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«¿El fin de las clases medias?»: Albert Recio Andreu
Uno de los temas que más preocupa en muchos medios y sectores sociales es el que la crisis está provocando la desaparición de las clases medias. Analizar cómo afecta el desarrollo económico a la configuración de las clases sociales ha sido siempre una preocupación del pensamiento transformador. Un elemento esencial para elaborar un proyecto político realista. Lo que sigue son unos apuntes apresurados sobre los cambios en curso.
El concepto de clase media es bastante confuso y cada cual lo interpreta como quiere. En los viejos análisis de clase, la media se asociaba a los sectores de pequeños propietarios, pequeños capitalistas, autónomos —básicamente una clase media no asalariada, como mucho inlcuyendo un pequeño segmento de asalariados con un particular estatus social: funcionarios públicos, cuadros medios de las empresas etc.—.
El capitalismo keynesiano y el posterior neoliberal han provocado una sustancial transformación de la estructura social que ha dejado bastante descolocados los viejos esquemas del marxismo clásico. Las capas medias no asalariadas han tendido a desaparecer a medida que la concentración de capital, la industrialización de la agricultura y la transformación del comercio han reducido el peso de los no asalariados en la estructura social. La inmensa mayoría de la población es hoy asalariada, pero dentro de ésta se ha desarrollado una enorme segmentación y diferenciación social, asociada a los cambios en la organización empresarial, al sector público y al desarrollo tecnológico. Un desarrollo que ha generado un amplio segmento de empleos en los que se requiere un nivel elevado de educación formal y que suelen estar asociados a niveles salariales relativamente altos, cierto prestigio social, una idea de carrera profesional y mayor estabilidad en el empleo, en relación a los empleos comunes, “manuales” (todos los empleos suelen requerir implicación mental y física), de la industria y los servicios. El primer grupo es el que forma lo que podríamos llamar el bloque de las capas medias asalariadas, diferenciado en muchos aspectos de la clase obrera tradicional. Aunque en muchos casos se confunde clase media no sólo con este segmento de asalariados sino con el conjunto de los que han podido alcanzar ciertas cotas de consumismo gracias a un cierto nivel de ingresos y de estabilidad. En los años buenos, esto también estaba al alcance de una parte de la clase obrera tradicional, especialmente la de las grandes industrias o la élite de la construcción.
«Masters of Money: J. M. Keynes, F. von Hayek and K. Marx»
La televisión de la BBC de Londres y The Open University han preparado un documental en tres partes que interpretaa la situación actual de la economía mundial con las aportaciones teóricas de Keynes, Hayek y Marx. Cada episodio de la serie titulado «Money Masters» (Masters of Money) se dedicó a uno de estos tres grandes pensadores del capitalismo mundial. Mira el video completo aquí en su totalidad.
«The Neoliberal Theory of Society»: Simon Clarke
The ideological foundations of neo-liberalism
Neoliberalism presents itself as a doctrine based on the inexorable truths of modern economics. However, despite its scientific trappings, modern economics is not a scientific discipline but the rigorous elaboration of a very specific social theory, which has become so deeply embedded in western thought as to have established itself as no more than common sense, despite the fact that its fundamental assumptions are patently absurd. The foundations of modern economics, and of the ideology of neoliberalism, go back to Adam Smith and his great work, The Wealth of Nations. Over the past two centuries Smith’s arguments have been formalised and developed with greater analytical rigour, but the fundamental assumptions underpinning neoliberalism remain those proposed by Adam Smith.
Adam Smith wrote The Wealth of Nations as a critique of the corrupt and self-aggrandising mercantilist state, which drew its revenues from taxing trade and licensing monopolies, which it sought to protect by maintaining an expensive military apparatus and waging costly wars. The theories which supported the state conceived of exchange as a ‘zero-sum game’, in which one party’s gain was the other party’s loss, so the maximum benefit from exchange was to be extracted by force and fraud. The fundamental idea of Smith’s critique was that the ‘wealth of the nation’ derived not from the accumulation of wealth by the state, at the expense of its citizens and foreign powers, but from the development of the division of labour. The division of labour developed as a result of the initiative and enterprise of private individuals and would develop the more rapidly the more such individuals were free to apply their enterprise and initiative and to reap the corresponding rewards.
