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“Ser social y producción de conciencia: Economistas para qué”: Juan Iñigo Carrera

EconomistaResumen: Se han desencadenado numerosos debates acerca de la formación de los economistas. Estos debates se centran sobre los planes de estudio. Parecería que la cuestión se reduce a su mayor o menor pluralidad teórica. Pero ha quedado marginada la cuestión de la determinación del ser social de los estudiantes de economía, que los hace portadores de la necesidad de formar su conciencia científica con un contenido u otro. A esta cuestión apunta el presente trabajo. Ante todo, los estudiantes de economía se presentan como sujetos abstractamente libres que se proponen organizar su futura acción con la libertad que da el conocimiento objetivo más pleno de causa. Pero trascendiendo esa apariencia, son individuos que, en general, están desarrollando su fuerza de trabajo como mercancía para vender. Son miembros de la clase obrera que están desarrollando una fuerza de trabajo cuyo objeto concreto es la gestión directa del capital total de la sociedad. Su ámbito de trabajo es, entonces, el de las relaciones políticas, de la lucha de clases. La formación de los economistas es en sí misma una producción de subjetividades políticas; consecuentemente, los docentes actuantes en ella lo hacen como sujetos políticos. Sólo si ambas subjetividades políticas parten de reconocerse como tales, el proceso de producción de la primera puede tener un carácter objetivo, o sea, científico. Caso contrario, el contenido de dicho proceso tiene un carácter puramente ideológico, por muy científica que aparente ser su forma. La pluralidad de enfoques en la formación de los economistas no responde a una necesidad de abstracta universalidad, sino que es la forma concreta necesaria en que los estudiantes de economía pueden llegar a reconocerse a sí mismos en su propio ser social.

Palabras clave: economistas, subjetividad, política, ciencia, clase obrera

Ser social y producción de conciencia: Economistas para qué

La crisis de superproducción general que arrastra la acumulación mundial de capital presenta una expresión peculiar respecto de la producción del conocimiento de las relaciones económicas: la evidencia de la superproducción de economistas con formación neoclásica, carentes de utilidad para dar cuenta de los procesos sociales reales. La crisis ha estallado así en intensos debates acerca de la formación de los economistas, del proceso de producción de su conciencia específica como sujetos sociales. Estos debates se centran sobre la cuestión de la estructura académica de dicha formación, o sea, sobre el contenido de los planes de estudio. Puede parecer, entonces, que la cuestión se reduce al logro de una mayor o menor pluralidad de los planes de estudio, en respuesta al ansia de los estudiantes de economía por definir su propia conciencia teórica. Ahora bien, esta misma cuestión nos pone frente a una pregunta que la subyace y que, notablemente, parece haber quedado por competo relegada en el debate: ¿cómo se encuentra determinado el ser social de los estudiantes de economía, el cual los hace portadores de la necesidad de formar su conciencia científica con un contenido u otro? Tal es el objeto específico del presente artículo.

De más está decir que, con las particularidades de cada caso, los desarrollos que siguen se refieren igualmente al ser social y a los procesos de formación de los estudiantes de las otras ramas en que se fragmenta actualmente la unidad de la ciencia social. Lo hacen en cuanto el objeto concreto de trabajo de estos otros científicos sociales es el mismo que el de los economistas, por mucho que dicha fragmentación tenga por objeto producir la apariencia ideológica de que el terreno de los segundos se recorta por la base económica y el de los primeros, por la superestructura jurídica y política. Sin embargo, he centrado el desarrollo sobre los estudiantes de economía, en primer lugar, por la presencia del debate sobre su formación señalada más arriba y, en segundo lugar, porque los economistas presentan como rasgo específico frente a otros científicos sociales, la idea de que, por el solo hecho de concebir “planes de desarrollo”, se puede ser un sujeto de la transformación social con indiferencia absoluta respecto de toda determinación de la propia subjetividad concreta.

