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Entrevista a Elvira Concheiro sobre su libro: «Reencuentro con Marx. Partido y praxis revolucionaria»
Título: Reencuentro con Marx. Partido y praxis revolucionaria
Autor o Coordinador: Elvira Concheiro Bórquez
Sinopsis: Esta obra invita a emprender un reencuentro con el más grande crítico de la sociedad contemporánea a partir de una mirada integral que tiene a la praxis revolucionaria como eje conductor. Aquí se presenta una perspectiva en contra de un Marx despojado hoy de la enorme vitalidad que le otorga su propia práctica política, su persistente labor organizativa, su impetuosa toma de postura, su compromiso indeclinable con las intensas luchas que en su tiempo protagonizaron los trabajadores. Como escribió Marx: «Frente a la fuerza del capital, la fuerza individual del hombre desaparece…» y, por tanto, «para recobrar su individualidad los trabajadores deben agruparse». Es ahí, precisamente, donde aparece la cuestión del partido como medio de la acción y el conocimiento requeridos para alcanzar la automancipación del ser humano. Pero, ¿qué sentido puede tener en la actualidad, en medio de la más desastrosa crisis de los partidos políticos, volver los ojos a Marx? ¿Qué podemos aprender de la experiencia partidaria y de la persistente toma de partido del autor de El Capital, cuando el panorama político de nuestros días parece tan diferente al que, hace siglo y medio, éste se involucra? Las enormes transformaciones del capitalismo de nuestros días posibles gracias a la precarización y disgregación de los asalariados, obligan a repensar de raíz la forma partido. Enarbolar un nuevo proyecto emancipatorio no es factible sin la reformulación de los instrumentos organizativos capaces de reunir a las fuerzas necesarias que lo hagan realidad. En esa dirección, en este Reencuentro con Marx es ineludible la recuperación crítica de su rica experiencia y reflexión.
«Hasta que todos seamos abolicionistas. Marx sobre la esclavitud, la raza y la clase»: Dyne Suh
Esclavitud racializada
Contrariamente a las justificaciones racistas pseudocientíficas de la esclavitud que prevalecieron durante todo el siglo XIX, Karl Marx entendió que el estatuto del esclavo era más una condición marcada externamente que una predisposición existente internamente. En el periodo del auge de la antropología y de la etnología, Marx iba muy por delante de su tiempo al afirmar que el estatuto de esclavo no era un fenómeno natural proscrito biológicamente por la raza de una persona. Marx puso mucho cuidado en desentrañar cómo se diferenciaba la esclavitud racializada de la esclavitud asalariada, cómo se llegaba a producir y por qué su racialización era otra forma de tipos similares de armas utilizadas contra la unificación de la clase obrera.
En lo que se refiere a la diferencia entre los sistemas de trabajo, Marx explicó que aunque los trabajadores asalariados y su trabajo también estaban mercantilizados, los trabajadores asalariados existían como capital variable y su trabajo en formas abstractas o concretas. En cambio, “el propietario de esclavos compra a su trabajador [esclavo] como compra un caballo. Si pierde a su esclavo pierde capital” [1] . En otras palabras, como añadía Marx, “en el sistema esclavista, el capital dinero invertido en la compra de trabajo desempeña el papel de la forma monetaria del capital fijo, que solo es sustituido gradualmente una vez expirado el periodo de vida activa de esclavo” (Padover, 21). Así, como esclavo, el trabajador ni siguiera es reconocido como trabajador vivo, sino como trabajo muerto. Además, en esta afirmación Marx opone el nivel de alienación del trabajador como esclavo con el del trabajador asalariado identificando al esclavo como capital fijo, mientras que previamente se ha considerado el trabajo asalariado capital que trabaja. Por consiguiente, Marx nunca sugirió que el trabajo asalariado y la esclavitud fueran lo mismo. También diferenció el trabajo asalariado de la clase obrera formalmente libre del trabajo esclavo en otro contexto cuando escribió: “Aquí no se trata de esclavitud indirecta, la esclavitud del proletariado, [sino que] se trata de esclavitud directa, la esclavitud de los negros en Surinam, en Brasil, en los Estado de Estados Unidos” [2].
