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«El marxismo en América Latina. Nuevos caminos al comunismo»: Bruno Bosteels y Álvaro García Linera
Presentación del libro «El marxismo en América Latina. Nuevos caminos al comunismo» de Bruno Bosteels. Junto a Álvaro García Linera. Bolívia, 1/08/2013.
Libro: «El marxismo en América Latina. Nuevos caminos al comunismo»: Bruno Bosteels.
«La producción espiritual en el sistema de la producción social»: Rubén Zardoya

La producción social
Podemos distinguir los hombres de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera. Pero los hombres mismos comienzan a ver la diferencia entre ellos y los animales tan pronto como comienzan a producir sus medios de vida (…) Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo de cómo producen.1
La concepción materialista de la historia comienza allí donde la vida social, en toda la diversidad de sus formas de existencia, se identifica con la producción, con el proceso por el cual los sujetos sociales producen y reproducen sus condiciones de vida, las formas históricas de organización de la actividad y la cultura, su propia humanidad. No se trata simplemente de reconocer en “el hombre” (como solía decirse) a un ser activo y, ni siquiera, a un ser práctico, determinado por su actividad material sensorial. En efecto, la reelaboración crítica de las categorías de actividad y práctica, configuradas por el pensamiento filosófico precedente y, en particular, por la filosofía clásica alemana, constituyó un momento de extraordinaria importancia en el proceso de formación del marxismo. Sin embargo, es precisamente la comprensión de la naturaleza productiva de la actividad práctica humana el punto de apoyo sobre el que se hicieron girar todas las conquistas históricas del pensamiento social con la finalidad de asentarlas sobre una base auténticamente científica.
La categoría de producción social se instala, así, en el centro de la concepción marxista de la vida social. Leer más…
«Marx y el aenigma Spinoza»: Nicolás González Varela
RESUMEN
Que Marx fue un atento lector del Spinoza político ya no hay dudas. La asimilación más profunda se efectuó entre 1841 y 1842, en su fase “democrática”, momento que antecede a la trascendente Kritik, a la filosofía política de Hegel y a la superación del Liberalismo republicano de Bauer y Ruge. Marx, siguiendo el propio método hegeliano, refuta al spinozismo político simplemente considerándolo, no tanto un punto de vista absolutamente falso, sino como no constituyendo el Standpunkt más elevado del Liberalismo, que es el de Hegel. Refutando el verdadero sistema, Marx considera a Spinoza como contenido y como momento subordinado de la filosofía política hegeliana in toto.
El “nervio de la refutación” a Spinoza, el ataque en sus propias trincheras, se efectúa en realidad por un tiro de elevación en el seno mismo del Hegel político. La verdadera Kritik al spinozismo se encuentra en reconocer su punto de vista como esencial y necesario en el desarrollo del Liberalismo, que se encuentra embebido en un nivel más alto y concreto, tanto filosófico como político, como es la propia Grundlinien hegeliana. Spinoza puede ser entendido en su totalidad, en sus limitaciones y puntos ciegos, a través de del proceso de mediación del parricidio hegeliano de Marx.
Palabras clave: liberalismo, spinozismo, marxismo, hegelianismo, filosofía política. Leer más…
«Historia del arte y lucha de clases»: Entrevista con José María Durán Medraño
Se exploran las posibilidades de la crítica del arte desde la perspectiva marxista, poniendo énfasis en las lógicas de reproducción ideológica, se exploran también de manera crítica algunas nociones dentro del campo marxista a propósito del arte.
