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Lev Vigotsky, “Teoría de las emociones. Estudio histórico–psicológico”: Reseña de Alejandro Escotto Córdova

Lev Vigotsky (2004), Teoría de las emociones. Estudio histórico–psicológico,
trad. Judith Viaplana, Madrid, Akal.

I. Acerca de la edición del texto Teoría de las emociones

El libro Teoría de las emociones, es una oportunidad para conocer en forma más acabada la reflexión teórico–filosófica sobre las emociones, lamentablemente no da elementos introductorios para ubicarlo en el contexto de la obra de Lev Semiónovich Vigotski (1896-1934)1 desarrollada en dos textos que trabajó entre 1931 y 1934, recogidos en sus Obras Escogidas de la editorial Aprendizaje/Visor. Uno, que asumo es el mismo que la editorial Akal publica, se titula Doctrina de las emociones: Investigación histórico–psicológica, escrito entre 1931 y 1933. El otro fue publicado en las llamadas Conferencias sobre Psicología, dictadas por Vigotski entre marzo y abril de 1932, una de las cuales, la número cuatro, se llama Las emociones y su desarrollo en la edad infantil, y desarrolla brevemente la misma línea argumental del texto que reseño. Todo hace suponer que fue parte del trabajo científico de Vigotski entre 1931 y 1933, en torno a las emociones. Fuera de estos dos textos, ningún otro en sus Obras Escogidas está referido de manera exclusiva a las emociones, aunque el tema cruza buena parte de su obra.

La lectura de Teoría de las emociones deja la impresión de que Vigotski no había formulado aún una propuesta teórica alternativa; su objetivo se restringe a proponer las condiciones metodológicas y filosóficas para iniciarla. Desde luego, en el texto se exponen párrafos y líneas que dan una explicación alternativa a las teorías criticadas en su texto, pero no alcanzan, a mi parecer, algo que pudiera llamarse teoría o modelo alternativo. Tal modelo teórico es una obra que Vigotski considera colectiva, por lo que explícitamente declara el alcance acotado de su texto, lo que no deja de llamar la atención si se recuerda el papel que tenían las emociones en las concepciones de Vigotski desde su incursión en la literatura (con el análisis de Hamlet, entre 1915 y 1916), y en sus intereses en psicología del arte, que lo llevaron al estudio de la psicología científica y a participar en el Segundo Congreso Nacional de Psiconeurología, realizado en Leningrado en 1924. El tema de la relación entre el lenguaje y las emociones es uno de los motivos principales que inducen a Vigotski a cuestionar las insuficiencias teórico–metodológicas de las teorías psicológicas de su época, particularmente su tendencia al reduccionismo fisiológico y su incapacidad para dar cuenta de la conciencia humana.

Vigotski es uno de los tres personajes más importantes en el desarrollo de la psicología soviética en una década de intenso trabajo: 1924-1934, en la que publicó todos sus trabajos sobre psicología. Fue el creador de lo que ahora se llama la Teoría histórico–cultural del psiquismo humano, una de cuyas tesis centrales concibe el psiquismo humano mediado por instrumentos psíquicos, los signos, esto es, semiotizado, y con ello, por la cultura y la historia. En el libro que reseño, se expresa la noción central de toda su obra teórica: el signo como instrumento y el significado como el contenido esencial en la conciencia, el pensamiento y la vida emocional; todo ello bajo el supuesto de que el lenguaje humano es un producto de las relaciones históricas y condiciones sociales concretas, de ahí el centro de su crítica a las teorías de las emociones expuestas en su texto:

[…] de qué manera están vinculadas nuestra conciencia y nuestra existencia viva y real. Si no se comprende este nexo, la consciencia aparece inevitablemente como un epifenómeno […] con lo que la absoluta imposibilidad de encontrar un nexo racional entre las pasiones del alma y la vida real del hombre está decidida de antemano […] El espantoso resultado al que nos lleva la psicología de las emociones contemporánea es haber privado absolutamente de sentido a las pasiones del alma y haber eliminado toda esperanza de comprender un día el significado vital de la pasión y, con ella, de toda la consciencia humana. En el fondo, ese resultado ya está íntegramente contenido en la teoría cartesiana que acabamos de examinar. (Vigotsky, 2004: 197-198; se respeta la ortografía de la traductora)

Reseña Completa

Signos Lingüísticos 4 (julio-diciembre, 2006), 179-193

El libro se puede adquirir en: Akal Universitaria

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