cargas de deuda crecientes. Y estos problemas indujeron a los gobiernos a resolverlos o velarlos con políticas que permitieron una acumulación de deudas aún mayor.
«Feminismo y Marxismo: más de 30 años de controversias»: Andrea D’Atri
Desde lo que se ha dado en llamar “la segunda ola” del feminismo, las controversias entre esta corriente y el marxismo estuvieron a la orden del día. Creemos que no hubiera podido ser de otra manera: si el feminismo de la primera ola tuvo como interlocutor privilegiado al movimiento revolucionario de la burguesía –discutiendo sus parámetros de ciudadanía y derechos del Hombre que no incluían a las mujeres de la clase en ascenso –, el de los años ‘70 dialogó– y no siempre en buenos términos – con el marxismo, abordando cuestiones que van desde la relación entre opresión y explotación hasta la reproducción de los valores patriarcales al interior de las organizaciones de izquierda y el fracaso de los llamados “socialismos reales”.«David Riazanov: Humanista, editor de Marx, disidente rojo» Nicolás González Varela
“Yo no soy un bolchevique, no soy un menchevique,
no soy un leninista. Soy solamente marxista,
y, como marxista, soy un comunista”
(David Riazanov, 1924)
“Corremos el riesgo de conocer a Luxemburg o Lenin
de la A a la Z, e ignorar los escritos del propio Marx.”
(David Riazanov, 1924)
Un gran biógrafo de Marx, Boris Nicolaïevski,1 reconocía en 1937 que de cada mil socialistas, tal vez sólo uno haya leído una obra completa de Marx; y de cada mil antimarxistas, ni uno. Y lo peor, concluía, es que Marx ya no estaba de moda. Cuarenta años antes, un gran teórico y militante, Labriola, al participar en el publicitado debate sobre la valencia científica de la obra de Marx en 1897 (la llamada “primera crisis del Marxismo”, y cuyos principales interlocutores eran nada menos que intelectuales de la talla de George Sorel, Eduard Bernstein y Benedetto Croce),2 se preguntaba con inocencia: “los escritos de Marx y Engels… ¿fueron leídos enteramente por algún externo al grupo de amigos y adeptos próximos, esto es, de los seguidores e intérpretes directos de los autores mismos?… Añádese a eso la rareza de muchos de los escritos aludidos, y hasta la imposibilidad de dar con algunos de ellos.” Y concluía proféticamente si “este ambiente literario”, esta situación hermenéutica adversa, no era uno de los culpables de la mala asimilación, de la aparente decadencia y crisis del pensamiento de Marx. Con pesimismo recapitulaba en una sentencia profética: “Leer todos los escritos de los fundadores del socialismo científico ha resultado hasta ahora un privilegio de iniciados.”
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«Una vez más, la izquierda como problema»: Joaquín Miras y Joan Tafalla
“Los partidos nacen y se constituyen en organización para dirigir la situación en momentos histórica- mente vitales para su clase; pero no siempre saben adaptarse a las nuevas tareas y a las nuevas épocas, no siempre saben desarrollarse según se van desarrollando las relaciones totales de fuerza (y por lo tanto la posición relativa de sus clases) en el país determinado o en el campo internacional… La burocracia es la fuerza consuetudinaria y conservadora más peligrosa; si ésta acaba por constituir un grupo solidario, que se apoya en sí mismo y se siente independiente de la masa, el partido acaba por volverse anacrónico, y en los momentos de crisis aguda queda vacío de su contenido social y queda como apoyado en el aire”. Antonio Gramsci
La situación política española está marcada, como sabemos, por la conjunción en el tiempo de dos fenómenos históricos: la así llamada crisis económica y la crisis del conjunto de formas de dominación y dirección creadas durante la así llamada Transición.
La conjunción de ambos elementos produce fenómenos complejos ante los cuales es difícil orientarse. Sobre todo, y ese es el objeto principal de esta reflexión, si la autoproclamada izquierda se empeña en enfrentarse a ellos desde un pensamiento débil. Extremadamente débil.