«Rileggere Marx con le lenti della filologia»: Roberto Fineschi
La nueva edición del libro I del Capital que he coordinado para las “Opere Complete di Marx ed Engels” (vol. XXXI, Napoli, La città del sole, 1600 páginas) pretende mostrar al lector el estado de la cuestión tras las significativas novedades surgidas durante la publicación de la nueva edición histórico-crítica, la segunda Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA2), monumental proyecto de 114 volúmenes en proceso de realización desde hace cuarenta años y lejos de finalizarse.
in memoria del suo maestro Alessandro MAZZONE
«Pensando el Mundo desde Bolivia»: David Harvey, Álvaro García Linera y Julio Gambina
Con el patrocinio de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, el martes 19 de agosto en el Auditorio del Banco Central de Bolivia se realizó la conferencia de David Harvey sobre «Espacios Críticos frente al nuevo liberalismo” acompañado en calidad de comentaristas por el argentino Julio Gambina de la Clacso y Alvaro Garcia Linera , Vicepresidente de Bolivia. Asistieron a la conferencia alrededor de 1300 personas pertenecientes a diversas organizaciones sociales, académicas e institucionales.
«José Aricó, «Pasado y Presente» y los gramscianos argentinos»: Nestor Kohan
Antonio Gramsci [1891-1937], uno de los principales pensadores políticos a nivel mundial, marcó a fuego a importantes sectores de la cultura del sur de América. Sus libros se conocieron antes en Argentina que en Inglaterra, Francia, Alemania o EEUU. Un número no pequeño de debates, polémicas y emprendimientos editoriales estuvo impregnado por su reflexión teórica. Sus enseñanzas continúan hoy en día inspirando a nuevas generaciones.
Abordando esa persistente influencia, el investigador argentino (radicado en Brasil) Raúl Burgos acaba de publicar su tesis doctoral Los gramscianos argentinos. Cultura y política en la experiencia de Pasado y Presente [Buenos Aires, Siglo XXI, noviembre de 2004]. Mientras analiza algunos avatares de la cultura socialista y las disputas por la herencia de Gramsci en Argentina, el libro se centra en la figura de José María “Pancho” Aricó [1931-1991] y su grupo intelectual, del que también forma parte Juan Carlos Portantiero. Burgos rastrea el itinerario de los (auto)denominados “gramscianos argentinos”, tal el nombre con que el grupo de Pasado y Presente su bautizó en la pluma de Aricó.
Dificultades historiográficas
La investigación de Raúl Burgos constituye un proyecto demasiado amplio y ambicioso para un solo libro. No obstante, aporta abundantes datos, entrevistas e información valiosa sobre dicha experiencia. Su hipótesis de fondo —una de las más discutibles— presupone una continuidad ininterrumpida de Pasado y Presente a lo largo de cuatro décadas. La homogeneidad en el grupo estaría dada por el vínculo entre cultura y política, pero las opciones ideológicas que separan el nacimiento y el final son demasiado disímiles.
Para poder defender esa hipótesis, la reconstrucción de Burgos termina excesivamente apegada a la historiografía oficial que los protagonistas construyeron a posteriori sobre sí mismos. Adoptando ese punto de vista como criterio casi excluyente, Burgos toma abierto partido por las justificaciones tardías de Aricó y Portantiero. Por ejemplo, en la segunda mitad del texto, cada vez que se hace referencia a las posiciones radicalizadas aparecen invariablemente comillas: izquierda “revolucionaria”. Pero la ironía y las comillas desaparecen cuando se escribe: izquierda democrática.
Aricó, un intelectual militante, autodidacta y sin título
A diferencia de los que se aferran a los títulos y membretes académicos y no pueden balbucear ni siquiera dos ideas propias, Aricó, máximo inspirador del grupo en cuestión, nunca terminó una carrera universitaria. Fue un apasionado militante. Un autodidacta brillante. Un lector voraz. Un cerebro en acción. Quizás por esa forma juvenil de vincular la teoría con la pasión política contrariando las normas que regían el campo intelectual es que logró ir construyendo un pensamiento propio. Incluso de viejo, habiendo cambiado totalmente sus opciones políticas radicales, seguía entusiasmándose cuando los jóvenes militantes se le acercaban para consultarlo por temas del socialismo. Nos consta.
“La escuela debe enseñar a pensar”: Evald Vasilievich Iliénkov
De esto a nadie le cabe la menor duda. Mucho más, cada pedagogo dirá: ¿cada uno puede responder qué significa esto? ¿Qué significa pensar y qué es el pensamiento? La pregunta está lejos de ser sencilla y, en determinado sentido, es capciosa.
