Entrevista a Adolfo Sánchez Vázquez por Teresa Rodríguez de Lecea
P.- Quisiera, por favor, que nos narrara cómo fue su experiencia de exiliado. Cuáles fueron las circunstancias de su llegada a México y cómo se desarrolló su vida en ese país, cuáles fueron los principales episodios que usted destaca en su evolución intelectual ala retornar a la normalidad.
ASV.- Yo llegué a Veracruz el 13 de junio de 1939, en el Sinaia, con mi compañero Juan Rejano y el poeta Pedro Garfias. Llegamos al puerto de Veracruz y y allí tuvimos una acogida muy calurosa de los «jarochos». Había cosas sorprendentes, pancartas: «Salud a los españoles republicanos»; y también aquella otra que decía «El Sindicato de tortilleras os saluda». Nosotros no teníamos ni idea de lo que significaba eso en México; el significado que conocíamos era el de España.
Estuvimos en el puerto de Veracruz unos días Rejano y yo, en el mismo hotel; era el mes de julio y hacía un calor insoportable, sobre todo insoportable para nosotros. Además era época de lluvias, con ese modo de llover en el trópico, para nosotros completamente insospechado. Pero en fin, veníamos cargados de ilusiones, de esperanzas. Todo nos parecía extraordinario: el ambiente de Veracruz, que es muy alegre, que es lo que más se parece a lo español, sobre todo a lo andaluz; los jugos de fruta, los bailes callejeros, en fin, la gente que nos saludaba muy afectuosamente en la calle, los intelectuales locales que se acercaban a nosotros. Recuerdo que vino a vernos un día un poeta veracruzano desconocido y nos quiso leer a Rejano y a mi su poema. Y claro, «Si, como no». Empieza a leer un poema que, más o menos, era toda la historia de la colonia, de la conquista y todo lo demás, en octavas reales. Y cuando había leído ya un buen número de octavas reales, le preguntamos: «Qué, ¿sigue todavía su inspiración dando fruto?». «Si, me quedan todavía unas trescientas octavas reales».
Bueno pues pasamos el tiempo así, hasta que llegó a los pocos días la posibilidad de venir a Méjico capital. Vinimos en un tren de esos que aparecen en las películas de la época de la Revolución, con los soldados, la vigilancia en el tren y demás. Una vez en el Distrito Federal, establecimos contactos con los organismos de ayuda. Nos daban un pequeño subsidio, unos cincuenta pesos de la época, que eran mucho más que ahora, pero también muy poco. Era el último año de gobierno del general Cárdenas, y había mucha inquietud, como pasa aquí siempre el último año del periodo sexenal. Sobre todo la derecha estaba furibunda contra Cárdenas.
Presentación del libro de BOLÍVAR ECHEVERRÍA: “Modelos elementales de la oposición campo-ciudad. Anotaciones a partir de una lectura de Braudel y Marx”
En su célebre obra «Civilización material, economía y capitalismo», Fernand Braudel aborda el tema de la relación entre el dinero y la ciudad, para él dos términos casi sinónimos, en medio de una disyuntiva: ¿es el dinero un hecho transhistórico, que pertenece a la civilización material, o es más bien un elemento característico de la civilización económica, es decir de la vida social mercantificada?
De la solución de este problema depende la posibilidad de establecer una definición conceptual de la ciudad y de la necesidad de su existencia histórica. ¿Por qué existen ciudades? ¿Cuál es la necesidad de que exista la ciudad? Esta pregunta queda en suspenso en la obra de Braudel.
Bolívar Echeverría sugiere una salida al dilema de Braudel desde la perspectiva abierta por Karl Marx, el fundador del discurso crítico sobre la modernidad.
Estas notas abren la posibilidad de teorizar los fenómenos citadinos contemporáneos que podemos observar en urbes como Nueva York y en los grandes asentamientos urbanos que han rebasado ya las capacidades de organización e incluso de estructuración espontánea de la gran ciudad capitalista tales como la Ciudad de México, Sao Paulo, El Cairo, Nueva Delhi o Tokio.