«Marxist theory, financial system and crisis of 2008»: S. Lapatsioras, D.P. Sotiropoulos and J. Milios
Abstract: Returning to Marx’s analysis in the third volume of Capital we shall endeavour to outline a Marxist interpretation of contemporary capitalism, contemporary financialization and the crisis of 2008. Crucial in this connection are the concept of fictitious capital and the associated with it process of capitalization. Financialization should be conceived as a type of organization and a mode of exercising capitalist power, which consists of a whole set of instruments, techniques, levels of application and targets. In this way, financialization as a generalization of these processes into a complex system comprises a decisive link for the enforcement of the capital domination. This means that our study does not concentrate merely on the ‘productive’ or ‘unproductive’ effects that financialization might have on ‘development’ or ‘consumption’, but on a whole series of other possible and crucial effects which seem marginal at first sight. As a consequence, we regard finance as a complex social function that cannot be isolated from ‘real’ economy.
Accordingly, such argumentation, based, of course, on Marxian concepts, provides the terms to rethink contemporary neoliberal form of capitalism and modern crisis as expressions of the contradictions inherent in this organization of capital hegemony, and contemporary form of imperialism, as well. Our analysis also comes up with some conclusions concerning the discussions within Marxism on whether derivatives are commodities or money (or even some other representation of capitalist wealth) and how should we comprehend the global crisis of 2008 in the light Marxian argumentation.
«Crisis monetaria, crisis de acumulación»: Joaquín Arriola
Darle la vuelta a la situación, nos dice Arriola, es una decisión política internacional que sin embargo no se puede tomar sin afectar al problema de fondo, esto es, la ausencia de un sistema monetario internacional y el modelo de consumo a crédito ilimitado diseñado por las autoridades de Estados Unidos.
Breve excurso histórico
El crédito es el aceite en el motor de la economía capitalista. Todo el proceso de producción se hace a crédito: los bancos o los inversores financieros conceden crédito a las empresas para adquirir los bienes de capital necesarios para la producción; los trabajadores le conceden crédito al empresario, que no les paga sino al final de periodo laboral, normalmente un mes. Esos mismos trabajadores adquieren a crédito los bienes de consumo de larga duración, e incluso los productos más básicos. Los procesos de centralización del capital, genéticamente inscritos en la acumulación capitalista, también se financian a crédito.
A medida que aumenta la complejidad del proceso productivo, las innovaciones financieras se convierten por tanto en una necesidad para realizar operaciones de crédito que cada vez requieren un volumen unitario más grande, acorde con la dimensión de los procesos (de producción, de centralización) a financiar. De esta forma, las sociedades por acciones, las tarjetas de crédito o el sistema de préstamos interbancarios han surgido como innovaciones estratégicas dirigidas a facilitar la expansión de la economía de crédito.
«Kicillof, inflación y Keynes»: Rolando Astarita
Recientemente, en su presentación ante el Congreso del proyecto de presupuesto 2013, el doctor Kicillof explicó que la emisión monetaria en Argentina no es inflacionaria, y citó el caso de EEUU, donde la fuerte expansión monetaria, con la crisis, no provocó una suba de precios importante (a julio de 2012, la inflación anual es del 1,7%). El argumento de Kicillof fue: «Para los que piensan que la emisión es la causa exclusiva del aumento de precios, les recuerdo que vivimos en un laboratorio de expansión monetaria. EEUU cuadruplicó su base monetaria, la Unión Europea la duplicó, y el Banco de Inglaterra la cuadruplicó. ¿Y en estos países hay riesgo de inflación? No, hay riesgo de deflación». Por eso, en Argentina habría margen para emitir billetes, sin temer consecuencias inflacionarias. De acuerdo a los datos presentados por el doctor Kicillof, el agregado monetario M2 equivale a solo el 20% del PBI, un porcentaje mucho más bajo que en otros países (Brasil, Chile, EEUU, Francia, Corea del Sur). Según Kicillof, pensar que la emisión monetaria genera inflación, es propia de la ortodoxia neoliberal. También explicó que la inflación solo le preocupa a los financieros, ya que el movimiento obrero está en condiciones de actualizar su salario por encima de la tasa inflacionaria, y citó a Keynes como respaldo de su afirmación.