Con mucha frecuencia confundimos el desarrollo de la capacidad de pensar y el proceso de adquisición de los conocimientos establecidos por los programas. Y estos dos procesos, sin embargo, no coinciden automáticamente, aunque son imposibles uno sin el otro. “El mucho saber no enseña inteligencia”. Esta idea, expresada hace más de dos milenios, por el sabio Heráclito de Éfeso, no ha envejecido hoy día.
La inteligencia o la capacidad, la habilidad de pensar, el “mucho conocimiento” por sí mismo, en la realidad no la enseña. ¿Y qué es lo que enseña? ¿Y, en general, se puede enseñar la inteligencia, aprenderla?
Está lejos de carecer de fundamento la opinión de acuerdo con la cual la inteligencia, la capacidad de pensar, el “talento” viene de “Dios” y en una terminología más ilustrada “de la Naturaleza”; del padre y la madre. En realidad, ¿se puede inculcar en el hombre la inteligencia en forma de sistema de reglas exactamente elaboradas, de esquemas, de operaciones; resumiendo: en forma de lógica?
Hay que reconocer que no se puede. Es conocido que las mejores reglas y recetas, cuando caen en una cabeza tonta, no hacen a esta cabeza más inteligente, en cambio, ellas de transforman en un absurdo. Leer más…
«The origin of Rosa Luxemburg’s slogan ‘socialism or barbarism’»: Ian Angus
I think I have solved a small puzzle in socialist history.
Climate & Capitalism’s tagline, “Ecosocialism or barbarism: There is no third way,” is based on the slogan, “Socialism or Barbarism,” which Rosa Luxemburg raised to such great effect during World War I and the subsequent German revolution, and which has been adopted by many socialists since then.
The puzzle is: where did the concept come from? Luxemburg’s own account doesn’t hold water, and neither do the attempts of left-wing scholars to explain (or explain away) the confusion in her explanation.
Luxemburg first raised the idea that humanity faced a choice between the victory of socialism and the end of civilization in a powerful antiwar pamphlet she wrote in prison in 1915. The Crisis in German Social Democracy – better known as The Junius Pamphlet, after the pen name she used to avoid prosecution – played a key role in educating and organizing a revolutionary left opposition to the pro-war leadership of the German Social Democratic Party.
Luxemburg attributed the concept to one of the founders of modern socialism:
“Friedrich Engels once said: ‘Bourgeois society stands at the crossroads, either transition to socialism or regression into barbarism.’ … Until now, we have all probably read and repeated these words thoughtlessly, without suspecting their fearsome seriousness. … Today, we face the choice exactly as Friedrich Engels foresaw it a generation ago: either the triumph of imperialism and the collapse of all civilization as in ancient Rome, depopulation, desolation, degeneration – a great cemetery. Or the victory of socialism, that means the conscious active struggle of the international proletariat against imperialism and its method of war.”
Here’s the problem: Despite many careful searches through his published and unpublished works, no one has found the words that Friedrich Engels supposedly said. So what’s going on? Leer más…
«Ser social y producción de conciencia: Economistas para qué»: Juan Iñigo Carrera
Resumen: Se han desencadenado numerosos debates acerca de la formación de los economistas. Estos debates se centran sobre los planes de estudio. Parecería que la cuestión se reduce a su mayor o menor pluralidad teórica. Pero ha quedado marginada la cuestión de la determinación del ser social de los estudiantes de economía, que los hace portadores de la necesidad de formar su conciencia científica con un contenido u otro. A esta cuestión apunta el presente trabajo. Ante todo, los estudiantes de economía se presentan como sujetos abstractamente libres que se proponen organizar su futura acción con la libertad que da el conocimiento objetivo más pleno de causa. Pero trascendiendo esa apariencia, son individuos que, en general, están desarrollando su fuerza de trabajo como mercancía para vender. Son miembros de la clase obrera que están desarrollando una fuerza de trabajo cuyo objeto concreto es la gestión directa del capital total de la sociedad. Su ámbito de trabajo es, entonces, el de las relaciones políticas, de la lucha de clases. La formación de los economistas es en sí misma una producción de subjetividades políticas; consecuentemente, los docentes actuantes en ella lo hacen como sujetos políticos. Sólo si ambas subjetividades políticas parten de reconocerse como tales, el proceso de producción de la primera puede tener un carácter objetivo, o sea, científico. Caso contrario, el contenido de dicho proceso tiene un carácter puramente ideológico, por muy científica que aparente ser su forma. La pluralidad de enfoques en la formación de los economistas no responde a una necesidad de abstracta universalidad, sino que es la forma concreta necesaria en que los estudiantes de economía pueden llegar a reconocerse a sí mismos en su propio ser social.