«Doménico Losurdo sobre Stalin»: Jaime Ortega Reina
Doménico Losurdo. Stalin: historia y crítica de una leyenda negra, Barcelona, El viejo Topo, 2011.«Dos aproximaciones del marxismo crítico latinoamericano al concepto de ideología»: Sandro Brito Rojas
En las siguientes páginas busco ofrecer una mirada introductoria a la forma en que abordaron el estudio de la ideología, a principios de la década de 1970, dos representantes del marxismo crítico latinoamericano: Ludovico Silva, uno de los filósofos marxistas más importantes de Venezuela y Bolívar Echeverría, uno de los teóricos marxistas más relevantes de Ecuador y de la región latinoamericana en las últimas décadas. Básicamente, me interesa dar cuenta del núcleo de sus contribuciones a la renovación histórica de la reflexión teórica sobre la ideología. Al indagar en los estudios que elaboraron en torno a esta cuestión buscamos, al mismo tiempo, contribuir a la comprensión de las formas en las que opera la ideología en el contexto contemporáneo. A nuestro parecer, ambos autores ofrecen elementos pertinentes para pensar la ideología, por lo que es necesario tejer articulaciones entre los mismos. El análisis procederá pues de la siguiente manera. En primera, ofrezco una breve presentación biográfica y una contextualización del trabajo de ambos autores. Posteriormente señalo algunas coordenadas básicas del debate marxista en torno a la cuestión ideológica. Finalmente, doy cuenta de manera sucinta de la forma en que se aproximó cada uno de estos dos representantes del marxismo crítico latinoamericano al estudio de la ideología en la primera mitad de la década de 1970.
«Los movimientos socialies ante la crisis»: entrevista a Michael Löwy
“El tipo de ciudad en que queremos vivir está ligado al tipo de personas que queremos ser”: David Harvey
En el prefacio de Rebel Cities (Ciudades rebeldes), empiezas describiendo tu experiencia en París durante los ’70: “Edificios gigantes, carreteras, viviendas públicas desalmadas y mercantilización monopolizada sobre las calles amenazando con absorber el viejo París… París desde los ’60 en adelante estaba simplemente en medio de una crisis existencial. El viejo no podía durar. Además, fue también en 1967 cuando Henry Lefebvre escribió su ensayo fundamental «Sobre el derecho a la ciudad”. ¿Puedes hablar sobre este período de los ’60 y ’70? ¿Cómo te interesaste por el paisaje urbano? ¿Y cuál fue el ímpetu para escribir Rebel Cities?
En todo el mundo se mira a los ’60, históricamente, como un período de crisis urbana. En los Estados Unidos, por ejemplo, fue un momento en el que muchas ciudades centrales se incendiaron. Hubo revueltas y casi revoluciones en ciudades como Los Angeles, Detroit y por supuesto después del asesinato del doctor Martin Luther King en 1968, alrededor de 120 ciudades estadounidenses vivieron una inquietud social y acción rebelde más o menos masivas. Menciono esto sobre Estados Unidos, porque lo que estaba en efecto ocurriendo era que la ciudad se estaba modernizando. Se estaba modernizando en base al automóvil; se estaba modernizando en base a las áreas residenciales. La Vieja Ciudad, o lo que había sido el centro político, económico y cultural de la ciudad durante los ’40 y ’50, estaba quedándose atrás. Recuerda, estas tendencias estaban teniendo lugar en todo el mundo capitalista avanzado. Así que no era sólo en Estados Unidos. Había serios problemas en Gran Bretaña y Francia, donde un modo de vida más antiguo estaba siendo desmantelado –un modo de vida sobre el que creo que nadie debería ser nostálgico-, pero este antiguo modo de vida estaba siendo desplazado y sustituido por un nuevo modo de vida basado en la comercialización, la propiedad, la especulación con la propiedad, la construcción de carreteras, el automóvil, la suburbanización, y con todos estos cambios vimos un aumento de la desigualdad y la inquietud social.
