Archivo
«Trabajo improductivo, crecimiento y terciarización (30 años despues de «Marx y Keynes»)»: Diego Guerrero
En este artículo Diego Guerrero repasa las aportaciones del economista marxista Paul Mattick en la crítica que en su día lanzó a los postulados de la economía keynesiana. El libro de Mattick «Marx y Keynes» (1969) México, ed. Era sigue conservando toda su frescura y es altamente recomendable.
Diego Guerrero expone una visión crítica con las teorías de la terciarización de la economía y desarrolla la relación del trabajo de servicios con la categoría marxista de trabajo productivo/improductivo.
«La clase obrera y el nacimiento del marxismo»: Göran Therborn

La teoría del materialismo histórico permite situar al propio marxismo —tanto como a la economía de mercado o la sociología normativa— con respecto al desarrollo capitalista y la revolución burguesa. El materialismo histórico surgió en la segunda mitad de la década de 1840, en el núcleo del capitalismo industrial. Sus lugares de nacimiento fueron los grandes centros económicos de Bruselas, Londres y Manchester, y París, epicentro de las revoluciones burguesas de 1789 y 1830. Cierto es, sin duda, que Marx y Engels eran alemanes, y la determinación germana del marxismo no puede ser ignorada.
«Lecciones de la autogestión yugoslava»: Michael A. Lebowitz
1. PRESENTACIÓN
2. LAS CARACTERÍSTICAS DE LA AUTOGESTIÓN YUGOSLAVA
1) Consejos de trabajadores 1) Empresas grandes y pequeños grupos de trabajadores
3. ¿DE DÓNDE PROVINO ESTE MODELO Y CÓMO FUE CAMBIANDO?
2) Nace de una revolución. 1) Choque con Stalin en 1948 3) En 1950 decretan Ley de autogestión. 2) Viraje hacia una economía de mercado y sus nefastos resultados 4) Esfuerzos por volver a la planificación, pero desde abajo 3) El papel de los bancos occidentales en el fracaso del intento
2. LOS ELEMENTOS POSITIVOS
4) Altas tasas de crecimiento 1) Gran participación de los trabajadores 5) Aumentó la disciplina laboral . 6) Hubo altas tasas de inversión
4. LOS ELEMENTOS NEGATIVOS
1) Desempleo 2) Tendencia a la desigualdad . 2) Endeudamiento de las empresas . 3) Falta de solidaridad dentro de la sociedad . 3) A fines de los 60 se somete a las condiciones del FMI 4) Problemas suscitados en trabajadores y gerentes 4) Los que discutían eran los que tenían título universitario 5) Los trabajadores perdieron el poder que tenían
5. ALGUNAS LECCIONES PARA VENEZUELA .
6) La autogestión sí funciona. 1) Es peligroso tener en cuenta sólo el interés del colectivo de trabajadores. 7) No todo el poder a empresas individuales 2) Desarrollar mecanismo solidarios 3) Terminar con la dominación del capital financiero internacional . 4) La soberanía económica como prerrequisito .
«El problema del trabajo productivo»: Mariano F. Enguita
«La mayoría de los autores marxistas sostienen un concepto del trabajo productivo que restringe éste al de los obreros industriales que trabajan para el capital. Quedan fuera, por consiguiente, los trabajadores asalariados de los servicios, el comercio y las finanzas. Algunos de entre ellos, además, consideran que el concepto de trabajo productivo es idéntico al de clase obrera con lo cual son excluidos de ésta los trabajadores asalariados ya citados y, a fortiori, los del Estado, cualesquiera que sean sus condiciones de trabajo»
«¿Un futuro para el socialismo?»: Terry Eagleton

