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“Fetichismo y teoría del valor” (extracto de Nuestro Marx):Néstor Kohan

La teoría del valor trabajo de Marx es, en esencia, una conceptualización sobre las formas de la mediación social en la sociedad mercantil capitalista, es decir, de cómo y por medio de qué entramos los individuos en relación y quedamos constituidos por estas mismas relaciones (una ontología de la sociedad moderna que dirá F. Martínez Marzoa).

La teoría del valor trabajo tiene entre sus fundamentos la teoría del fetichismo de la mercancía. Como podremos ver en los capítulos seleccionados del libro “Nuestro Marx” de Néstor Kohan, la relación entre la teoría del valor y del fetichismo ha sido objeto de numerosas disputas y omisiones interesadas dentro de las diferentes corrientes y autores de la tradición marxista. En nuestra opinión, la teoría del valor que Marx desarrolló a través de la crítica de la economía política encuentra un fuerte antídoto en su teoría de fetichismo contra las lecturas economicistas, deterministas, monocausalistas de base-estructura, objetivantes, ahistoricistas, positivistas y tantos otros reduccionismos que se ahogan en polaridades simples.

Un rasgo que define la sociedad mercantil como la que nos ha tocado vivir, es que la interacción y la influencia mutua de los productores privados e independientes de mercancías se efectúan a través de las cosas, a través del contacto de los productos del trabajo entre sí. El carácter atomista-privado de las empresas y la ausencia de una regulación social directa y consciente genera necesariamente que las conexiones entre sus partes se realicen a través del mercado mediante el movimiento de las mercancías, las cosas, los precios y que no son sino expresiones objetivadas (procesos que se convierten en cosas) de los productos del trabajo. El fetichismo de la mercancía nos recuerda el enorme poder que tiene el capitalismo para hacernos olvidar que detrás del mundo fantástico de las mercancías, del dinero y las rentas no hay nada más nuestro propio y prosaico trabajo. Que nuestro trabajo queda borrado para la sociedad sin dejar rastro. Que nuestra actividad no nos pertenece. Que nuestro trabajo no es expresión de nuestras capacidades sino de nuestra alienación. Que el capital convierte nuestro tiempo de vida en tiempo de trabajo en su hambre canina de plusvalía. Que la potencia social de la que se pavonea el capital se mueve sólo por el nervio de nuestro trabajo y que los hilos invisibles del mercado asalariado son más fuertes que las cadenas de los esclavos.

En el capitalismo las relaciones de producción entre las personas dependen de la forma social de las cosas que les pertenecen (factores de producción) y que son personificadas por ellas. La propiedad (y la no-propiedad) de las condiciones necesarias para la producción de mercancías permitirá a su propietario (o no propietario) ocupar un lugar determinado en el sistema de relaciones de producción, distribución, intercambio y consumo capitalista. Como la posesión de cosas es una premisa inevitable para la constitución de relaciones de producción directas entre las personas, el resultado es la apariencia de que la cosa misma posee la capacidad, la virtud o la propiedad, de establecer relaciones de producción. En sus célebres “Ensayos”, Rubin (1974:69 –70) señaló:

si la cosa dada vincula a dos propietarios de mercancías, uno de los cuales es un capitalista y el otro un trabajador asalariado, entonces la cosa no sólo es un “valor”, sino que también es “capital”. Si el capitalista entra en una relación de producción con un terrateniente, entonces el valor, el dinero que da al terrateniente y mediante cuya transferencia entra en el vínculo de producción, representa la “renta”. El dinero pagado por el capitalista industrial al capitalista financiero por el uso de capital prestado por este último, recibe el nombre de “interés”. Todo tipo de relación de producción entre personas da una “virtud social”, “una forma social” específica a las cosas mediante las cuales determinadas personas entran en relaciones de producción directas. La cosa dada, además de servir como valor de uso, como objeto material con determinadas propiedades que hacen de ella un bien de consumo o un medio de producción, esto es, además de cumplir una función técnica en el proceso de la producción material, también cumple la función social de vincular personas

Bajo las relaciones capitalistas de producción los individuos entran en relaciones de producción directas sólo en la medida en que son propietarios de mercancías, propietarios de cosas. Es por eso que las cosas adquieren características sociales particulares o sea una forma social específica.

