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«La financiarización de la economía española. Endeudamiento, crisis y recortes sociales»: Nacho Álvarez
Financiarización y modelos de crecimiento
El concepto de financiarización es utilizado para referirse al creciente dominio que los mercados y la lógica financiera ejercen sobre el conjunto de la dinámica económica desde la década de 1980. A pesar de que dicho concepto hace referencia a mecanismos tan viejos como el propio capitalismo, las políticas neoliberales de las últimas décadas han llevado hasta niveles sin precedentes el peso que los mercados, las instituciones y los objetivos financieros tienen en el funcionamiento de la economía.
Diversos indicadores evidencian este proceso: la capitalización bursátil de las principales plazas financieras se ha disparado durante las últimas décadas, sobrepasando varias veces el peso del PIB de las distintas economías nacionales; el valor de las transacciones financieras ha crecido mucho más rápidamente que la actividad comercial y productiva; el crédito ha sufrido una ingente expansión; y el peso relativo de las rentas financieras se ha incrementado notablemente sobre el total de la renta nacional.
«La crisis epocal del capitalismo, la modernidad y el ethos barroco»: Luis Arizmendi
A partir del discurso crítico de Karl Marx, el recientemente desaparecido Bolívar Echeverría elaboró una propuesta conceptual, la del ethos barroco, desde la cual actualmente se intentan construir diversas explicaciones sobre la especificidad de la modernidad en América Latina y la posibilidad de producir «modernidades alternas». Ello ha ocasionado que en el horizonte inmediato se perfilen profundas e interesantes discusiones, todas ellas sobre el legado teórico echeverriano.
«Economía no liberal para liberales y no liberales»: Diego Guerrero
«Soy antiliberal porque el liberalismo es mentira. Todo él es una mentira de principio a fin, pero una mentira que, por desgracia, engaña a mucha gente y la hace más feliza de lo que se merece. Es una «retórica de la libertad» que no contiene ni medio gramo de auténticas libertades. O mejor dicho, es una libertad que se asienta en la «libertad de explotación», que sólo está al alcance de un pequeño porcentaje de la población. Esta falsa libertad se mantiene y se propaga porque la gente no se ha rebelado todavía contra esta falsedad. Porque somos demasiado sumisos -por ahora- ante (ante, bajo y con) la legalidad y la legitimidad de que la mayoría tengamos que someternos a la exigencia de dejarnos explotar y dejarnos extraer plusvalor (a partir de la parte de nuestra jornada laboral que no nos pagan) como condición ineludible para poder sobrevivir y vivir la vida que nos corresponde, ésa tan pobre y gris que caracteriza a nuestra figura de asalariados o mercaderes de fuerza de trabajo».
“El neoliberalismo como corriente está en su fase terminal”: Theotonio Dos Santos
Es lo que afirma el científico social brasileño Theotonio dos Santos, en desarrollo de sus charlas y entrevistas que concedió durante su permanencia en Buenos Aires para participar como conferencista principal en el VI Encuentro Internacional de Economía y Derechos Humanos organizado por el Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas (CEMoP) de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo y que se realizó entre el 4 y el 6 de octubre.
No obstante la fase moribunda en que se encuentra el modelo neoliberal, Dos Santos considera que sus operadores aún mantienen el control sobre instrumentos claves, como por ejemplo los bancos centrales, que consiguieron sacarlos del contexto de avances democráticos. “Es un bastión muy fuerte -explica- que está asociado al capital financiero que pretende poner al Estado a su completa disposición. Y los Estados Unidos y Europa son un claro ejemplo de eso. Estamos en una situación de la economía mundial absolutamente nueva. Solamente el hecho de que se distribuya el poder mundial de esta forma, por lo menos pone en cuestión un sistema imperialista mundial que fue la base de expansión del capitalismo y todo este pensamiento liberal. Incluso, hasta el liberalismo keynesiano está en crisis”.