Palabras clave: economistas, subjetividad, política, ciencia, clase obrera
Ser social y producción de conciencia: Economistas para qué
La crisis de superproducción general que arrastra la acumulación mundial de capital presenta una expresión peculiar respecto de la producción del conocimiento de las relaciones económicas: la evidencia de la superproducción de economistas con formación neoclásica, carentes de utilidad para dar cuenta de los procesos sociales reales. La crisis ha estallado así en intensos debates acerca de la formación de los economistas, del proceso de producción de su conciencia específica como sujetos sociales. Estos debates se centran sobre la cuestión de la estructura académica de dicha formación, o sea, sobre el contenido de los planes de estudio. Puede parecer, entonces, que la cuestión se reduce al logro de una mayor o menor pluralidad de los planes de estudio, en respuesta al ansia de los estudiantes de economía por definir su propia conciencia teórica. Ahora bien, esta misma cuestión nos pone frente a una pregunta que la subyace y que, notablemente, parece haber quedado por competo relegada en el debate: ¿cómo se encuentra determinado el ser social de los estudiantes de economía, el cual los hace portadores de la necesidad de formar su conciencia científica con un contenido u otro? Tal es el objeto específico del presente artículo.
De más está decir que, con las particularidades de cada caso, los desarrollos que siguen se refieren igualmente al ser social y a los procesos de formación de los estudiantes de las otras ramas en que se fragmenta actualmente la unidad de la ciencia social. Lo hacen en cuanto el objeto concreto de trabajo de estos otros científicos sociales es el mismo que el de los economistas, por mucho que dicha fragmentación tenga por objeto producir la apariencia ideológica de que el terreno de los segundos se recorta por la base económica y el de los primeros, por la superestructura jurídica y política. Sin embargo, he centrado el desarrollo sobre los estudiantes de economía, en primer lugar, por la presencia del debate sobre su formación señalada más arriba y, en segundo lugar, porque los economistas presentan como rasgo específico frente a otros científicos sociales, la idea de que, por el solo hecho de concebir “planes de desarrollo”, se puede ser un sujeto de la transformación social con indiferencia absoluta respecto de toda determinación de la propia subjetividad concreta. Leer más…
«150 años de la Internacional de los Trabajadores»: Marcelo Musto
El 28 de septiembre de 1864, la sala del St. Martin’s Hall, un edificio situado en el corazón de Londres, se encontraba a rebosar. Habían concurrido hasta abarrotarla cerca de dos mil trabajadoras y trabajadores para escuchar un mitin de algunos sindicalistas ingleses y colegas parisinos. Gracias a esta iniciativa nacía el punto de referencia del conjunto de las principales organizaciones del movimiento obrero: la Asociación Internacional de Trabajadores.
En pocos años, la Internacional levantó pasiones por toda Europa. Gracias a ella, el movimiento obrero pudo comprender más claramente los mecanismos de funcionamiento del modo de producción capitalista, adquirió mayor conciencia de su propia fuerza e inventó nuevas formas de lucha. A la inversa, en las clases dominantes causó horror la noticia de la formación de la Internacional. La idea de que los obreros reclamasen mayores derechos y un papel activo en la historia suscitó repulsión en las clases acomodadas y fueron numerosos los gobiernos que la persiguieron con todos los medios a su alcance.