Este fenómeno se nos presenta de forma doble: por un lado se produce la cosificación o reificación de las relaciones sociales de producción, esto es, que las personas asignan determinada forma social, o determinadas características sociales a las cosas mediante las cuales se relacionan entre sí. Así la identificación del capital con los medios de producción, es una reificación de la relación social que es el capital, relación social entre capitalistas y trabajadores mediada por la propiedad privada de los medios de producción. Por el otro lado, se presenta una personificación de las cosas donde la existencia de cosas con una determinada forma social, por ejemplo, el capital, el dinero o los mercados, parecen tener voluntad propia y se convierten en sujetos. Es por eso que la cosificación de las relaciones de producción entre personas se complementa con la personificación de las cosas. Y por eso Rubin (1974:72) escribió que:

La forma social del producto del trabajo, siendo el resultado de innumerables transacciones entre productores de mercancías, se convierte en un poderoso medio para ejercer presión sobre la motivación de los productores individuales de mercancías, obligándolos a adaptar su conducta a los tipos dominantes de relaciones de producción entre personas de esa sociedad. La influencia de la sociedad sobre el individuo se realiza a través de la forma social de las cosas. Esa objetivación o “cosificación” de las relaciones de producción entre las personas en la forma social de las cosas, da al sistema mayor durabilidad, estabilidad y regularidad. El resultado es la “cristalización” de las relaciones de producción entre las personas

Esta capacidad de borrar las huellas de la acción humana que quedan ocultas tras el carácter mercantil de las compraventas, del dinero y de las relaciones económicas ocultan el hecho que detrás de cada mercancía existen unas relaciones de poder, unos tiempos de trabajo social y que las mercancías y sus valores de cambio no son otra cosa que la expresión del intercambio de los tiempos sociales de trabajo que quedan cosificados en categorías económicas. Oculta el hecho cardinal que las relaciones económicas vehiculizan relaciones sociales y de poder que estructuran nuestras prácticas cotidianas y que delinean modos del ser y la conciencia. Mirando a nuestro alrededor, es fácil darse cuenta de que cada vez son más las esferas de la vida humana que caen bajo relaciones de producción capitalista y por lo tanto cada vez más relaciones quedan dominadas por la lógica infernal de la mercancía. De esta manera el dominio de la mercancía nos arranca más ámbitos de lo abiertamente social imponiendo una lógica instrumental a nuestras relaciones con los demás seres humanos y con el medio ecológico.

Lukács, que tuvo siempre presente la teoría del fetichismo y tuvo una profunda comprensión de la riqueza del concepto de trabajo en Marx, señaló el enorme impacto que las formas de la producción mercantil ejercían sobre nuestras representaciones de la sociedad capitalista. Puso el dedo en la llaga cuando apuntó las consecuencias que la división socio-técnica del trabajo, subsumido bajo el capital, tenían sobre el desarrollo de la conciencia de las mismas clases trabajadoras. ¿Qué relación tenía la especialización del trabajo, la parcialización y unilateralización de las capacidades de los trabajadores con el desarrollo de la conciencia proletaria para entender como una “totalidad” la sociedad en la que vive? ¿Qué consecuencias tenía la generalización de la mercancía como forma social dominante sobre las conciencias de los miembros de las diferentes clases y fracciones? Lukács supo ver los peligros de la progresiva racionalización y burocratización asociadas al despliegue de la lógica del fetichismo mercantil y las consecuencias de la extensión de la racionalidad mercantil a otras esferas de la vida social. Como bien apunta Israel (1988:51):

El sistema de mercado de la sociedad capitalista está gobernado por leyes económicas que parecen impersonales y objetivas y por lo tanto parece imposible influir en ellas. El individuo no las entiende, y siente que no puede influir en las condiciones económicas ni gobernarlas. En vez de eso se percibe a sí mismo como una cosa, un objeto que debe someterse a estas ‘leyes de hierro’. Esto es, el individuo ya no se percibe a sí mismo como un sujeto activo e industrioso, sino como un objeto pasivo y si voluntad propia. Se siente impotente y sujeto a poderes que no conoce y que no puede entender ni cambiar

Red Roja

Cuadernos Teoría y Praxis: Fetichismo y teoría del valor

Cuadernos de Teoría y Praxis nº 2: Extracto de “Nuestro Marx”.

