Una parte sustancial de la lógica del libro corresponde al trabajo de tesis doctoral en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA entre 2006 y 2011, trabajo impulsado y estimulado incansablemente por mi tutor: Atilio Boron.
En esa tesis reconozco la eficaz colaboración de Carolina Espinoza, por entonces colaboradora en el Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina.
Otro organizador conceptual fue la demanda que oportunamente me hiciera Manuel Mera a nombre de la Fesga, la Fundación de la Central Intersindical Gallega, para escribir dos textos, uno publicado como libro en Galicia en 2010, sobre la Crisis, y otro de carácter didáctico sobre la situación del capitalismo contemporáneo, en el cual colaboró de manera competente para una mejor comunicación en su edición Alejandro Gambina.
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El texto que ahora presentamos al lector recoge estudios y debates construidos en los últimos seis años, y especialmente desde el estallido de la crisis capitalista mundial en 2007.
Título: Libertad de la personalidad
I. Las elecciones europeas han confirmado una tendencia que veníamos observando desde hace algunos años en la mayoría de países del continente: el espectacular crecimiento de la extrema derecha. Se trata de un fenómeno sin precedentes desde los años 30 del siglo XX. En la mayoría de los países este movimiento obtuvo entre el 10 y el 20%, y en tres países -Francia, Inglaterra, Dinamarca-, entre el 25 y el 30% de los votos. Pero su influencia es más vasta que su electorado: contamina con sus ideas a la derecha «clásica» e igualmente a una parte de la izquierda social-liberal. El caso francés es el más grave, el avance del Frente Nacional ha sobrepasado todas las previsiones, incluso las más pesimistas. Tal como decía la web de Mediapart en una edición reciente, «El tiempo se acabó»: «Il est minuit moins cinq». 

Después de que el Banco Central Europeo (BCE) anunciase la batería de medidas para la expansión crediticia en la reunión de su consejo ayer, 5 de junio, las bolsas europeas tocaron máximos de los últimos seis años, al tiempo que Wall Street alcanzaba
Juan Carlos de Borbón nos tomó a todos por sorpresa a primera hora de la mañana del lunes anunciando la abdicación de la Corona. Muy probablemente es verdadera la versión oficial, según la cual se trata de una decisión tomada hace meses, y en cuyo secreto estaban sólo los muy allegados a la Casa Real, Rajoy y Rubalcaba. La abdicación estaría, así pues, concebida por ese pequeño cenáculo, por lo pronto, como un primer movimiento de pieza destinado a recomponer parcialmente, y hasta donde se pueda, los fenecidos acuerdos básicos que configuraron el arco político dinástico de la Transición (UCD, PSOE, PCE-PSUC –luego IU/ICV—, AP –luego PP—, CiU y PNV y otras formaciones regionales menores). Y más perentoriamente aún, a encarar algunas reformas constitucionales que les permitan enfrentarse con alguna perspectiva mínimamente razonable de negociación al masivo desafío soberanista catalán, que tiene citas decisivas con la calle y con las urnas el 11 de septiembre y el 9 de noviembre próximos. Y a partir de ahí, acaso comenzar una «segunda Transición» –también protagonizada y controlada por las elites— capaz de revertir la manifiesta crisis de la Segunda Restauración e insuflarle un nuevo soplo de vida.
A conference organised by the 
Coloquio «Bolívar Echevarría. Una vida filosófica»
Bertolt Brecht, en su novela Los negocios del señor Julio César, describe con aterradora exactitud la relación entre la expansión imperial romana y la decadencia de la República. “Después de cada nueva campaña había en Roma concursos y quiebras -afirmaba-. Cada victoria del ejército era una derrota de la Ciudad. Los triunfos de los generales eran triunfos sobre el pueblo… El sistema estaba corrompido hasta sus cimientos”.
El libro de Thomas Piketty, Capital in the Twenty First Century, ha impactado a nivel mundial. Su planteo central es que la desigualdad de los ingresos y de la riqueza ha estado aumentando en los países capitalistas desde los años 1970, y hoy alcanza niveles similares a los que había a comienzos del siglo XX. Esto significa que no se verifica la hipótesis de Kuznets (formulada en los años 1950), según la cual la desigualdad aumentaba primero con el desarrollo del capitalismo, y luego disminuía. De hecho, ya antes de la publicación del libro de Piketty se ha estado documentando que la desigualdad ha seguido una forma de U. Pero el libro de Piketty, utilizando datos fiscales más que encuestas sobre la situación de los hogares, amplía el análisis y confirma el dramático incremento de la desigualdad en las últimas décadas en los países desarrollados. Por caso, en EEUU, desde 1980 a los 2000, la participación en los ingresos del decil más alto de la población pasó del 30-35 por ciento al 45-50 por ciento; y el uno por ciento más rico pasó de tener el 9 por ciento del ingreso en los 1970 a aproximadamente el 20 por ciento en los años 2000 – 2010. Entre 1977 y 2007 el 10 por ciento más rico se apropió las tres cuartas partes del total del incremento del ingreso en EEUU, y el uno por ciento más rico el 60 por ciento del mismo.
Título: La dialéctica leninista y la metafísica del positivismo






