» Imperialismo y lucha de clases en Nuestra América»: Atilio Borón
Agradezco a los camaradas de la Unión Nacional Estudiantil de Chile por su hospitalidad y por la entrevista que me hiciera Carla Amtmann durante mi reciente visita a Valparaíso. Sus incisivas preguntas sobre la situación del imperialismo y las vías de construcción del socialismo en Latinoamérica me permitieron explayarme sobre temas que me apasionan. Espero que mis comentarios puedan ser insumos de utilidad para futuras discusiones al interior de la izquierda latinoamericana.
Atilio Borón
«The Neoliberal Theory of Society»: Simon Clarke
The ideological foundations of neo-liberalism
Neoliberalism presents itself as a doctrine based on the inexorable truths of modern economics. However, despite its scientific trappings, modern economics is not a scientific discipline but the rigorous elaboration of a very specific social theory, which has become so deeply embedded in western thought as to have established itself as no more than common sense, despite the fact that its fundamental assumptions are patently absurd. The foundations of modern economics, and of the ideology of neoliberalism, go back to Adam Smith and his great work, The Wealth of Nations. Over the past two centuries Smith’s arguments have been formalised and developed with greater analytical rigour, but the fundamental assumptions underpinning neoliberalism remain those proposed by Adam Smith.
Adam Smith wrote The Wealth of Nations as a critique of the corrupt and self-aggrandising mercantilist state, which drew its revenues from taxing trade and licensing monopolies, which it sought to protect by maintaining an expensive military apparatus and waging costly wars. The theories which supported the state conceived of exchange as a ‘zero-sum game’, in which one party’s gain was the other party’s loss, so the maximum benefit from exchange was to be extracted by force and fraud. The fundamental idea of Smith’s critique was that the ‘wealth of the nation’ derived not from the accumulation of wealth by the state, at the expense of its citizens and foreign powers, but from the development of the division of labour. The division of labour developed as a result of the initiative and enterprise of private individuals and would develop the more rapidly the more such individuals were free to apply their enterprise and initiative and to reap the corresponding rewards.
«Sobre la importancia de Mariátegui para los marxistas europeos»: Wolfgang Fritz Haug
Paulatinamente se van destacando, desde lo desconocido y lo incierto, las figuras de aquellos Primeros del lugar. Las colinas desaparecen, las montañas aún más lejanas emergen. Así la obra de José Carlos Mariátegui. Pero aquí no se trata de que con el transcurrir del tiempo – a través de innumerables actos de selección, de resonancia o de indiferencia – las figuras y las obras que sobreviven el ocaso de su época, se cristalicen para llegar a ser clásicos.
A todos los continentes, regiones, culturas tuvo el socialismo científico primero que «llegar», después de haber sido esbozado en sus lineas generales por sus fundadores. En los lugares de su orígen, en cambio, el problema del «llegar» podía pasarse por alto porque el marxismo se nutría del material de las culturas políticas respectivas. Allí donde él rebotó primero del movimiento social, como en Inglaterra, pudo atribuirse la responsabilidad de esto a debilidades subjetivas, a errores personales de los dirigentes o al aburguesamiento del movimiento obrero.
«Autodestrucción sistémica global, insurgencias y utopías»: Jorge Beinstein
Aceleración de la crisis (cambio de discurso).
El fatalismo global abandona su máscara optimista neoliberal de otros tiempos (que sobrevivió durante el primer tramo de la crisis desatada en 2008) y va asumiendo un pesimismo no menos avasallador. En el pasado los medios de comunicación nos explicaban que nada era posible hacer ante un planeta capitalista cada día más próspero (aunque plagado de crueldades), solo nos quedaba la posibilidad de adaptarnos, una ruidosa masa de expertos avalaban las grandes consignas con argumentos científicos irrefutables (los críticos no podían hacerse oír frente a la avalancha mediática). A eso se le llamó discurso único, aparecía como un formidable instrumento ideológico y prometía acompañarnos durante varios siglos aunque duro unas pocas décadas y se esfumó en menos de un lustro.