«Epistemologías del Sur»: Boaventura de Sousa Santos
(México: siglo XXI Editores, 2009), 368 pp.
Quien haya seguido la vasta y prolífica obra de Boaventura de Sousa Santos, uno de los sociólogos más comentados y discutidos en los últimos tiempos, encontrará en este libro una serie de textos imprescindibles para seguir su itinerario intelectual. El volumen que aquí reseñamos está compuesto por una serie de trabajos que, redactados en épocas distintas, dan cuenta de los problemas que han ocupado la centralidad de su reflexión, a saber, el problema de la ciencia, de la crisis de la misma y de las alternativas epistemológicas a esta crisis, que se traducirían además en un cierto posicionamiento político. Es este tema el que atraviesa el conjunto de la obra; sin embargo, es correcto advertir que desde el inicio el autor ha dejado claro que su intento por construir una epistemología del sur pasa por la consideración de que el mundo en el que nos encontramos está en medio de relaciones de poder tanto coloniales como capitalistas. Es esta doble consideración lo que lo distinguiría de posturas como el postmodernismo, pero también del postcolonialismo, que sostienen un diagnóstico similar con respecto al pensamiento científico y con quienes debate intensamente.
«On the Dialectics of Race and Class: Marx’s Civil War Writings, 150 Years Later»: Kevin B. Anderson

As the U.S. marks the 150th anniversary of the Civil War this year, some attention has been given to African-American resistance to slavery and to the northern radical abolitionists. Increasingly, it is admitted, even in the South, that the Confederacy’s supposedly “noble cause” was based upon the defense of slavery. Yet to this day this country continues to deny the race and class dimensions of the war. There is also a denial, sometimes even on the Left, of the war’s revolutionary implications, not only for African-Americans, but also for white labor and for the U.S. economic and political system as a whole. And there is still greater ignorance of the fact that Karl Marx and Friedrich Engels wrote extensively on the dialectics of race and class in the American Civil War, something I have tried to remedy in my recent book, Marx at the Margins: On Nationalism, Ethnicity, and Non-Western Societies.
“Alguien ha de ser estiércol que abone en silencio la realidad social para que haya futuro. Fuera de esta tarea todo nos parece vanidad”: Entrevista a Joaquín Miras y Joan Tafalla sobre su libro «Una vez más, la izquierda como problema»
El Viejo TopoFilólogo uno, historiador el otro, y ambos jacobinos, gramscianos, analistas y estudiosos de los Quaderni, Joaquín Miras y Joan Tafalla son dos pensadores praxeológicos surgidos de la tradición marxista-comunista en nuestro país empecinados en pensar siempre con su propia cabeza.
El diálogo se centra en su último libro editado recientemente por El Viejo Topo: La izquierda como problema.
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Felicidades por vuestro nuevo trabajo, vuestro nuevo “material” que diría Manuel Sacristán. Empiezo por el título. ¿Por qué “una vez más”? Cuando habláis de la izquierda, ¿en qué izquierda o izquierdas, en qué tradiciones estáis pensando?
La frase del título hace referencia a la semejanza que tiene la actual situación política con la de la transición de los años 70. En aquel momento, un fuerte movimiento obrero y popular puso en crisis una forma de dominación, pero no tenía fuerza suficiente para imponer una solución democrático-popular. Hoy ese viejo movimiento obrero y popular ha sido derrotado, se encuentra en retirada, solo puede librar batallas defensivas, en el ámbito de lo económico-corporativo. Aparece un nuevo movimiento que está en los inicios, aún sin estructurar, aún poco potente. No existe conexión entre ambos movimientos. La suma de los dos no da la potencia necesaria para vencer en el pulso contra las brutales políticas aplicadas por mandato de la UE. Esa es la diferencia en la sociedad. Pero existe un común denominador: entre 1975 y 1978 la izquierda, las fuerzas democráticas existentes, ante la situación de fin de régimen, comenzaron a moverse tácticamente para aventajar a las demás en la carrera por el poder institucional, abandonaron la movilización, convirtieron el tejido movilizado en caladeros de pesca de voto, instrumentales, etc. En la actualidad creemos que sucede algo similar. Con el agravante de que las incipientes movilizaciones existentes hoy día se han hecho al margen de esas fuerzas, cuyo interés, cuyos intereses han estado durante más de treinta años en la gestión institucional.
