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“La financiarización de la economía española. Endeudamiento, crisis y recortes sociales”: Nacho Álvarez

Financiarización y modelos de crecimiento

El concepto de financiarización es utilizado para referirse al creciente dominio que los mercados y la lógica financiera ejercen sobre el conjunto de la dinámica económica desde la década de 1980. A pesar de que dicho concepto hace referencia a mecanismos tan viejos como el propio capitalismo, las políticas neoliberales de las últimas décadas han llevado hasta niveles sin precedentes el peso que los mercados, las instituciones y los objetivos financieros tienen en el funcionamiento de la economía.

Diversos indicadores evidencian este proceso: la capitalización bursátil de las principales plazas financieras se ha disparado durante las últimas décadas, sobrepasando varias veces el peso del PIB de las distintas economías nacionales; el valor de las transacciones financieras ha crecido mucho más rápidamente que la actividad comercial y productiva; el crédito ha sufrido una ingente expansión; y el peso relativo de las rentas financieras se ha incrementado notablemente sobre el total de la renta nacional.

En definitiva, asistimos durante las décadas de 1990 y 2000 a una restitución del poder del capital
financiero, que había sido contenido durante el periodo posterior a la II Guerra Mundial gracias al
“corsé keynesiano”. La ofensiva neoliberal desmonta dicho corsé y propicia un nuevo periodo de
hegemonía financiera similar al de los años veinte del siglo pasado.

El proceso de financiarización ha influido notablemente en el patrón de crecimiento de las
economías desarrolladas durante las últimas décadas, siendo un factor clave a la hora de explicar su
débil ritmo inversor, los elevados niveles de desempleo, los desequilibrios de balanza de pagos o el
incremento de las desigualdades en la distribución de la renta. Sin embargo, la forma concreta que
ha adoptado en cada país el proceso de desreglamentación financiera, la especialización productiva y
sectorial, la expansión del crédito o el patrón de contención salarial, ha dado lugar a diversas
“variedades de financiarización”.

Por un lado, algunas economías han presentado fuertes entradas de capitales que han financiado
una relativa dinámica inversora, ocasionando simultáneamente enormes burbujas crediticias e
inmobiliarias y notables déficits por cuenta corriente (EE.UU., Irlanda, España, Portugal o Islandia).
Por otro lado, otros países desarrollados (Alemania, Holanda, Austria, Japón) han presentado un
modelo de crecimiento basado en las exportaciones, con crecimientos muy modestos de la inversión,
el consumo y el PIB, y cuyos superávits comerciales –y el consiguiente ahorro– se han destinado a
financiar las burbujas crediticias de los primeros países.

La financiarización de la economía española

La economía española también ha experimentado un significativo proceso de financiarización
durante estas últimas décadas: el aumento del valor de los activos financieros ha sido notablemente
superior al de los propios fundamentos de la actividad productiva, y el peso de las rentas financieras
se ha incrementado en el conjunto de la renta nacional. En particular, el rasgo central del proceso de
financiarización de la economía española ha venido dado por la enorme burbuja crediticia acumulada
desde finales de los años noventa.

El modelo económico español fue presentado durante el periodo 1996-2007 por numerosos
economistas como un caso “exitoso”: el crecimiento económico se mantenía a tasas superiores a la
media europea, el ritmo de creación de empleo era muy significativo, la inflación estaba controlada y
todo ello era compatible con superávits fiscales.

Sin embargo, en la base del propio patrón de crecimiento –moldeado y dirigido por el capital
financiero, tanto nacional como internacional–, se situó su principal fragilidad: la superabundancia
mundial de capitales en la esfera financiera, junto con la liberalización de los mercados y los
reducidos tipos de interés propiciaron un acceso masivo al crédito por parte de las empresas y
hogares españoles durante este periodo, lo que determinó el fuerte crecimiento pero también una
intensa dinámica de sobreendeudamiento.

La financiarización de la economía española Endeudamiento, crisis y recortes sociales

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