Ahora la reproducción ideológica del sistema mundial de poder empieza a acudir a un nuevo fatalismo profundamente pesimista basado en la afirmación de que la degradación social (desplegada como resultado de “la crisis”) es inevitable y se prolongará durante mucho tiempo.
«Muchos y organizados»: Josep Bel
La respuesta a la crisis y a los recortes sociales es muy parecida para la actual izquierda socialdemócrata institucional. Me refiero a casi toda la que está a la izquierda del PSOE. Desde el dirigente Lafontaine en Alemania, pasando por la mayoría de IU o el Front de Gauche de Melenchon en Francia, sus programas ocupan el espacio abandonado por la 2ª Internacional socialdemócrata. Esta socialdemocracia, ya en los 80, se pasó al liberalismo imperialista y corrupto y su espacio lo ocuparon partidos que ayer eran más de izquierdas (PCE-IU, ERC, BNG, etc.). La otra izquierda, la más anticapitalista y no institucional, sigue hoy dispersa en varios movimientos sociales, con muchos más efectivos aún en el movimiento obrero que en el ecologista, feminista, antirracista o pacifista. Pero esta izquierda no dispone de un país que haga de ejemplo multiplicador, con una internacional que nos una, ni tampoco tenemos huelgas europeas con estos actuales sindicatos mayoritarios europeos. Aunque esta izquierda sí ha logrado impulsar fechas importantes de movilización internacional (la mayor, contra la guerra de Irak), el movimiento antiglobalización, las protestas estudiantiles, por el derecho a la vivienda o el 15M el último año.
«Estado, sindicatos, burocracias sindicales»: Guillermo Almeyra
Mientras exista el régimen salarial los trabajadores serán explotados o por los empresarios capitalistas o por el Estado como capitalista colectivo y, por consiguiente, deberán defenderse de ambos tratando de vender su mercancía particular, la fuerza de trabajo, por un precio más alto y en mejores condiciones. Para ello les convendrá unirse en grupos de productores de esa mercancía, o sea, en sindicatos por rama y por industria, para pesar más en el mercado frente a los capitalistas, que hasta forman monopolios. Los sindicatos son así, por un lado, una escuela elemental de unión y solidaridad clasista frente a los capitalistas y al Estado y, al mismo tiempo, instrumentos de incorporación de los trabajadores al sistema capitalista y de su asimilación por la ideología de mercado, así como una herramienta de dominación del Estado, en su acepción más amplia, y de control y sometimiento de los trabajadores mediante la mediación entre el aparato estatal, los capitalistas y las burocracias sindicales; éstas no son obrerassino burguesas porque defienden y difunden la ideología de las clases dominantes.
«A la conquista de una nueva hegemonía»: Marta Harnecker
1. NUESTRA META: UN SOCIALISMO DIFERENTE
1) UN NUEVO SOCIALISMO DISTANTE DEL SOVIÉTICO
1. Luego de la caída del muro de Berlín y de la desaparición de la Unión Soviética la intelectualidad de izquierda latinoamericana y mundial quedó perpleja. Sabíamos más lo que no queríamos del socialismo, que lo que queríamos. Rechazábamos la falta de democracia, el totalitarismo, el capitalismo de Estado, la planificación central burocrática, el colectivismo que pretendía homogeneizar sin respetar las diferencias, el productivismo que ponía el acento en el avance de las fuerzas productivas sin tener en cuenta la necesidad de preservar la naturaleza, el dogmatismo, la intolerancia a la oposición legítima, el pretender imponer el ateísmo persiguiendo a los creyentes, la necesidad de un solo partido para conducir el proceso de transición.
«Unravelling Capital’s contradictions»: David Harvey (subtítulos en castellano)
Vídeo:
Geógrafo y teórico social británico, distinguido profesor de la City University de Nueva York (CUNY) y Miliband Fellow de la London School of Economics. Director de The Center for the Place, Culture and Politics, y autor de numerosos libros.