Las organizaciones que fundaron la Internacional eran muy diferentes entre sí. Su centro motor inicial fueron las Trade Unions inglesas, que la consideraron como el instrumento más idóneo para luchar contra la importación de mano de obra de fuera durante las huelgas. Otra rama significativa de la asociación fue la de los mutualistas, la componente moderada fiel a la teoría de Proudhon, predominante en aquel entonces en Francia; mientras que el tercer grupo, por orden de importancia, fueron los comunistas, reunidos en torno a la figura de Marx. Formaron parte inicialmente también de la Internacional grupos de trabajadores que reivindicaban teorías utópicas, núcleos de exiliados inspirados por concepciones vagamente democráticas y defensores de ideas interclasistas, como algunos seguidores de Mazzini. El empeño de lograr que convivieran todas estas almas en la misma organización fue indiscutiblemente obra de Marx. Sus dotes políticas le permitieron conciliar lo que no parecía conciliable y le aseguraron un futuro a la Internacional. Fue Marx quien le otorgó a la Asociación la clara finalidad de realizar un programa político no excluyente, si bien firmemente de clase, como garantía de un movimiento que aspiraba a ser de masas y no sectario. Fue siempre Marx, alma política del Consejo General de Londres, quien redactó casi todas las resoluciones principales de la Internacional. Sin embargo, a diferencia de lo propagado por la liturgia soviética, la Internacional fue mucho más que solo Marx. Leer más…
«Biological Determinism and Epistemology in Linguistics: Some Considerations on the «Chomskyan Revolution»»: Peter Jones
Biological Determinism and Epistemology in Linguistics: Some Considerations on the «Chomskyan Revolution» [1]
«Given the molecular forces in a mutton chop, deduce Hamlet or Faust therefrom».[2]
0. INTRODUCTION
0.1 The aim of this paper is to take a critical look, from a broadly Marxist perspective, at the epistemological basis of Noam Chomsky’s theory of grammar and the implications of his work in linguistics for the human sciences in general.[3] At the very least this critique might help to explain the reasons why Chomsky’s views should be regarded as incompatible with Marxism, despite some recent claims (eg Newmeyer, 1986a,b). More importantly, I hope the discussion may show that Chomsky’s outlook on language poses a challenge not only to Marxism but to any discipline in which the social and historical are essential and irreducible categories in the understanding and explanation of human behaviour, institutions, and thought. For Chomsky uses his theoretical linguistic work, which has already had a profound influence on other disciplines, particularly philosophy and psychology (cf Salkie, 1990) as the ground on which to construct a rigid biological determinist ideology applied to all aspects of human behaviour and mental activity. The main thrust of my argument is that Chomsky’s biological determinism, like biological determinism in general, rests on an incoherent and self-contradictory epistemology and is an inadequate foundation for the human sciences, including linguistics. In view of these intended aims, I would like to think that what follows might be considered as a further contribution to the critique of biological determinism developed in Rose (ed) (1982) and Rose, Lewontin and Kamin (1990).
0.2 I do not claim any originality for philosophical opposition to Chomsky’s work and specifically Marxist criticism can be found elsewhere (eg Thompson, 1969; Luria, 1975; llyenkov, 1977c; Panfilov, 1979; and cf the discussion in Newmeyer, 1986a). What I hope to offer is a rather more fine-grained philosophical analysis of aspects of Chomsky’s approach along with a sketch of an alternative perspective which I will refer to as the Vygotskian tradition of Marxist research in psychology and linguistics.[4] While detailed scrutiny of the technical linguistic facts and arguments used to support Chomsky’s case would be out of place here, I will make one or two observations on the status and validity of such «evidence».
Since Chomsky has at the same time acquired an international reputation as a courageous, outspoken, and radical political thinker and commentator (cf Salkie, op.cit; Chomsky 1979, 1987b, 1989), the question inevitably arises of the connection between his linguistics and politics. Some writers consider both areas of his thought to be equally radical and progressive, eg Salkie (op.cit). I share the view that his scientific and political views have certain philosophical and ethical principles in common and, accordingly, I have raised some general questions on his attitude towards social and political theory. However, I shall not examine Chomksy’s political contribution in any detail, nor do I wish to denigrate that contribution in any way.