Entrevista a Alain Badiou «El Militante Fiel»
Entrevista a Alain Badiou «El Militante Fiel»
«El Trotsky de Žižek: una provocación necesaria»: Jaime Ortega y Víctor Hugo Pacheco
I. Introducción
A nadie le queda duda que Slavoj Žižek, intelectual esloveno, es quizás una de las figuras que más controversias levanta en cuanto escribe o publica algún texto. Desde su particular mirada de Lacan, hasta sus ensayos sobre Lenin, ha despertado un curioso interés dentro de la izquierda marxista y más allá de ella. En los últimos tiempos ha llegado a nosotros la presentación que hace al texto de León Trotsky titulado Terrorismo y Comunismo, un opúsculo redactado con la finalidad de polemizar, en el año de 1920, con la mayor figura de la socialdemocracia alemana: Karl Kautsky. Decimos que es una provocación –la de Žižek– porque coloca el texto y al autor de una forma tal que se vuelve obligatorio pensar y re–pensar algunas de las cuestiones que damos por obvias en la historia del comunismo y de la teoría que le dio sustento en tanto que movimiento político.
El texto de Trotsky le da la posibilidad de lanzar una doble provocación: ¿es posible reivindicar a Trotsky en la época más compleja de la revolución rusa sin caer en la más burda idealización? Pero también ¿podemos aún hoy, en pleno siglo XXI teorizar una política comunista a partir de la experiencia de aquella revolución?
«¿Cuánto vale la vida humana?»: Santiago Alba Rico
¿Cuánto vale una vida humana? Una forma de calcularlo es la que utilizaron los abogados de la multinacional Union Carbide para fijar las indemnizaciones a las víctimas del desastre de Bhopal en 1984. Si la renta per capita de la India es (lo era en ese entonces) de 250 dólares mientras que la de los EEUU supera los 15.000, podemos concluir que el valor medio de una “vida india” es de 8.300 dólares mientras que el de una “vida estadounidense” asciende a 500.000. Las casas de seguro utilizan habitualmente este tipo de evaluaciones para aumentar sus márgenes de beneficios. Otra posibilidad, que juzgamos más bárbara, es la de esos sistemas “primitivos” de equivalentes que llamamos “venganza”. La forma más extrema es el Talión (“ojo por ojo, diente por diente”), aunque hay otras más benignas en distintos pueblos de la tierra que permiten cambiar una vida humana por cuatro ovejas o la pérdida de un miembro por un pedazo de tierra o una mujer en edad fértil.
En definitiva, cuando calculamos el valor de la vida humana solemos recurrir a “expresiones dinerarias”; es decir, a formas contables exteriores mediante las cuales tratamos de asir una cantidad inconmensurable: dinero, ganado, mercancías. Pero, ¿cuál es el valor del dinero, el ganado y las mercancías?
Lev Vigotsky, «Teoría de las emociones. Estudio histórico–psicológico»: Reseña de Alejandro Escotto Córdova
Lev Vigotsky (2004), Teoría de las emociones. Estudio histórico–psicológico,
trad. Judith Viaplana, Madrid, Akal.
I. Acerca de la edición del texto Teoría de las emociones
El libro Teoría de las emociones, es una oportunidad para conocer en forma más acabada la reflexión teórico–filosófica sobre las emociones, lamentablemente no da elementos introductorios para ubicarlo en el contexto de la obra de Lev Semiónovich Vigotski (1896-1934)1 desarrollada en dos textos que trabajó entre 1931 y 1934, recogidos en sus Obras Escogidas de la editorial Aprendizaje/Visor. Uno, que asumo es el mismo que la editorial Akal publica, se titula Doctrina de las emociones: Investigación histórico–psicológica, escrito entre 1931 y 1933. El otro fue publicado en las llamadas Conferencias sobre Psicología, dictadas por Vigotski entre marzo y abril de 1932, una de las cuales, la número cuatro, se llama Las emociones y su desarrollo en la edad infantil, y desarrolla brevemente la misma línea argumental del texto que reseño. Todo hace suponer que fue parte del trabajo científico de Vigotski entre 1931 y 1933, en torno a las emociones. Fuera de estos dos textos, ningún otro en sus Obras Escogidas está referido de manera exclusiva a las emociones, aunque el tema cruza buena parte de su obra.
«Sismondi, precursor de Marx» de Diego Guerrero: Reseña de Ángelo Narváez León
Diego Guerrero, Sismondi, precursor de Marx. Maia, Madrid, 2011.
