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“La crisis estructural necesita de una transformación estructural”: István Mészáros

Cuando se enfatiza la necesidad de una transformación estructural radical debe quedar claro desde el principio que ello no es un llamado a una Utopía no realizable. Al contrario, la característica distintiva primaria de las utopías modernas era precisamente la proyección de que la mejoría pretendida en las condiciones de vida de los trabajadores podía ser alcanzada en el ámbito de la base estructural existente de las sociedades criticadas. Así, Robert Owen de New Lanark, por ejemplo, que tenía una sociedad comercial básicamente insustentable con el filósofo liberal utilitarista Jeremy Bentham, intentó con ese espíritu la realización general de sus esclarecidas reformas sociales y educacionales. Ella pedía lo imposible. Como también sabemos, el altisonante principio moral “utilitarista” “el mayor bien para el mayor número” se redujo a la nada desde su defensa por Bentham. El problema para nosotros es que, sin una evaluación adecuada de la naturaleza de la crisis económica y social de nuestros días –que ya no puede ser negada por los defensores del orden capitalista, aun cuando ellos rechazan la necesidad de una transformación mayor–, la probabilidad de éxito a este respecto es insignificante. El fin del “Welfare State”, en el pequeño número de países privilegiados donde una vez fue instituido, ofrece una lección que nos hace reflexionar sobre ello.

Voy a comenzar citando un artículo reciente de los editores del más completo diario de la burguesía internacional, The Financial Times (“US budget impasse”, The Financial Times, 2 June 2011). Hablando de la peligrosa crisis financiera, reconocida por los propios Editores como peligrosa, ellos terminan el artículo con estas palabras: “Ambos lados [Demócratas y Republicanos] son culpados por un vacío de liderazgo y deliberación responsable. Es una grave falta de gobierno y más peligrosa de lo que Washington cree ser”. Eso es todo lo que tenemos como sensatez editorial sobre la pertinente cuestión de la “deuda soberana” y los crecientes déficits económicos. Lo que torna el editorial del Financial Times aún más vacío que el vacío de liderazgo deplorado por el diario es el ruidoso subtítulo de ese mismo artículo: “Washington debe dejar de posar y comenzar a gobernar”.

Como si editoriales como ese pudiesen significar algo más que asumir determinada actitud en nombre de “gobernar”; pues la grave cuestión en juego es la deuda catastrófica de la “casa todo-poderosa” del capitalismo global, los Estados Unidos de América, donde tan sólo la deuda del gobierno (o sea, sin agregar deuda privada individual y Corporativa) ya se cuenta muy por arriba de 14 billones de dólares, conforme lo proyectado en grandes números iluminados en la fachada de un edificio público de Nueva York, indicando la incontenible tendencia creciente de la deuda.
El punto que yo deseo enfatizar es que la crisis que tenemos que enfrentar es una crisis estructural profunda y cada veza más grave, que necesita la adopción de cambios estructurales de gran alcance, con el objetivo de alcanzar una solución sustentable. Se debe también enfatizar que la crisis estructural de nuestro tiempo no se originó en 2007 con la “explosión de la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos”, sino que, por lo menos, cuatro décadas antes. Yo hablé sobre ello, en estos mismos términos, en los años de 1967 (en “As tarefas a nossa frente”), mucho antes de la explosión de Mayo de 1968 en Francia; y escribí en 1971, en el Prefacio a la Tercera Edición de la “Teoría de la enajenación en Marx” [Editorial Era, 1ª edición 1978, México], que los acontecimientos que se estaban desenvolviendo “caracterizaban dramáticamente la intensificación de la crisis estructural global del capital”.

A este respecto, es necesario aclarar las diferencias relevantes entre tipos o modalidades de crisis. No es indiferente si una crisis en la esfera social puede ser considerada una crisis periódica/coyuntural o algo mucho más fundamental que eso. Pues obviamente, la manera
de lidiar con una crisis estructural fundamental no puede ser conceptualizada en términos de las categorías de crisis periódica o coyuntural. La diferencia crucial entre esos dos tipos de crisis, marcadamente contrastantes, es que la crisis periódica o coyuntural se desenvuelve y es más o menos solucionada con éxito dentro de la estructura establecida, en cuanto la crisis fundamental afecta a la propia estructura en su totalidad.

En términos generales, esa distinción no es simplemente una cuestión acerca de la aparente gravedad de esos tipos contrastantes de crisis. Una crisis periódica o coyuntural puede ser dramáticamente severa, como fue la “Gran Crisis Económica Mundial de 1929-1933” habiendo sido con todo capaz de una solución dentro de los parámetros del sistema dado. Y del mismo modo, pero en el sentido opuesto, el carácter “no-explosivo” de una crisis estructural prolongada, en contraste con las “grandes tempestades” (en palabras de Marx) a través de las cuales las crisis coyunturales y periódicas pueden ellas mismas librarse y solucionarse, puede conducir a estrategias fundamentalmente mal concebidas, como resultado de la interpretación errónea de la ausencia de “tempestades”, como si tal ausencia fuese una evidencia impresionante de la estabilidad indefinida del “capitalismo organizado” y de la “integración de la clase obrera”.

Se debe enfatizar bien: la crisis en nuestros días no es comprensible sin que sea referida a la omnipresente estructura social global. Eso significa que, con el fin de aclarar la naturaleza persistente y cada vez más grave crisis en todo el mundo de hoy, debemos enfocar nuestra atención en la crisis del sistema del capital en su integralidad, pues la crisis del capital que ahora estamos experimentando es una crisis estructural omniabarcante. Veamos, pues, resumiendo cuanto sea posible, las características que definen la estructura que definen la crisis estructural que nos preocupa.

La crisis estructural necesita de una transformación estructural

1 Esta edición de CDAM-CHEGUEVARA es una traducción al español de la versión portuguesa del texto base de la Conferencia impartida por István Mészáros en la apertura del II Encuentro de Sao Lázaro, el 13 de Junio de 2011, fecha del Aniversario 70 de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Federal de Bahía, Brasil. Al no existir traducción al español de la presente Conferencia, CDAM-CHEGUEVARA se lanzó a la tarea de brindar esta aportación en el marco actual del desenvolvimiento pleno de la crisis estructural del capital.

Fuente: http://www.rosa-blindada.info/

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