I should stress that not all linguists outside the Marxist tradition share Chomsky’s conception of language and mind. Some would challenge or reject outright the innatist framework of Chomskyan generativism (eg Sampson, 1975; Moore and Carling, 1982; Halliday, 1978; Harris, 1980) and there are many other linguists who, while working with Chomsky’s grammatical theory, would distance themselves from his biological determinism. Yet, there are few, if any, modern approaches to language which remain uninfluenced by Chomsky’s work and ideas. Whether or not Chomsky’s theoretical achievements amount to a revolution will not, however, be of concern here, although the question has generated some heat over the years (cf Koerner, 1983; Newmeyer, 1986b).
My plan of attack, then, is as follows: 1) an exposition of the key tenets of the Chomskyan doctrine on grammar, 2) an analysis of the epistemological foundations of this doctrine, 3) a critical appraisal of these foundations, and 4) a brief exposition of the Vygotskian alternative. Leer más…
«Henri Lefebvre y la revolución de la vida cotidiana, la ciudad y el Estado»: Kanishka Goonewardena
Resumen: Buena parte de las influyentes lecturas de Henri Lefebvre desarrolladas en el mundo anglosajón han sido parciales y han reflejado de forma invariable preocupaciones meramente disciplinares y académicas o las modas intelectuales dominantes en un determinado período; es el caso de la crítica de la economía política de su pensamiento urbano a principios de los 70 o la lectura geográfico-postmoderna de La producción del espacio a partir de los años 80, que aún persiste en un ‘Tercer Espacio’. El resultado es que muchos Lefebvres viven hoy con nosotros, veinte años después de su muerte, incluido un Lefebvre liberal-demócrata responsable de las interpretaciones más edulcoradas del ‘Derecho a la Ciudad’, completamente afines al status quo. Argumentando contra estas lecturas des-radicalizadoras, el presente ensayo intenta revivir el espíritu revolucionario de su trabajo sobre las ciudades, la urbanización y el espacio, no a través de una exploración histórico-intelectual al uso de toda su obra, y no sin someterlo al juicio crítico allí donde sea necesario, sino recuperando el sentido del animal político radical y el espíritu anti-filosófico que Lefebvre fue. Mostramos aquí, sin concesiones, a un Lefebvre humanista y marxista heterodoxo a través de una exégesis crítica de los conceptos con los que contribuyó más originalmente al marxismo y con los cuales teorizó lo urbano: vida cotidiana, Estado y totalidad.
Palabras clave: Urbanización, revolución, marxismo, vida cotidiana, Estado, totalidad.
Abstract: Many of the influential readings of Henri Lefebvre in the Anglo-American world have been partial and invariably refracted through prevailing intellectual fashions and academic-disciplinary preoccupations, such as the political-economic critique of his urban thought in the early 1970s and the postmodern-geographical reading of The Production of Space from the 1980s onwards, which still lingers on in ‘Third Space’. Consequently, many Lefebvres are alive with us today, twenty years after his death, including a liberal-democratic one that is responsible for the mildest interpretations of ‘The Right to the City’ amenable to the status-quo. Arguing against such de-radicalizing readings, this essay attempts to revive the revolutionary spirit of his work on cities, urbanization and space, not by way of a traditional intellectual-historical survey of the entirety of his oeuvre, and not without subjecting him to critique wherever necessary, but by recovering a sense of the radical political animal and anti-philosophical spirit that was Lefebvre. Here Lefebvre appears without apologies as a humanist and heterodox Marxist, along with critical exegeses of those concepts he contributed most originally to Marxism, and with which he theorized the urban: everyday life, state and totality.