Los estudiantes de economía como sujetos abstractamente libres

Ante todo, los estudiantes de economía se nos presentan como sujetos humanos que se proponen desarrollar el conocimiento científico de las determinaciones del objeto de su futura acción y, por lo tanto, que se proponen desarrollar el conocimiento científico de las determinaciones de su propia subjetividad. O sea, se nos presentan como sujetos humanos que se proponen organizar su futura acción con la libertad que da el conocimiento objetivo más pleno posible de su causa, de su razón de ser. Su acción de estudiar se presenta así, de manera inmediata, como la acción inherente a una conciencia libre que tiene por objetivo concreto avanzar en el desarrollo de su propia libertad. Sin embargo, apenas nos fijamos en las condiciones concretas en que se desarrolla cualquier proceso educativo universitario, salta a la vista que, siendo los estudiantes su sujeto, lejos de afirmarse de manera inmediata como tal sujeto libre que son, el ejercicio de esta subjetividad suya necesita de la mediación coactiva de los docentes (bajo procedimientos que van desde el control de asistencia al sistema de calificaciones). Y no se trata meramente de una cuestión referida a los temas que los estudiantes repudian como ajenos, sino que la coacción opera como una condición del estudio aun respecto de aquellos temas que los estudiantes reconocen como de su verdadero interés. Parecería que no hay aquí más remedio que conformarse con afirmar, parafraseando aquel viejo apotegma, que los estudiantes son sujetos libres que tienen por objetivo desarrollar su libertad, pero que si se los coacciona, se hacen más libres.

Pero, no, esta contradicción debe ser explicada si no queremos convertir a nuestro punto de partida en una abstracción que mutile la potencia de nuestra acción basada en él.

Los estudiantes de economía en su condición de miembros de la clase obrera

Partamos nuevamente, pero tomemos ahora a los estudiantes en su determinación más simple como sujetos históricos concretos. Desde este punto de vista, lo primero que pone de manifiesto el proceso de formación de los economistas, es que se trata del proceso de producción de una fuerza de trabajo portadora de determinadas capacidades. La necesidad de la producción de estas capacidades aparece brotando de la conciencia y la voluntad de los sujetos de tal proceso, que como individuos libres han decidido desarrollarlos. Pero la conciencia y la voluntad son la forma en que los sujetos humanos rigen su acción como órganos del proceso de vida social, o sea, son la forma de realizarse el ser social de los individuos. De modo que debemos ir a buscar la necesidad de la formación de los economistas en las determinaciones de su ser social. Y la clave aquí es el modo en que la subjetividad en cuestión va a participar en la organización del proceso de trabajo social y, de ahí, en el proceso de consumo social.

Hagamos foco, pues, en el concreto específico en cuestión, o sea, en los estudiantes de la carrera de economía en las universidades nacionales argentinas y, en particular, en la FCE de la UBA. Y, más concretamente aún, en los estudiantes que se sienten interpelados por la pregunta de “economistas para qué”. Salvo que sólo se quisiera pensar en escala 1:1, es obvio que este concreto no corresponde a una individualidad, sino a la norma general de los estudiantes en cuestión. ¿Qué son entonces estos estudiantes? No se trata precisamente de individuos que se están formando para gestionar una empresa cuya propiedad van a heredar, ni siquiera que lo están haciendo para formar su propia consultora o estudio particular. Por el contrario, se trata de individuos que, de manera general, están desarrollando su capacidad laboral para trabajar como integrantes de colectivos de asalariados. Se trata de individuos que lo que está produciendo es su futura fuerza de trabajo para tenerla como única mercancía para vender. Más allá de que la mayoría de su tipo ya esté vendiendo su fuerza de trabajo, la determinación del producto de su actividad, en tanto estudiantes, como una fuerza de trabajo para la venta, pone en evidencia que la generalidad de los estudiantes de economía son miembros de la clase obrera. Y no simplemente a futuro, sino en su actualidad. Incluso en tanto portadores de la posibilidad misma de desarrollar sus atributos para el trabajo complejo, estos estudiantes son producto de la acción de la clase obrera en la lucha de clases. De aquí en más, cada vez que nos refiramos a los estudiantes de economía, nos vamos a estar refiriendo a estos estudiantes concretos.

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Centro para la Investigación como Crítica Práctica – Argentina

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