Por lo tanto, nuestra crítica es muy generalizada. En estos momentos brotan no cien flores, ni cien asambleas de base, sino cien candidaturas, amparando su justificación con léxico radical, pero “yendo al grano”.
«Manuscritos de 1844,un discurso revolucionario integral»: Jorge Veraza
En esta ocasión, gracias al apoyo de editorial Itaca (http://www.editorialitaca.com.mx/), comentamos hoy el libro del Dr. Jorge Veraza titulado “Los Manuscritos de 1844 un discurso revolucionario integral” que en realidad, y como el mismo autor lo propone, queremos motivar a una lectura de los manuscritos de Marx, pues es justamente en este texto donde se plantea un primer esbozo que ha de seguir la crítica a la totalidad de la modernidad específicamente capitalista. El Dr. Veraza, por su parte, en los ensayos que componen el libro plantea que con una lectura rigurosa de los manuscritos propone que es a partir de la renta del suelo donde emerge toda la complejidad de la lucha revolucionaria proletaria y campesina y una lucha ecológica en vistas de una relación hombre-naturaleza de “afirmación universal”.
«Rebel Cities to Urban Revolution»: David Harvey
Presentation at Dangerous Ideas for Dangerous Times Festival
1 June 2013
London
«Romanticismo revolucionario y religión en Ernst Bloch»: Michael Löwy
Prólogo del libro Esperanza y Utopía: Ernst Bloch desde América Latina*
Desde hace ya varios años la investigación sobre el pensamiento de Ernst Bloch no es monopolio de autores alemanes, europeos o norteamericanos. Trabajos de gran valor han sido realizados por investigadores latinoamericanos como lo muestra el presente volumen Esperanza y Utopía: Ernst Bloch desde América Latina. A excepción de Frédérick Lemarchand –autor de una muy bella comparación de Bloch, Jonas y Benjamin– los otros colaboradores de este volumen proceden de América Latina (México, Uruguay y Brasil). Varios de ellos se interesan directamente de la recepción de Ernst Bloch en este continente, ya sea en su lectura por los filósofos latinoamericanos (Fernando Ainsa) o por los teólogos de la liberación (Wellington Teodoro da Silva, Luis Martínez Andrade). Todos estos trabajos contribuyen de manera notable a enriquecer nuestro conocimiento, tanto de la obra misma del autor de Principio Esperanza – lo cual podemos decir también del ensayo de José Manuel Meneses Ramírez– como de las interpretaciones que han sido hechas a partir de la realidad latinoamericana.
Me parece, efectivamente, que América Latina es un terreno privilegiado para una relectura de las ideas de Ernst Bloch: su Thomas Münzer, teólogo de la revolución (1921) ¿no encuentra una prolongación inesperada en el cristianismo de liberación latinoamericano? Y las utopías románticas/revolucionarias del Principio Esperanza ¿no tienen un eco sorprendente en el “regreso a las raíces” incas o mayas de los movimientos indígenas de Perú, Bolivia, Ecuador y Chiapas (México)? La crítica despiadada de la infamia capitalista moderna ¿no es un tema recurrente de los movimientos sociales y socio-religiosos al sur del Rio Grande?Tuve la oportunidad de conocer a Ernst Bloch personalmente. Nuestro encuentro tuvo lugar en 1974, en su departamento en Tübingen, situado no lejos de la escuela (Stift) donde –como él gustaba recurrentemente recordar en sus escritos– en 1790, los jóvenes Hegel, Schelling y Hölderlin plantaron un árbol de la libertad para festejar la Revolución Francesa. El tenía ya 89 años, prácticamente ciego, pero de una impresionante lucidez.
«Dialéctica en Gramsci»: Giuseppe Prestipino
l. Las fuentes principales y el contexto
El término hegeliano aufheben, traducible por «superar» -verbo familiar al léxico gramsciano- expresa el hacerse de lo nuevo: conservar y al mismo tiempo poner fin a lo otro de sí («Algo es eliminado sólo en cuanto ha llegado a ponerse en la unidad con su opuesto»). Gramsci muestra la involución, en sentido «reaccionario», que la dialéctica hegeliana (sustanciada en un robusto sentido de la historia) sufre en la «reforma» de Croce y de Gentile. También las referencias a Marx (a su crítica de la «dialéctica» pseudo-hegeliana de Proudhon) apuntan a subrayar esa involución crociana.