Keywords: Urbanization, Revolution, Marxism, Everyday Life, State, Totality Leer más…
«El valor de uso en el marxismo de Bolívar Echeverría»: Jaime Ortega Reyna
Con el presente texto buscamos dar cuenta de la situación que guarda el desarrollo del concepto de valor de uso en el marxismo contemporáneo. En un primer apartado se describe brevemente un estado de la cuestión: las vicisitudes de su enunciación, recepción y desarrollo. Interesa destacar la ambivalencia que provocó el concepto, mientras que algunas tradiciones lo consideraron superfluo, otras encontraron una posibilidad heurística y política en su utilización. Esto en lo que respecta al marxismo occidental, con especial énfasis en la obra del marxista italiano Toni Negri, donde trataremos de ubicar su obra en una perspectiva más amplia, tanto en términos históricos como geográficos. Posteriormente pasamos a describir los principales aportes del filósofo ecuatoriano-mexicano Bolívar Echeverría, -objeto central de nuestra investigación- con respecto al tema; quien es, desde nuestra perspectiva, uno de los que más han intentando problematizar y desarrollar el concepto de valor de uso, a través de una lectura muy particular de El Capital. Se considera válida la anotación que hace Carlos Oliva en torno a que: “La obra de Bolívar Echeverría tiene como eje interno el estudio del uso o la utilidad que damos a las cosas en nuestro proceso de socialización. A partir de este índice, desarrolla un montaje que supone, por detrás del uso, la existencia de una forma natural.” (Oliva en prensa: 138).«La postura hizo al hombre»: Stephen Jay Gould
La postura hizo al hombre
Ningún evento hizo más por la fama y el prestigio del Museo de Historia Natural que las expediciones al Desierto de Gobi en los años `20. Los descubrimientos, incluyendo el primer huevo de dinosaurio, fueron excitantes y abundantes y se adecuaban perfectamente a las aventuras heroicas del más puro estilo holliwoodense. Es todavía difícil encontrar una mejor historia de aventuras que el libro de Roy Chapman (con su título chauvinista): The New Conquest of Central Asia. Sin embargo, la expedición fracasó por completo en cumplir el propósito original: encontrar en Asia Central los ancestros del Hombre. Y fracasaron por la más elemental de las razones – nosotros evolucionamos en África, como Darwin lo supuso cincuenta años antes.
Nuestros ancestros africanos (o por lo menos nuestros primos más cercanos) fueron descubiertos en depósitos cavernarios durante los años `20. Pero estos australopitecos fracasaron en dar el tipo de lo que las nociones preconcebidas suponían que el «eslabón perdido» debía ser, y muchos científicos se negaron a aceptarlos como miembros de buena fe de nuestro linaje. La mayoría de los antropólogos había imaginado una relativamente armoniosa transformación desde el mono al humano, impulsada por el crecimiento de la inteligencia. Un eslabón perdido debía ser intermediario tanto en el cuerpo como en el cerebro -Alley Oop o las viejas (y falsas) representaciones de los encorvados Neanderthals. Pero los australopitecos se rehusaban a adecuarse. Ciertamente, sus cerebros eran más grandes que los de los monos con tamaños corporales similares, pero no mucho mayores. La mayoría de nuestro incremento evolutivo en el tamaño del cerebro ocurrió después que alcanzamos el nivel australopiteco. Sin embargo, estos australopitecos con pequeños cerebros caminaron tan erectos como ud. o yo. ¿Cómo podía ser? Si nuestra evolución fue propulsada por el crecimiento cerebral, ¿cómo podría la postura erecta (otra «clave de la hominización» no un tema secundario) haberse originado primero? En un ensayo de 1963, George Gaylord Sympson se sirvió de este dilema para ilustrar el a veces espectacular fracaso para predecir descubrimientos aún cuando hay una importante base para esa predicción. Un ejemplo evolutivo es el fracaso para predecir el descubrimiento de un «eslabón perdido», hoy conocido [Australopiteco], que caminó erecto y fabricó herramientas pero tenía la fisonomía y la capacidad craneal de un mono. Leer más…

