Es uno de los 20 autores más citados en humanidades, y sus libros y ensayos han sido de gran influencia el desarrollo de la geografía moderna.
«Dialéctica y militancia»: Iñaki Gil de San Vicente
1. PRESENTACION
2. QUÉ ES LA IDEOLOGÍA BURGUESA
3. EFECTOS Y CONSECUENCIAS DE LA IDEOLOGÍA.
4. CUATRO ESPACIOS CONCRETOS DE LUCHA
5. CONTRADICCIONES EN LAS CUATRO LUCHAS
6. BUSCANDO LA DIALÉCTICA DE LA LUCHA
7. MÉTODOS DE BÚSQUEDA DE LA DIALÉCTICA
8. CONFIRMACION DE LA DIALÉCTICA EN LA LUCHA
9. RESUMEN.
1.- PRESENTACION:
L. Sichirollo nos recuerda en Dialéctica (Labor, 1976), que en la Ilíada las expresiones en griego antiguo que podemos relacionar con lo que ahora entendemos por «dialéctica», salvando todas las distancias, se refieren a los momentos críticos de opción en circunstancias dramáticas, cuando no trágicas, a la capacidad del ser humano para pensar, decidir y actuar en las situaciones extremas, por ejemplo, en la mitad del combate a muerte, cuando Héctor tiene que decidir qué hacer frente a Aquiles. En la primera cultura clásica griega, por tanto, la dialéctica hacía referencia a capacidad y libertad de decisión en situaciones límite, siendo por tanto un sinónimo de elección y libertad: «Es necesario aceptar la lucha».
“Para superar el capitalismo, el valor de uso debe prevalecer sobre el valor de cambio”: David Harvey
Fernando Arellano Ortiz Conferencia de David Harvey: Se requiere “revolucionar el modo en que adjudicamos valor al trabajo”. “La ciudad es un botín de la lucha de clases”
La contradicción entre el valor de uso y el valor de cambio ha llevado a la actual crisis del capitalismo, afirmó el geógrafo y científico social británico David Harvey durante una de sus intervenciones en el marco del VI Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, que tuvo lugar entre el 4 y 6 de octubre en Buenos Aires. Por ello planteó la necesidad de que “el valor de uso debe volver a tener vigencia”.
Harvey se refirió a la situación en torno a la crisis del mercado inmobiliario y señaló que una de las respuestas que debe dar la izquierda en tal sentido “es que la vivienda vuelva a tener su valor de uso. O sea, atacar todo tipo de especulación. Que el valor de uso se imponga al valor de cambio.” Y amplió el concepto: también debe extenderse, recalcó, a la salud y a la educación.
«La crisis estructural necesita de una transformación estructural»: István Mészáros
Cuando se enfatiza la necesidad de una transformación estructural radical debe quedar claro desde el principio que ello no es un llamado a una Utopía no realizable. Al contrario, la característica distintiva primaria de las utopías modernas era precisamente la proyección de que la mejoría pretendida en las condiciones de vida de los trabajadores podía ser alcanzada en el ámbito de la base estructural existente de las sociedades criticadas. Así, Robert Owen de New Lanark, por ejemplo, que tenía una sociedad comercial básicamente insustentable con el filósofo liberal utilitarista Jeremy Bentham, intentó con ese espíritu la realización general de sus esclarecidas reformas sociales y educacionales. Ella pedía lo imposible. Como también sabemos, el altisonante principio moral “utilitarista” “el mayor bien para el mayor número” se redujo a la nada desde su defensa por Bentham. El problema para nosotros es que, sin una evaluación adecuada de la naturaleza de la crisis económica y social de nuestros días –que ya no puede ser negada por los defensores del orden capitalista, aun cuando ellos rechazan la necesidad de una transformación mayor–, la probabilidad de éxito a este respecto es insignificante. El fin del “Welfare State”, en el pequeño número de países privilegiados donde una vez fue instituido, ofrece una lección que nos hace reflexionar sobre ello.
