Capítulos:
· Contexto histórico de la polémica contemporánea
· Teoría del fetichismo y teoría del valor
· Fetichismo y relaciones de poder

Contexto histórico de la polémica contemporánea

· ¿«Volver» a Marx?
· Balance crítico impostergable
· La fragmentación en el capitalismo tardío y el abandono académico de la teoría crítica del fetichismo
· Características del fetichismo y cuestionamientos “post”
· De la gran teoría al “giro lingüístico” y al microrrelato
· Fetichismo, modernización de la hegemonía y fragmentación social
· ¿“Pluralismo” o liberalismo reciclado?
· El auge de las narrativas “post”… un producto de la derrota política
· Hipóstasis fetichista y poder en las metafísicas “post”
· La lógica integradora y globalizada del imperialismo mundializado
· La génesis de la teoría política del fetichismo y su noción de sujeto
· Primera aproximación a la teoría del fetichismo, una reflexión “olvidada”
· Racionalidad de la parte, irracionalidad del conjunto
· Mercado mundial y nuevas resistencias
· Fetichismo, hegemonía y desafíos de la teoría crítica marxista
· Fetichismo y poder: nuestras hipótesis

Teoría del fetichismo y teoría del valor

· Periodización de la teoría crítica del fetichismo en la obra de Marx (1857-1873)
· Génesis y desarrollo de la teoría crítica del fetichismo en la obra de Marx (1857-1873)
· Teoría crítica del fetichismo: dimensión subjetivo-cultural y dimensión objetiva
· Dimensión cuantitativa-cualitativa de la teoría del valor
· El fetichismo y las limitaciones de la respuesta “objetivista” a la impugnación neoclásica contra
la teoría del valor
· Magnitud, sustancia y forma del valor
· La ontología social de la teoría del valor y el fetichismo
· Características del fetichismo
· La teoría del fetichismo y sus metáforas
· Inversión sujeto-objeto
· Dualismo, misticismo e irracionalidad
· Transferencias sociales y “confusiones” materiales
· Fetichismo (1867-1873), alienación y trabajo enajenado (1844): ¿continuidad o discontinuidad?
· ¿Fetichismo o alienación? La polémica de los años ‘60
· Fetichismo y alienación desde hoy: ¿continuidad o discontinuidad?
· Fetichismo y enajenación: ¿Objetivación = alienación?
· El debate en la década del ’80: ¿Marx iluminista y modernista?
· ¿Fetichismo y religión antes del modo de producción capitalista?
· Abordaje de El Capital: impugnación científica del modo de producción capitalista

Fetichismo y relaciones de poder

· Marx en la trituradora de las clasificaciones
· Fetichismo: economicismo y dualismo
· El dualismo y los esquematismos “base-superestructura”
· Paralelo forma valor-forma republicana
· Niveles del discurso epistemológico: el poder entre lo “lógico” y lo “empírico”
· Dominación y relaciones de poder y de fuerza entre las clases
· Acumulación y lucha de clases
· La violencia como potencia económica
· Fetichismo del Estado, república burguesa y dominación capitalista

http://www.redroja.net

  1. Horacio Rovito
    06/02/2015 en 15:52

    Muy importante aporte a esta etapa hístorica donde adquiere especial relevancia la lucha ideológica, además de recuperar el marxismo crítico y creativo, luego del daño hecho por el dogmatismo stalinista como así tambien el esquematismo mental trostkista. Sería valioso un análisis profundo de los manuscritos de 1844, lametablemente muy olvidados.

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