«Organizarse para la transición anticapitalista»: David Harvey
“Comunistas son todos los que trabajan sin cesar para producir un futuro diferente al que el capitalismo depara. Esta es una definición interesante. Mientras que el comunismo tradicional institucionalizado está muerto y enterrado, según esta definición hay millones de comunistas de facto activos entre nosotros, dispuestos a actuar según sus comprensiones, preparados para consumar de manera creativa los imperativos anticapitalistas. Si, como declaraba el movimiento altermundista de finales de los noventa “otro mundo es posible”, entonces por qué no decimos también “otro comunismo es posible”. Las circunstancias actuales del desarrollo capitalista exigen algo así, si es que queremos lograr un cambio fundamental”.
«Capitalismo y ciudadanía: la anomalía de las clases sociales»: Luis Alegre Zahonero y Carlos Fernández Liria
1. Ciudadanía y Propiedad.
No sostenemos desde luego nada muy original afirmando que esos peculiares “sujetos de derecho” que somos los humanos no podemos prescindir de un cuerpo como soporte de cualquier derecho y que, por lo tanto, hay siempre determinadas condiciones previas a que pueda hablarse de derecho o de ciudadanía que se refieren a la cuestión del sustento material y, en definitiva, a la cuestión de la propiedad.
Debemos ante todo recordar que la mejor tradición ilustrada consideró siempre la propiedad privada una condición de la ciudadanía. Ciertamente, resulta fácil comprender las sólidas razones que llevaron a establecer esta conexión entre la propiedad y la autonomía ciudadana: sólo quien no depende del arbitrio de otro para garantizar su subsistencia (porque puede asegurarla por sus propios medios) puede considerarse verdaderamente independiente. Por el contrario, aquél cuya subsistencia misma depende de la voluntad de otro –es decir, de la propiedad de otro que puede hacer siempre lo que quiera con lo suyo— cabe decir que tiene su autonomía y, por lo tanto, todos sus derechos de ciudadanía hipotecados. Resulta fácil comprender, pues, cierto carácter irrenunciable de la propiedad para garantizar la independencia personal y, por lo tanto, la ciudadanía.
«The political economy of the dead: Marx’s vampires»: Mark Neocleous
Abstract: This article aims to show the importance of the vampire metaphor to Marx’s work. In so doing, it challenges previous attempts to explain Marx’s use of the metaphor with reference to literary style, nineteenth-century gothic or Enlightenment rationalism. Instead, the article accepts the widespread view linking the vampire to capital, but argues that Marx’s specific use of this link can be properly understood only in the context of his critique of political economy and, in particular, the political economy of the dead.
Towards the end of Volume 1 of Capital, Marx employs one of his usual dramatic and rhetorical devices: ‘If money comes into the world with a congenital blood-stain on one cheek,’ he says, then ‘capital comes dripping from head to toe, from every pore, with blood and dirt’.2 The comment is a reminder of the extent to which the theme of blood and horror runs through the pages of Capital. According to Stanley Hyman, there are in Capital two forms of horror. The first concerns the bloody legislation against vagabondage, describing the way that agricultural peoples were driven from their homes, turned into vagabonds and then ‘whipped, branded, tortured by laws grotesquely terrible, into the discipline necessary for the wage system’. The second concerns the horrors experienced by people in the colonies, ‘the extirpation, enslavement and entombment in mines of the aboriginal population . . . the turning of Africa into a warren for the commercial hunting of black skins’.3 But to these we might add a third form of horror: the constant sucking of the blood of the Western working class by the bourgeois class. This form is nothing less than the horror of a property-owning class that appears to be vampire-like in its desire and ability to suck the life out of the working class.
