El libro, como el mismo título explicita, profundiza en la relación, crítica y deuda de la teoría y estudios económicos de Karl Marx (1818 – 1883) con el trabajo de Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi (1773 – 1842). Explicitando esta relación, Guerrero se mueve entre la historiología del pensamiento económico, la evolución del pensamiento económico marxiano y atisbos de fundamentación filosófica de la relación entre ambos: para realizar esto el autor nos plantea leer la relación en términos críticos, es decir, en relación al lugar que ocupan las crisis económicas en la determinación del pensamiento de Sismondi y Marx. De este modo, la primera parte del libro lleva por título “Sismondi, teórico del valor y la crisis” y, subsecuentemente, la segunda parte es intitulada “Marx y las teorías de la crisis”.
Uno de los grandes logros del libro es explicitar científicamente las influencias y diferencias entre Marx y su precursor francés, desmitificando y desnaturalizando la unilateralidad de la influencia económica francesa, la filosofía alemana y el socialismo francés: cuestión no sólo afirmada por una generalidad amplia y diversa del marxismo occidental sino que, a la vez, fundamentada en las propias palabras de Friedrich Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico. En gran medida la unilateralidad reproductiva, y tan tendida en la historiografía marxista, de estas influencias son escasamente explicadas y estudiadas, habiendo para nuestra época un prisma de verdad acrítica de éste su parafraseo. Es en este sentido que el estudio de Diego Guerrero permite comprender la constitución de una crítica de la economía política no es una suma de influencias territoriales y temáticamente determinadas, sino la consecuencia de una multiplicidad variable y diversa de múltiples determinaciones en virtud de lo concreto, como al mismo Marx gustaba decir.
«Desahucios y recortes: la violencia ‘democrática’ del poder financiero»: Jorge Fonseca
La esencia de la democracia es “tomar en cuenta lo que el pueblo quiere y no quiere”, decía Hobsbawm El incumplimiento del gobierno de su programa electoral, aplicando medidas económicas y sociales contrarias al mismo, y mayoritariamente rechazadas, implican la violación gubernamental de dicha esencia. Los objetivos económicos oligárquicos son cada vez más visibles gracias a la protesta social, forzando al gobierno a exponer su antes velada violencia, en una deriva autoritaria creciente. Para imponer sus normas apela cada vez más a la represión policial, a la criminalización goebbeliana de quienes defienden los derechos sociales y la democracia real (PAH, 15M, activistas sindicales, de partidos de izquierda y del conjunto del movimiento social). También pretende trasladar la regresión absolutista al plano jurídico, imponiendo un modelo judicial del siglo XIX que para dar privilegios a unos pocos, viola derechos de la mayoría, legitimando el expolio social y convirtiendo en delito duramente castigado el simple ejercicio de defensa de derechos.

Resumen. El presente texto tiene como finalidad mostrar la forma en que se articulan la perspectiva política y epistemológica en la obra del sociólogo boliviano René Zavaleta. El concepto central que desarrollaremos de su compleja obra será el de totalidad. René Zavaleta ha sido, quizá, el más importante teórico boliviano durante el siglo XX, y su obra sigue siendo de gran importancia hasta el día de hoy.
1. Adam Schaff, philosopher and semiotician
En el aniversario de la muerte de Antonio Gramsci (1891-1937)
I. Introduction
Presentación
En su artículo del número 2 de esta revista, Angie Gago hacía una radiografía de
Nacido en Zaragoza en el año 1959, Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Su labor docente nunca ha supuesto un impedimento para desarrollar una ferviente actividad política (Izquierda Anticapitalista) y participar con distintas iniciativas populares. Es autor de numerosos libros, muchos de ellos premiados con prestigiosos galardones, entre los que destacan El materialismo (Síntesis), Geometría y Tragedia (Hiru) o El orden de El Capital (editado por Akal y coescrito junto a Luis Alegre Zahonero). Conversamos con él con ocasión de la publicación de su último libro, ¿Para qué servimos los filósofos? (Catarata), sobre el estado actual de la filosofía y su papel en una sociedad que parece estar dominada por el poder económico.






