«O Mundo do Trabalho no Século XXI»: Ricardo Antunes
O Roda Viva recebeu, no dia 3 de setembro, Ricardo Antunes, um dos mais destacados sociólogos marxistas da atualidade, cujos estudos se direcionam para o tema trabalho e suas novas formas de relação dentro do mundo capitalista contemporâneo. Com as mudanças relativamente recentes no sistema de trabalho, que vão desde a terceirização de serviços, o aumento na procura pelos concursos públicos, a contratação de PJs, o trabalho por tarefa até o uso de celulares e e-mails no trabalho, Ricardo analisou as transformações ocorridas nesse universo e as consequentes implicações nos planos social e político.
Ricardo Antunes diz que enxerga uma precarização trabalhista mundial e alerta para uma possível queda no trabalho formal no Brasil. Segundo o estudioso, a precarização leva à terceirização – que já soma 10 milhões de trabalhadores no país. “Terceirização não é sinônimo de informalidade, mas se torna informal muito fácil. Há terceirização dentro da empresa e fora da empresa”. Um dos problemas decorrentes do trabalho terceirizado é o cumprimento dos direitos trabalhistas. “Há casos em que o trabalhador procura os seus direitos e a empresa já nem existe mais”. As pesquisas revelaram nos últimos anos um crescimento no emprego, no entanto Ricardo Antunes diz a realização desse tipo de coleta de dados é imprecisa. “Os dados são mascarados, mas ainda assim houve crescimento de trabalho”, reconhece.
«The Economic Crisis in Fact and Fiction»: Paul Mattick, Jr.
Paul Mattick, Jr.’s most recent book, Business as Usual: The Economic Crisis and the Future of Capitalism, was just published by Reaktion Books. In late April, he sat down with John Clegg and Aaron Benanav of the journal Endnotes This version of their interview appeared in The Brooklyn Rail.
Rail: Recent reports suggest that the economy is growing again. The unemployment rate is stabilizing, or even declining, and the Dow is trending upwards. So was the crisis really that deep? What makes you think that we haven’t already seen the end of it?
Paul Mattick: Quite a few things. One is the ongoing difficulties in the world as a whole with regard to state finances and unemployment. It is a mistake to look simply at the United States. This is a global problem. There has been a parade of fiscal crises in Europe: in Portugal and to a certain extent Spain. The attempt to master the crisis has led to deepening depression-conditions in England and Greece. It has even reached China, where apparently high growth rates are leading to seemingly problematic rates of inflation—exactly like the pseudo-growth of the 1970s, which generated high inflation rates in the west. Even with respect to the United States, and I wouldn’t be so impressed by measures such as employment going up and down. To a certain extent, this reflects the fact that people are dropping out of the labor force. There are of course minute changes from month to month in the number of people who get jobs, but overall conditions remain extremely poor.
It’s also worth remembering that the GDP growth rate is an artificial construction. For example, since economic theory assumes that everyone who receives money is being paid for some service or good that has been produced, whenever someone from Goldman Sachs gets a bonus, that appears as part of the growth figures. If you give Lloyd Blankfein a $35 million bonus, it’s assumed that he has performed $35 million worth of services. The truth is that the growth rates are increasingly a measure of activity in the financial sector, so even today, all this remains completely imaginary. It’s nice if a person here or there gets a job, but the truth is the city of Detroit is still 25 percent smaller than it was ten years ago. The unemployment rate in Tampa, Florida—which I happened to read about today—even if it is one percent lower than it was last month, is still 11 percent. All over the world unemployment rates remain high. There is very little lending from banks, very little investment, and very little actual economic growth.
«Business As Usual: The Economic Crisis And The Failure Of Capitalism»: Paul Mattick
Business As Usual: The Economic Crisis And The Failure Of Capitalism by Paul Mattick. Reacktion Books: 2011. £12.95
Just yesterday, we were all supposed to believe that the globalisation of capitalism and free markets was the route to freedom, peace and prosperity for all. Then, with barely an explanation, and somewhat out of the blue, the story changed. Now we are to believe that, due to circumstances beyond anyone’s control, prosperity will have to give way to austerity. The good times are over.