EL AUGUR es aquel que busca predecir el futuro para poder controlarlo. Su tarea es husmear en las entrañas del sistema social para descifrar los presagios que le aseguren a sus gobernantes que el sistema perdurará. En nuestros días, es generalmente un economista o un ejecutivo de los negocios. El profeta, en cambio, no tiene interés en predecir qué sucederá excepto para advertirnos que, a menos que cambiemos de camino, es improbable que tengamos un futuro. O, en todo caso, si lo tuviéramos, sería un futuro profundamente desagradable. Su preocupación es denunciar la injusticia del presente, no soñar con una perfección futura; pero como no se puede identificar la injusticia sin recurrir a una noción de justicia, alguna forma de futuro ya está implícita en esta denuncia. Así como el presente es un resultado, en gran medida, de aquello que no llegó a ocurrir en el pasado, también una imagen del futuro puede ser atisbada, negativamente, oblicuamente, en lo que está faltando en el presente. Leer más…
«El análisis de la economía política clásica en las ‘Teorías sobre la plusvalía’ «: Javier Pérez Royo
INTRODUCCIÓN
El texto que se presenta bajo el título general de Teorías sobre la plusvalía es parte de un manuscrito más amplio de Marx redactado entre los años 1861 y 1863, es decir, en los años inmediatamente posteriores a la conclusión de su primer borrador de Crítica de la Economía Política (Líneas fundamentales de la crítica de la Economía Política, Grundrisse) y a la publicación de la Aportación a la crítica de la Economía Política. Se trata, pues, de una prolongación del proceso de investigación iniciado por Marx hacia finales de los años cincuenta, proceso que se plasma de nuevo en un borrador de uso personal sin pretensiones de ser dado a la imprenta.
«Moneda y fuerza de trabajo en Marx: Crítica a un artículo de C. Deblock y J.J. Gislain»: Louis Gill
La revista publica en las páginas que siguen una crítica que nos hace llegar Louis Gill al artículo de C. Deblock y J.J. Gislain, La Moneda y la fuerza de trabajo, ¿dos mercancías ‘particulares’?, aparecido en el nº 10 (primavera de 1983). El texto, que publicamos en su integridad, es una contribución importante a los debates actuales en torno a la “crisis del marxismo”, y particularmente a los debates sobre los fundamentos de la teoría del valor. La respuesta de C. Deblock y J.J. Gislain será publicada en el próximo número de la revista.
En el número 10 de la revista Interventions économiques (primavera de 1983), dos redactores de la revista, Christian Deblock y Jean-Jacques Gislain, nos entregan un artículo titulado “Moneda y fuerza de trabajo, dos mercancías ‘particulares’”. Este artículo1, como explican los autores, quiere ser una contribución a lo que ellos llaman el debate sobre la “crisis del marxismo”. Yo quisiera formular aquí algunas críticas a este artículo.
«Las masas y la vanguardia» Paul Mattick

Los cambios económicos y políticos se siguieron con desconcertante rapidez desde el fin de la guerra mundial. Las viejas concepciones del movimiento obrero se han vuelto incorrectas e inadecuadas, y las organizaciones de la clase obrera presentan un escenario de indecisión y confusión. En vista de la cambiante situación económica y política parece que la completa reevaluación de la tarea de la clase obrera se hace necesaria para encontrar las formas de lucha y de organización más necesarias y eficaces. La relación del «partido», la «organización» o la «vanguardia» con las masas toca una gran parte de la discusión contemporánea de la clase obrera. Que la importancia e indispensabilidad de la vanguardia o del partido sea sobreenfatizada en los círculos de la clase obrera no es sorprendente, una vez que la historia y la tradición enteras del movimiento tienden en esa dirección.
«De Marx a Foucault: poder y revolución»: Jorge Luis Acanda
La obra de Foucault se ha prestado a lecturas divergentes. Una nos lo presenta como apóstol del estructuralismo y proto-postmodernista, alguien que habría avanzado mucho de los elementos básicos de la ideología de la postmodernidad. Es cierto que encontramos en sus escritos elementos que dan pie a esta interpretación. Pero no es menos cierto que podemos encontrar otros muchos elementos – y esta vez no sólo en su obra, sino también en su vida – que avalan otra imagen: la de un Foucault revolucionario y situado en la línea de la teoría crítica. Aunque sus propuestas conceptuales se afincan en una reflexión provocadora en torno a los ocultos y complejos mecanismos de difusión capilar del poder, desde la derecha se ha producido una lectura de su herencia que intenta monopolizarlo en favor de un mensaje paralizante y desmovilizador. Tenemos que establecer una relación dialéctica con su obra, asumiéndola en una recepción que ha de ser crítica por constructiva.
«El discurso en la vida y el discurso en la poesía (Contribución a una poética sociológica)»: V. Voloshinov
«El método sociológico ha sido utilizado en el campo de los estudios literarios casi en forma exclusiva para elaborar conceptualizaciones históricas, mientras que los problemas planeados por lo que se llama poética histórica (conjunto de problemas relacionados con la forma artística considerada en sus diferentes aspectos el estilo, etc.) no han sido abordados con la ayuda de ese método. Según una opinión errónea (pero sin embargo compartida por ciertos marxistas), el método sociológico solamente es legítimo cuando la forma poética, enriquecida por el aspecto ideológico (o sea: por el contenido) comienza a desarrollarse históricamente en el marco de la realidad social exterior. En cuanto a la forma, considerada en sí misma, posee su naturaleza propia y se determina según leyes específicas, leyes que son artísticas y no sociológicas»
«La cuestión del poder en Marx»: Adolfo Sánchez Vázquez
La cuestión del poder en Marx es una de las más debatidas de su pensamiento desde una perspectiva o retrospectiva actual. Antes de abordarla, no será superfluo adentrarse en el terreno más general de la naturaleza del poder. Siguiendo un viejo uso conceptual, digamos primero lo que, a nuestro juicio, no es el poder. No es una cosa o la cualidad de un objeto en sí que se conquista, posee o mantiene. Tampoco es la cualidad o capacidad de un sujeto en sí, ya que éste sólo dispone de ella en virtud de un conjunto de condiciones o circunstancias que hacen posible su poder. Y esto puede documentarse tanto con el ejemplo de personalidades históricas excepcionales (un César, un Napoleón o un Lenin) o el de un individuo francamente mediocre como Luis Bonaparte, que, de acuerdo con el retrato que de él trazó Marx en El 18 brumario…, parecía negado personalmente para alcanzar el poder que efectivamente alcanzó. Así pues, el poder no es propio de un objeto ni de un sujeto en sí. Sólo existe en relación con lo que está fuera de él: circunstancias históricas, condiciones sociales, determinadas estructuras, etcétera. El poder no es inmanente. Algo exterior a él lo hace posible, necesario y lo funda. Pero el poder no sólo se halla en relación sino que él mismo es relación. ¿Entre qué y qué?; no entre los hombres y las cosas, aunque el dominio de aquellos sobre éstas, sobre la naturaleza, determina ciertas relaciones de poder entre los hombres.
«El poder de la ideología»: István Mészáros