Marx no exalta la «síntesis». En él la dialéctica expresa la tendencial irreconciabilidad de las fuerzas históricas antagónicas. Así, el primer Gramsci es quizá más sensible al soreliano «espíritu de escisión». Sin embargo Marx presupone otra dialéctica que podemos designar como inversión de la dominancia. En El capital la mercancía es un valor de uso potencialmente convertible en valor de cambio, sin dejar de ser valor de uso (y eso porque es, primariamente, valor de uso); pero, cuando hace su aparición el dinero, el orden lógico se invierte: el dinero es primariamente medio de cambio en el cual hay marca, sin embargo, de un valor de uso «superado» («eliminado» y al mismo tiempo conservado), por ejemplo en el metal usado para acuñar la moneda. En la raíz de la mercancía está el trabajo que, materializándose en un producto-mercancía, se opone al trabajador.
Pero antes, el trabajo está potencialmente presente en el trabajador como «fuerza de trabajo», conceptualmente separada del mismo, aunque siempre enervada dentro del individuo viviente que es el trabajador. La oposición interna entre el trabajador y su fuerza de trabajo se hace oposición externa, precisamente, cuando el trabajo potencial deviene trabajo en acto, realizándose en un producto separado del trabajador. El producto contiene, sin embargo, como parte subordinada, al mismo trabajador en cuanto contiene el equivalente de los bienes necesarios para su supervivencia.
«Convergencias: Origen y declinación del capitalismo»: Jorge Beinstein
Retorno al origen
En ciertos rituales funerarios de tiempos remotos los muertos eran colocados en posición fetal, por ejemplo se han encontrado restos de neardentales sepultados de esa manera con la cabeza apuntando hacia el Oeste y los pies hacia el Este, algunas hipótesis antropológicas sostienen que esa disposición del cadáver estaba relacionada con la creencia en el renacimiento del muerto. La civilización burguesa a medida que avanza su senilidad parece reiterar esos ritos, preparándose para el desenlace final apunta la cabeza hacia su origen occidental y va acomodando el cuerpo degradado buscando recuperar las formas prenatales intentando tal vez así conseguir una vitalidad irremediablemente perdida.
El fin y el origen aparentan converger, pero el anciano no consigue volver al pasado sino más bien reproducirlo de manera grotesca, decadente. Hacia el final de su recorrido histórico el capitalismo se vuelca prioritariamente hacia las finanzas, el comercio y el militarismo en su nivel más aventurero “copiando” sus comienzos cuando Occidente consiguió saquear recursos naturales, sobreexplotar poblaciones y realizar genocidios acumulando de ese modo riquezas desmesuradas con relación a su tamaño lo que le permitió expandir sus mercados internos, invertir en nuevas formas productivas, desarrollar instituciones, capacidad científica y técnica. En suma construir la “civilización” que llevó Voltaire a señalar: “la civilización no suprime la barbarie, la perfecciona”.
«Feminismo marxista. Notas acerca de un proceso en construcción»: Ángeles Maestro
Los primeros análisis rigurosos sobre la vinculación del patriarcado con la propiedad privada y la sociedad dividida en clases son producidos por el análisis marxista.
Era necesario que así fuera.
Fue precisa la acumulación histórica de experiencia de lucha y de conocimientos por parte de la clase obrera explotada, alcanzada con el capitalismo, para producir la teoría capaz de explicar las raíces de la dominación de clase y específicamente de la opresión de las mujeres.
La teoría política que identificó a quienes más sufren la explotación y la desposesión como sujeto revolucionario capaz de dirigir la emancipación del conjunto de la humanidad, tuvo necesariamente que enfrentar las condiciones específicas de la liberación de quienes soportan la opresión más intensa y oculta del proletariado. Los trabajos de Engels y Marx no fueron informes académicos. Ambos eran militantes activos del movimiento obrero. Sus debates y conclusiones cobraban vida palpitante en las luchas obreras y tuvieron una influencia destacada en la I Internacional.