It is characteristic of crises that the stories we are expected to believe suddenly change. But how can we understand the change? And might there not be better stories than the rather grim and gloomy one we’ve been ordered to swallow? Paul Mattick Jnr’s short book is just such an alternative. For him the crisis signals the complete bankruptcy and destruction of mainstream economics.
Why crisis is impossible
Why did the crisis appear as a bolt out of the blue? Why was it not expected or anticipated by any economist or mainstream commentator? In short, because there is no place in the standard economic story for crisis, any more than there’s a place for wizards and interstellar travel in a 19th-century realist novel. The old story goes something like this:
“Capitalism is a system for producing wealth to satisfy consumer needs. Individuals set up in business looking out only for their own interest, but in doing so produce for society. Only what can be sold will be produced; money will be borrowed, land rented and labour hired only because the resulting production meets a need. The money earned by selling one’s product will then be spent either on consumption or further production. The economy therefore tends naturally to a balanced state, in which all products find buyers. There may be momentary imbalances between supply and demand, but rising and falling prices soon take care of those. In this way, capitalism creates the wealth of nations, and all is well in the best of all possible worlds.”
«La Globalización o la razón del más fuerte. El sindicalismo ante la globalización neoliberal»: Joaquin Arriola
La Globalización, o la razón del más fuerte
Con la crisis que se desencadenó en 2007 en los países desarrollados, se ha puesto en marcha una nueva ola de políticas neoliberales que buscan cargarle a los trabajadores la factura de de la etapa de consumo alegre y despreocupado precedente de la que no han sido los beneficiarios, y de una crisis que no han provocado. Sin embargo, los trabajadores europeos, norteamericanos y de otros países desarrollados no solo no parecen especialmente preocupados con las nuevas políticas, sino que son ellos precisamente los que con frecuencia votan y llevan al poder a los políticos y los partidos de las defienden.
Esta aparente paradoja se explica ciertamente por la enorme maquinaria de propaganda en la que se han convertido los medios de comunicación social (a fin de cuentas, no es por casualidad que el gobierno de Estados Unidos dedica más de 1.800 millones de dólares al año a investigaciones psicológicas) que ha llevado a que en la opinión pública se asiente la idea de que la evolución de la economía se ha convertido en un proceso autónomo, sobre el cual la política tiene una influencia en el mejor de los casos limitada. Y ello parece ser así como consecuencia de un proceso, acelerado en los últimos años, de internacionalización creciente de los flujos y las estructuras económicas, lo que se ha venido a denotar la “globalización”.
«Could be raining: The Great Recession & the European Crisis»: Riccardo Bellofiore
January 19, 2012, Professor Riccardo Bellofiore – PEL Seminar Series at the International university College of Turin
«Crisis y Teoría de la crisis»: Paul Mattick
Prefacio
No hace tanto que la economía keynesiana parecía ofrecer instrumentos no sólo para superar las depresiones, sino también para evitarlas. Esto ya no es verdad, por cuanto nos encontramos en un mundo post-keynesiano en el que ni las tendencias al equilibrio de la oferta y la demanda, ni las intervenciones keynesianas en los procesos económicos, son capaces de impedir el continuo deterioro de la economía a través de la inflación en aumento y del creciente desempleo. Debido a la larga prosperidad de posguerra en las naciones capitalistas dirigentes, a mucha gente esto se le ha presentado como una desagradable sorpresa, y ha provocado una nueva preocupación acerca del problema de la crisis capitalista. Aunque ampliamente ignoradas por los economistas burgueses hasta 1929, las crisis acompañaron todo el desarrollo capitalista como un «regulador» decisivo del proceso de acumulación del capital. Vale la pena, así, echarle un vistazo global al ciclo de crisis, a cómo se ha manifestado históricamente tanto como a respecto de las respuestas que ha evocado en la teoría económica.
