Este trabajo aborda el tema de la definición de clase obrera desde la perspectiva de la producción de conocimiento sobre la realidad, pasada y presente, es decir, desde la perspectiva de la investigación. Hago esta afirmación porque no me siento convocado a los debates teóricos sobre las distintas lecturas o interpretaciones que se han hecho y hacen sobre distintos “marxismos” (uno de ellos el de Thompson). Ni tampoco a hacer un relato sobre cómo ni cuándo se incorporó la obra de Thompson al conocimiento de los historiadores argentinos; este camino, bajo la apariencia de historizar los usos de Thompson, sólo conduce a centrar la mirada en los historiadores, sus agrupamientos (o camarillas) o sus historias de vida, sin ocuparse o, peor aún, eludiendo asumir los instrumentos teórico-metodológicos con que realizan sus investigaciones.
Considero, a la vez, que la condición de investigador permite valorar la envergadura de una obra como The Making of the English Working Class, que es una monumental investigación, sin por eso dejar de señalar sus falencias. Este trabajo está centrado, pues, en algunas consideraciones teórico-metodológicas. En mi perspectiva lo que Engels denominó la teoría del socialismo científico constituye un conjunto de herramientas de conocimiento, construidas desde la investigación científica de la realidad, en especial de las sociedades capitalistas. Es decir, conocimiento acumulado que nos permite encarar con mejores armas la tarea de conocer la realidad en la que estamos inmersos y sus procesos de génesis y formación, esto es su historia.







Juan Iñigo Carrera, es economista e historiador de la Universidad de Buenos Aires, y director del Centro para la Investigación como Crítica Práctica (CICP). Entre el 5 y 12 de enero se encontrará en Chile, de forma inédita, impartiendo el seminario “El capital: razón histórica, sujeto revolucionario y conciencia” en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, en el marco de las “Jornadas de Crítica de la Economía Política. El Desarrollo Capitalista: Capital, Renta, Clases y Alternativa Política”, organizadas por CISOH.
Como Bernie Sanders, Richard Wolff (1942) ha pasado toda su vida adulta hablando y escribiendo sobre las mismas cosas. Hasta no hace mucho su feroz crítica al capitalismo se podía oír en el programa de radio Economic Update y leer en numerosos libros y ensayos, pero tenía poca resonancia fuera de ciertos nichos de la izquierda. Sin embargo, en los últimos meses, en paralelo al ascenso en las encuestas del senador de Vermont, su voz se ha amplificado de manera notable. Cuando Wolff, economista marxista formado en Harvard, Yale y Stanford, recibió a CTXT en una cafetería cerca de su oficina en la New School for Social Research de Manhattan hace un par de semanas, estaba preparando un viaje a Kentucky para dar conferencias en varias universidades. “Nunca he estado en Kentucky”, contaba admirado, “¡y me van pagar para que hable del desastre del capitalismo y de qué se puede hacer para cambiarlo!”. Wolff señala al movimiento Occupy Wall Street como la fuerza que ha puesto teorías como las suyas o las de Sanders encima de la mesa. En su peculiar tono –a la par didáctico y contundente– Wolff habla de la situación actual de la economía estadounidense, de la competencia a nivel global, y de los entresijos de la solución que propone en su libro 

I. Introducción al problema
Es sabido que Marx modificó su visión de los países subdesarrollados. Inicialmente concebía una ligazón pasiva de estas naciones con el auge y declive del capitalismo mundial. Posteriormente realzó la resistencia al colonialismo.
En 2011 publiqué un estudio relativo al concepto de “subalterno” en los Cuadernos de la cárcel y en la Cartas desde la cárcel.1 Siento la necesidad de volver sobre el argumento porque nuevos estudios y profundizaciones2 me llevaron a más exactas determinaciones que, si bien confirman las principales líneas interpretativas avanzadas en aquel texto, precisan y hasta corrigen parte de las observaciones allí vertidas. En particular consideraré en este nuevo ensayo algunos escritos gramscianos (de los Cuadernos y las Cartas) a cuyo respecto no me detuve antes y que estimo importantes para los fines del análisis del concepto referido. 