La obra de los y las marxistas tiene, como todo producto humano, un carácter histórico concreto y, por tanto, las limitaciones correspondientes al nivel de desarrollo del conocimiento científico y de la lucha de clases de su época.
En este trabajo se pretende realizar una aproximación a la vigencia de la metodología del materialismo dialéctico y de los principios básicos del feminismo marxista, como proceso contradictorio y en construcción. Para este acercamiento se parte casi exclusivamente de datos europeos o de marxistas estadounidenses.
«Why Marx was right»: Terry Eagleton
Dangerous ideas for dangerous times – Counterfire – An international festival 30th May, 2013
«Toda cosificación es engaño, pero no hay sociedad sin cosas y, por tanto, no hay sociedades sin engaño…»: Entrevista a Santiago Alba Rico, a propósito de “Tiempo, tecnología, capitalismo”, por Salvador López Arnal
Escritor, traductor, activista cultural, periodista, autor teatral, colaborador en numerosos medios alternativos, arabista, guionista. Santiago Alba Rico es igualmente uno de los grandes filósofos europeos no eurocentristas que siente el compromiso con los y, sobre todo, con las personas más desfavorecidas que le es anexo como una de las características más esenciales del filosofar auténtico, del que, como diría Mario Bunge, no se ocupa de trivialidades insustantivas. Entre sus libros más esenciales La ciudad intangible y Capitalismo y nihilismo
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Has publicado recientemente en Revista Ecologista un artículo, en mi opinión excelente, lleno de mil novecientas diecisiete ideas, titulado “Adiós a las cosas”. Me gustaría centrarme en él. Algunas veces, afirmas inicialmente, has descrito la “condición antropológica” del ser humano como una “mesopotamia de la evolución”. La expresión, la metáfora, es magnífica. ¿Nos la explicas un poco?
Es una fórmula resultona, sí, pero tampoco tan original en su contenido. Es una idea que, bajo otra formula, está ya recogida en algunos de mis libros (La ciudad intangible, Capitalismo y nihilismo y El naufragio del hombre): la tentativa, por así decirlo, de asociar la “condición humana”, como apertura “local” de posibilidades, a una “estación histórica” con un comienzo y quizás un fin determinados; a un “período” y a un “estado” fuera del cual no se podría hablar propiamente de “ser humano” sino sólo de subhumanidad o suprahumanidad, de prehumanidad o posthumanidad; el único “período” o “estado” en el que, para bien y para mal, se podría hablar de “relaciones antropológicas”. Esa “mesopotamia de la evolución” -entre la “inhumanidad” del hambre original y la del “consumo” capitalista, cierre categorial del hambre como modelo antisocial- yo la llamaba “neolítico”, menos con la intención de definir en términos paleontológicos este “período” que recordando lo que para el historiador inglés Eric Hobsbawm constituye el “gran acontecimiento del siglo XX”: el fin -precisamente- del neolítico. Ese fin es el fin de la “condición humana”, el umbral de la superación de la humanidad, el comienzo de la “obsolescencia del Hombre”, por decirlo con Günther Anders. Estamos viviendo en un mundo virtualmente post-humano como consecuencia de la combinación de capitalismo y tecnología: de la presión brutal sobre los territorios y de la desterritorialización de los cuerpos y de las relaciones entre ellos. Puede que todo vaya a ser mucho mejor -tengo mis dudas- pero no será ya “antropológico”.
«Capitalismo y modernidad»: Antoni Domènech
Seminario Teórico: Crítica Humanista del Capitalismo Total
Ponencia: Capitalismo y modernidad por Antoni Doménech
«Tesis sobre la historia y otros fragmentos»: Walter Benjamin
Edición y traducción de Bolívar Echeverría
Indice
Introducción: Benjamin, la condición judía y la política, por B. Echeverría.
Sobre el concepto de historia.
Tesis sobre la historia: apuntes, notas, variantes.
1. Apuntes sobre el tema.
2. “Nuevas tesis”.
3. Temas varios.
4. Nota sueltas.
5.Variantes.
Nota editorial.
