«La economía capitalista: Una introducción al análisis económico marxista»: Jacques Gouverneur
Ya está disponible el libro de Jaques Gouverneur «La economía capitalista: una introducción al análisis económico marxista» en ediciones Maia. Este libro es una versión resumida de Los fundamentos de la economía capitalista. Una introducción al análisis económico marxista del capitalismo contemporáneo, obra que supone la culminación de una larga y fructífera experiencia en el campo de la docencia académica y de la divulgación científica, pero que se beneficia del saber acumulado en las actividades de formación de diferentes movimientos sociales. El libro ofrece una exposición clara y rigurosa de la teoría económica marxista, resaltando su importancia para analizar, de manera científica y coherente, las tendencias fundamentales del capitalismo contemporáneo: expansión de la producción mercantil, globalización de la economía, concentración del poder económico, luchas competitivas, invasión publicitaria, aumento de las desigualdades, prolongación de la crisis estructural y el desempleo, deterioro del medio ambiente, etc.
Si algo destaca del libro de J. Gouverneur es su calidad pedagógica lo que convierte el libro en una excelente introducción a la economía marxista para un público general. Desde sindicalistas a estudiantes de diferentes disciplinas universitarias, militancia política, mm.ss, que deseen una visión global de las potencialidades de la teoría del valor marxista. Al mismo tiempo, el libro presenta numerosos aspectos teóricos originales y nuevas interpretaciones de la obra de Marx que llamarán la atención de los especialistas. El libro realiza un despliegue de las categorías de análisis marxista de una forma precisa y sencilla para eliminar la confusión que normalmente se cierne sobre los conceptos más elementales de la teoría del valor-trabajo y lograr así que sea accesible para una persona crítica-receptiva sin grandes conocimientos previos sobre la materia.
«The Keynesian Revival: a Marxian Critique»: Richard D. Wolff,
A Critique of the Revival of Keynesian Counter-Recessionary Policies
In the modern history of capitalism, Keynesian counter-recessionary policies (broadly defined) have failed in two major ways. First, those policies have not consistently succeeded as means to end capitalism’s cyclical downturns. They failed, for example, to extract the US from the Great Depression of the 1930s. As this is written, their effectiveness in today’s global capitalist crisis is questionable. Second, the promise that has almost always accompanied each application of Keynesian policies everywhere – that it would also prevent future economic downturns – has never yet been kept.
The Keynesian policies have included varying mixtures of monetary (easing) and fiscal (expansionary) policies and market regulations (especially in finance). They have sometimes included controls on capital flows as well as subsidies, bailouts, and outright nationalizations of private enterprises. Different combinations of these components characterize Keynesian policies in different countries and at different historical moments.
«Teoría económica ptolemaica en la era de Einstein: Krugman, el dinero y la banca»: Steve Keen
Los próximos 15 y 16 de abril se celebrará en Berlín un importante Simposium científico, que reunirá a una buena parte de los más destacados economistas críticos o heterodoxos del mundo. Steve Keen publicó hace poco más de una semana en su blog un pequeño resumen de su ponencia berlinesa. Esa publicación fue replicada por Krugman en su blog (Debtwatch), y esa réplica ha desencadenado en unos pocos días una copiosa e interesante polémica teórica con múltiples participantes, que en cierto modo viene a revivir la vieja polémica –Cambridge contra Cambridge, Mass.— que hace cerca de 50 años enfrentó a los discípulos directos de Keynes en Cambridge, Reino Unido, con el “keynesianismo bastardo” (Joan Robinson) de la “síntesis neoclásica” de Samuelson y sus alumnos norteamericanos de Cambridge, Mass. Lo que entonces no pasó de una polémica que los ortodoxos, aun perdiéndola, consiguieron confinar en las publicaciones y los recintos puramente académicos, es ahora una polémica pública, que se desarrolla en blogs de acceso abierto a los legos y que versa, no sobre un tema teórico-abstracto –el concepto de “capital”—, sino sobre un asunto de máxima y perentoria actualidad política y práctica, cual es el del papel que la teoría económica concede a la moneda, a la actividad bancaria, y en general, a las instituciones financieras. Reproducimos en esta entrega la réplica de Seteve Keen a la primera crítica de Krugman, así como un artículo de gran eficacia didáctica escrito por Randall Wray sobre el alcance de la polémica y las limitaciones neoclásicas de Krugman como fuente de su incomprensión de los problemas monetarios y financieros.
