Lo que aquí nos concierne directamente es el papel específico que la ideología juega en este proceso de reajustes estructurales, ya que el éxito en la reproducción de las condiciones de dominación no se puede dar sin el más activo involucramiento de poderosas fuerzas ideológicas en favor del mantenimiento del orden establecido.
Naturalmente, la ideología dominante tiene intereses creados que buscan la preservación del status quo en el cual las más flagelantes desigualdades se encuentran ya estmcturalmente atrincheradas y a salvo. Por lo que puede darse el lujo de ser «consensúa?’, «orgánica», «participativa», y cosas similares, reclamando para sí, por ende, la también autoevidente racionalidad de «moderación5’, «objetividad», «neutralidad ideológica» y aún en ocasiones el estar totalmente por encima o más allá de la ideología. Sin embargo, la simple realidad es que estamos tratandq con una sociedad de clases.que por necesidad se ve quebrantada por contradicciones objetivas y antagonismos, sin importar que tan afortunada sea la reproducción del armazón estructural jerárquico de dominación. y subordinación y la apariencia de «comunaíidad» a través del tiempo.
«Ética y marxismo»: Adolfo Sánchez Vázquez
NOS PROPONEMOS EXAMINAR aquí las relaciones entre ética y marxismo. Con este objeto partimos de establecer una distinción entre ética y moral que no siempre suele hacerse, incurriendo en la consiguiente confusión de términos. Pues bien, por moral entendemos una forma específica del comportamiento humano, individual o colectivo, que se da realmente, o que se postula que debiera darse. Y por ética entendemos la atención reflexiva, teórica, a la moral en uno u otro plano –el fáctico o el ideal– que no son para ella excluyentes. Vale decir: a la ética le interesa la moral, ya sea para entender, interpretar o explicar la moral histórica o social realmente existente, ya sea para postular y justificar una moral que, no dándose efectivamente, se considera que debiera darse.
«Historia y lecciones del neoliberalismo»: Perry Anderson

Anualmente en Davos, Suiza, se realiza un foro internacional al cual asisten importantes dirigentes de las potencias económicas y políticas del mundo capitalista. En 1999, en la misma ciudad y época, organizaciones populares de diversos países como Los Sin Tierra de Brasil, los sindicatos de Corea del Sur, la Federación Campesina de Burkina Faso, así como el Comité para la Anulación de la Deuda Externa del Tercer Mundo, CADTM, y la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras Internacionales, ATTAC, realizaron una reunión alternativa para oponerse a la orientación política neoliberal sobre la economía mundial Con el título El otro Davos. Globalización de la resistencia y de las luchas, los investigadores François Hourtat y François Polet recopilaron las ponencias de esa reunión. A esta recopilación pertenece el presente artículo del historiador Perry Anderson, destacado investigador social de la Universidad de California, cuyos libros sobre la transición del feudalismo al capitalismo y sobre el surgimiento del Estado absolutista constituyen valiosa contribución a la bibliografía historiográfica internacional. En este artículo Anderson analiza los períodos de la formación histórica del pensamiento neoliberal y sus nefastos efectos en el desarrollo económico mundial.
«Teoría cultural»: Raymond Williams
1. Base y superestructura
Todo enfoque moderno de la teoría marxista de la cultura debe comenzar considerando la proposición de una base determinante y de una superestructura determinada. Desde un punto de vista estrictamente teórico no es, desde luego, éste el punto que elegiríamos para comenzar el análisis. Desde ciertas perspectivas sería preferible que pudiéramos comenzar a partir de una proposición que originariamente resultara igualmente central, igualmente auténtica: es decir, la proposición de que el ser social determina la conciencia. Esto no significa necesariamente que las dos proposiciones se nieguen entre sí o se hallen en contradicción. Sin embargo, la proposición de base y superestructura, con su elemento figurativo y con su sugerencia de una relación espacial fija y definida, constituye, al menos en ciertas manos, una versión sumamente especializada y con frecuencia inaceptable de la otra proposición.
























